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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Sociedad e Interés General - 11-03-2018 / 09:03
EFEMÉRIDES POPULARES

Alfonsín, el demócrata que puso a los criminales de la Dictadura frente a los jueces

Alfonsín, el demócrata que puso a los criminales de la Dictadura frente a los jueces
El 12 de marzo de 1927, en Chascomús, nacía Raúl Alfonsín. Abogado, político y ex presidente argentino. Fue concejal, diputado provincial, diputado nacional y senador nacional. Se destacó como dirigente de la Unión Cívica Radical y de la Unión Cívica Radical del Pueblo. También se desempeñó como vicepresidente de la Internacional Socialista.
El 12 de marzo de 1927, en Chascomús, nacía Raúl Alfonsín. Abogado, político y ex presidente argentino. Fue concejal, diputado provincial, diputado nacional y senador nacional. Se destacó como dirigente de la Unión Cívica Radical y de la Unión Cívica Radical del Pueblo. También se desempeñó como vicepresidente de la Internacional Socialista.
 
Tras la dictadura, fue el primer presidente constitucional, hecho que lo llevó a erigirse como "padre de la democracia moderna" con la realización del Juicio a las Juntas de militares genocidas, así como el Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile y la mejora de las relaciones con Brasil, lo que llevaría a la formación del Mercosur.
 
En medio de un proceso hiperinflacionario, entrega antes el mando al nuevo presidente, Carlos Menem. Murió el 31 de marzo de 2009 debido a un cáncer pulmonar. Hoy recordamos a esa persona provista de simpatía y calor humano, respetado y discutido, que dejó su marca indeleble en la etapa democrática que se iniciaba en el '83.
 
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14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
12-07-2018 / 19:07
A las 9 de la mañana del 13 de julio de 1993, a los 38 años de edad, muere Darío Germán Abdala, sindicalista y político, dirigente del Peronismo y de la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
En los '70 se hizo militante peronista como don Manzur Abdala, su viejo, que siempre le decía "leé, Germancito, leé", mientras se escondían de la policía brava de Onganía para entreverarse en reuniones peronistas donde se estudiaba cómo voltear a ese general patricio para recuperar la democracia y que así pudiera volver el general plebeyo, Perón.
 
Abandonó los estudios de mecánica en un colegio industrial y empezó a ganarse la vida como pintor de autos en la Secretaría de Minería. Enseguida lo eligieron delegado. Porque era el mejor. El mejor compañero, el más generoso, el más divertido y, encima, el que levantaba todas las minas.
 
Germán"negro, hincha de Boca y peronista -decía-. Qué más puedo pedir". Se hizo hermano de la vida y de la lucha contra la dictadura y por los derechos humanos de Víctor de Gennaroel tano. Juntos eran dinamita. Eran dos mosqueteros con una sola bandera de libertad. Un día, en la clandestinidad en la iglesia Santa Cruz, fundaron la agrupación con la que iban a ganar las elecciones en la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
Siempre cerca de los organismos de los derechos humanos. Siempre lejos de los jerarcas sindicales corruptos y entreguistas. Siempre cerca del peronismo pero abiertos al diálogo y al trabajo conjunto con todos los sectores democráticos. Siempre adelante.
 
Fue uno de los principales enemigos tempranos que tuvo Carlos Menem en el peronismo. Junto a Chacho Álvarez fue integrante del Grupo de los Ocho, que resolvió irse a buscar otros espacios para desarrollar las mismas convicciones de siempre.
 
Hubo solo una cosa que lo pudo. Un maldito y extraño cáncer que se le instaló en la base de la columna vertebral. Dicen sus amigos que sufría dolores brutales que ni la morfina podía calmar. Que sentía como si le estuviesen acribillando la cintura y después las piernas. Su cuerpo se bancó 26 operaciones.
 
Germán se fue y dejó un agujero negro entre los grandes referentes sociales de este país. Se extrañan sus ojeras turcas, su cigarrillo entre los dedos, su mate amargo, su grito de gol bostero, sus ocho hijos, su uniforme de jean, su devoción por Serrat, por Neruda y por Cooke, y su hecho maldito del país burgués.
 
Se fue al más allá a organizar sindicatos decentes y a seguir luchando por la libertad, la dignidad del trabajo y los derechos humanos.
 
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12-07-2018 / 19:07
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