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Sociedad e Interés General - 28-02-2018 / 18:02
EFEMÉRIDES POPULARES: 1º DE MARZO DE 1967

Paro General de la CGT en contra de la política dictatorial de Onganía

Paro General de la CGT en contra de la política dictatorial de Onganía
Resistiendo la política neoliberal de la dictadura militar de Onganía, el 01 de Marzo de 1967 fue decretado día de paro general a nivel nacional por la CGT. En la imagen: Afiche del artista Ricardo Carpani.
La dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, instalada el 28 de junio de 1966, lleva adelante una ofensiva contra la clase obrera, acompañado la liquidación de la industria nacional, la entrega del patrimonio económico del país a los grandes monopolios norteamericanos y europeos y la sumisión a los organismos financieros internacionales.

Resistiendo esa política, el 01 de Marzo de 1967 fue decretado día de paro general a nivel nacional por la CGT, con un plan de lucha que surgió el 22 de Febrero de 1967, con concentraciones, manifestaciones y una serie de medidas que exteriorizaban la protesta del pueblo y en particular de la clase trabajadora.

El gobierno y la patronal amenazan con la cárcel y la represión. "Van a tener que ponerle rejas al país", dice José Alonso, Secretario General de la CGT. El acatamiento es masivo y el país queda virtualmente paralizado.
 
Por Blas Garcia

La década de los '60, en la Argentina, estuvo signada por la impronta de los golpes militares: primero, a Arturo Frondizi, en 1962; luego al radical Arturo Illia, en 1966. Ambos vinculados en distinto grado con uno de los temas más relevantes y conflictivos de ese período: la proscripción del peronismo, mantenida desde el golpe militar del 16 de septiembre de 1955.
 
 
Dictadura militar
 
El 28 de junio de 1966, el general Juan Carlos Onganía, mediante un golpe militar, asumió el gobierno.
 
Se disolvió el Congreso, se intervinieron todas las provincias y organismos del Estado y se destituyó a los miembros de la Corte Suprema. Los bienes de los partidos políticos fueron confiscados y vendidos; de este modo se confirmaba lo irreversible de la clausura de la vida política.
 
El golpe militar se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba indefinidamente la acción social.
 
La Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, CARBAP, la Asociación de Bancos y ACIEL (Instituciones Empresarias Libres) apoyaban la dictadura: ese régimen "apolítico" les garantizaba que sólo los militares y las grandes empresas operarían el poder.
 
Los estudiantes universitarios fueron uno de los sectores que más se opuso a la nueva dictadura militar.
 
 
Intervención represiva
 
El 29 de julio de 1966 la dictadura dictó un decreto que ponía fin a la autonomía universitaria y se proponía "eliminar las causas de acción subversiva" en los claustros. En algunas facultades se realizaron asambleas como manifestaciones de oposición. Profesores y estudiantes fueron forzados a abandonar los edificios a golpes. Muchos fueron detenidos.
 
En la "noche de los bastones largos", así llamada por los largos bastones que utilizó la Policía Federal, la irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos de Aires fue particularmente violenta: la policía apaleó a cuanto profesor, graduado o estudiante estaba en la Facultad y, después de insultos y agresiones que incluyeron un simulacro de fusilamiento, detuvo a los profesores por varias horas, y a los estudiantes y graduados por casi dos días.
 
 
Resistencia estudiantil
 
La dictadura militar implementó cambios en sentido retrógrado para terminar con los pilares básicos de la Reforma Universitaria de 1918 y las movilizaciones de protestas de los estudiantes comienzan a desarrollarse en todos el país.
 
El movimiento estudiantil universitario reagrupa sus fuerzas y pelea contra la intervención, haciéndose fuerte en Córdoba a través de la huelga general por tiempo indeterminado y las movilizaciones con actos relámpagos encabezados por el Integralismo, movimiento que integraba a cristianos y peronistas.
 
La policía recibe órdenes de impedir los actos y reprimir a los estudiantes y se producen batallas campales que abarcan el centro de la ciudad.
 
En uno de estos actos, el 7 de septiembre de 1966, Santiago Pampillón, estudiante de ingeniería de 24 años, simpatizante del movimiento integralista, recibe tres tiros en la cabeza disparados a quemarropa por un policía uniformado, en la avenida Colón y Tucumán, frente a la galería Cinerama. Llevado al Hospital de Urgencias muere el 12 de septiembre de 1966.
 
El movimiento estudiantil cordobés resistió prolongada y tenazmente la política universitaria del onganiato, aprendiendo las nuevas formas de acción directa y vinculándose con los obreros fabriles en un proceso que desembocará en el Cordobazo (1969)
 
Resistencia obrera
 
La dictadura militar fue muy dura. Al menor atisbo de huelga, se producían los despidos. Antes de redefinir la política económica se redujo el personal en la Administración Pública y en algunas empresas del Estado, como Ferrocarriles.
 
