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Sociedad e Interés General - 02-03-2018 / 22:03
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. EL 3 DE MARZO DE 1857 MUERE WILLIAM BROWN

Almirante Guillermo Brown y su aporte a la Causa Nacional

Almirante Guillermo Brown y su aporte a la Causa Nacional
Almirante Guillermo Brown, un marino nacional y popular. Brown nació en Foxford, Condado de Mayo, actual República de Irlanda, el 22 de junio de 1777 y murió en Buenos Aires, el 3 de marzo de 1857. Fue el primer almirante irlandés nacionalizado argentino de nuestra fuerza naval, tanto en la cronología como en el prestigio.
El irlandés Guillermo Brown consagró su vida al servicio de Argentina, su patria de adopción. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia nacional, a la guerra contra el Imperio del Brasil y a las luchas internas de los federales contra los unitarios en el período de Juan Manuel de Rosas.
 
William Brown nació en Foxford, Condado de Mayo, actual República de Irlanda, el 22 de junio de 1777 y murió en Buenos Aires, el 3 de marzo de 1857. Fue el primer almirante irlandés nacionalizado argentino de nuestra fuerza naval, tanto en la cronología como en el prestigio.
 
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Sus primeros pasos
 
Nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio del Brasil y a las luchas civiles del período de Rosas.
 
Emigró con sus padres a los Estados Unidos siendo todavía un niño. Quedó huérfano a corta edad y entra como grumete en un barco de guerra inglés. Años después se le encuentra al mando de una nave de pabellón británico que fue apresado por los franceses y conducida a Metz con su comandante.
 
Brown consigue fugarse y llegar a Inglaterra tras no pocas peripecias. Contrajo allí matrimonio en 1809 y emigró hacia él Río de la Plata, a donde llega el mismo año como capitán de un buque mercante. Después de una breve permanencia en Montevideo se traslada a Buenos Aires y se compra una Goleta llamada "Industria" para realizar un servicio regular entre Buenos Aires y Montevideo.
 
 
En el Río de la Plata
 
Al producirse la Revolución de Mayo se adhiere al movimiento patriota y en 1814 acepta el mando de una escuadrilla para hacer frente a las interferencias de los buques españoles.
 
El gobierno de Buenos Aires compra y arma la fragata Hércules, los bergantines Zephoys y Nancy y la goleta Juliet. Se les reúnen después las goletas Julieta y Fortunata, la cañonera Tortuga y el falucho San Luis, con los que el 10 de marzo hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.
 
Luego se dirigió a Montevideo y el 17 de mayo tuvo una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento. Cooperó positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida el 23 junio de 1814, se debió en gran parte al asedio marítimo.
 
Según San Martín la victoria de Brown en aguas de aquella plaza era "lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento". El Supremo Director Posadas, lo ascendió a Coronel, como premio a su comportamiento. Tuvo prisionero a borde del Hércules al Gral. Vigodet que regresó a España al cabo de 14 días.
 
Brown tuvo que regresar a Buenos Aires a consecuencia de una herida que había recibido en combate y el gobierno lo designa Comandante General de la Marina. Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida.
 
Posteriormente, se retira a su quinta de Barracas, donde permanece alejado de la vida pública hasta que en 1826 lo llama a servicio el presidente Rivadavia. Ese año combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileña, resultándole adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileños que mandaban 31 unidades. Este fue el histórico combate naval de Los Pozos, realizado el 11 de junio de 1826. "Fuego rasante que el pueblo nos contempla", fue lo orden de Brown desde el palo de mesana de la "25 de Mayo" antes del combate.
 
El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña compuesta por 31 barcos se presenta ante Buenos Aires. Brown, que solamente disponía de 4 buques y 7 cañoneras, no se amedrenta y dirigiéndose a sus tripulantes los arenga con estas palabras:
 
"Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante? Son 31 buques enemigos. Más no creáis que vuestro General abriga el menor recelo, pues que no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la "25 de Mayo" que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres Vivas a la Patria." (Orden del Día en Los Pozos, frente al enemigo, el 11 de junio de 1826.)
 
El 30 de julio de 1826, antes del combate de Quilmes, a bordo de la "25 de Mayo" le dice al capitán: "Espora: hoy tendremos un día glorioso, si todos los nuestros cumplen su deber, como lo espero lo haga este buque."
 
A las dos de la tarde se dio comienzo generalizado a la batalla ante la expectativa de la muchedumbre agolpada en la ribera viendo a otras naves que acudían al lugar del combate. A bordo de la fragata "25 de Mayo", al mando de Tomás Espora, y apoyado por Rosales con su goleta "Río de la Plata", combatió contra veinte naves enemigas.
 
El buque de Brown soportó un intenso cañoneo y el Almirante que instantes previos al combate había comunicado a los suyos la consigna "Es preferible irse a pique antes que rendir el pabellón". Brown se ve obligado a abandonar la "25 de Mayo" que es remolcada a Buenos Aires y sigue la batalla a bordo del bergantín "República". Al despejarse el humo del combate se vio que la fuerza enemiga se retiraba.
 
