La Opinión Popular
                  19:32  |  Lunes 12 de Noviembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 14-03-2018 / 06:03
EFEMERIDES POPULARES. EL 14 DE MARZO DE 1877, MUERE JUAN MANUEL DE ROSAS, DEFENSOR DE LA SOBERANÍA NACIONAL CONTRA EL COLONIALISMO INGLÉS

Juan Manuel de Rosas, el Perón del siglo XIX

Juan Manuel de Rosas, el Perón del siglo XIX
El 14 de marzo de 1877, muere Juan Manuel de Rosas, un caudillo federal que enfrentó situaciones muy difíciles y tuvo que gobernar en circunstancias excepcionales. Durante su gobierno tuvo que enfrentar siete conflictos bélicos en defensa de la soberanía nacional: dos con Francia, uno con Inglaterra, otro con la Confederación Peruano-Boliviana, otro permanente con la Banda Oriental (ya independizada), dos con Brasil (Caseros fue parte de la guerra con el Imperio brasileño). Su mayor mérito fue mantener la integridad de la Nación y que la Argentina no se haya balcanizado en varias republiquetas.
Juan Manuel de Rosas fue un caudillo federal que enfrentó situaciones muy difíciles y tuvo que gobernar en circunstancias excepcionales. Su asunción al poder fue recibida con gran aprobación por la gente humilde, los peones, mulatos y orilleros, que lo querían porque lo consideraban su defensor contra los abusos de los comerciantes y hacendados.

Durante su gobierno tuvo que enfrentar siete conflictos bélicos: dos con Francia, uno con Inglaterra, otro con la Confederación Peruano-Boliviana, otro permanente con la Banda Oriental (ya independizada), dos con Brasil (Caseros fue parte de la guerra con el Imperio brasileño). Tal vez, su mayor mérito fue mantener la integridad de la Nación y que la Argentina no se haya dividido y balcanizado en varias republiquetas.
 
Porque defendió el territorio nacional y la Soberanía Nacional enfrentando a las máximas potencias del mundo, San Martín le legó su sable corvo "Como prueba de su satisfacción por la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".

El 14 de marzo de 1877, muere Juan Manuel de Rosas y en su testamento manifiesta la voluntad de ser inhumado en el cementerio católico de Souhtampton, "hasta que en mi Patria se reconozca y acuerde, por el Gobierno, la justicia debida a mis servicios".

Escribe Blas García

El 17 de octubre, Perón, el proletariado nacional y el quiebre del modelo dependiente
Blas García
  
  
Las dos argentinas
 
La historia oficial, la que nos enseñaron por décadas en la escuela es, como la definió y calificó Ernesto Palacio: "La Historia Falsificada". Escrita por los vencedores de Caseros, es una permanente descalificación, un ocultamiento y un sistema de valores liberales usado como un trípode, para edificar, sobre la impostura histórica, el orden colonial de la oligarquía. 

Desde 1810, luchan dos Argentinas que no pueden entenderse, que necesariamente son antagónicas, que chocaron desde los comienzos de nuestra historia. Dos concepciones que tendían a excluirse.

Unos y otros dieron origen a las dos corrientes políticas que, prolongadas a través de distintos nombres: provincianos y porteños, federales y unitarios, yrigoyenistas y conservadores, peronistas y antiperonistas, han llegado hasta nuestros días.


San Martín- Rosas - Perón 

Producido el golpe gorila fusilador del 16 de septiembre de 1955, los liberales instalaron la línea "Mayo - Caseros - Septiembre". Nosotros encontramos nuestra continuidad histórica y nuestra naturaleza política, en la consigna de los años 60, cuando en las concentraciones populares, los muchachos peronistas de la resistencia coreaban: San Martín-Rosas-Perón. Esta corriente nacional era un hilo conductor que unía los momentos de mayor combatividad popular de nuestra historia.


Las líneas políticas de la Revolución de Mayo

Para un sector que participó en la Revolución de Mayo de 1810, esta significaba la salida de la órbita española para entrar en la órbita inglesa, la separación económica que comienza en la "Representación de los Hacendados", patrocinada por Moreno. Ello implicaba reconocer la apertura de la economía y el libre-comercio inaugurado por los ingleses en 1806-7, durante las invasiones, contra el monopolio español.

