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Cantor que cante a los pobres / Ni muerto se ha de callar / Pues ande vaya a parar el canto / De ese cristiano / No ha de faltar el paisano / Que lo haga resucitar. COPLAS DEL PAYADOR PERSEGUIDO
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Nacionales - 12-02-2018 / 09:02
PANORAMA ECONÓMICO NACIONAL

La credibilidad del equipo económico macrista padece su peor devaluación, mientras se acumulan las luces amarillas

La credibilidad del equipo económico macrista padece su peor devaluación, mientras se acumulan las luces amarillas
LA "MACRINOMICS" EN CAÍDA LIBRE. Ya son mayoría las consultoras que prevén que no sólo se incumplirá la meta oficial de inflación de 15%, sino que hasta es probable que se pueda superar el registro de 2017 y, para colmo, con bajo crecimiento. Los reproches no se limitan al ámbito doméstico, sino que alcanzan a inversores externos. Un camino neoliberal que ya se intentó transitar otras veces, con un final anunciado de fracaso.
En la City financiera, en las empresas y en las oficinas de los economistas predomina por estos días una sensación de "deja vu". Es que, en poco tiempo, se han acumulado señales de alarma sobre parecidos con las pre-crisis del pasado reciente.
 
La lista de esas situaciones de riesgo impresiona por lo extenso. Entre los principales puntos se destacan:
 
-Déficit de cuenta corriente que crece aceleradamente y ya se ubica en torno a 5% del PBI. Lo cual es acompañado por el récord histórico de u$s8.500 millones en el "rojo" de la balanza comercial y una imparable salida de dólares por turismo.
 
-Objetivos de inflación en los que nadie cree y que son ignorados olímpicamente, tanto en las negociaciones salariales como en las indexaciones de alquileres y demás contratos de la economía.
 
-Un déficit fiscal duro de bajar que sólo se puede financiar con un endeudamiento externo. Y, para colmo, con la perspectiva de peores condiciones para tomar crédito, dada la suba en las tasas internacionales.
 
De hecho, los bonos argentinos caen mientras los del resto de la región suben y la maldita expresión "riesgo país" vuelve a  dominar los titulares.
 
-Los indicadores positivos que durante 2017 habían entusiasmado al gobierno -los famosos "brotes verdes"- empiezan a dar señales de agotamiento, como se vio en los últimos números de consumo, actividad industrial y en la recaudación impositiva. Por caso, la utilización de capacidad instalada en las industrias cayó a su nivel más bajo en 10 meses.
 
En, fin, un clima de película ya vista. Tanto que los economistas usan cada vez menos eufemismos para referirse al futuro. Palabras como "choque", "explosión" y "crisis" se repiten en declaraciones periodísticas y reportes de consultoras.

 
Confianza devaluada
 
Con todo, el deterioro de los indicadores no parece ser lo peor. Más bien, el cambio más notorio en estos días es una pérdida en la credibilidad de los funcionarios, un fenómeno que empezó a agudizarse desde el "recalibramiento" de metas que fue interpretado por el mercado como un recorte a la autonomía del Banco Central.
 
De hecho, esa fue una de las argumentaciones que aportaron los analistas para explicar la caída en las cotizaciones de los bonos de deuda soberana, a contramano de las mejoras que se constataban en el resto de la región.
 
Las noticias que llegaron por la vía "no oficial" indican que, en la reciente gira europea junto al presidente Mauricio Macri, los funcionarios del equipo económico escucharon -de parte de esos mismos empresarios a los que se intenta seducir para que "hundan" inversiones- reproches y expresiones de decepción ante lo que interpretaban como una renuncia al compromiso del equilibrio fiscal.
 
Pero a la hora de las declaraciones públicas, los funcionarios se aferran a su "cassette" sobre una economía en recuperación y con las variables tendiendo a la estabilización.
 
Se destacó en ese sentido la displicencia con la que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tomó el cambio de escenario financiero global tras el retoque de la tasa estadounidense. Para el ministro, el tema no afectará los planes, porque con los bonos por u$s9.000 millones que colocó en enero, el país arranca el año sin necesidades financieras urgentes.
 
Pero, como era de prever, muchos le recordaron que en realidad, dichas necesidades alcanzan los u$s30.000 millones. "No está cubierto el programa financiero de todo el año. Están montados sobre la volatilidad", apuntó Marina dal Poggetto, directora de EcoGo.
 
En tanto, el mercado reaccionó con el pragmatismo habitual: ante las primeras señales de volatilidad, los indicadores bursátiles cayeron y el dólar volvió a ser el refugio, ya definitivamente instalado en torno a los $20.
 
Pero de todas las predicciones de los funcionarios, la que más desconfianza genera es la referida a la inflación. Con un enero que cerrará en torno del 2% según la mayoría de las consultoras privadas, y encima con ajustes tarifarios que recalientan febrero -incluyendo el imprevisto ajuste en las naftas-, ya muchos dan por fracasada la nueva meta del 15%.
 