Al año siguiente, el 9 de febrero, volvió a derrotarlos en Juncal. Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida. Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo.
 
A las órdenes de Rosas
 
En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal. A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a los buques extranjeros que apoyaban a Rivera. Brown solicita a Rosas nombrar "El Restaurador" a la nave insignia, pero aquel le ordena designarla "San Martín"
 
En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria en la batalla de Costa Brava (15 de agosto de 1842) mandada por Garibaldi, a quien le propina una soberana paliza.
 
En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar.
 
 
Retiro y muerte
 
Tras la caída de Rosas, el Ministro de Guerra y Marina cursa al Almirante Brown una comunicación manifestando: "El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que V.E. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera".
 
Ya retirado es visitado por el destacado marino Joao Pascoe Grenfell en su quinta de Barracas, quien había sido su adversario en la guerra contra el Brasil. Al manifestarle aquél sobre las ingratitudes de las Repúblicas, el anciano Almirante le contesta: "Señor Grenfell, no me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos; considero superfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores".
 
Fallece en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857.
 
Fuente: La Gazeta Federal

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20-09-2018 / 19:09
Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones reconocen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.
 
Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda; los colorados, por su parte, asimilaban el movimiento peronista al comunismo, y abogaban por erradicarlo completamente.
 
El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento, con el propósito de: Evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.
 
Campo de Mayo se negó y no aceptó más conferencias fuera de su comando. Acto seguido, la Compañía X fue enviada a Buenos Aires. Por su parte, la Armada movilizó al 1.º Regimiento de Infantería y a la Escuela de Mecánica de la Armada. En la madrugada, las acciones más importantes se desarrollaron en la zona de Florencio Varela.
 
Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia del presidente José María Guido.
 
A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.
 
El comunicado 150 -atribuido a Mariano Grondona-, emitido el 23 de septiembre de 1962, constituiría la propuesta política del movimiento: los sublevados de Campo de Mayo exigían -la realización de elecciones mediante un régimen que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que algunos de ellos obtengan por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país el monopolio artificial de la vida política [se refería claramente al peronismo, que seguiría -por supuesto- proscripto por antidemocrático]. Creemos -continuaba- que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por el contrario, estar sometidas al poder civil. 
 
Cuatro años después los azules darían un golpe militar derrocando al gobierno radical de Arturo Umberto Illia. En términos de John William Cooke, los colorados eran gorilas y cipayos las 24 horas del día, a diferencia de los azules que sólo eran gorilas y cipayos cuando hacía falta.
 
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20-09-2018 / 19:09
19-09-2018 / 16:09
Desde 1810 y hasta la federalización definitiva de Buenos Aires, la "cuestión capital" atravesó por diversas circunstancias. La primera iniciativa en este sentido fue del presidente Bernardino Rivadavia en 1826, momento en que se sancionaría una Ley de Capitalización por la cual Buenos Aires era declarada Capital del Estado y, con límites muy amplios, quedaba bajo la exclusiva e inmediata dirección del Presidente y el Congreso.
 
Los porteños, reacios a nacionalizar su ciudad y, sobre todo, las rentas aduaneras; y el interior provincial que se oponía a la coronación del centralismo, se enfrentaron al intento rivadaviano y en suma, al año siguiente el entonces presidente debió renunciar a la primera magistratura.
 
Luego de la caída de Rosas, en 1852, y la posterior entronación política de Justo José de Urquiza se sancionó la Constitución de 1853 que consagraba a la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales y capital de la República lo que originó la separación de la provincia de Buenos Aires de la Confederación.
 
Una vez reunida Buenos Aires con el resto del país, luego de la Batalla de Cepeda, se eligió a Bartolomé Mitre como presidente de la República en 1862, se llegó a una solución llamada "Ley de compromiso entre Buenos Aires y la Nación" por la cual la ciudad sería de modo provisorio la sede de las autoridades nacionales y hasta 1880, se barajaron distintas posibilidades para la ubicación definitiva de la ciudad capital, desde la Isla Martín garcía, Villa María o Rosario.
 
Durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda se resolvió la federalización de Buenos Aires sancionada el 20 de septiembre de 1880 por el Congreso Nacional luego de los terribles enfrentamientos armados, que costaron la vida de más de 3000 personas, en Barracas, Puente Alsina y Los Corrales entre las tropas nacionales y porteñas, a partir de la oposición del gobernador Carlos Tejedor a que se declare sede definitiva de las autoridades nacionales y territorio federal a la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires. A los pocos días, el 12 de octubre de 1880, Julio Argentino Roca asumiría la presidencia de la Nación ya definitivamente establecido en Buenos Aires.
 
La Opinión Popular

19-09-2018 / 16:09
19-09-2018 / 16:09
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