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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Sociedad e Interés General - 11-03-2018 / 08:03
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 11 DE MARZO DE 1973 SE CONSUMÓ UN ABRUMADOR TRIUNFO DEL PERONISMO EN CONTRA DE LA DICTADURA MILITAR

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
El 11 de marzo de 1973 marcó un nuevo triunfo del justicialismo, golpeando en plena cara a la dictadura militar, y abrió las puertas al regreso definitivo de Perón, luego de 18 años de exilio y de una larga resistencia iniciada cuando las minorías oligárquicas lo derrocaron.
Desde 1971, cuando Juan Perón designó, a Héctor J. Cámpora, Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, el grueso de los dirigentes y militantes de la Juventud Peronista (JP) acudimos en forma inmediata para acompañarlo en su tarea.

Cámpora, desde el primer momento, confió en nuestra joven generación, fogueada en años de enfrentamiento contra los militares y en la esperanza del regreso del Líder, y nos permitió que junto a él, levantáramos las banderas del "Luche y Vuelve" para culminar la gesta del retorno del Caudillo a la Patria y al poder.

El 11 de marzo de 1973 marcó un nuevo triunfo del justicialismo, golpeando en plena cara a la dictadura militar, y abrió las puertas al regreso definitivo de Perón, luego de 18 años de exilio y de una larga resistencia iniciada cuando las minorías oligárquicas lo derrocaron.

Ese día, con "el Tío" Cámpora reventamos las urnas y Perón volvió para ponerse al frente de su Pueblo. Se cumplió él sueño de viejos peronistas que allá por el 55 no se rindieron; y el deseo de sus hijos que dieron la vida por su pueblo y por Perón.

Los que tuvimos la suerte de participar en esas históricas jornadas, vivimos momentos trascendentes, porque el pueblo argentino pudo expresarse poniendo fin a la dictadura de los monopolios imperialistas, acabando transitoriamente con un duro período de persecuciones y atropellos.

Escribe Blas García (El 11 de marzo de 1973, con 25 años de edad, fue elegido Diputado por el Peronismo en la Provincia de Córdoba)

El Día de los Trabajadores y una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular 
Blas Garcia
 
 
Golpe militar del 28 de junio de 1966

El 28 de junio de 1966 un golpe militar liderado por el General Juan Carlos Onganía derrocó al Presidente radical Arturo Umberto Illia, debido a la incapacidad de este sector político para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tendrían que celebrarse en marzo de 1967.

Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política. El sistema de exclusión impuesto por el golpe gorila de 1955 al peronismo se amplió a todos los Partidos, mientras se apostaba a la economía ultraliberal y se postergaba la acción social.

La dictadura pro-imperialista entregó la Economía a los sectores más conservadores y liberales, cuyo máximo exponente fue Adalberto Krieger Vasena, quien ya había sido ministro de la denominada "Revolución Libertadora" y que aplicó medidas económicas tendientes a liberar los mercados y facilitar la entrega de los sectores productivos al gran capital monopolista extranjero.

La política social de salarios deprimidos, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, supresión de derechos gremiales y represión de huelgas y actividades obreras, engendró jornadas de rebelión popular generalizada, cuyo punto más alto fue el "Cordobazo" en mayo de 1969. Tiempo después, otras puebladas incendiaban la Patria.

Como el pueblo se levanta contra la opresión y los proyectos del imperialismo y se agudiza el enfrentamiento con el gobierno militar de los monopolios, la dictadura aplica una política autoritaria antipopular, antiperonista, confesional y anticomunista, que fue apoyada abiertamente por Estados Unidos.

Se prohibieron los partidos políticos, así como todo tipo de participación política por parte de la ciudadanía. Rigió en forma casi permanente el estado de sitio y se vieron cortados los derechos civiles, sociales y políticos.

La consecuencia inmediata que generó este contexto de proscripción en el interior de la sociedad argentina fue el incremento de la intransigencia política y la clausura de los métodos pacíficos que tienen, en el consenso y el pluralismo, los pilares de una sociedad democrática.

Nuevos sectores se incorporan al Movimiento Popular, y lo harán a partir de la radicalización política a mediados de los 60 y principios de los 70. La amplia convocatoria que el espacio de intransigencia realizaba desde las categorías nacionales y populares se alejaba, tanto de la ortodoxia del PJ, como del "clasismo" dogmático de la izquierda tradicional.


