La Opinión Popular
                  13:13  |  Lunes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
Recomendar Imprimir
Internacionales - 12-03-2018 / 23:03
EFEMÉRIDES POPULARES

Los estudiantes del Directorio Revolucionario atacan el palacio presidencial en La Habana para ejecutar al dictador Batista

Los estudiantes del Directorio Revolucionario atacan el palacio presidencial en La Habana para ejecutar al dictador Batista
El 13 de marzo de 1957, en La Habana (Cuba), ocurre el ataque al palacio presidencial por los jóvenes estudiantes del Directorio Revolucionario con el objetivo de ajusticiar al dictador Fulgencio Batista. El plan inicial había sido atacar el Palacio Presidencial y la emisora Radio Reloj. En la imagen: Los estudiantes atacan el palacio presidencial en La Habana.
El 13 de marzo de 1957, en La Habana (Cuba), ocurre el ataque al palacio presidencial por los jóvenes estudiantes del Directorio Revolucionario con el objetivo de ajusticiar al dictador Fulgencio Batista. El plan inicial había sido atacar el Palacio Presidencial y la emisora Radio Reloj.
 
Con el ataque al Palacio se buscaba la eliminación de Batista para terminar con el régimen que este dirigía; con la toma de Radio Reloj se pretendía, por su parte, anunciar esta muerte, convocar una huelga general y llamar a todo el pueblo cubano a sumarse a la lucha armada.
 
Su desarrollo y resultado resultaron distintos a cómo habían sido planificados pues, por un lado, no participaron todas las fuerzas previstas en el mismo y, por otro, el objetivo principal no se consiguió. El asalto se produjo y, aunque los revolucionarios llegaron hasta la tercera planta del Palacio, Batista había logrado escapar, presumiblemente por una escalera interior desde su despacho. Además, en un enfrentamiento previo fue abatido el líder de los revolucionarios: José Antonio Echeverría.
 
La Opinión Popular

DERROTAR A LA DICTADURA BATISTIANA
 
El levantamiento del 13 de marzo de 1957
 
Aproximadamente a las tres de la tarde del 13 de marzo de 1957, un camión se estacionó en el callejón sin salida que nace donde convergen las calles 21 y 24, en el Vedado. Del edificio aledaño, descendieron las escaleras, de dos en dos, un grupo de jóvenes y entraron al vehículo. Otros, encabezados por Carlos Gutiérrez Menoyo y Faure Chomón, se encaminaron hacia los automóviles parqueados en la zona. El convoy enrumbó por 21 y tras doblar en la calle 26, siguió por 17.
 
En un sótano ubicado en la calle 19 entre B y C, en el mismo barrio capitalino, el presidente de la FEU, José Antonio Echeverría, tal vez pensaba en lo que había escrito unas horas antes y que hoy conocemos como su Testamento Político: "Nuestro compromiso con el pueblo de Cuba quedó fijado en la carta de México, que unió a la juventud en una conducta y una acción [...] Creemos que ha llegado el momento de cumplirlo".
 
Junto con Fructuoso Rodríguez y otros combatientes abandonó el lugar y en automóvil, se dirigió hacia Radio Reloj. Pistola en mano, entró en la cabina de transmisión y conminó al locutor a leer los partes confeccionados previamente por el Directorio Revolucionario, que anunciaban el asalto al Palacio Presidencial.
 
Minutos después se oyó en toda Cuba su voz: "Pueblo de Cuba... En estos momentos acaba de ser ajusticiado revolucionariamente el dictador Fulgencio Batista. En su propia madriguera del Palacio Presidencial, el pueblo de Cuba ha ido a ajustarle cuentas...".
 
Entretanto, el otro comando llegaba a la entrada principal del Palacio Presidencial. Carlos Gutiérrez descendió de su carro y con un movimiento tan rápido que desconcertó a la posta, la neutralizó. Al frente de un grupo, llegó hasta el Salón de los Espejos, pero el dictador no se hallaba en su despacho.
 
José Antonio y sus compañeros partieron de Radio Reloj hacia la Universidad. El Presidente de la FEU quería reunir al grupo que lo esperaba en la Casa de Altos Estudios y junto con el grupo de apoyo, acuartelado en un lugar de la ciudad, cuyo jefe evidentemente titubeaba, marchar hacia Palacio. Pero el auto donde iba chocó con un patrullero. José Antonio enfrentó a los patrulleros. Varios disparos impactaron su cuerpo y lo hicieron caer al piso. Se incorporó para seguir tirando. Una ráfaga lo fulminó.
 
En Palacio, las fuerzas de la tiranía se reorganizaron y comenzaron a repeler el ataque. La situación de los revolucionarios se tornó precaria ante la carencia de parque y la ausencia del programado grupo de apoyo, que nunca apareció. Carlos Gutiérrez cayó mortalmente herido. José Machado, Machadito, comprendió que el asalto había fracasado y asumió la responsabilidad de ordenar retirada. Ya fuera del recinto, al comprobar que su amigo Juan Pedro Carbó estaba extraviado, volvió a entrar y logró rescatarlo.
 