Esto beneficiaba a la clase de los comerciantes porteños, que lucraban con las exportaciones agro-ganaderas y con las importaciones de manufactura inglesa, lo que hacía que los grupos con intención independentista del interior del país no se vinculasen a ellos, por cuanto su política perjudicaba a los productos provinciales que no podían competir con la industria inglesa.


La burguesía comercial de Buenos Aires 

Desde 1810, los intereses foráneos tenían su aliado natural en la burguesía comercial de Buenos Aires, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires.

Contra el centralismo unitario que subordinaba el país a la política porteña, se levantaron los gauchos federales de Pancho Ramírez y Estanislao López que defendieron los principios republicanos en el año 1820.

Los porteños buscaron siempre imponer un gobierno al resto del país para convalidar una política que arruinaba a las provincias mediterráneas con la apertura de la economía nacional a las importaciones, con el libre cambio, y perjudicaba a las provincias litorales con el embotellamiento del comercio por el puerto de Buenos Aires.


Buenos Aires crece a costa del país

La Revolución de Mayo trasladó el centro económico del interior a Buenos Aires, que ya se venía perfilando con la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 y con el Reglamento de Comercio Libre de 1778. Situación que se ve confirmada en 1809 con la apertura del puerto de Buenos Aires a los ingleses, a instancias de éstos y de los grupos comerciales, y que no será alterada fundamentalmente por la Primera Junta.

Buenos Aires, con escasa población y una economía más atrasada que el interior, tenía exigua capacidad importadora, pues a su vez tenía reducida capacidad de exportación. Pero la demanda por parte de Gran Bretaña de productos agropecuarios correspondientes a zonas de clima templado, que aumenta con la pérdida de su colonia norteamericana, hace que coincida su interés económico con el de los comerciantes y ganaderos bonaerenses.

Buenos Aires debía aumentar su capacidad de exportación, apropiándose de tierras que se encontraban en manos de los indios, incrementando la disponibilidad de las mismas para la formación de unidades económicas de producción. Eso contribuyó a formar un poderoso sector comercial instalado en el puerto de Buenos Aires, encargado del intercambio de la producción bonaerense con la extranjera.

Pero paradójicamente se importaba del extranjero lo que nuestro interior producía, compitiendo las mercaderías industrializadas inglesas con la producción regional, que en ese momento era autosuficiente.

El control de la aduana de Buenos Aires por la burguesía mercantil porteña, hizo que las provincias fueran obligadamente tributarias de la aduana, y que ésta beneficiase solamente a los sectores mercantil y ganadero bonaerense y producían la ruina de la industria artesanal del interior del país, que no se veía beneficiada, sino combatida.

Eso explica el levantamiento de los caudillos contra Buenos Aires, que había monopolizado la Revolución de Mayo. Estos relacionaron la lucha contra el poder porteño, con la lucha por organizar el país respetando las realidades regionales, económicas e institucionales, que ellos representaban, por la participación del interior en los beneficios de la aduana y con la necesaria protección de las industrias internas, de las cuales vivían las poblaciones provincianas.


Federales y unitarios

En el Río de la Plata se enfrentaron por el poder dos partidos: el de la minoría vernácula aliada al capitalismo europeo y el de la gran mayoría de criollos y gauchos apegados a la tierra. El partido unitario era liberal y se organizó en base a la hegemonía de Inglaterra y Francia como metrópolis extranjeras; el Partido federal era nacionalista y se organizó en base al liderazgo de caudillos provinciales que, por orgullo nacional y por conciencia patriótica, resistieron la penetración foránea.

Existía entre ambos partidos una diferencia de clase y de ideología que era lo esencial. En el Partido Unitario se agrupaban las minorías anti-nacionales vinculadas al capitalismo extranjero; en el Partido Federal se encuadraban las mayorías nacionales que impulsaban un proyecto de país independiente, soberano y desarrollado.

Continuador de la política de Artigas, fundador del federalismo en el Río de la Plata, el Partido Federal se estructuró a través de cuatro caudillos que constituyeron sus más sólidas columnas: Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Pancho Ramírez y Estanislao López.


