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Sociedad e Interés General - 03-03-2018 / 20:03
EFEMÉRIDES POPULARES

Diego Luis Molinari, senador nacional de Yrigoyen y luego de Perón

Diego Luis Molinari, senador nacional de Yrigoyen y luego de Perón
El 04 de marzo de 1966, en Buenos Aires, muere Diego Luis Molinari. De vida multifacética, fue abogado, político, diplomático e historiador. Autor de numerosas obras sobre historia de la época colonial, perteneció al movimiento revisionista. Iniciado políticamente en la Unión Cívica Radical, adhirió posteriormente al Peronismo.
El 04 de marzo de 1966, en Buenos Aires, muere Diego Luis Molinari. De vida multifacética, fue abogado, político, diplomático e historiador. Autor de numerosas obras sobre historia de la época colonial, perteneció al movimiento revisionista. Iniciado políticamente en la Unión Cívica Radical, adhirió posteriormente al Peronismo.
 
Afiliado al radicalismo desde su juventud, participó en la organización del mismo en la Capital Federal apoyando a Hipólito Yrigoyen. En 1924 fue elegido diputado nacional, período durante el cual enfrentó a la disidencia de la Unión Cívica Radical Antipersonalista y a la aparición de los grupos conservadores, que se habían visto muy disminuidos durante la presidencia de Yrigoyen.
 
En 1928 fue elegido senador nacional por la Capital. Fue uno de los autores de la ley de nacionalización del petróleo. Tras el golpe de estado de 1930, Molinari se refugió en la embajada japonesa y luego abandonó la Argentina a bordo de una nave japonesa, rumbo Brasil, junto a su familia.
 
En 1945, adhirió a la figura de Juan Perón y colaboró en varios periódicos en apoyo de su candidatura presidencial. Fue elegido senador nacional por la capital por segunda vez. Tras el derrocamiento de PerónMolinari se exilió en la Embajada de Panamá en Buenos Aires. Su defensa de lo nacional popular, en la investigación científica, se plasmó en múltiples libros.
  
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Historiografía y radicalismo
 
Hijo de inmigrantes italianos, su padre era un comerciante de recursos modestos. Egresado de la Facultad de Derecho dependiente de la Universidad de Buenos Aires, se dedicó desde muy joven a la historiografía. Sus primeros libros sobre historia trataban sobre el último período colonial español en América.
 
El libro que lo lanzó a la fama era una obra polémica desde su planteamiento inicial: La "representación de los hacendados" de Mariano Moreno. Su ninguna influencia en la vida económica del país y en los sucesos de mayo de 1810.
 
En el mismo afirmaba que el otorgamiento del libre comercio al Virreinato del Río de la Plata otorgado en 1809 era una orden que se le había dado al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros junto con su designación para el cargo, y que el texto de Mariano Moreno no había sido la causa de esa medida.
 
Por otro lado, hacía hincapié en la escasa - y ambigua - participación de Moreno en los hechos anteriores a la Revolución de Mayo y en los primeros días de la Primera Junta. El libro chocaba con los presupuestos de la historiografía argentina de la época, con lo cual quedó ubicado entre los opositores a los historiadores de inspiración clásica.
 
Se identificó primeramente con la Nueva Escuela Histórica y en 1914 se unió al Instituto de Investigaciones Históricas, creado dentro de la Universidad de Buenos Aires por Emilio Ravignani. Posteriormente se identificaría con la corriente revisionista. Con el paso del tiempo, se enfrentaría duramente en sucesivas polémicas con Ricardo Levene.
 
Afiliado al radicalismo desde su juventud, participó en la organización del mismo en la Capital Federal. El presidente Hipólito Yrigoyen lo nombró presidente del Departamento Nacional de Trabajo, lejano antecedente del Ministerio de Trabajo actual, y luego subsecretario de Relaciones Exteriores. También lo envió en distintas misiones especiales a países latinoamericanos.
 
Tras el final del primer gobierno de Yrigoyen, se dedicó a la enseñanza universitaria: primero en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, y luego en la de Filosofía y Letras de Buenos Aires.
 
En 1924 fue elegido diputado nacional, período durante el cual enfrentó a la disidencia de la Unión Cívica Radical Antipersonalista y a la aparición de los grupos conservadores, que se habían visto muy disminuidos durante la presidencia de Yrigoyen. En 1928 fue elegido senador nacional por la Capital.
 
