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Sociedad e Interés General - 23-02-2018 / 17:02
EFEMÉRIDES POPULARES. 24 DE FEBRERO DE 1946: EL PRIMER TRIUNFO ELECTORAL DEL PERONISMO DEVOLVIÓ LA DEMOCRACIA A LA ARGENTINA

Con Juan Perón, los trabajadores y el pueblo comienzan a construir una Nueva Argentina

Con Juan Perón, los trabajadores y el pueblo comienzan a construir una Nueva Argentina
Como consecuencia de la decisión revolucionaria de las masas populares en el histórico 17 de octubre, el 24 de febrero de 1946 Perón derrota electoralmente a la "Unión Democrática" y se restablece el pleno ejercicio de la democracia real en la Argentina. En la imagen: Juan Perón vota en las elecciones del 24 de febrero de 1946, el primer triunfo electoral del peronismo.
Fruto del crecimiento económico debido a la sustitución de importaciones, el proceso de industrialización originó un nuevo proletariado urbano decepcionado de los viejos partidos políticos.
 
Juan Perón, un coronel desconocido hasta entonces, vislumbra su capacidad transformadora y proclama el advenimiento de un nuevo ciclo histórico: el "gobierno de las masas populares".
 
El 17 de octubre de 1945, los obreros abandonaron sus lugares de trabajo, ocuparon la ciudad-puerto, Capital de la oligarquía y confluyeron a la Plaza de Mayo reclamando y obteniendo la libertad de su Líder.
 
Como consecuencia de la decisión revolucionaria de las masas populares en el histórico 17 de octubre, el 24 de febrero de 1946 Perón derrota electoralmente a la "Unión Democrática" y se restablece el pleno ejercicio de la democracia real en la Argentina.
 

Vigencia actual del 17 de Octubre de 1945
Por Blas García para La Opinión Popular


Orden mundial imperialista
 
A comienzo de los años 1800, con el desarrollo del capitalismo, las burguesías habían tomado el poder político en los países centrales y construyeron un nuevo orden mundial colonialista. Cien años después, esas naciones económicamente desarrolladas se habían repartido el mundo, generando un sistema imperialista de países opresores y pueblos oprimidos.
 
Contra esa injusta relación de sometimiento internacional se levantó, en Latinoamérica, África y Asia, al concluir la Segunda Guerra Mundial en 1945, el movimiento de liberación nacional de los pueblos dependientes y colonizados, un fenómeno que dio origen a nuevos Estados Nacionales, sacudió al mundo y señaló la crisis mundial del sistema de dominación imperialista.
 
 
Nuevo proletariado nacional
 
Fruto del crecimiento económico y debido al proceso de sustitución de importaciones, los "cabecitas negras" emigraron del interior provincial a la Capital Federal. Eran lo nuevo. ¿Quien los ve como base real para crear el poder de una política transformadora? Ese es el Coronel Juan Perón.
 
El proceso de industrialización había dado origen a un nuevo proletariado industrial decepcionado de un socialismo ajeno a la realidad nacional, de un radicalismo en plena descomposición después de la muerte de su gran caudillo Irigoyen, y de un comunismo cuyas consignas nunca se relacionaron con las demandas nacionales y populares.
 
Juan Perón, un coronel desconocido hasta entonces, vislumbra su capacidad transformadora y proclama el advenimiento de un nuevo ciclo histórico: el "gobierno de las masas populares". Perón busca expresar esas fuerzas sociales, resultantes del desarrollo económico, reflejar las ansias de libertad de los oprimidos, la voluntad nacional de constituirse como una comunidad soberana.
 
 
Subsuelo de la Patria sublevado
 
En las jornadas de octubre de 1945, el equilibrio de fuerzas dentro del Ejército se quebró en contra del sector favorable al coronel Perón, éste renun­ció y la oligarquía se disponía a retomar los controles del poder.
 
El 17, los trabajadores, movilizados por los militantes sindicales y políticos, abandonaron sus lugares de trabajo, ocuparon la ciudad-puerto, Capital de la oligarquía y confluyeron a la Plaza de Mayo reclamando y obteniendo la libertad de su Líder.
 
Ese día hubo un vuelco en la política argentina, la clase trabajadora irrumpió, por primera vez, en las cuestiones de poder, utilizando el medio de lucha de los obreros: la huelga, la paralización de actividades. Y no lo hacía sola: integraba un frente nacional antiimperialista con otros sectores sociales.  
 
El 17 de octubre expuso la falencia del anciano régimen oligárquico, rapaz y parasitario, y la caducidad de los viejos partidos políticos, sobrepasados por el proletariado, que de ahora en más y por la acción directa y colectiva, podían obtener reivindicaciones que ya no se pedían, se reclamaban, que ya no se confiaban en la buena voluntad de los sectores dominantes sino en la propia fuerza de los trabajadores.
 