Soplan vientos de fronda

La alta conflictividad política y social genera una sociedad rebelde frente al gobierno de facto. Las grandes movilizaciones populares y la aparición de organizaciones político militares que asumían la identidad peronista señalaban el camino sin retorno del régimen militar y la posibilidad cierta del regreso del peronismo al poder en el corto plazo.

En este contexto, Juan Perón lidera la lucha integral contra la dictadura y aplicará una política acorde con su idea de "conducir al conjunto", que debía ser necesariamente muy amplio, para volver a la Patria y al poder.

Las operaciones de las "formaciones especiales" (término que acuñó Perón para nombrar a las organizaciones político-militares nacidas del seno mismo del pueblo peronista) serán un refuerzo determinante para acelerar el retiro del gobierno militar.


Se incrementa el "Luche y vuelve"

La salvaje represión gorila, los años transcurridos fuera del país y los frustrados intentos de retorno, le permiten a Perón comprender que su regreso definitivo debía pasar necesariamente por acciones combativas e intransigentes, alentado el desarrollo de la Juventud Peronista y elogiando a las "formaciones especiales".

Paralelamente, Perón produce una actualización política y doctrinaria acentuando conceptos sobre el antiimperialismo, el Tercer Mundo, la liberación nacional y social, la integración latinoamericana, el trasvasamiento generacional y el socialismo nacional.


Cámpora y la JP 

Perón destituye a su delegado personal, Jorge Daniel Paladino, por sus posturas conciliadoras y dialoguistas con los militares, y lo remplaza por Héctor J. Cámpora, que se ve obligado por las circunstancias históricas a endurecer sus posiciones político-ideológicas y apoyarse en los sectores más combativos del peronismo, como guardianes de la limpieza del proceso electoral.

Desde noviembre del año 1971 cuando Juan Perón, nombró a Héctor Cámpora Delegado Personal y Jefe del Movimiento en la Argentina, los dirigentes de la Juventud Peronista (JP) concurrimos inmediatamente a ponernos a su disposición para acompañarlo en su tarea.

Los sectores juveniles dirigimos nuestros esfuerzos a llevar al Movimiento Peronista a posiciones de intransigencia, buscando que asumiera una mayor definición ideológica para ligar las luchas nacionales a las emprendidas por los movimientos de liberación latinoamericanos y tercermundistas.

A su vez, los sectores revolucionarios del peronismo se ven obligados a reconsiderar y modificar sus posiciones intolerantes frente a la opción electoral, a la que consideran secundaria, tramposa y con pocas posibilidades practicas, lo que llevará a una mayor relación de alianzas entre los distintos sectores de la JP y las "formaciones especiales" con nuevos armados políticos y la conformación de "frentes de masas" que resultaran en un crecimiento político muy importante y la consolidación de un nuevo polo de poder adentro del Movimiento.


La salida electoral

Acosada por una insurrección popular creciente y generalizada, la dictadura organizó una salida electoral fraudulenta, condicionada por los militares, que impedía la candidatura de Perón.

Sin embargo, Perón, que no descarta ninguna alternativa, la ubica como una táctica más de las que tiene el Movimiento en su lucha por el retorno definitivo. Así, las elecciones comienzan a convertirse en una opción valida como salida al caos político y social en que se encuentra inmersa la Argentina, desde la única bandera de resistencia y triunfo que levanta la lucha popular: el peronismo.


El revolucionario Cámpora

Cámpora no tenia el perfil de un revolucionario clásico, pero, en la campaña, empieza a tratar con la JP y la izquierda peronista. Su capacidad de movilización será clave para asegurar el triunfo. Y se lleva bien con los jóvenes.

Le decíamos cariñosamente "El Tío", por ser el hermano de "Papá" Perón, y a Cámpora le gustaba ser "El Tío" de todos esos muchachos aguerridos, alborotadores, pendencieros y, algunos de ellos, amigos de las armas.

Lo acompañamos a lo largo de todo este proceso de resistencia que hubo que realizar porque algunos dirigentes habían pactado con la Dictadura de Lanusse y querían buscar "salidas" que dejaran fuera y en el exilio, a Perón.

