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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 02-03-2018 / 08:03
MACRI INAUGURÓ LAS SESIONES ORDINARIAS DEL CONGRESO CON UN DISCURSO CARGADO DE PROMESAS Y AUTOELOGIOS

Macrilandia: El país de las maravillas

Macrilandia: El país de las maravillas
“CRECIMIENTO INVISIBLE”, LA INFLACIÓN “ESTÁ BAJANDO” Y “YA PASÓ LO PEOR”. En un discurso con poco contacto con el país real, sobre todo en los temas económicos y laborales, Mauricio Macri inauguró las sesiones del Congreso con autoelogios y promesas de un futuro mejor. El Presidente repitió las mismas frases que dice desde hace dos años. Declaró también que la economía está creciendo. Hoy el nivel de la actividad económica está en el mismo lugar que la recibió con una peor distribución del ingreso. En el discurso el Presidente tuvo, al menos, un desliz de sinceridad cuando dijo: “Ese crecimiento invisible sucedió”.
Promesas, autoelogios y épica new age, con una mezcla clásica de charla motivacional y manual de autoayuda. Esa fue la receta que aplicó el presidente Mauricio Macri durante los 40 minutos que duró ayer la inauguración del período 136 de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Con un estilo menos confrontativo y el tono conciliador de los resignados, en un auditorio más calmo que en ocasiones anteriores, Macri repitió sus pronósticos de un futuro mejor.
 
Comenzó con un merecido recuerdo-homenaje a los tripulantes del submarino San Juan, terminó con un arrebato de optimismo. Se paró, puso la mano derecha sobre donde el corazón convive con la billetera, musitó "sí se puede" como para que le leyeran los labios. El mensaje sobreactuó pacifismo, describió una realidad virtual que solo existe en su imaginación. Esbozó una agenda desordenada.
 
"Lo peor ya pasó", describió por enésima vez, la frase desgastada utilizada en tantas oportunidades durante 2016 y 2017. "El salario le ganó a la inflación", dijo pese a que las cifras del Indec y el índice del changuito familiar lo refutan, y aseguró que va "seguir bajando" pese a que su gobierno erró los pronósticos desde que comenzó su gestión.
  
Sin centrarse en datos ni estadísticas, se inclinó por un discurso cargado de apelaciones emotivas y se refirió sólo a un puñado de proyectos legislativos, que pidió que sean tratados durante este año. Dos de ellos provenientes de la fallida reforma laboral: el blanqueo y la ampliación de las licencias por paternidad. También la igualación de los salarios de hombres y mujeres (no se sabe si subiendo los de las mujeres o bajando los de los hombres).
 
El tema de la corrupción estuvo casi ausente, por lo de "la soga en casa del ahorcado", luego de los escándalos de Jorge Triaca, Luis Caputo y Valentín Díaz Gilligan y su offshore en Andorra. Un síntoma de que la famosa "transparencia", uno de los pilares de la narrativa oficial, está golpeada en su línea de flotación y el macrismo ha perdido la dudosa autoridad moral de la que tanto se jactaron en este terreno.
 
Otro de los puntos salientes fue la ratificación de su rechazo a la legalización del aborto que incluyó el llamado al Congreso a dar un debate "maduro" y "responsable". Sin hacer alusiones concretas, deslizó una crítica a los gremios docentes. El cierre contó con una típica arenga macrista: llamó a sentir "el orgullo de pertenecer a la generación que está cambiando la Argentina para siempre". Los legisladores oficialistas respondieron entonando el clásico "sí, se puede".
 
El paraíso pintado por Macri está muy alejado de la realidad. La Argentina acrecienta su deuda externa, único recurso que provee un modelo carenciado en exportaciones y generoso en importaciones. Las inversiones productivas, claman aún los partidarios del modelo macrista, no se dignan venir, más tentadas por una especulación financiera tan rentable. El "crecimiento" de la economía es con pies de barro porque se basa en obra pública sostenida por un endeudamiento endiablado, cuando al mismo tiempo se achica la industria que crea empleo y disminuyen considerablemente el consumo y las exportaciones.
 
