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Internacionales - 05-03-2018 / 20:03
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. 06 DE MARZO DE 1836: BATALLA DE EL ÁLAMO

Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo

Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo
El 06 de marzo de 1836, las tropas al mando del general mexicano Antonio López de Santa Anna aniquila a los defensores norteamericanos de El Álamo durante la guerra por la cual los EE.UU. arrebataron a México la provincia de Texas.
El 06 de marzo de 1836, las tropas al mando del general mexicano Antonio López de Santa Anna aniquila a los defensores norteamericanos de El Álamo durante la guerra por la cual los EE.UU. arrebataron a México la provincia de Texas.

El episodio bélico formó parte de la guerra que mantenían los colonos estadounidenses con el ejército mexicano para crear una nación propia en la zona. Una pretensión que disgustaba tanto al gobierno de México, nación propietaria de las tierras, como al de Estados Unidos, país al que acabó por integrarse el territorio en 1845, como su estado número 28.

La Batalla de El Álamo consistió en un asedio de 13 días de duración, desde su inicio el 23 de febrero hasta el asalto final del 6 de marzo de 1836, y enfrentó al ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría aventureros, jugadores y soldados, que se atrincheraron en una vieja misión franciscana fortificada cerca de la ciudad de San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y hoy estado de Texas, Estados Unidos.

Por Carlos Morales

La Batalla de El Álamo (23 de febrero al 06 de marzo de 1836) fue un conflicto militar crucial en la Revolución de Texas que consistió en un asedio de 13 días de duración, desde su inicio el 23 de febrero hasta el asalto final del 6 de marzo de 1836, y enfrentó al ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría colonos estadounidenses (naturalizados mexicanos), en San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y Texas (hoy estado de Texas, Estados Unidos).

Todos los beligerantes en favor de la República de Texas murieron, a excepción de dos personas, lo cual inspiró a muchos colonos texanos -y aventureros estadounidenses- a unirse al ejército de Texas; animados por el deseo de venganza, a partir de la crueldad mostrada por Santa Anna durante el asedio, los texanos derrotaron el ejército mexicano en la Batalla de San Jacinto, el 21 de abril de 1836, poniendo fin al movimiento revolucionario.

Varios meses antes, los texanos habían llevado a todas las tropas mexicanas fuera de la Texas mexicana; aproximadamente 100 texanos se guarnecían entonces en El Álamo. La fuerza texana creció ligeramente con la llegada de refuerzos dirigidos eventualmente por los co-comandantes James Bowie y William Barret Travis.

El 23 de febrero aproximadamente 1500 soldados mexicanos marcharon en San Antonio de Béjar, sitio donde se asienta actualmente San Antonio, como el primer paso en una campaña para retomar Texas. Durante los siguientes 12 días, los dos ejércitos participaron en varias escaramuzas con bajas mínimas. Consciente de que su guarnición no podía resistir el ataque de una fuerza tan grande, Travis escribió varias cartas pidiendo más hombres y suministros, pero solamente llegaron menos de 100 refuerzos.

En la madrugada del 6 de marzo, el ejército mexicano avanzó hacia El Álamo; tras rechazar dos ataques, los texanos fueron incapaces de defenderse de un tercero. Debido a que los soldados mexicanos treparon por los muros, la mayoría de los soldados texanos huyeron hacia los edificios interiores.

Los defensores que no pudieron llegar a estos puntos fueron muertos por la caballería mexicana en su intento por escapar. Es probable que un pequeño grupo de texanos (entre cinco y siete de ellos) se hubiesen rendido; aún así, estos fueron ejecutados al instante.

La mayoría de los relatos provenientes de testigos oculares informaron de entre 182 y 257 texanos muertos, mientras que la mayoría de los historiadores de El Álamo están de acuerdo en que hubo entre 400 y 600 soldados mexicanos heridos o muertos en combate.

Al final, varios individuos no combatientes fueron enviados a Gonzales para que corrieran la voz de la derrota texana. La noticia desató el pánico y las fuerzas texanas -en su mayoría colonos- de la nueva República de Texas huyeron del avance del ejército mexicano.

En México, la batalla ha sido a menudo eclipsada por los acontecimientos de la guerra contra Estados Unidos de 1846 a 1848. En el siglo XIX, en Texas, el complejo de El Álamo gradualmente se fue conociendo como el lugar de la batalla. La Legislatura de Texas compró los terrenos y edificios en la primera parte del siglo XX y designó a la capilla de El Álamo como Santuario del Estado de Texas.

El Álamo actualmente es el sitio turístico más popular de Texas. Asimismo, ha sido objeto de numerosas obras no ficticias a partir de 1843. La mayoría de los estadounidenses, sin embargo, están más familiarizados con los mitos difundidos por muchas de las películas y adaptaciones de televisión, entre las cuales se incluyen la miniserie de televisión de Disney, Davy Crockett, en la década de 1950 y la película de El Álamo de John Wayne, estrenada en 1960.

Fuente: Wikipedia

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18-06-2018 / 22:06
18-06-2018 / 21:06
En 1859, Maximiliano de Habsburgo fue contactado por primera vez por los monárquicos mexicanos - los miembros de la aristocracia mexicana, encabezada por José Pablo Martínez del Río - con una propuesta para convertirse en el emperador de México.
 
