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Nacionales - 20-02-2018 / 18:02

Mala semana de Frigerio: Insultos en River y derrumbe en una inauguración

Mala semana de Frigerio: Insultos en River y derrumbe en una inauguración
Este domingo, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, estaba en la cancha de River cuando todo el estadio comenzó a insultar al presidente Mauricio Macri. Tuvo que abandonar su platea por la incomodidad que le produjo la situación. Al día siguiente, asistió a la inauguración del restaurante de Margarita Barrientos y en medio del acto el deck sobre el que estaba parado se desplomó cayendo al piso. Foto: Blas García para La Opinión Popular
No tiene suerte últimamente el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con sus apariciones públicas. El domingo quiso relajarse y asistió al partido entre River Plate y Godoy Cruz en el Monumental que terminó con fuertes cuestionamientos al árbitro y un empate.
 
El enojo de los hinchas apuntó al presidente Mauricio Macri, al igual que ocurrió hace dos semanas durante el encuentro San Lorenzo-Boca, disputado en el Nuevo Gasómetro. La parcialidad riverplatense comenzó a insultar al primer mandatario y Frigerio los presencia desde su palco. El funcionario no resistió los gritos de la hinchada y se retiró del estadio.
 
Cuando el ministro pensaba que el mal trago en público había quedado atrás, al día siguiente vivió otra situación más riesgosa: durante la inauguración del restaurante de Margarita Barrientos se derrumbó un deck donde se encontraba parado.

 
En declaraciones radiales, Frigerio habló de la incomodidad que sufrió en River: "No es una situación cómoda para mí. Estaba en el medio de una platea, no en un palco así que era más incómodo".
 
En declaraciones a la radio La Red, Frigerio dijo que "fue un arbitraje bastante malo para decirlo elegantemente". Al ser consultado por la culpa que tendría el jefe de Estado ante lo que ocurría en la cancha, dijo que "ninguna" y puntualizó que los insultos se dieron por "unos segundos nada más".
 
Cuando el ministro pensaba que el mal trago en público había quedado atrás, al día siguiente vivió otra situación más riesgosa: durante la inauguración del restaurante de Margarita Barrientos se derrumbó un deck donde se encontraba parado. Hubo varios heridos leves entre funcionarios y periodistas. Además del ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación, estaba y el de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, Franco Moccia, entre otras autoridades.
 
El hecho ocurrió en el barrio porteño de Villa Soldati en momentos en que las autoridades estaban en una estructura de madera aledaña a un viejo vagón de subte que fue reacondicionado tras haber sido donado por el gobierno de la Ciudad.
 
Frigerio y Moccia cayeron al suelo al derrumbarse la estructura de madera pero no sufrieron heridas, aunque Barrientos tuvo golpes en una rodilla y una cortadura en un pie.
 
El derrumbe se produjo "porque la estructura de madera no estaba preparada para recibir tanta gente". La inauguración igual se realizó pero a un costado del vagón.
 
"Tengo mucha bronca por lo que pasó, estoy bien, sólo recibí un fuerte golpe de la rodilla y una cortadura en el pie. Estoy con mucha bronca porque nosotros contratamos a una empresa que hizo un mal trabajo", dijo Barrientos a los periodistas.
 
Precisó además que el accidente "podría haber sido peor" ya que "las maderas tenían muchos clavos y la gente se pudo haber cortado, pudo haber mucho más gente lastimada. Nosotros caminamos por este deck a la mañana y no notamos nada pero evidentemente la estructura de arriba estaba bien pero las maderas de abajo no".
 
Por Urgente 24
 

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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

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