Comerciantes y ganaderos

Buenos Aires, ciudad y campaña, estaba conducida por dos clases principales: la burguesía comercial porteña y los ganaderos bonaerenses.

Los estancieros intervenían en la economía local como productores directos en la ganadería. Los comerciantes de la ciudad-puerto, en cambio, cumplían una función de intermediarios y estaban ligados esencialmente al comercio de importación con los países europeos, lo que, en definitiva, los ataba a la política de éstos.

La clase ganadera no tenía una relación de vasallaje con respecto a Europa, porque colocaba sus productos en mercados no europeos, sobre todo la carne salada que se enviaba a Centroamérica y del Caribe para alimentar los esclavos.

La política abiertamente anti-nacional ejecutada por la burguesía comercial porteña obligó a los estancieros a desplazarla del poder y a tomar en sus manos las riendas de la situación. Lo hecho por el partido rivadaviano había provocado el alzamiento de todas las provincias, llevando a la guerra civil y la actividad económica se vio directamente perjudicada en todos los terrenos.

Los porteños pretendían someter las provincias a sangre y fuego; los estancieros, en cambio, se encontraban en condiciones de llegar a un acuerdo con ellas, encontrando un equilibrio que les permitiera seguir adelante con sus negocios.

Tras la caída de Rivadavia, fue designado gobernador el federal Manuel Dorrego. Sin embargo, el Partido Unitario conspiró para tomar el gobierno por la fuerza y utilizó al general Juan Lavalle para dar un golpe de Estado (1-12-1828). Éste hizo prisionero y ordenó el fusilamiento de Dorrego, "el mártir del federalismo".


El "Perón del siglo XIX"

La contraofensiva nacional frente al Partido Unitario la encarnaron las masas populares, los "orilleros" del puerto, los gauchos y peones de las estancias y los ganaderos bonaerenses. Ellos promovieron la figura de Don Juan Manuel como nuevo Gobernador.

Rosas impulsó un acercamiento entre las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos con la firma del Pacto Federal, el 4 de enero de 1831. En febrero de ese año, los federales declararon la guerra a los unitarios y los vencieron rápidamente. Derrotado el Partido Unitario, todas las provincias se sumaron al Pacto Federal y así nació la "Confederación Argentina". Se respetaba la autonomía de cada provincia (conforme el ideario artiguista) y se delegaba el manejo de las relaciones exteriores en el gobernador de Buenos Aires.

El gobierno de Rosas y la creación de la Confederación Argentina pusieron fin al proceso de disgregación que Inglaterra y sus cómplices locales estaban impulsando. Ya no habría más desmembramientos, como el plan de la "República de Entre Ríos" y el objetivo sería conseguir que se sumaran a la Confederación la Banda Oriental, el Paraguay y Bolivia.


Ley proteccionista de Aduana (18-12-1835)

Rosas dictó la "Ley de Aduana" que se convirtió en el eje de su política revolucionaria. Esta ley impuso un sistema económico proteccionista que hizo prevalecer las conveniencias nacionales sobre los intereses porteños y rodeó a Rosas de prestigio verdaderamente nacional. Protegió a las manufacturas criollas frente a la competencia ruinosa que provenía desde el exterior y posibilitó el nacimiento de la riqueza agrícola local, que había sido imposibilitada hasta entonces por los bajos aranceles de los granos y harinas extranjeros.

La ley prohibía la introducción de los productos extranjeros cuyos similares criollos estaban en condiciones de satisfacer el mercado interno. Todas las provincias vieron reactivadas las artesanías y el tráfico comercial. Conforme la política americanista de Rosas, los productos de la Banda Oriental, Paraguay y Chile no eran considerados extranjeros.

Al mismo tiempo, la ley gravaba la importación de productos extranjeros que no competían con la producción local. Estos ingresos los retenía la Aduana de Buenos Aires, y Rosas los utilizaba para consolidar el Poder popular que él encabezaba, financiando los ejércitos federales que, en todo el país, mantenían a raya a la subversión reaccionaria de los unitarios que recibían dinero y armas de Francia e Inglaterra.