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 Macrilandia: El país de las maravillas

MACRI INAUGURÓ LAS SESIONES ORDINARIAS DEL CONGRESO CON UN DISCURSO CARGADO DE PROMESAS Y AUTOELOGIOS
 
En Suecia lo aplaudieron de pie
 
Puntual, Macri comenzó su discurso apenas 3 minutos después de las 11 de la mañana. En las bancas del Frente de Izquierda había un puñado de carteles que reclamaban contra los despidos en el Hospital Posadas, Fanazul, Río Turbio, el INTI, además de exigir la despenalización del aborto.
 
El grueso de los legisladores del Frente para la Victoria y el Movimiento Evita, entre otros opositores, tenía el pañuelo verde a favor de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
 
A los laterales del estrado se ubicaban los invitados especiales: el Gabinete nacional en pleno, salvo por Jorge Triaca que se encontraba de viaje; los cinco miembros de la Corte Suprema y varios gobernadores provinciales, con algunas ausencias de mandatarios del PJ. Arriba, en las galerías, no había referentes gremiales, ni de movimientos sociales, ni de organismos de derechos humanos.
 
Flanqueado por la vicepresidenta Gabriela Michetti; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; Macri leyó con soltura buena parte de su discurso.
 
Arrancó con un recuerdo a los tripulantes del submarino ARA San Juan, que el Gobierno ya dejó de buscar pese al reclamo de los familiares de continuar el rastrillaje. En ese momento, la diputada kirchnerista Araceli Ferreyra le gritó desde su banca "búsquenlo, búsquenlo". Fue prácticamente el único momento fuera de libreto. No hubo ninguna alusión al reclamo de soberanía por las Islas Malvinas ni al reclamo de Justicia por el atentado a la AMIA.
 
El inicio del discurso fue para ratificar el camino del "cambio con gradualismo", en contraposición a los sectores que le reclaman un ajuste todavía más brutal. "Vamos a dejar de endeudarnos y van a llegar las inversiones", aseguró pese a que la argentina en éstos dos años se convirtió en el país emergente que mayor deuda emitió en todo el mundo.
 
Sin mencionar que el déficit fiscal todavía es mayor al que existía a fin de 2015, Macri ratificó su intención de continuar el recorte: "No podemos gastar más de lo que tenemos", afirmó.
 
El presidente no evitó el tema de la inflación, aunque dibujó un panorama alentador. Remarcó que "está bajando" en comparación con años anteriores. Lejos de los datos de las propias estadísticas oficiales sobre el mercado laboral, que indican una precarización general y una caída del empleo industrial, Macri habló de 270 mil puestos de trabajo nuevos.
 
Durante un pasaje Macri se refirió a los beneficios de internet. Reprochó que "estamos atrasados respecto de otros países" en cuanto a la sanción de nueva ley de telecomunicaciones y tecnologías de la información, aunque omitió contar que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue derogada casi en su totalidad por un decreto suyo de 2015 y que desde entonces está en mora con la promesa de enviar una iniciativa al Congreso.
 
Otro párrafo importante le dedicó a los parques nacionales y el uso del espacio público. Anunció que creará en Campo de Mayo, donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención durante la dictadura, "uno de los Parques Nacionales urbanos más grandes del mundo". En ese momento, las cámaras de televisión enfocaron sonriente al ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman.
 