Otra medida antipopular fue el cierre de la mayoría de los ingenios azucareros de la provincia de Tucumán, que venían siendo subsidiados por el Estado.
 
Toda la protesta sindical fue acallada. Se sancionó una ley de arbitraje obligatorio, que condicionó la posibilidad de hacer huelga.
 
Frente a ese panorama, en febrero de 1967, la CGT organiza un Plan de Acción que encuentra una fuerte resistencia de las autoridades, y lanza un Paro de 24 horas en contra de la política del gobierno de Onganía.
 
El 1 de marzo son ocupadas simultáneamente más de 300.000 empresas por sus trabajadores. El gobierno y la patronal amenazan con la cárcel y la represión. "Van a tener que ponerle rejas al país", dice José Alonso, Secretario General de la CGT. El acatamiento es masivo y el país queda virtualmente paralizado.
 
El Plan de lucha de 1967 encontró una acción represiva muy fuerte; despidos masivos, retiros de personería sindical, intervenciones.
 
Como consecuencia de esa represión, el movimiento sindical se radicaliza y en 1968, el dirigente gráfico Raimundo Ongaro es nombrado secretario General de la CGT de los Argentinos en contra de la vieja conducción de Vandor.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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20-09-2018 / 19:09
Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones reconocen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.
 
Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda; los colorados, por su parte, asimilaban el movimiento peronista al comunismo, y abogaban por erradicarlo completamente.
 
El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento, con el propósito de: Evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.
 
Campo de Mayo se negó y no aceptó más conferencias fuera de su comando. Acto seguido, la Compañía X fue enviada a Buenos Aires. Por su parte, la Armada movilizó al 1.º Regimiento de Infantería y a la Escuela de Mecánica de la Armada. En la madrugada, las acciones más importantes se desarrollaron en la zona de Florencio Varela.
 
Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia del presidente José María Guido.
 
A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.
 
El comunicado 150 -atribuido a Mariano Grondona-, emitido el 23 de septiembre de 1962, constituiría la propuesta política del movimiento: los sublevados de Campo de Mayo exigían -la realización de elecciones mediante un régimen que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que algunos de ellos obtengan por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país el monopolio artificial de la vida política [se refería claramente al peronismo, que seguiría -por supuesto- proscripto por antidemocrático]. Creemos -continuaba- que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por el contrario, estar sometidas al poder civil. 
 
Cuatro años después los azules darían un golpe militar derrocando al gobierno radical de Arturo Umberto Illia. En términos de John William Cooke, los colorados eran gorilas y cipayos las 24 horas del día, a diferencia de los azules que sólo eran gorilas y cipayos cuando hacía falta.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 19:09
19-09-2018 / 16:09
Desde 1810 y hasta la federalización definitiva de Buenos Aires, la "cuestión capital" atravesó por diversas circunstancias. La primera iniciativa en este sentido fue del presidente Bernardino Rivadavia en 1826, momento en que se sancionaría una Ley de Capitalización por la cual Buenos Aires era declarada Capital del Estado y, con límites muy amplios, quedaba bajo la exclusiva e inmediata dirección del Presidente y el Congreso.
 
Los porteños, reacios a nacionalizar su ciudad y, sobre todo, las rentas aduaneras; y el interior provincial que se oponía a la coronación del centralismo, se enfrentaron al intento rivadaviano y en suma, al año siguiente el entonces presidente debió renunciar a la primera magistratura.
 
Luego de la caída de Rosas, en 1852, y la posterior entronación política de Justo José de Urquiza se sancionó la Constitución de 1853 que consagraba a la ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales y capital de la República lo que originó la separación de la provincia de Buenos Aires de la Confederación.
 
Una vez reunida Buenos Aires con el resto del país, luego de la Batalla de Cepeda, se eligió a Bartolomé Mitre como presidente de la República en 1862, se llegó a una solución llamada "Ley de compromiso entre Buenos Aires y la Nación" por la cual la ciudad sería de modo provisorio la sede de las autoridades nacionales y hasta 1880, se barajaron distintas posibilidades para la ubicación definitiva de la ciudad capital, desde la Isla Martín garcía, Villa María o Rosario.
 
Durante la gestión presidencial de Nicolás Avellaneda se resolvió la federalización de Buenos Aires sancionada el 20 de septiembre de 1880 por el Congreso Nacional luego de los terribles enfrentamientos armados, que costaron la vida de más de 3000 personas, en Barracas, Puente Alsina y Los Corrales entre las tropas nacionales y porteñas, a partir de la oposición del gobernador Carlos Tejedor a que se declare sede definitiva de las autoridades nacionales y territorio federal a la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires. A los pocos días, el 12 de octubre de 1880, Julio Argentino Roca asumiría la presidencia de la Nación ya definitivamente establecido en Buenos Aires.
 
La Opinión Popular

19-09-2018 / 16:09
19-09-2018 / 16:09
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