Rosas y el desarrollo autónomo

Por entonces, comenzaron a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, y se fue desarrollando un mercado interno en franca expansión que beneficiaba a la gran mayoría de la sociedad local.

Al terminar Rosas su gobierno, el país había conseguido por primera vez obtener una balanza comercial favorable en el comercio internacional, cuadruplicando la cantidad de sus exportaciones. El Estado pudo imponer una política financiera eficiente y austera, capaz de hacer frente a los sucesivos bloqueos militares sin recurrir a empréstitos o ayudas extranjeras.


Un gobernante nacional y popular (1835-1852)

El mandatario bonaerense surgido de la clase ganadera, se convirtió en un argentino cabal, jefe del Estado nacional y celoso guardián de la independencia económica.


Para la oligarquía liberal, Rosas cometió un pecado imperdonable, ya que soliviantó a las clases bajas, a los gauchos, los negros y las peonadas. Lo real es que respetó, dio derechos y trabajo a la mayoría de la población. En un profundo y concreto sentido, fue un demócrata.

Rosas significa la unión nacional. Antes de su llegada al poder existían dos países: Buenos Aires y el interior. Durante su gobierno existirá una sola Confederación.


La lucha contra Francia e Inglaterra

Los unitarios se establecieron en la Banda Oriental, Bolivia y Chile y desde allí organizaron mercenarios que, con dinero y con armas de Francia e Inglaterra, penetraban en el territorio de la Confederación Argentina. Rosas derrotó esta infiltración y el capitalismo europeo apostó entonces al bloqueo como forma de intentar asfixiar a la Confederación Argentina y de abrir fisuras en elfrente interno.


Vuelta de Obligado (20-11-1845)

El bloqueo fue ruinoso porque el país vivía de la venta al exterior de sus productos y necesitaba importar muchas cosas. Los estancieros no podían embarcar sus cueros, crines, astas y carne salada.

El intento de penetrar y navegar nuestros ríos, fue enfrentado por las armas nacionales en un paraje del Río Paraná que lleva por nombre Vuelta de Obligado, en una gran batalla contra el colonialismo. El 20 de noviembre es una fecha épica y memorable en la historia de nuestra dignidad nacional. Inglaterra levantó el bloqueo en julio de 1847. Francia, en junio de 1848.


El orden de la oligarquía liberal

Rosas, derrotado en Caseros (1852), desaparece de la escena. Urquiza, traidor al partido federal, abrió las puertas para que los liberales porteños ejecuten la penetración del colonialismo, que consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales rioplatenses con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Esta región debía ser la granja y Gran Bretaña, la industria.

En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie".

Las masas populares que pelearan en la Independencia, en Ituzaingó, en la Vuelta de Obligado, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción. Las expediciones punitivas de Mitre y Sarmiento ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior, del Chacho Peñaloza, de Felipe Varela, de López Jordán.

Había terminado "la Argentina de las lanzas" de las montoneras federales del interios del país y faltaba mucho para "la Argentina de las alpargatas" del justicialismo.

Juan Perón sintetizó perfectamente el drama nacional con una frase: "Más de un siglo de explotación y dominación colonial ha dejado un dolor oculto en el alma de la comunidad argentina y un sentido de rebelión libertaria". 

Escribe Blas García

Agreganos como amigo a Facebook
12-11-2018 / 07:11
El 12 de noviembre de 1980, exiliado en La Habana (Cuba), muere Rodolfo Puiggrós. Fue un periodista, historiador y político, que en 1947 fue expulsado del Partido Comunista (PC) por su posición de apoyo crítico al peronismo. Fundó entonces del Movimiento Obrero Comunista, que se orientó hacia el nacionalismo popular y se vinculó fuertemente al peronismo, y que se disolvió en 1955, perseguido por la Revolución Libertadora.
 
Desde 1955 a 1961, participó activamente en la Resistencia Peronista. Y de 1955 hasta 1977 fue un intelectual de la izquierda peronista, que mantenía contactos permanentes con el propio Juan Perón y con diversos sectores del Movimiento. 
 