Ocupando esa banca presentó un proyecto de Código Nacional del Trabajo, que pretendía reunir las leyes laborales existentes en un cuerpo coherente, sumar nuevos derechos laborales y generalizar los ya existentes a todos los trabajadores. También proyectó una ley general de asistencia social.
 
Fue uno de los autores de la ley de nacionalización del petróleo; primeramente había presentado un proyecto en ese sentido en la Cámara de Diputados, en 1927, y tres años más tarde estuvo a punto de lograr su sanción en el Senado. Distintos autores creen que esa ley fue una de las causas principales del derrocamiento de Yrigoyen.
 
Tras el golpe de estado de 1930, Molinari se refugió en la embajada japonesa y luego abandonó la Argentina a bordo de una nave japonesa, rumbo a Santos, Brasil, junto a su familia. De allí se trasladó a París, donde residió algún tiempo. Allí se entrevistó con Alvear, lo que molestó a muchos radicales, que lo acusaban de haber pretendido derrocar a Yrigoyen junto con algunos dirigentes jóvenes del radicalismo; parece haber sido colaborador de Horacio Oyhanarte, ministro de Yrigoyen, en la pretensión de reemplazar al presidente por su vice Enrique Martínez, para evitar el golpe de estado.
 
 
Actividad académica y peronismo
 
Tras su regreso a su país, producido en abril de 1931, fundó una agrupación disidente, a la que llamó "Partido Radical-Gorro Frigio", para rechazar la reunión de los yrigoyenistas con antipersonalistas; pero el efímero partido, de inspiración nacionalista no tuvo peso electoral.
 
En 1936 colaboró con el coronel Juan Bautista Molina, líder de un grupo de extrema derecha, en un intento de golpe de estado, cual Molinari afirmó haber redactado el plan político. Preconizaba "la supremacía del Estado en la comunidad y la supremacía de la Sociedad sobre los individuos".
 
Pasó la mayor parte de la llamada Década Infame dedicado a su actividad académica. Fue profesor titular de Historia Económica en la Facultad de Filosofía de Buenos Aires. Su adscripción a la corriente revisionista se hizo evidente a partir de entonces, con la edición de libros que pertenecen claramente a esa vertiente, como Viva Ramírez, de 1937.
 
Fue partícipe de dos proyectos de revolución contra los gobiernos surgidos del fraude electoral, uno de 1936 y otro de 1941, ambos fracasados antes de iniciarse.
 
En 1945, al producirse el final de la Segunda Guerra Mundial, los intelectuales y políticos neutralistas y nacionalistas fueron muy atacados por los simpatizantes de los aliados; entre ellos se contó Molinari, quien ya había sostenido posturas en favor de la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. Fue atacado en su cátedra de la Facultad de Filosofía y Letras y debió suspender temporalmente el dictado de sus clases.
 
Adhirió a la figura de Juan Domingo Perón y colaboró en varios periódicos en apoyo de su candidatura presidencial. Fue elegido senador nacional por la capital por segunda vez, por lo que pidió licencia en la Universidad; no volvería a retomar la docencia. Durante todo su mandato fue el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
 
El presidente Perón lo nombró presidente de una Misión de Buena Voluntad, que visitaría casi todos los países de América Latina, con la intención de contrarrestar la imagen negativa del gobierno argentino, que esparcía el gobierno de los Estados Unidos en la región. En tal misión visitó México, la República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Cuba.
 
Formó parte de la reunión de La Habana, en que fue fundado el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), negándose a suscribirlo en nombre de su país, actitud que fue confirmada por el Congreso argentino.
 
En 1950 hizo una breve visita oficial, en nombre del gobierno de su país, a Pakistán, un país que recién había nacido,10 así como también a Siria, Líbano, Israel y la India.
 
Tras el derrocamiento de Perón, Molinari se exilió en la Embajada de Panamá en Buenos Aires.
 