En su tramo más político, Macri reiteró (sin nombrarlo) su apoyo al policía Luis Chocobar, que disparó y mató por la espalda a un delincuente que escapaba tras un robo.  "Queremos sentirnos cuidados, y para eso también tenemos que pensar en los que nos cuidan. Las mujeres y los hombres de nuestras fuerzas de seguridad se juegan la vida por nosotros y merecen todo nuestro respeto y admiración", dijo y agregó que hay una "tensión entre democracia y seguridad", que se resolvería "sin caer en la mano dura ni el abolicionismo". La que esbozaba una ligera sonrisa era la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
 
Sin demasiadas precisiones, Macri habló de cifras récord de incautaciones de drogas y de baja en los índices del delito en los últimos dos años: cantidad de robos, un 11 por ciento, y homicidios, un 20. En ese marco adelantó que espera que "en unos pocos meses" se presente el proyecto de reforma del Código Penal. También que se trate un nuevo Código Procesal Penal, que durante el kirchnerismo había sido reformado pero cuya aplicación fue suspendida mediante DNU.
 
Al momento de abordar los temas educativos, el Presidente se refirió a los malos resultados de la evaluación Aprender y pidió cambiar la legislación que impide que se publiquen los resultados por escuela.
 
"No le tengamos miedo a la verdad. A lo que hay que temer es a la mentira, a que los chicos no terminen el colegio. No podemos hacer política con la educación de nuestros hijos. No podemos acordarnos de la educación sólo en el momento de las paritarias", dijo, en alusión al conflicto que se produce en la mayoría de las provincias, donde los gremios docentes rechazaron por insuficientes los aumentos del 12 y el 15 por ciento, respectivamente.
 
Uno de los temas que más expectativa generaba era el tema del aborto. Macri volvió a pronunciarse "a favor de la vida", eufemismo que utilizan los que están en contra para diferenciarse de las posturas a favor de la legalización. "También estoy a favor de los debates maduros y responsables. Por eso, vemos con agrado que el Congreso incluya este tema en su agenda de este año. Espero que se escuchen todas las voces y se tomen en cuenta todas las posturas", completó.
 
Con ese tema terminó con los puntos principales de su discurso y dio paso a la arenga final: "Si pudimos avanzar en todas estas cosas; si pudimos sentarnos a dialogar; si pudimos evitar una crisis que se venía encima; si pudimos generar trabajo y empezar a reducir la pobreza; si pudimos asfaltar barrios enteros que estaban sumergidos en el barro; si pudimos pasar del aislamiento a la integración con el mundo; ¡imaginemos la cosas que vamos a poder en el futuro!", arengó.
 
Apeló a la metáfora del edificio y el crecimiento "invisible", al "entusiasmo del hacer" y llamó a "ser protagonistas del futuro". "Necesitamos de todos, unidos, porque siempre les digo, los argentinos unidos somos imparables", remató Macri, ante una asamblea legislativa que lo escuchaba tranquila.
 
Los legisladores de Cambiemos cerraron la ceremonia con el rezo macrista: "Sí se puede". Luego Macri salió por donde ingresó, la explanada central del Congreso. Antes de subirse al auto oficial, levantó a la mano y saludó a una multitud inexistente.
 
Por Sebastián Abrevaya
 
Fuente: Página12
 

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Macrilandia: El país de las maravillas
"Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse", afirmó ayer el presidente Mauricio Macri al oficializar la apertura del año legislativo en el Congreso de la Nación. Si se observan las cifras, es notable que Argentina esté en 2018 en una situación parecida a la que tenía hace 27 meses, ya que tras la caída y el crecimiento del PBI en 2016 y 2017 el nivel de actividad está hoy que en el mismo lugar que en 2015, pero con una tasa de desempleo superior (del 6,5% al 8,7%), una inflación más elevada (26,5% contra 27,2%) y salarios reales inferiores a 2015 (con sueldos promedio un 4,2% menores).
18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios, no vende.


Conclusión: Hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

17-01-2019 / 08:01
En los mentideros cuyanos aún es motivo de comentarios el estupor que le causaron al presidente Mauricio Macri las encuestas que la semana anterior le alcanzó el gobernador Alfredo Cornejo al encuentro en el country Cumellén de Villa La Angostura.
 