 
Pueblo vs. Oligarquía 
 
La irrupción de las masas trabajadoras en la arena política produjo, como reacción, las primeras manifestaciones masivas anti-peronistas, que fueron organizadas por el movimiento estudiantil universitario, bajo el lema de "abajo la dictadura de las alpargatas". Las manifestaciones obreras que apoyaban la justicia social y las leyes laborales que iba promoviendo Perón, contestaban "alpargatas sí, libros no".
 
Los disturbios estudiantiles de los primeros días de octubre y, más tarde, la ocupación de la Plaza de Mayo por los trabajadores el día 17 habían puesto frente a frente, por un lado, a los sectores sociales que respondían a la vieja ideología colonial, elaborada por la oligarquía probritánica de la Argentina agropecuaria que moría, y por otro, a los bombos y "las alpargatas" del nuevo país industrial, moderno, que, dada la debilidad e inconsciencia del empresariado industrial, era impulsado por los trabajadores sindicalizados que reclamaban no solo alimentos sino protagonismo social y político.
 
 
EE.UU. interviene en la política argentina
 
Las fuerzas sociales enfrentadas, pueblo y oligarquía, se organizan para las elecciones. La embajada de EE.UU. dirigida por el embajador yanqui Braden promovió la unificación de las fuerzas opositoras, conformando un gran movimiento anti-peronista, la Unión Democrática, que incluyó a los partidos Comunista, Socialista, Unión Cívica Radical, Demócrata Progresista, Conservador, la Federación Universitaria Argentina (FUA), la Sociedad Rural (oligarquía terrateniente), la Unión Industrial (grandes empresas), la Bolsa de Comercio y los sindicatos opositores.
 
Braden actuó como un líder político de la oposición, en una evidente violación del principio de no intervención en los asuntos internos de un país extranjero. Entre otras acciones, Braden propició en 1946, pocos días antes de las elecciones, la publicación de un informe denominado "El Libro Azul" en el cual se solicitaba la invasión militar de Argentina acusando falsamente a integrantes del gobierno de colaborar con las potencias del Eje.
 
En sintonía con la publicación de este libro, los partidos políticos que sostenían la candidatura presidencial de Perón, publicaron un libro de respuesta que se tituló "El Libro Azul y Blanco" que instaló hábilmente la consigna Braden o Perón.
 
 
Contra la prepotencia imperialista
 
Más allá de las inexactitudes del informe yanqui, de su escasa veracidad y de la avalancha de refutaciones, el libro Azul permite a Perón, en un rasgo de lucidez y audacia política, denunciar la injerencia extranjera y plantarse como única alternativa a la prepotencia imperialista.
 
Polarizadas las fuerzas sociales, bajo la consigna "Braden o Perón", pocos días después Perón ganó las elecciones presidenciales con un 56% de los votos. El apoyo popular, organizado por el Partido Laborista y la UCR Junta Renovadora, le permitió ganar en todas las provincias menos en Corrientes.
 
Las elecciones del 24 de febrero de 1946, custodiadas por el Ejército, resultan inobjetables. Perón obtiene el triunfo sumando 1.500.000 votos contra 1.200.000 de sus opositores.
 
La lápida de Braden, aquel yanqui soberbio que, violando el principio diplomático de no intervención en los asuntos internos de los países, se había puesto al frente de la Unión Democrática en la campaña electoral contra Perón, la escribió el South American Journal en su edición del 13 de abril de 1946. Allí podía leerse: -Las elecciones argentinas constituyen la mayor derrota diplomática que ha sufrido Estados Unidos en los últimos tiempos, y le ha sido infligida por los electores argentinos. 

  
Pueblo al poder
 
El 24 de febrero de 1946 Perón derrota a la Unión Democrática como consecuencia de la decisión revolucionaria de las masas populares el 17 de octubre. El peronismo en el poder, significó una revolución, considerando las transformaciones que produjo en diversos ámbitos de la realidad del país. La revolución logró la liberación nacional, la justicia social y otorgó importantes conquistas a los sectores obreros y populares.
 
El justicialismo es nacionalista, popular y antiimperialista. Solidario con los pueblos de los países oprimidos y con la "tercera posición" realizó un modelo para el desarrollo económico independiente, apoyado en la movilización de los trabajadores y en el sindicalismo organizado, fundado en la soberanía popular, la expansión industrial y la redistribución de ingresos a favor de los pobres.
 
 Con Juan Perón, los trabajadores y el pueblo comienzan a construir una Nueva Argentina 

Eva Duarte, Juan Perón y Domingo Mercante un año después de las históricas elecciones. 
 
Estado de Bienestar
 
A partir de allí se constituyó un Estado de independencia, justicia y bienestar, de leyes laborales que protegían al obrero y al peón de campo, un Estado que abogaba por la unidad latinoamericana, retomando de esta manera la senda de San Martín, Bolívar y Artigas.
 
Con el peronismo, millones de argentinos conquistaron derechos sociales perdurables como vacaciones pagas, derecho a la educación y la salud gratuita y extendida, viviendas económicas, etc.
 
El nivel de empleo más alto de la historia -sólo había un 2% de desocupación entre 1946 y 1952- y la participación de los trabajadores en la riqueza que alcanzaba al 51% del Producto Bruto Interno, fue la más alta del capitalismo occidental de la posguerra.
 
El progreso industrial, el crecimiento del mercado interno, la reorganización de todas las funciones modernas del Estado, produjeron resultados formidables.
 
La terrible reacción gorila de la vieja Argentina oligárquica y autoritaria, en septiembre de 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo.
 
Escribe Blas García para La Opinión Popular

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21-06-2018 / 19:06
El 22 de junio de 1986, Diego Maradona, jugando para la Selección argentina, convertiría dos de los goles más recordados de su carrera. En el marco del partido entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol de 1986, en el Estadio Azteca de la ciudad de México, pasados los 6 minutos del Segundo Tiempo, convierte el gol denominado "La mano de Dios", uno de los más polémicos en la historia del deporte.
 
En ese mismo cotejo, a los 10 minutos del Segundo Tiempo, empezando dentro de su propio campo, Maradona eludió a 6 jugadores ingleses (Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al portero Shilton), antes de anotar el gol, que quedó en la historia como el mejor de todos los mundiales.
 
Ese día, los argentinos nos lanzamos a la calle, desenfrenados y lagrimeando. Fue una reacción espontánea e incontenible. El abrazo con uno, el abrazo con otro. Vivimos esa tarde en estado de gracia. Las heridas, a cuatro años de Malvinas, no habían cerrado. No mezclábamos una guerra con un partido de fútbol. Pero desde el lejano México, alguien había interpretado ese deseo de reivindicación, aunque más no fuera con la redonda...y lo había hecho por nosotros.
 
Además, tras una encuesta en el sitio de Internet de la FIFA, durante la Copa Mundial de fútbol de la FIFA del año 2002, en que se elegía el "Gol del Siglo", quedó en el primer puesto. El partido finalmente terminó 2-1 para Argentina, lo que le permitió clasificarse para las semifinales.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 19:06
Ricardo López Jordán fue uno de los últimos caudillos federales influyentes en la política de nuestro país. Se alzó en armas en tres ocasiones contra el gobierno centralista y unitario porteño, siendo derrotado en sus intentos.

En 1861, en la Batalla de Pavón, López Jordán, Juan Saá Benjamín Virasoro derrotaron a la caballería porteña por completo, mientras la infantería federal fue rechazada. Pero Justo José de Urquiza, sin poner en juego todo su ejército, se retiró del combate.

Todos los federales vieron que Urquiza se había pasado al bando porteño, lo que era cierto: acordó con Bartolomé Mitre que se le permitiría mantener el poder en su provincia, sin intromisiones; pero a cambio abandonaba a la Confederación Argentina a su suerte.

López Jordán jamás perdonó a Urquiza haberse retirado de Pavón y lo culpó que la organización nacional estuviese en manos del centralismo porteño. Durante los años siguientes, los federales del oeste de la Argentina y de Corrientes eran destrozados sin que el jefe del partido federal, Urquiza, interviniera. También una invasión apoyada por Buenos Aires y el Brasil derrocaron al presidente legal del Uruguay y Urquiza no hizo nada.

En la Guerra de la Triple Alianza. Urquiza llamó al pueblo entrerriano a la guerra contra el Paraguay, López Jordán le respondió: "Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca, general, ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos para pelear a porteños y brasileños. Estamos prontos. Éstos son nuestros enemigos."

Terminaba la Guerra del Paraguay; con 10 mil muertos argentinos, Urquiza recibía en su palacio de San José, y con todos lo honores, al presidente Domingo Faustino Sarmiento, el más encarnizado enemigo de los federales. López Jordán preparó la revolución.

Sarmiento tomó la revolución y el asesinato de Urquiza como una provocación en su contra y envió a Entre Ríos un Ejército con veteranos de la Guerra del Paraguay. Nunca declaró al gobierno de López Jordán intervenido (el Congreso Nacional se oponía a esto), directamente dictó un decreto que le declaró la guerra a Entre Ríos como a un país enemigo y decretó a López Jordán y a quienes lo acompañaren reo de rebelión.

López Jordán fue derrotado por fuerzas militares superiormente armadas por el gobierno "civilizador" de Sarmiento. Marchó preso, escapó de la prisión y pidió asilo en Uruguay, hasta fines de 1888, en que gracias a una ley de amnistía, regresó al país radicándose en Buenos Aires. 
 
Pero el 22 de junio de 1889 fue asesinado en las calles porteñas por Aurelio Casas, en una muerte poco clara, donde la sombra de un asesinato por encargo cubre su paso a la inmortalidad. La familia de Urquiza obsequió luego 35.000 pesos a la esposa de Casas.

En 1989, el Gobierno de Jorge Busti decidió, como un acto de estricta justicia histórica, que sus restos retornaran a la Patria Chica entrerriana. El último caudillo federal tuvo que esperar 100 años para volver a su tierra y su memoria aún reclama el justo lugar que el panteón de la historia provincial y nacional le debe a su lucha.

Escribe: Blas García

20-06-2018 / 17:06
El gobierno de José María Guido, un títere tras el cual gobiernan los militares gorilas antiperonistas, de nula base social o política, presidió una época de crisis económica y desorden que los nazis criollos vieron como una oportunidad. La ejecución de Eichmann, el 31 de mayo de 1962, les sirvió de disparador para una serie de treinta ataques antisemitas.
 
El más grave fue el secuestro de Graciela Narcisa Sirota, el 21 de junio de 1962, en Buenos Aires. La chica de 19 años fue golpeada, subida a un auto cuando esperaba el colectivo para ir a la facultad y torturada groseramente con quemaduras de cigarrillos por todo el cuerpo. Para terminar, le grabaron con una navaja una esvástica en el pecho.
 
El grotesco ataque resultó un disparador para la comunidad judía, que llevaba dos años abroquelándose y aprendiendo a defenderse ante una situación en que cada día del año había por lo menos una acción antisemita.
 
Los nazis criollos ya percibían que no era gratis ir a buscar pelea: estaban conociendo la autodefensa de la comunidad, que incluía clases de judo cada vez más masivas, turnos de guardia de voluntarios en las instituciones, universitarios judíos que iban a clase armados y hasta una galería de tiro instalada en la cancha de paleta de Hebraica, en la calle Sarmiento.
 
Cuando se produjo el caso Sirota, la comunidad judía llamó a una huelga de comerciantes para el 28 de junio. El debate interno mostró una mayoría a favor de defender a los judíos atacados más allá de su identidad política, Sirota era simpatizante de izquierda. La huelga resultó una sorpresa porque trascendió por mucho a esa comunidad y se complementó con secundarios enteros vaciados de sus alumnos e infinitas expresiones de apoyo de sectores políticos, gremiales e intelectuales.
 
La Opinión Popular

20-06-2018 / 17:06
19-06-2018 / 19:06
El 20 de junio de 1867 se juega el primer partido de fútbol en la Argentina. El fútbol se radicó en el país a mediados del siglo XIX, de la mano de inmigrantes británicos que llegaban a establecerse aquí, principalmente por la construcción del ferrocarril.
 
En mayo de 1867, los hermanos Thomas y James Hogg invitaron, a través de un aviso en el diario "The Standard", a una reunión para intentar propulsar la práctica del fútbol. El 9 de mayo se fundó el Buenos Aires Football Club, y se organizó el primer partido, disputado el 20 de junio entre blancos y colorados.
 
El partido fue convocado por el Buenos Aires Cricket Club, de blanco, que enfrentó al Buenos Aires Football Club, que vestía de colorado, el primer club de fútbol del país. El encuentro se jugó en los bosques de Palermo, en el lugar donde hoy se encuentra el Planetario, apenas cuatro años después de que se jugara el primer partido de fútbol moderno en el mundo, según las reglas de 1863. Desde entonces y durante varias décadas el fútbol se practicó en los clubes y escuelas fundados por los inmigrantes británicos. Este primer partido se jugó desde la 12:30 hasta las 14:30, y sólo contó con ocho jugadores por equipo. Los blancos resultaron ganadores, por 4 a 0.
 
Ha corrido mucha agua bajo el puente. Hoy día, la Argentina es una de las potencias fútbolisticas del mundo. 2 de los mejores jugadores de fútbol de la historia son argentinos: Diego Armando Maradona y Lionel Messi. La selección de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ganó 2 Copas del Mundo (Argentina 1978 y México 1986), y 3 veces fue subcampeón del Mundo (Uruguay 1930, Italia 1990 y Brasil 2014). 


Argentina ocupó por los menos 2 veces la vicepresidencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA): Carlos Alberto Lacoste y Julio Humberto Grondona. La Argentina ganó el oro en fútbol en los Juegos Olímpicos 2004 y 2008. Y equipos argentinos ganaron 14 Copas Sudamericanas. Los clubes de fútbol argentinos son los que han logrado mayor cantidad de títulos internacionales en el mundo, sumando 69, con 9 Copas Intercontinentales y 24 Libertadores.
 
La Opinión Popular

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