 
Obras
 
Su defensa de lo nacional popular, en la investigación científica, se plasmó en obras tales como:
 
La trata de negros (1914)
La representación de los hacendados de Mariano Moreno (1914)
El gobierno de los pueblos (1916)
El gobierno del Perú, siglo XVI (1916)
El sofista (1922)
Un virrey (1923)
El control internacional del tráfico de armas (1924)
Antecedentes de la Revolución de Mayo (1926)
La empresa colombina y el descubrimiento de América (1936)
Viva Ramírez (1937)
El nacimiento del nuevo mundo (1941)
Historia económica (1944)
La Reconquista (1950)
La Revolución será agraria o no será (1950)
La primera Unión del Sur (1961)
Prolegómenos de Caseros (1962)
Rosas y Southern: el primer encuentro (1962)
Descubrimiento y Conquista de América (1964)
 
Fuente: Wikipedia

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20-09-2018 / 19:09
Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones reconocen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.
 
Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda; los colorados, por su parte, asimilaban el movimiento peronista al comunismo, y abogaban por erradicarlo completamente.
 
El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento, con el propósito de: Evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.
 
Campo de Mayo se negó y no aceptó más conferencias fuera de su comando. Acto seguido, la Compañía X fue enviada a Buenos Aires. Por su parte, la Armada movilizó al 1.º Regimiento de Infantería y a la Escuela de Mecánica de la Armada. En la madrugada, las acciones más importantes se desarrollaron en la zona de Florencio Varela.
 
Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia del presidente José María Guido.
 
A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.
 
El comunicado 150 -atribuido a Mariano Grondona-, emitido el 23 de septiembre de 1962, constituiría la propuesta política del movimiento: los sublevados de Campo de Mayo exigían -la realización de elecciones mediante un régimen que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que algunos de ellos obtengan por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país el monopolio artificial de la vida política [se refería claramente al peronismo, que seguiría -por supuesto- proscripto por antidemocrático]. Creemos -continuaba- que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por el contrario, estar sometidas al poder civil. 
 
Cuatro años después los azules darían un golpe militar derrocando al gobierno radical de Arturo Umberto Illia. En términos de John William Cooke, los colorados eran gorilas y cipayos las 24 horas del día, a diferencia de los azules que sólo eran gorilas y cipayos cuando hacía falta.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 19:09
19-09-2018 / 16:09
Desde 1810 y hasta la federalización definitiva de Buenos Aires, la "cuestión capital" atravesó por diversas circunstancias. La primera iniciativa en este sentido fue del presidente Bernardino Rivadavia en 1826, momento en que se sancionaría una Ley de Capitalización por la cual Buenos Aires era declarada Capital del Estado y, con límites muy amplios, quedaba bajo la exclusiva e inmediata dirección del Presidente y el Congreso.
 
Los porteños, reacios a nacionalizar su ciudad y, sobre todo, las rentas aduaneras; y el interior provincial que se oponía a la coronación del centralismo, se enfrentaron al intento rivadaviano y en suma, al año siguiente el entonces presidente debió renunciar a la primera magistratura.
 
Luego de la caída de Rosas, en 1852, y la posterior entronación política de Justo José de Urquiza se sancionó la Constitución de 1853 que consagraba a la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales y capital de la República lo que originó la separación de la provincia de Buenos Aires de la Confederación.
 
Una vez reunida Buenos Aires con el resto del país, luego de la Batalla de Cepeda, se eligió a Bartolomé Mitre como presidente de la República en 1862, se llegó a una solución llamada "Ley de compromiso entre Buenos Aires y la Nación" por la cual la ciudad sería de modo provisorio la sede de las autoridades nacionales y hasta 1880, se barajaron distintas posibilidades para la ubicación definitiva de la ciudad capital, desde la Isla Martín garcía, Villa María o Rosario.
 
Durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda se resolvió la federalización de Buenos Aires sancionada el 20 de septiembre de 1880 por el Congreso Nacional luego de los terribles enfrentamientos armados, que costaron la vida de más de 3000 personas, en Barracas, Puente Alsina y Los Corrales entre las tropas nacionales y porteñas, a partir de la oposición del gobernador Carlos Tejedor a que se declare sede definitiva de las autoridades nacionales y territorio federal a la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires. A los pocos días, el 12 de octubre de 1880, Julio Argentino Roca asumiría la presidencia de la Nación ya definitivamente establecido en Buenos Aires.
 
La Opinión Popular

19-09-2018 / 16:09
19-09-2018 / 16:09
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