De sus viajes a Córdoba, para darnos conferencias, recuerdo una larga charla en el lobby de su hotel en 1971. Discutíamos sobre  la nueva experiencia chilena de Salvador Allende, apoyado por la Unidad Popular, y el intento de establecer un Estado socialista usando medios legales. En esa oportunidad Puiggrós predijo una analogía con lo que había ocurrido en España, con el gobierno elegido democráticamente del Frente Popular, y que culminó con 30 años de dictadura de Francisco Franco.
 
En 1973, cuando el peronismo retornó al poder, Puiggrós fue nombrado Rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Amigo y consultor de Juan Perón, éste último escribió el único prólogo que existe de sus libros, para El peronismo y sus causas, tomo que forma parte de su obra Historia Crítica de los Partidos Políticos Argentinos.
 
Por Blas García 

12-11-2018 / 07:11
La Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay fue el conflicto militar en el cual la Triple Alianza -una coalición formada por el Uruguay, la Argentina y el Imperio esclavista del Brasil- luchó militarmente contra el Paraguay entre 1864 y 1870, debido al papel preponderante de los intereses del Imperio británico en la región, que financió la Alianza.
 
El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado este militarmente por el Brasil.
 
El 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña a Uruguay, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobernador de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando inicio a la Guerra y declarándola al día siguiente.
 
Fuera de Buenos Aires y Rosario (donde la prensa hacía fuerte propaganda política a favor de Brasil), la entrada argentina en el conflicto fue totalmente impopular, hasta el punto de que gran parte de las tropas argentinas enviadas al frente lo fueron forzadamente.
 
La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un verdadero genocidio: según las distintas fuentes, el país perdió entre el 50% y el 85% de su población y quizá más del 90% de su población masculina adulta. De esta manera, el país más avanzado de la región fue aplastado y humillado. Su progreso se detuvo y nunca volvió a ser el mismo.
 
Paraguay perdió gran parte de los territorios que tenía todavía en disputa diplomática con Brasil -334 126 km²- y fue condenado a pagar una abultada indemnización de guerra. El préstamo de posguerra de 200 000 £ (libras esterlinas) recibido del Reino Unido se saldó con sucesivas refinanciaciones, llevando la suma a 3,22 millones de libras esterlinas.
 
La Opinión Popular

12-11-2018 / 07:11
El triunfo de las fuerzas mitristas porteñas en Pavón, en 1861, puso fin a la Confederación Argentina iniciando un proceso de reorganización nacional bajo la hegemonía de Buenos Aires, hasta entonces separada del resto de las provincias. Así, el proyecto popular federalista parecía acabado, derrotado por el proyecto liberal unitario.
 
Sin embargo, en 1862, el levantamiento del caudillo riojano Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza puso en cuestión al centralismo porteño, iniciando la resistencia con un ejército numeroso. Para imponer la "unidad a los palos", su hegemonía a sangre y fuego, el ejército mitrista estuvo en operaciones en casi todo el territorio nacional y en especial en el Noroeste donde había resuelto resistir ese gran caudillo federal.
 
Pero sin el apoyo de Urquiza, el Jefe traidor del Partido Federal, el líder cuyano fue, derrota tras derrota, obligado a replegarse. El 12 de noviembre de 1863, visiblemente agotado, el "Chacho" fue capturado en Olta, La Rioja, entregando su daga en señal de rendición; pero el mayor Pablo Irrazábal cobardemente lo asesinaría con una lanza, y ya desarmado, lo ultimaría luego con disparos de carabina.
 
Al concepto genocida, de eliminar de nuestras tierras al Gaucho, se lo recordará Sarmiento Mitre, en una de sus cartas más tristemente famosas, fechada tres días después de Pavón: "No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos".
 
Esta fue, sin dudas, la filosofía criminal con la que se movieron impunemente durante más de diez años los herederos de Rivadavia, la élite oligárquica porteña vencedora de Caseros y Pavón. La impopularidad de los gobiernos impuestos por los ejércitos del Puerto llevó ineludiblemente a la resistencia de los caudillos montoneros que defendían el federalismo y las políticas nacionales.
 