Por lo pronto, los sindicatos se niegan a aceptar la cifra como un referente en las paritarias y reclaman, como mínimo, la inclusión de cláusulas gatillo en los convenios.
 
Por caso, en el conflicto de los bancarios, la dirigencia sindical difundió un documento titulado "No somos tontos", en el cual recuerda que el Relevamiento de Expectativas del Mercado -en el cual participan los propios bancos- corrigió al alza su previsión de inflación hasta el 19%.
 
En ese marco, el funcionario que quedó más expuesto a las críticas fue el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, quien después de haberse ganado fama de "duro" en materia monetaria, ahora bajo una mayor presión política, argumenta que "sobra tasa" a pesar de la evidencia de presiones inflacionarias.
 
Hay economistas como Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, que estiman que en abril ya se habrá acumulado la mitad de la inflación prevista para todo el año y se pregunta por las derivaciones políticas de esa situación.
 
"El tema es que, después del 'fuego amigo' que sufriera el Banco Central en diciembre, ahora es más difícil conjeturar qué es lo que haría el gobierno en abril o mayo si se confirmara la existencia de desvíos significativos", afirma Vasconcelos.
 
Más escéptico aun es Diego Giacomini, director de Economía & Regiones, quien cree que hay riesgo ya no de que la nueva meta inflacionaria del 15% se incumpla, sino que hasta se pueda superar la inflación del 24% registrada en 2017. Su argumento es que el Banco Central incurrirá en un relajamiento de la política monetaria que, para colmo, no redundará en un mayor nivel de actividad productiva.
 
"El BCRA está cometiendo un error de política monetaria similar al que cometió sobre finales de 2016 y comienzos de 2017 cuando avanzó con un relajamiento sin que las condiciones monetarias e inflacionarias estuvieran dadas para hacerlo", denuncia Giacomini, para quien la inyección de dinero en exceso "terminó abortando el proceso desinflacionario".
 
A esta altura, el descreimiento llega al nivel de que hasta ya se discute abiertamente si la política de metas de inflación -que se aplica en toda la región- tiene sentido en un país como la Argentina.
 
Uno de los analistas más duros en ese sentido es Guillermo Nielsen, ex negociador del canje de deuda, para quien hay señales de que la lucha contra la inflación "dejó de ser una prioridad". Y lamenta la pérdida de credibilidad del Central: "Es muy poco realista tirar un número oficial de inflación a tres años, porque no es profesionalmente serio, afirma.
 
 
Críticas viejas y nuevas
 
Curiosamente, empiezan a ser cada vez más parecidas las críticas que se le hacen ahora al Gobierno de Macri con las que se le hacían al "modelo K".
 
Pocas frases son más gráficas que esta del influyente Miguel Angel Broda: "La configuración económica elegida por el Gobierno ha sido muy exitosa para ganar elecciones, pero tiene complicaciones. Este es un modelo que necesita recalibrarse permanentemente. No quieren tocar la madre de todos los problemas, que es el tamaño del gasto público y el déficit fiscal y, por lo tanto, van recalculando, compensando y emparchando".
 
Era el mismo tipo de juicio que los economistas emitían sobre las políticas de incentivo al consumo que realizaba el gobierno anterior. Generalmente, la crítica deriva hacia el riesgo de que el endeudamiento público se salga de control.
 
Sobre ese punto, el ex ministro Ricardo López Murphy hizo un vínculo entre la deuda y la elección macrista por la vía gradualista. "No nos engañemos, el gradualismo siempre es más caro, porque no resolver los problemas hoy implica financiarse con endeudamiento", afirmó.
 
Aun así, la preocupación del Gobierno no viene de las críticas internas. Tiene asumido que el sector ortodoxo de los economistas siempre verá con malos ojos su negativa a las medidas de shock, así como que los sectores "corporativos" mirarán con desconfianza su agenda de reformas.
 
Más bien, lo que aflige a los funcionarios es que aquellos en quienes han puesto las mayores esperanzas para el despegue -es decir, los inversores externos- también manifiestan dudas sobre el camino trazado.
 
Lo constató Dujovne en la reciente gira del presidente por Europa y el Foro de Davos, cuando sus interlocutores le echaron en cara la persistencia del problema fiscal y el relajamiento en la lucha antiinflacionaria.
 
Por estos días, las pocas buenas noticias vienen de sectores como telecomunicaciones, que este año tiene planeadas inversiones por u$s3.000 millones, y de los créditos indexados UVA, que empujan a la construcción y la actividad inmobiliaria.
 
Pero el resto muestra poco dinamismo. Y, particularmente, no se ven grandes mejoras en el empleo privado registrado, una lentitud que, a su vez, es lo cual complica el recorte de gastos en el Estado.
 