Él no aceptó al principio, pero después de la intervención francesa en México, dirigida por Napoleón III, de la captura de la ciudad de México por el General Élie-Frédéric Forey y del plebiscito que confirmó la proclamación del imperio, mientras las tropas francesas ocupaban la mayor parte del territorio, consintió en aceptar la corona en el año 1863.
 
El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria era miembro de la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena. Después de una carrera en la Armada de Austria, fue proclamado, el 10 de abril de 1864, emperador como: Maximiliano I de México.
 
Dio inicio así al Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo de Napoleón III de Francia y un grupo de mexicanos conservadores que trataron de revivir la monarquía mexicana instaurada anteriormente por Agustín de Iturbide (Agustín I de México).
 
Muchos países, entre ellos los Estados Unidos, se negaron a reconocer a ese gobierno. Esto ayudó a asegurar el éxito de las fuerzas liberales encabezados por Benito Juárez, quien se negó a consentir el Imperio. Hubo guerra continua entre las tropas imperiales (conformada por mexicanos, franceses, austriacos y belgas) y los republicanos mexicanos.
 
Después de la final de la "Guerra de Secesión", los Estados Unidos comenzaron a suministrar armas a los partidarios de Juárez en El Paso del Norte en la frontera con México. Mientras tanto, Maximiliano invitó a los ex confederados esclavistas a trasladarse a México en una serie de asentamientos.
 
Sin embargo, en 1866, Napoleón III retiraría sus tropas en el frente de la resistencia mexicana, debido a la oposición de EE.UU. bajo la Doctrina Monroe, y para aumentar su contingente militar en el país para hacer frente al creciente ejército prusiano de Otto Von Bismarck.
 
La ciudad de Querétaro cayó en mayo de 1867, y tras un consejo de guerra, Maximiliano I, fue condenado a muerte. Benito Juárez se negó a conmutar la pena, para enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto por las potencias extranjeras. La sentencia se llevó a cabo el 19 de junio 1867.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
El 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los presos por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho (presos comunes), en el Pabellón Azul de la isla penal de El Frontón (subversivos) y Santa Bárbara (mujeres), que poseían un control tácito al interior de los centros, se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas.
 
Los amotinados en las tres cárceles presentaron un pliego único de 26 demandas, la mayoría relacionada a mejoras en las condiciones de vida de los prisioneros y la disolución del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), entidad encargada de las prisiones en el país. Alan García y los miembros de su gobierno fueron tomados desprevenidos por el incidente.
 
La iglesia Católica peruana en el documento publicado el 19 de junio de 1986 y titulado Masacre de los penales de Lima relata: "En la madrugada del 18, los detenidos de los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, en Lima, se amotinan y toman rehenes. El consejo de ministros y el presidente Alan García deciden encargar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la restauración del orden. En Santa Bárbara -cárcel de mujeres- interviene la Guardia Republicana. Las rehenes son liberadas. Hay dos reclusas muertas. 
 
En Lurigancho intervienen el Ejército y la Guardia Republicana. Al amanecer del 19 un rehén es liberado. Los ciento veinticuatro reclusos -según el informe oficial- son fusilados después de rendirse. En el Frontón, la operación se encomienda a la Marina, que bombardea el Pabellón Azul durante todo el día. Sobreviven treinta internos, que se rinden. Eran alrededor de doscientos detenidos. En todo el proceso se impide el acceso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales. Tampoco la prensa".
 
Fue el asesinato masivo más grande durante la lucha contrasubversiva en Perú.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 08:06
18-06-2018 / 08:06
En 1952, Egipto estaba afectado por una aguda crisis a todos los niveles: corrupción, inoperancia de la Constitución, control absoluto por parte de los británicos y los franceses, miseria de la población, desprestigio de la figura del rey, etc.
 
El ejército también se encontraba convulsionado por la derrota frente a Israel en la Guerra árabe-israelí de 1948, y en su seno se había formado una sociedad secreta (creada en el año 1949) llamada Movimiento de Oficiales Libres.
 
Toda la crisis desembocó en el alzamiento de 1952. La dirección del movimiento corrió a cargo del ejército, liderados por el Comité de Oficiales Libres (donde pronto destacaría la figura de Nasser). Estos militares rápidamente entraron en contacto con partidos de izquierda y con otros grupos contrarios al régimen.
 
El movimiento revolucionario se desencadenó con el golpe militar del 22 de julio de 1952, que se impuso sin demasiada oposición. El 18 de junio de 1953, oficiales del Ejército -liderados por Gamal Abdel Nasser- derrocaron al rey Faruq y proclamaron la República de Egipto.
 
Con la llegada al poder, el Movimiento de los Oficiales Libres, hegemónico en el gobierno, comenzó a aplicar su programa, cada vez más vinculado a las ideas de Nasser, que defendía un régimen de unidad y dignificación a través del socialismo.
 
Los años 1955 y 1956 sirvieron para la consolidación del liderazgo de Nasser, que se convirtió en referente principal del nacionalismo árabe o panarabismo, de orientación socialista y populista; y en una prestigiosa figura a nivel internacional, junto al yugoslavo Josip Broz "Titoy el indio Sri Pandit Jawaharlal Nehru, del Movimiento de Países No Alineados ni con el imperialismo yanqui ni con el bloque soviético.

Por Carlos Morales

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