Las relaciones de Cámpora con la JP se habían consolidado a partir de una necesidad mutua. La ausencia de "tropa propia" del candidato y la falta de presencia de los jóvenes en las cúpulas directivas del Movimiento.

La falta de una base de apoyo por parte de Cámpora, necesitado de un aparato movilizador, en un contexto generalizado de posturas combativas, jugó a favor de la JP, carente de relaciones con dirigentes con capacidades de decisión en la conducción del Justicialismo.


Cámpora al Gobierno, Perón al Poder

Perón desde el exilio en España toma la decisión que Cámpora fuera el candidato a Presidente de la Argentina por el peronismo, dado que por la proscripción él no podía presentarse. El armado apuntaba a que el Tío eliminara la proscripción, para que Perón pudiera retornar al país y luego de la renuncia, se llamara a elecciones.

La consigna Cámpora al gobierno, Perón al poder resumía el carácter épico que adquirió la campaña y encarnaba la consumación del "Luche y vuelve", la consigna con la que el peronismo, a partir del Cordobazo de 1969, había decidido enfrentar la pelea para poner fin a los largos años de proscripción y exilio de Perón.

Cámpora se presentó en las elecciones del 11 de marzo de 1973 como candidato a presidente de Argentina por el FreJuLi. Ganó cómodo las elecciones con más del 49.5% de los votos. El radical Ricardo Balbín salió segundo con un 21,3%, reconoció la derrota y renunció al tramposo ballotage.

El triunfo electoral peronista del 11 de marzo de 1973 marcó el pico más alto de participación popular en la dinámica política e institucional del país y fue el epílogo de una larga gesta de resistencia en que peleamos por el retorno incondicional de Perón a la Argentina. Dieciocho años de sacrificios y luchas, donde fuimos desenmascarando una a una todas las maniobras prescriptivas del régimen.

Cámpora asumió el 25 de mayo de 1973, finalizado el período dictatorial de la Revolución Argentina. Acudieron al acto, entre otros, el entonces presidente socialista de Chile, Salvador Allende, y el de Cuba, Osvaldo Dorticós. En la Plaza de Mayo, se concentraron para recibirlo más de un millón de personas, donde "El Tío" pronuncia un discurso combativo desde el balcón de la Rosada.


El "Tío" en el gobierno con la 'V' de Venceremos

Cámpora gobernó tan solo 49 días, que fueron suficientes para instaurar una política de estado revolucionaria en las áreas de seguridad interior, relaciones internacionales y en el plano económico.

De acuerdo con su promesa electoral, su primera medida fue amnistiar a los presos políticos que habían sido condenados y encarcelados por la dictadura militar. Además, se disuelve el Departamento de Investigaciones Políticas Antidemocráticas (DIPA) y se queman todos los archivos de la represión.

La orientación de la política económica internacional se direcciona hacia los países del Este (U.R.S.S., Rumania, Polonia, etc.) y se rompe el bloqueo yanqui que pesa sobre Cuba desde 1962.

En un retorno a la tercera posición histórica y reactualizada por Perón, el 28 de mayo Argentina reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba, cortadas por el gobierno militar, y comenzó a proveer a ese país de productos alimenticios e industriales para romper el bloqueo estadounidense. Además, restablece relaciones con Vietnam del Norte.

Inició un Pacto Social entre la Confederación General del Trabajo, el empresariado nacional (CGE) y el Estado, que incluía un aumento de salarios y pensiones, el reajuste de las tarifas públicas y el congelamiento de precios.

Se retornó a los lineamientos económicos de los anteriores gobiernos de Perón, con una política nacionalista, estatista y distribucionista. El Gobierno Popular se comprometió a enviar al Congreso un paquete de leyes entre las que figuraban un programa de viviendas de interés social, la nacionalización del comercio exterior, el impuesto a la renta potencial de la tierra, la nacionalización de los depósitos bancarios, la penalización del fraude fiscal y la eliminación de las compañías financieras prebendarías, entre otras medidas de un programa revolucionario.

Su cercanía con la tendencia revolucionaria del peronismo lo enfrentó con la derecha partidaria y las organizaciones sindicales tradicionales. El 20 de junio de 1973, al regresar Perón al país, tiene lugar un enfrentamiento político-militar en Ezeiza, donde Montoneros y sectores de derecha del peronismo combatieron por el control del palco de honor, y donde los pistoleros de José López Rega acribillaron a tiros a las columnas de la Juventud Peronista, dejando un saldo de muchos muertos y heridos.