Ahí se mostraba que los 13 intendentes mendocinos radicales llevan la delantera con holgura en la intención de voto dentro de cada uno de sus distritos, pero en cuanto nacionalizan la boleta, vaya quien vaya a la provincial, la mayoría pierde no menos de 20 puntos.
 
El caso más llamativo resultó ser el de Godoy Cruz, de donde es oriundo el titular de la Convención Nacional de la UCR: el alcalde correligionario, Tadeo García Zalazar, midió 72%, pero en sábana con el Presidente de la Nación bajaba a 40 puntos.
 
Ese tal vez fue el motivo que llevó a la Casa Rosada a replantear su estrategia y, en lugar de negociar elección unificada para apalancarle votos a Macri en primera vuelta, optar por desactivar la candidatura del intendente de Luján de Cuyo, Omar De Marchi, para suceder a Cornejo, que propiciaba Marcos Peña, y dejarlo librado a la interna local.
 
La advertencia había sido: "Ojo que el titular del día siguiente podría enfocarse por el lado de que perdió el candidato de Macri", como sugiere una nota aparecida en el medio local Mendozapost.
 
En Buenos Aires ahora se conforman con que Cornejo se las arregle con su gente, pero que dé la cara como socio de Cambiemos encabezando la lista de diputados nacionales de la provincia.
 
Lo está pensando, pero igual en febrero seguramente lo tratará la convención nacional que preside, en la cual el partido de Alem tendrá que decidir hasta dónde acompañar la reelección de Macri y bajo qué condiciones, o si irá por afuera en las PASO.
 
Estarán expectantes de si el Pro mantiene a Daniel Salvador como vice en la provincia de Buenos Aires y si hay espacio para apoyar una tercera vía alternativa a la polarización con Cristina.
 
Hasta ahora, los nombres que se tiraron han sido Martín Lousteau, apadrinado por Ricardo Alfonsín, y Roberto Lavagna, como prenda de unidad, que le instalaron al círculo rojo.
 
Si bien se atribuye al ADN de la lealtad peronista el dicho de que "te acompañan hasta la puerta del cementerio pero no entran", por los últimos movimientos que se vieron en la coalición gobernante Cambiemos se nota que los radicales también lo incorporaron a su acervo en la relación con Mauricio Macri.

17-01-2019 / 08:01
Como dos viejos amigos (que no son), el derechista Mauricio Macri y el ultraderechista Jair Bolsonaro se mostraron sonrientes en su primer encuentro. La relación entre ellos comenzó con una fuerte desconfianza, entre otras cosas, porque los ministros brasileños aseguraron que ni la Argentina ni el Mercosur serían prioridad para el nuevo gobierno.
 
Con la asunción de Bolsonaro se confirma un nuevo eje de la derecha sudamericana. "Tenemos muchas coincidencias con Bolsonaro", dijo Macri al término de la reunión. Ambos presidentes buscarán redoblar sus ataques sobre el pueblo trabajador de la región. Reformas previsionales, entrega al capital financiero, ajustes fiscales, discriminación, privatizaciones en el caso de Brasil, y represión al pueblo, entre los principales lineamientos de ambos gobiernos.
 
A pedido del imperialismo yanqui, uno de los primeros focos de ataque del eje neoliberal conservador Bolsonaro-Macri es Venezuela. Al finalizar la reunión entre los dos presidentes, Macri afirmó que "estamos de acuerdo respecto a la crisis de Venezuela. No hay dudas respecto a que Maduro es un dictador".

De este modo, el golpista Bolsonaro, que reivindica la dictadura militar brasileña, y el presidente Macri, cuya familia hizo fortunas de la mano del genocidio dictatorial argentino, se arrogaron la potestad de dar clase de democracia y cuestionar el régimen político venezolano.
 
También coincidieron en mayores planes de entrega al capital financiero. A pesar de que la economía argentina está sumida en una profunda crisis, con recesión, récords de inflación, aumento de la pobreza y un default de deuda en el horizonte, Bolsonaro aseguró que Brasil ve "con interés y admiración los esfuerzos de Macri por levantar la economía argentina e integrarla al mundo".
 
También derrocharon demagogia en sus "luchas" contra la corrupción y la "inseguridad". "Combatir el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de activos", fue uno de los acuerdos de la reunión. De las delegaciones de ambos países participaron los polémicos Patricia Bullrich y Sergio Moro. A su vez, Bolsonaro viene hablando de la posibilidad de instalar una base militar yanqui en Brasil y la habilitación de portar armas como parte de su política de mano dura.
 
Por último, hay que señalar que Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. Sin embargo, lo que se habló de economía fue pura sanata. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de 4.648 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina.
 
Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente que establecían los gobiernos anteriores para limar los problemas de asimetrías económicas.
 
La Opinión Popular

16-01-2019 / 09:01
16-01-2019 / 08:01
Primero, Mauricio Macri la canchereó, después la subestimó y luego se les fue de las manos. Y así la alianza Cambiemos se enfrenta ahora a cerrar el último año del mandato incumpliendo la promesa central de su discurso económico: no habrán podido tener ningún año de inflación bien por debajo de la que promedió Cristina Fernández.
 
"Que era lo más fácil de hacer porque dependía del gobierno", decía el presidente Macri o que abrir el cepo era gratis porque "los precios ya estaban a 15" como decía el primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quedaron como ejemplos históricos del que sobra un problema nada menos que el costo de vida en Argentina.
 
Que "hay que mirar la inflación núcleo" porque ahí no hay impacto de tarifas, que "las metas no se cambian porque están para cumplirlas" y que "todos los países del mundo controlan la inflación con tasa de interés" son los regalos para los libros de la ilusión y el desencanto que dejaron los días de Federico Sturzenegger en el Banco Central.
 
Que "recalibramos las metas" del 12 al 15% para 2018 y "atrasamos un año" llegar al objetivo del 5% son los epígrafes que acompañarán por siempre la conferencia del jefe de Gabinete, Marcos Peña, del 28 de diciembre de 2017 que fue el punto de partida de la peor crisis desde 2002.
 
La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años. Este martes el Indec dio a conocer la inflación del año pasado que llegó al 47,6%, y fue el nivel más elevado desde 1991 cuando la variación de precios fue del 84%. En diciembre la variación del índice de precios (IPC) fue del 2,6%.
 
Este "logro" del gobierno de Cambiemos no fue un acto de magia, sino que fue tejido en años previos en base a un deterioro cada vez más marcado de la situación externa que estalló en abril pasado, fue acompañado por tarifazos y falta de control de parte del Estado de precios sensibles para el bolsillo popular.
 
El estudio Eco Go calcula que si la luz, el gas y el transporte sólo se hubieran movido igual que la inflación (y no con subas del 1000% como tuvieron) el costo de vida acumulado de los tres años igual llega al 131,2%. Con los aumentos en pleno, da 158% hasta ahora. ¿Puede haber un número que resuma más el fracaso económico de Macri?
 
La contracara de la inflación es el brutal deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Los trabajadores registrados del sector privado perdieron en noviembre de 2018 un 16 % de su poder de compra con respecto a noviembre de 2015. Los empleados públicos tuvieron una perdida mayor en los últimos tres años que alcanzó al 20 % en el mismo período. Mientras que los jubilados y todos los beneficiarios de asignaciones familiares, AUH, pensiones y otras prestaciones atadas a la movilidad, perdieron 23,7 % entre noviembre de 2015 y mismo mes de 2018.
 
La inflación produjo el hundimiento de la economía nacional, un deterioro generalizado de las condiciones de vida y es determinante en el giro del clima político en contra del incapaz Gobierno de los Ricos.
 
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