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Nacionales - 07-03-2018 / 18:03

Murió Bignone, el último dictador: Videla y compañía lo esperan en el infierno

Murió Bignone, el último dictador: Videla y compañía lo esperan en el infierno
A los 90 años murió en el Hospital Militar Reynaldo Benito Bignone, el genocida y último militar que estuvo al frente del último gobierno de facto de la Argentina. Fue el presidente que en 1983 hizo el inevitable llamado a elecciones democráticas, ante una dictadura jaqueda tras la derrota de Malvinas, la debacle económica y la resistencia popular.
Este 07 de marzo, el genocida y último presidente de facto de la Argentina,  Reynaldo Benito Bignone, murió a los 90 años en el Hospital Militar. Antes de verse obligado a convocar a elecciones en 1983 y entregar el poder, dictó una ley de autoamnistía con la que intentó lograr la impunidad por las desapariciones, asesinatos y secuestros. Estaba en prisión, condenado por delitos de lesa humanidad.
 
En los juicios por los crímenes cometidos en Campo de Mayo se lo halló responsable de los asesinatos y desapariciones de "colimbas" que hacían el servicio militar. También fue condenado por detenciones ilegales en el Hospital Posadas, de Morón, cuando se desempeñó como responsable de ese centro sanitario en su rol de delegado de la Junta Militar en el área de Bienestar Social.
 
Quedaron comprobadas también sus responsabilidades en el Plan Cóndor, con el que las dictaduras del Conosur persiguieron, detuvieron ilegalmente y mataron a militantes identificados como tales en sus países de origen.
 
La Opinión Popular

 
A los 90 años murió en el Hospital Militar Reynaldo Benito Bignone, el genocida y último militar que estuvo al frente del último gobierno de facto de la Argentina. Fue el presidente que en 1983 hizo el inevitable llamado a elecciones democráticas, ante una dictadura jaqueda tras la derrota de Malvinas, la debacle económica y la resistencia popular.
 
Con el advenimiento de la democracia fue juzgado y condenado a prisión perpetua por allanamientos ilegales, secuestros, torturas y homicidios, todos delitos de lesa humanidad a los que le sumó el saqueo de las pertenencias de sus víctimas.
 
Bignone fue el cuarto y último en la zaga siniestra de presidentes-dictadores iniciada por Jorge Rafael Videla en 1976. El 10 de julio de 1982, días después del fin de la guerra de Atlántico Sur, sucedió en el poder de facto al autor de esa aventura, Leopoldo Fortunato Galtieri, quien antes de abandonar la Casa Rosada luego de la masiva movilización popular tras la rendición ante Gran Bretaña en junio de 1982 había dicho que las urnas estaban bien guardadas.
 
Al último dictador se lo recuerda por su imagen en el traspaso de los atributos presidenciales a Raúl Alfonsín, el 10 de diciembre de 1983, pero antes de ello intentó lograr impunidad para él y sus secuaces cuando dictó los decretos que ordenaron la supuesta destrucción de los archivos de la represión de Estado y el otro de "amnistía" y "pacificación nacional", que tenía el fin de "reconciliar" a la sociedad.
 
Nunca se arrepintió de los crímenes que mandó a ejecutar ni de los que fue cómplice. Por el contrario, se defendió de todas las acusaciones en su contra y justificó las matanzas en cuanta oportunidad tuvo. "La lucha contra el terrorismo en los sesenta y en los setenta se trató de una guerra contra integrantes de grupos subversivos que no eran ni demasiado jóvenes ni idealistas", sino que tenían el objetivo de "la toma del poder por la fuerza subversiva", dijo.
 
Entre tantas otras frases siniestras se lo recuerda por haber sostenido en una entrevista televisiva que los desaparecidos "sólo fueron ocho mil". También dijo que en el país se había librado una guerra que "fue iniciada por las organizaciones terroristas".
 
Además, arengó a quienes en democracia reivindican la dictadura. En 2006 se conoció una carta que le envió a una agrupación llamada Argentinos por la Memoria Completa, destinada a defender el terrorismo de Estado. A sus integrantes los llamó "modernos Quijotes", los convocó a "arremeter" contra aquellos que "cargados de odio, deformaron la moderna historia argentina" y les dejó un encargo macabro: "Terminen lo que nosotros no pudimos terminar".
 
Bignone fue jefe del Estado Mayor y más tarde comandante de Institutos Militares, el organismo encargado de formación de oficiales. Recibió conscriptos, varios de ellos desaparecidos bajo bandera, y estuvo al frente de Campo de Mayo -lugar que el gobierno de Mauricio Macri pretende convertir en un Parque Nacional-, donde funcionó uno de los tres grandes campos de concentración junto con La Perla, en Córdoba, y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
 
 
Juró proteger a sus camaradas criminales hasta la muerte. Ante el tribunal que lo juzgó por los delitos en Campo de Mayo dijo: "Para el momento supremo de dejar este mundo, resulta preferible el juzgamiento que el repudio unánime de mis superiores, camaradas y subalternos".
 
Fuente: Página12
 

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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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