Renuncia y muerte

Cámpora renunció a su cargo el 13 de julio para permitir elecciones libres, en las que ganó Juan Perón con el 62% de los votos, quien moriría menos de un año después de haber sido electo, y el gobierno justicialista, en manos de la Vicepresidenta María Estela Martínez de Perón, será derrocado por el golpe militar del 24 de marzo de 1976.

Tras el golpe, Cámpora debió refugiarse enfermo en la embajada de México en Buenos Aires, donde permaneció tres años hasta que, ya gravemente aquejado por el cáncer, pudo viajar hacia México, donde murió poco después.

Escribe: Blas García

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Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Concentración popular en la Plaza de Mayo, cuando Héctor J. Cámpora asume la presidencia.
Resistencia y Triunfo de la Lucha Popular: Cámpora al Gobierno, Perón al Poder
Héctor J. Cámpora con Salvador Allende, cuando asume la presidencia, el 25 de mayo de 1973.
21-01-2019 / 10:01
El 21 de enero de 1897, en Buenos Aires, nace Rodolfo José Ghioldi. Se graduó de maestro y estudió -sin completar- el profesorado en Historia. Fue un político que llegó a ser uno de los dirigentes más importante del comunismo argentino.
 
Militante del Partido Socialista, Ghioldi fue uno de los integrantes originales del Partido Socialista Internacional, que se desprendió del primero tras la Revolución de Octubre en Rusia. Ghioldi fue electo vicepresidente de la Federación de Juventudes Socialistas (ahora Federación Juvenil Comunista) en agosto de 1917.
 
Fue representante del Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista (Komintern). Participó de la insurrección comunista, una sublevación para derrocar al gobierno populista de Getúlio Vargas en Brasil (país donde estaba exiliado por la amenaza contra su vida en la Argentina de esa época).
 
En la Argentina, el dirigente comunista Ghioldi compartió su devoción a Moscú con un profundo antiperonismo, que no hizo más que reflejar el compromiso pestilente que la izquierda antinacional y cipaya mantuvo con la oligarquía. Nunca se apartó, en toda su producción, de mostrar la continuidad histórica de los comunistas argentinos junto a la de los "próceres liberales" del siglo XIX.
 
Fue uno de los responsables -junto a Victorio Codovilla- del sectarismo de una conducción partidaria que asfixió bajo el dogma soviético a otras expresiones creativas que intentaron, sin éxito, modernizar la cultura comunista. Esta actitud llevó a que, a partir de los años 60, el comunismo perdiera su carácter de hegemónico en el conjunto de la izquierda argentina.
 
No supo comprender los movimientos populares argentinos (radicalismo y peronismo) lo que lo encontró como aliado menor de la oligarquía y las fuerzas de la reacción. El 17 de Octubre de 1945, mientras la presencia obrera en aquella histórica plaza abría camino a un importante proceso de liberación nacional, Ghioldi estaba en las antípodas, formando parte de la Unión Democrática.
 
El periódico Orientación, bajo su influencia, hablará de "hordas de desclasados, pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad, no representando a ninguna clase de la sociedad argentina. Era el malevaje reclutado por la policía y los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población".
 
Esta terrible equivocación histórica de legitimar "por izquierda" el frente antinacional liderado por los grandes poderes del país oligárquico, será la causa del repudio histórico que recibirán de parte de la clase trabajadora argentina. El gran pensador del marxismo nacional Juan José Hernández Arregui afirmó: "son criaturas dilectas de la semicolonia engendrados por la colonización pedagógica".
 
La Opinión Popular

21-01-2019 / 10:01
18-01-2019 / 20:01
El Ataque a la guarnición militar de Azul fue realizado el 19 de enero de 1974 contra la unidad ubicada en la ciudad de Azul, Provincia de Buenos Aires,​ que albergaba a Regimiento de Caballería de Tanques 10 "Húsares de Pueyrredón" y al Grupo de Artillería Blindado 1 "Coronel Martiniano Chilavert" por un grupo de unos 80 guerrilleros​ de la Compañía Héroes de Trelew pertenecientes a la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo, que fue repelido y debió retirarse sin apoderarse del armamento pretendido.
 