Según ha declarado Faure Chomón, si José Antonio no hubiera caído en combate, su presencia en Palacio "habría cambiado la situación. Su prestigio revolucionario habría convocado a todas las fuerzas dispersas por los alrededores, empujado a los indecisos o impulsándolos para rescatar el camión con las armas para la operación de apoyo. Hoy estaríamos recordando otra más grande batalla que la que dio aquel 13 de marzo".
 
En su Testamento Político, José Antonio afirmaba: "Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque, tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo. Pero es la acción del pueblo la que será decisiva para alcanzarlo.
 
Y así fue. Jóvenes de la ciudad y el campo se integraron a la insurrección. El Directorio Revolucionario, que José Antonio fundó como brazo armado de la FEU, organizó guerrillas en el centro del país y con la llegada allí del Che y Camilo, se puso bajo las órdenes del Guerrille­ro Heroico y con sus hermanos de la Sierra Maestra, libraron batallas decisivas como la de Santa Clara. En menos de 21 meses la tiranía cayó descabezada y el pueblo en el poder comenzó a guiar los destinos de Cuba.
 
Por Pedro Antonio García
 
Fuente: granma.cu

Agreganos como amigo a Facebook
21-01-2019 / 10:01
La Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, y que arrastró a la Unión Soviética y a otros pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, los llevó a una sangrienta lucha de liberación.
 
El 21 de enero de 1944, en Leningrado, los soviéticos rompen el asedio alemán a la ciudad, que duró 29 meses. El sitio de Leningrado fue una acción militar alemana durante la Segunda Guerra Mundial encabezada por Wilhelm Ritter von Leeb, que buscó inicialmente apoderarse de la ciudad de Leningrado (la actual San Petersburgo).
 
El objetivo de las tropas nazis era borrar a Leningrado de la faz de la tierra: acabar con la cuna de la revolución bolchevique y el símbolo de la cultura rusa sería una solución perfecta para socavar la resistencia soviética.
 
Había otros factores también: era un puerto marítimo estratégico y alojaba la única fábrica productora de tanques pesados, coches y trenes blindados del mundo. Los comandantes nazis analizaron la posible escalada de la resistencia y decidieron matar a la ciudad de hambre.
 
Adolf Hitler, ante la perspectiva de tener que mantener a una población enemiga de más de 3.000.000 de habitantes, instruyó que se la sitiara y se dejara morir a la población por hambre y frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944, uno de los asedios más largos de la historia de la humanidad.
 
La ciudad estuvo a punto de perecer si no hubiera sido que se estableció un corredor a través del helado lago Ládoga por donde llegaba una escuálida ayuda a los sitiados. 
 
Los muertos hasta ser liberada la ciudad superaron la cifra extraoficial de 1.200.000, más personas de las que perdieron EE.UU. y el Reino Unido juntos a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, que culminó en la derrota del fascismo, la formación del campo mundial del socialismo y la lucha por su soberanía de los pueblos coloniales y dependientes.
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 08:01
20-01-2019 / 08:01
20-01-2019 / 08:01
El 20 de enero de 1942, en el distrito berlinés de Wannsee, tuvo lugar una conferencia de grupo de representantes civiles, policiales y militares del gobierno de la Alemania nazi sobre la «Solución final del problema judío» (Endlösung der Judenfrage). Las decisiones tomadas condujeron al Holocausto.
 
Debido a la apertura de un frente militar contra EE.UU., Alemania reorganizó la administración de recursos en los territorios ocupados. Hermann Göring, mariscal del Reich, da plenos poderes al General de las SS Reinhard Heydrich, con el objeto de encontrar la «solución final» al problema judío en Europa.
 
La discusión se centró en el objetivo de expulsar a los judíos de todos los ámbitos de Alemania. Se expusieron las medidas a tomar y se presentó el plan de la «deportación» de los judíos hacia el este para «apropiada (...) durante dicha acción sin duda una gran parte será eliminada por causas naturales», el «remanente final tendrá (...) que ser tratado en conformidad, porque (...), si son liberados, actuarían como la semilla de un nuevo resurgimiento judío».
 
La reunión fue la primera discusión de la Solución Final y los protocolos con el contenido de la reunión fueron hallados intactos por los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial y usados durante los juicios de Núremberg como prueba contundente sobre el programa de exterminación de los judíos en los campos de concentración.
 
El protocolo de la reunión no menciona explícitamente el asesinato en masa. Pero, el criminal nazi Adolf Eichmann, secuestrado en Argentina el año 1960 por el Mossad y llevado a juicio en Jerusalén, donde fue condenado a muerte por crímenes contra la humanidad y ejecutado el 31 de mayo de 1962, admitió en su juicio que el lenguaje real usado durante la conferencia fue mucho más directo e incluyó términos tales como «exterminación» y «aniquilación».
 
La Opinión Popular 

17-01-2019 / 18:01
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar