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Sociedad e Interés General - 06-03-2018 / 19:03
EFEMÉRIDES POPULARES. UN AMOR QUE HIZO HISTORIA

La telenovela Rolando Rivas, taxista

La telenovela Rolando Rivas, taxista
Mónica Helguera Paz, una tilinga de clase alta y Rolando Rivas, taxista, un amor que hizo historia. La telenovela de Alberto Migré se estrenó el 07 de marzo de 1972. Llegó a parar a todo un país.
La telenovela de Alberto Migré se estrenó el 07 de marzo de 1972. Llegó a parar a todo un país.
 
"Rolando Rivas, taxista" marcó la historia de la telenovela nacional y, sin duda, influyó en la manera de encarar el género en toda América latina. Inventó el "antigalán", en un Claudio García Satur que no respondía al arquetipo de ese rol, introdujo la realidad política en las historias de amor tanto como la literatura y la música clásica, se jugó a un final no tan feliz como probable, apostó como nunca antes a las grabaciones en exteriores, y sentó las bases del costumbrismo televisivo.
 
De la mano de un grande como Alberto Migré, desde las 22 de aquel martes 07 de marzo de 1972, en las noches de Canal 13, Rolando Rivas... iba a marcar para siempre a la TV. Y a muchísimos de sus televidentes.
 
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El barrio porteño, encarnado en ese taxista con todas sus circunstancias, no fue mero marco sino auténtico protagonista de esta telenovela. Las calles de Boedo por las que tantas veces había transitado el propio autor en su infancia, los bares donde siempre había un amigo dispuesto a escuchar y alguna teoría para arreglar el mundo, el patio con glicinas para el mate reparador a la vuelta del trabajo, la noviecita de enfrente, las sorpresas que da la vida, el amor que ocurre sin buscarlo y la cita obligada en Plaza Francia.

¿Qué jovencita de los setenta no quiso ser Mónica Helguera Paz (inolvidable Soledad Silveyra)? La chica era una tilinga de clase alta, pero jugarse por una pasión, por cierto, la reivindicaba.

Y los varones. Mientras la historia romántica, la audacia de los besos y la lectura de El principito con que Rolando le daba las buenas noches a Mónica seducían a las señoras, a las hijas y a las abuelas, personajes tan bien pintados como Magoya (Beba Bidart) o el Corto (Carlos Artigas) acercaban a un público masculino, completamente inédito para el género hasta ese movido 1972.

Algo o mucho estaba cambiando en Buenos Aires. Migré supo verlo y dejar testimonio de aquella ciudad que nunca volvió a ser la que era.

Mientras tanto, la chica rica -pero sola y triste- y el taxista sentimental y melancólico se amaban locamente, saltando por encima de todos los condicionamientos sociales. Esa ciudad retratada al detalle respondía del otro lado de la pantalla.

Julio de 1972. Noche de martes. En la calle, casi nadie. Es un momento dramático. Rolando está destruído. Acaban de matar a su hermano -guerrillero- y él intenta reencontrarlo en los objetos que fueron suyos y que todavía están en su cuarto. En el patio están sus amigos tacheros, algunos vecinos. Pero Rolando está solo, porque la que no está es ella. La escena pasa a la mansión de los Helguera Paz. Mónica discute con su padre: va a ir a lo de Rolando, le disguste a quien le disguste. Llega el corte y medio país suspira aliviado.

Así se seguía Rolando Rivas, taxista, con una pasión que no alcanzaban a registrar ni los -para entonces explosivos- 40 puntos de rating.

Es que aparte de todos sus méritos, Rolando Rivas, taxista fue un fenómeno. Y si no, que lo diga Solita Silveyra, que 40 años después sigue escuchando en los taxis: "De ninguna manera, ¿cómo le voy a cobrar a mi novia?". O que lo diga la flota de taxistas que, hace cinco años, despidió a Migré en la Chacarita como a uno de los suyos.