"El Chacho" fue un autentico caudillo federal, uno de los últimos líderes de esa corriente popular, alzados en armas contra el centralismo unitario de Buenos Aires. Por su lucha sin cuartel, por su defensa del federalismo y su vil asesinato, se convirtió en una figura emblemática de la cultura histórica nacional.
 
La Opinión Popular

12-11-2018 / 07:11
En el atardecer del domingo 12 de noviembre de 1963, fue atropellado por un colectivo y muere José María Gatica, una figura inmensamente popular en Argentina. Conocido como El Mono Gatica, fue un boxeador de peso ligero (61 kg) con una carrera deportiva en la que realizó 95 combates, de los que ganó 85 (72 por nocaut).
 
El entonces presidente Juan Perón le había mostrado gran aprecio; en una ocasión en que pidió que se lo presentasen, Gatica, con desparpajo, lo saludó con una frase que se haría famosa: "General, dos potencias se saludan".
 
Perón, muy aficionado al boxeo, apoyó el primer y único viaje de Gatica a los Estados Unidos en busca de un título mundial; la gira comenzó con éxito, derrotando por nocaut en el cuarto asalto a Terence Young. Gracias a ello, el campeón mundial de la categoría, Ike Williams, le ofreció un combate sin poner en juego el título en el Madison Square Garden de Nueva York; el combate, celebrado en 1951, se resolvió muy rápidamente, Williams noqueó a Gatica en el primer asalto aprovechando un exceso de confianza del boxeador argentino.
 
A los 38 años de edad, a la salida de la cancha de Independiente en Avellaneda fue atropellado por un colectivo de la línea 295 conducido por un tal Cirigliano, tío de Claudio y Mario Cirigliano (los de la tragedia de Once). Falleció por las heridas producidas. Su vida y su legado en el boxeo inspiraron la película "Gatica, el Mono" del cineasta y cantautor argentino Leonardo Favio.
 
Por Carlos Morales

10-11-2018 / 18:11
Las puebladas en Argentina entre 1969 y 1972 fueron una serie de insurrecciones populares sucedidas en ese lapso en varias ciudades del interior argentino.​ El país estaba por entonces bajo una dictadura autodenominada Revolución Argentina, promovida por EE.UU. bajo la influencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional, en el marco de la Guerra Fría.
 
Se conoce como Tucumanazo cada una de las tres puebladas insurreccionales ocurridas en la ciudad de San Miguel de Tucumán. En la provincia de Tucumán, la industria azucarera había sido duramente golpeada por una serie de decisiones económicas que favorecieron la concentración en grandes empresas en detrimento de los pequeños productores y los obreros.
 
El 19 de marzo de 1969 se produjo una gran manifestación en defensa de un ingenio azucarero en Villa Quinteros, sin resultado; el 14 de mayo, obreros de otro ingenio que estaba siendo desmantelada sin pagar sueldos adeudados ocuparon la fábrica, y en los días siguientes se produjeron disturbios en San Miguel de Tucumán, en lo que se conoció como el primer Tucumanazo.
 
El segundo Tucumanazo se produjo en noviembre de 1970. Los sucesos ocurridos pueden ser divididos en 2 momentos, en relación al paro de la CGT:
 
> entre el 10 y el 11 de noviembre, cuyo epicentro estuvo en el comedor universitario -ubicado en pleno centro de la ciudad-, con una composición mayoritariamente estudiantil, con el apoyo y participación activa de dirigentes del movimiento obrero y la solidaridad de los vecinos del microcentro; y
 
> entre el 12 y el 13 de noviembre, coincidente con el paro de 36 horas decretado por la CGT, en donde el movimiento estudiantil empalmó con el conjunto del movimiento obrero. El epicentro estuvo en la zona de la FOTIA, y en la Plazoleta Dorrego. Además los manifestantes avanzaron hacia barrios del sureste de la ciudad, como en Villa Amalia y San Cayetano. Cuando la policía no pudo controlar la situación, solicitó la intervención del Ejército, a cargo del joven oficial Jorge Rafael Videla.
 
El tercer Tucumanazo o Quintazo se produjo en abril de 1972.
 
La Opinión Popular 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar