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Nacionales - 22-02-2018 / 10:02
NACE UN FRENTE SOCIAL ANTI MACRI

Hugo Moyano: Los gorilas no pueden estar más en la conducción del país

Hugo Moyano: Los gorilas no pueden estar más en la conducción del país
#MARCHA21F: FUERTE REVÉS POLÍTICO PARA EL GOBIERNO DE MACRI. Los discursos fueron durísimos. Por caso, el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, aseguró que cada vez que los gremios salen a la calle el gobierno "corre presuroso en busca de un juez amigo" para intervenir sindicatos o inventar causas y avisó que "si quieren buscar ladrones les pasamos una dirección: Balcarce 50, es una casa rosada". A su turno, el conductor de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, le pidió a Macri que se dedique a "gobernar para todos los argentinos y no solo para su clase, que es la que se lleva toda la renta nacional". En tanto, el líder de los camioneros, Hugo Moyano, señaló que la concentración representó un mensaje para el presidente "para que no siga llevando políticas que hambrean a la parte más sensible de nuestra sociedad".
El Gobierno de los Ricos quiso menospreciar la masiva movilización de trabajadores  calificándola y circunscribiéndola al "acto de Moyano". Así se encargaron de titular los medios de comunicación: Clarín, La Nación e Infobae, aliados y "pauta dependientes" del macrismo. Sin embargo, la presencia multitudinaria y plural la convirtió en una manifestación opositora en todos sus términos.
 
La mal llamada "marcha de Moyano" fue masiva y contundente. Una noticia pésima para el gobierno de Mauricio Macri. Una verdadera multitud participó de la concentración de trabajadores que convocaron gremios de la CGT, las dos CTA y movimientos sociales y políticos para repudiar las medidas de ajuste salvaje neoliberal y flexibilización laboral que aplica el Gobierno de los Ricos.
 
Los organizadores calcularon 400 mil participantes. El creciente deterioro de las condiciones de vida de las amplias mayorías populares es uno de los motivos de fondo que habilitó el éxito de la movilización. El saqueo a los jubilados inició un proceso declinante para el Gobierno, que el olfato de Moyano terminó empujado a las calles una movilización que concentró la oposición social a Macri.
 
Los discursos tuvieron como denominador común la crítica al modelo económico neoliberal, la persecución a dirigentes sindicales y la necesidad de generar un polo opositor al gobierno conservador de derecha. Cambiemos sumó, a la falta de respuesta de la economía y al creciente descontento social, la pérdida de la calle que nunca tuvo. Y también el desprestigio a los dirigentes sindicales colaboracionistas que quedaron pintados de amarillo fosforescente.
 
No hay que ser un genio de la política para saber quien quedó mejor parado: Si Moyano golpeando sobre las consecuencias del ajuste neoliberal ante ciento de miles de personas o los burócratas sindicales a punto de subirse a un avión para pasear por Europa con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.
 
Además, Moyano sumó en la convocatoria a intendentes peronistas: pejotistas y massistas, movimientos sociales, partidos de izquierda, La Cámpora y un sector del movimiento sindical peronista. No es poco para un dirigente que estaba más para jubilarse que para pasar dar estas peleas y que el antiobrerismo de Macri empujó a la oposición activa.
 
El camionero logró sortear sin despeinarse la ofensiva del gobierno de los CEOs para dejarlo en soledad, porque juega un juego distinto a la política electoral, lo suyo es la discusión de poder descarnada en base a demostraciones de fuerza de acción directa. No se somete al voto ni espera validarse en la opinión pública. Se convirtió así en el líder de facto de la resistencia de base social al proyecto de Macri.
 
La Opinión Popular

 
UNA MULTITUD PARTICIPÓ DE LA MARCHA CONVOCADA POR SINDICATOS, MOVIMIENTOS SOCIALES Y PARTIDOS DE LA OPOSICIÓN
  
Cientos de miles de gritos contra el ajuste
 
Desde temprano una gran cantidad de columnas se fueron ubicando en las inmediaciones del palco cuyo principal lugar lo dejaron reservado para el Sindicato de Camioneros. Sin embargo, los movimientos sociales como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie, la CCC y otras de menor envergadura fueron las que aportaron la mayor cantidad de participantes.
 
Un detalle que da cuenta no sólo del grado de organización que tienen sino que son espacios que se nutren y contienen a aquellos trabajadores que se cayeron del sistema fruto del ajuste.
 
De los gremios que se hicieron presentes el de camioneros fue el que más militancia aportó que llegaron desde diferentes puntos del país para respaldar a su líder. ATE y sobre todo la CTA que conduce Yasky fueron otras de las organizaciones que prevalecieron entre el número de participantes.
 
El peronismo, con mucha presencia kirchnerista, hizo su aporte con la asistencia de buena parte del bloque de diputados nacionales, los principales intendentes del conurbano y dirigentes de las agrupaciones nacionales y provinciales.
 
Una hora antes de que comenzaran los discursos comenzaron a llegar los que luego ocuparon el escenario. El último fue Moyano quien, como de costumbre, llegó acompañado de su hijo Pablo dentro de una ambulancia del sindicato. En esta oportunidad también estuvieron en el móvil su abogado, Daniel Llermanos, y el líder La Alameda, Gustavo Vera.
 
 
Los discursos
  
Poco antes de las 15 y después de entonar el himno se escuchó el primer mensaje contra Macri con el cántico que en las últimas semanas se escuchan en las tribunas de las canchas de fútbol. Luego se acercó al micrófono el único triunviro de la CGT presente, Juan Carlos Schmid, quien reiteró el repudio de los gremios a la rebaja a los jubilados, el reclamo por la derogación de la ley previsional y señaló que el modelo económico vigente lo único que produce es "rico más ricos y pobres más pobres".
 
No dijo que hablaba en nombre de la central obrera pero recordó que el respaldo a la marcha nació del documento rubricado en enero pasado en Mar del Plata donde varios gremios se comprometieron a acompañar las luchas sectoriales sindicales. Más tarde Moyano recordó que dicho documento fue aprobado por el Consejo Directivo de la central obrera.
 
Palazzo se acercó al atril, miró hacia la multitud y afirmó: "Somos cientos de miles". Luego, el principal referente de la Corriente Federal de los Trabajadores repudió las declaraciones de funcionarios del gobierno que presagiaban una movilización violenta: "Violencia es robarle a los jubilados, imponer una nueva ley laboral, quitarle los impuestos a los ricos y cargarlos sobre los trabajadores. Violencia es atacar a las organizaciones sindicales y perseguir a sus dirigentes para silenciarlos. Eso nunca lo lograrán. Estamos acá, de pie y no tenemos miedo", dijo para regocijo de los presentes.
 
El bancario anunció que la marcha también daba cuenta del inicio del "hermoso camino" de la resistencia al gobierno y si bien habló de la necesidad de un movimiento obrero unido se permitió recordar y criticar, aunque sin nombre propios, a los dirigentes que no acompañaron la movilización.
 
Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, bregó por la unidad del sindicalismo y afirmó que la marcha es un grito que le exige al gobierno el fin de los despidos, la reincorporación de los despedidos y, sobre todo, para que "paren con el desguace y la entrega del país". Consideró como imprescindible "nacionalizar la lucha" y evaluó que la mejor opción sería "convocar a un paro nacional".
 
Por los movimientos sociales habló Esteban "gringo" Castro que fue el único que hizo referencia al paro de mujeres del próximo 8 de marzo. Anunció la solidaridad total con ellas, convocó a todos a acompañar el paro y aseguró que "ese día los hombres vamos a reemplazar a las mujeres que le dan de comer a los pibes para que no falte ni una sola a esa movilización histórica".
 
Dicho sea de paso, el escenario tuvo una representación ínfima de mujeres donde se vio a Sonia Alesso de Ctera, Sandra Maiorano del Sindicatos de Médicos, Vanesa Siley de judiciales y como locutora ofició Claudia Lazzaro, secretaria de derechos humanos y género de Curtidores.
 
El siguiente fue Yasky que con ímpetu afirmó que "este día va a quedar en la historia como el día de la unidad de los trabajadores y de los que no nos ponemos de rodillas ante un gobierno de patrones". El dirigente gremial y también diputado por el FPV-PJ indicó que muchos de los que fueron sus alumnos cuando era maestro en la escuela pública "tienen más cultura que muchos de los que nos gobierna".
 
El cierre estuvo a cargo de Moyano que dividió su discurso en dos partes. La primera la utilizó para calificar de "disparates" las interpretaciones que ponían como único objetivo de la marcha su defensa por las causas judiciales abiertas en su contra. "No estoy implicado en ningún tema de corrupción, no tengo ninguna denuncia, pero si la tuviera, tengo las suficientes pelotas para defenderme solo", dijo.
 
Luego, adentrándose un poco más en la política destacó la amplia convocatoria de "distintos sectores políticos e ideológicos" y, tal vez retomando lo que antes dijo Palazzo, señaló que se estaba gestando "una nueva resistencia a las políticas de Gobierno" pero advirtió que para nada es un movimiento desestabilizador.
 
A partir de eso es que le pidió a los trabajadores presentes que se preparen para "cuando llegué el momento de expresar la voluntad democrática. Los gorilas no pueden estar más en la conducción del país porque nos quieren quitar la dignidad a los hombres de trabajo y no lo podemos permitir", dijo y poco después comenzó la desconcentración rápida y sin inconvenientes para pesar de los agoreros.
 
El escenario sindical
  
La movilización tuvo un costado político sindical que mucho tuvo que ver con la interna que vive la CGT con miras a la definición de una nueva conducción. Propios y extraños miraron con detenimiento la composición del escenario donde habló Moyano donde hubo ausencias notorias y no fueron precisamente aquellos sindicalistas que por diferentes razones no acompañaron o se bajaron de la convocatoria.
 
Lo llamativo fue el faltazo de gremialistas que tienen cargo en el Consejo Directivo y que habitualmente se muestran como ultramoyanistas. Uno de ellos fue el titular de Panaderos, Abel Frutos, un habitué de los actos del camionero pero ayer, a la hora de los discursos, tuvo una impostergable reunión con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.
 
Tampoco participó Jorge Sola, a la sazón secretario de Prensa de la CGT. Si bien no representan gremios importantes en cuanto a peso real en el movimiento obrero, lo cierto es que por lo menos en el caso del panadero priman los intereses políticos por sobre los sindicales y las lealtades.
 
En cuanto a los presentes también fueron pocos los que tienen un puesto en el Consejo Directivo. Además de Schmid, que evitó todo contacto con la prensa, estuvieron Omar Plaini (canillitas), Julio Piumato (judiciales) y Facundo Moyano (peajes), tal vez demasiado pocos cuando algunos de ellos se entusiasman con disputar la poltrona de la CGT.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuente: Página12
 

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Hugo Moyano: Los gorilas no pueden estar más en la conducción del país
Hugo Moyano es más que inteligente: sabe que no logrará impunidad ni detendrá el acoso judicial con el acto de ayer. Pero comprendió también que “abrir el juego” lo recoloca en la lucha sindical, el territorio de sus mejores momentos. Se permitió pedir calma a quienes puteaban a Macri, que igual se sacaron el gusto antes y después. Trazó una divisoria clara entre los aliados posibles y “los gorilas” que atacan la dignidad de los trabajadores, una línea sencilla para comprender y compartir.
21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
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21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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