Rupturista cuando el término ni siquiera había sido acuñado, la primera temporada de la telenovela terminó con la separación de Rolando y Mónica. Porque, vaya paradoja, fue la historia de un amor imposible, que termina imposible, en una sociedad y un tiempo en que lo más difícil parecía al alcance de la mano.

Por Adriana Bruno

Fuente: Clarín espectáculos

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20-09-2018 / 19:09
Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones reconocen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.
 
Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda; los colorados, por su parte, asimilaban el movimiento peronista al comunismo, y abogaban por erradicarlo completamente.
 
El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento, con el propósito de: Evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.
 
Campo de Mayo se negó y no aceptó más conferencias fuera de su comando. Acto seguido, la Compañía X fue enviada a Buenos Aires. Por su parte, la Armada movilizó al 1.º Regimiento de Infantería y a la Escuela de Mecánica de la Armada. En la madrugada, las acciones más importantes se desarrollaron en la zona de Florencio Varela.
 
Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia del presidente José María Guido.
 
A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.
 
El comunicado 150 -atribuido a Mariano Grondona-, emitido el 23 de septiembre de 1962, constituiría la propuesta política del movimiento: los sublevados de Campo de Mayo exigían -la realización de elecciones mediante un régimen que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que algunos de ellos obtengan por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país el monopolio artificial de la vida política [se refería claramente al peronismo, que seguiría -por supuesto- proscripto por antidemocrático]. Creemos -continuaba- que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por el contrario, estar sometidas al poder civil. 
 
Cuatro años después los azules darían un golpe militar derrocando al gobierno radical de Arturo Umberto Illia. En términos de John William Cooke, los colorados eran gorilas y cipayos las 24 horas del día, a diferencia de los azules que sólo eran gorilas y cipayos cuando hacía falta.
 
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20-09-2018 / 19:09
19-09-2018 / 16:09
Desde 1810 y hasta la federalización definitiva de Buenos Aires, la "cuestión capital" atravesó por diversas circunstancias. La primera iniciativa en este sentido fue del presidente Bernardino Rivadavia en 1826, momento en que se sancionaría una Ley de Capitalización por la cual Buenos Aires era declarada Capital del Estado y, con límites muy amplios, quedaba bajo la exclusiva e inmediata dirección del Presidente y el Congreso.
 
Los porteños, reacios a nacionalizar su ciudad y, sobre todo, las rentas aduaneras; y el interior provincial que se oponía a la coronación del centralismo, se enfrentaron al intento rivadaviano y en suma, al año siguiente el entonces presidente debió renunciar a la primera magistratura.
 
Luego de la caída de Rosas, en 1852, y la posterior entronación política de Justo José de Urquiza se sancionó la Constitución de 1853 que consagraba a la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales y capital de la República lo que originó la separación de la provincia de Buenos Aires de la Confederación.
 
Una vez reunida Buenos Aires con el resto del país, luego de la Batalla de Cepeda, se eligió a Bartolomé Mitre como presidente de la República en 1862, se llegó a una solución llamada "Ley de compromiso entre Buenos Aires y la Nación" por la cual la ciudad sería de modo provisorio la sede de las autoridades nacionales y hasta 1880, se barajaron distintas posibilidades para la ubicación definitiva de la ciudad capital, desde la Isla Martín garcía, Villa María o Rosario.
 
Durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda se resolvió la federalización de Buenos Aires sancionada el 20 de septiembre de 1880 por el Congreso Nacional luego de los terribles enfrentamientos armados, que costaron la vida de más de 3000 personas, en Barracas, Puente Alsina y Los Corrales entre las tropas nacionales y porteñas, a partir de la oposición del gobernador Carlos Tejedor a que se declare sede definitiva de las autoridades nacionales y territorio federal a la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires. A los pocos días, el 12 de octubre de 1880, Julio Argentino Roca asumiría la presidencia de la Nación ya definitivamente establecido en Buenos Aires.
 
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19-09-2018 / 16:09
19-09-2018 / 16:09
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