El ataque se inició a las 23:40 y duró toda la noche. Los atacantes estaban vestidos con uniformes similares a los de los militares del ejército y estaban armados con lanzacohetes, lanzagranadas, escopetas calibre 12.70, fusiles FAP, FAL y ametralladoras PAM, Magsen y MAD y pistolas 9 mm y 11.25 mm.13​
 
Los guerrilleros fueron descubiertos mientras se dirigían hacia el tanque de agua y debieron iniciar el asalto sin haber dominado las guardias, según preveía el plan original. Lo hicieron con fusiles FAL y granadas antitanque. Los atacantes ocuparon la guardia central y el casino de oficiales.
 
Los guerrilleros iban al mando de Enrique Gorriarán Merlo y Hugo Irurzun y tuvieron 5 guerrilleros muertos (dos de ellos capturados con vida fueron desaparecidos) mientras que otros 12 combatientes fueron detenidos y permanecieron presos hasta el final de la dictadura.
 
El llamado grupo Secuestro se dirigió a las viviendas de los coroneles y, al encontrarlos, mataron al coronel Arturo Gay, jefe del regimiento 10 de Caballería y a su esposa, Nilda Cazaux de Gay, y secuestraron al coronel Jorge Roberto Ibarzábal, jefe del Grupo de Artillería Blindado 1. Los guerrilleros no lograron tomar la Plaza de Armas ni la Batería porque no pudieron quebrar la resistencia de los militares ubicados en el tanque de agua.
 
Gorriarán Merlo optó por retirarse sin avisar al otro grupo. Se argumentó que una falla en las comunicaciones motivó que los 17 guerrilleros no recibieran la orden y quedaran atrapados en el cuartel y se rindieran.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 20:01
18-01-2019 / 20:01
El 19 de enero de 1906 moría Bartolomé Mitre. Militar, "historiador", periodista y Presidente de la Nación entre 1862 y 1868. Mitre fue el instrumento la política colonial británica en el Río de la Plata. Expresó la utilización del puerto de Buenos Aires contra todo el interior federal, al servicio de intereses, de una mentalidad y designios exclusivamente europeístas.
 
Desde un punto de vista nacional y popular, la actuación de Mitre, para la constitución de la Argentina como Nación independiente, es nefasta. Sus "aportes" a la dependencia del capital extranjero y la obsecuencia a la cultura europea, significaron mandar a la muerte a miles de argentinos, generando además una mentalidad cipaya, liberal y colonial sumamente potente, en la medida que contaba con todo el apoyo de la oligarquía local y el Imperio Británico.
 
Además, Mitre tuvo responsabilidad en los orígenes de la guerra genocida contra el Paraguay. Mitre -y no la Argentina- fue un instrumento consciente de la destrucción del Paraguay. De un Paraguay que era -gracias a Rosas y su política de amistad- considerado parte de nuestra propia tierra, como provincia/nación hermana.
 
El exterminio del pueblo paraguayo se resolvió en el Foreign Office de Londres, y Mitre y el Brasil actuaron de mandatarios de esa decisión. Era el último golpe contra el federalismo criollo, y Mitre tenía plena conciencia de la necesidad de darlo para que su proyecto dependiente pudiera seguir adelante.
 
El Chacho Peñaloza, Ambrosio Chumbita, Aurelio Salazar, Felipe Várela junto a miles de gauchos y campesinos, de condenados de la tierra del noreste argentino se levantaron en armas contra Mitre, en respuesta a la política unitaria y porteñista que "el círculo de Mitre" llevaba a cabo contra el interior provinciano.
 
Con Mitre, las masas populares que pelearon en la guerra de Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, en la Vuelta de Obligado contra británicos y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción. Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior.
 
La liquidación del mercado interno era una necesidad básica para la política porteña como intermediaria de la importación de productos británicos. Asimismo, la consolidación de pequeños grupos que se van afirmando como oligarquías provincianas, correas de transmisión de la política mitrista en el interior, jugarán un papel en la represión y dominio liberal de las provincias. La negatividad del ciclo porteñista, mitrista, centralista y unitario se siente todavía hoy en el interior después de 150 años.
 
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