Lo cierto es que el Gobierno intenta avanzar haciendo equilibrio en un pretil angosto: acelerar el recorte del gasto sin que eso provoque inquietud social, avanzar en agenda de reformas pero cuidando que no estalle una crisis política, aceitar la actividad y el crédito pero sin que se contagie a los precios. Para los más pesimistas, un camino que ya se intentó transitar otras veces. Lamentablemente, con un final anunciado de fracaso.
 
Por Fernando Gutiérrez
 
Fuente: iProfesional
 

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16-12-2018 / 10:12
Hace exactamente un año, Guillermo Calvo visitó la Argentina. El economista argentino radicado en Washington insistió junto a su colega Carmen Reinhardt (experta en historias de crisis económicas) que era inevitable que el Gobierno de Macri recurriera al FMI, ante la necesidad de contar con un prestamista de última instancia. En ese momento, nadie le prestó atención.
 
Ahora Calvo visitó de vuelta el país invitado a participar de la CIEF (Conferencia Internacional de Economía y Finanzas) y realizó nuevas advertencias. Se concentró sobre todo en el duro programa monetario que implementó el Banco Central: "La verdad es que hoy ya ningún país utiliza el control de agregados monetarios para combatir la inflación, entre otros motivos porque los factores de creación de dinero son múltiples".
 
Y enseguida puntualizó que "la única certeza que tenemos es que este tipo de políticas lo único que logrará es alargar la recesión".
 
En los últimos días se multiplicaron las críticas al esquema monetario que el Gobierno negoció con el FMI para estabilizar las variables financieras. Resumiendo, se trata de controlar de manera estricta la expansión de dinero por parte del Central, junto con la definición de una zona de no intervención en la que la entidad no puede comprar ni vender dólares.
 
El programa que se puso en marcha a principios de octubre consiguió el objetivo inicial: estabilizar el dólar, aunque pagando el precio de una elevada tasa de interés. Pero tras la nueva devaluación de agosto, que había llevado a la divisa de $ 28 a más de $ 40, era imprescindible controlar el tipo de cambio cueste lo que cueste para evitar una espiralización de la inflación (en septiembre tocó un pico de 6,5%).
 
Desde la UIA también enfatizaron el efecto que esta política está generando en el aparato productivo. Esta semana fue especialmente duro el titular de la entidad fabril, Miguel Acevedo. "En el año ya perdimos 40.000 puestos de trabajo. Esta política de altas tasas y control monetario ya la tuvimos y dio muy malos resultados". Pero además advirtió que "es cierto que el dólar está más estable, pero la corrida no terminó. Sólo lo controlan con tasas muy altas".
 
El nivel de reactivación que hay por delante es un dato vital para las chances electorales de Macri. Una cosa es llegar a octubre del año que viene con la economía en franca recuperación luego de la crisis de 2018. Y otra muy distinta es hacerlo con un rebote tibio, que será casi imperceptible para los bolsillos.
 
Por ahora todo hace pensar en un "cabeza a cabeza" con Cristina. Y esas dudas sobre qué modelo gobernará la Argentina serán un factor preponderante a lo largo de 2019.

16-12-2018 / 09:12
El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UDS-UCA) cuantifica algo consabido. La pobreza aumenta llegando a récords desoladores. Cualquier medición es discutible o falible: no hay por qué tomar como dogma la de UCA.
 
Saludable que la data llegue a la tapa de los diarios oficialistas: el exagerado prestigio de las universidades privadas a veces sirve para algo. Una gran virtud de los informes del ODS es la continuidad en el tiempo: las variaciones son más certeras que las cifras "desnudas". 
 
La trepada de la pobreza se incubó en el huevo de la serpiente: el programa económico devastador. Rompió el cascarón hace tres años, ahora repta en un medio ambiente propicio.
 
Despidos, suba del desempleo, redistribución regresiva del ingreso, baja del consumo, desindustrialización, cierre de empresas... No hay un guarismo aislado sino un conjunto.
 
El recorte del enfoque, fijado en la pobreza y la indigencia por ingresos, esclarece más si se amplía la mirada. 
 
Desde diciembre de 2015 creció la proporción de pobres pero no toda la sociedad se empobreció. Prosperan sectores productivos, financieros, una clase social... privilegiados y en continuo ascenso.
 
"Lo peor" no cesa ni se estaciona. Ni se condensa en la foto de los indicadores de un año, un semestre o un trimestre. Los deterioros en materia de salud y educación reflejarán la crisis de modo más lento.
 
Crecerán, a ritmos diversos, la violencia familiar y callejera, la anomia, la usura "hormiga" en los barrios tanto como la financiera de bancos y tarjetas de crédito. Cien etcéteras.
 
El mainstream político y mediático apela a la expresión "inseguridad" atándola al delito común, la violencia urbana. Estudios laborales afinados se valen de ella para describir las vivencias de los trabajadores cuando se desmantelan sus derechos y certezas.

15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
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