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Nacionales - 11-02-2018 / 12:02
SE HIZO BIEN EL “DOLOBU”

El ministro macrista de Finanzas, Luis Caputo, ocultó que era dueño de offshores en Islas Caimán

El ministro macrista de Finanzas, Luis Caputo, ocultó que era dueño de offshores en Islas Caimán
MINTIÓ Y OCULTÓ QUE ERA DUEÑO DE OFFSHORES EN CAIMÁN. Siguen sumándose escándalos relacionados con la más alta dirigencia de Cambiemos oen torno al dinero oculto en paraísos fiscales. La última noticia del hashtag #ParadisePapers lo tiene como protagonista al poderoso ministro de Finanzas del país, Luis Caputo, quien al asumir como funcionario ocultó que fue accionista de offshore que manejaban cientos de millones de dólares en paraísos fiscales.
El ministro de Finanzas, Luis Caputo, ocultó al asumir como funcionario que fue accionista de sociedades offshore creadas para administrar cientos de millones de dólares en paraísos fiscales. Así lo revelan documentos oficiales de la Securities and Exchange Commision (SEC), la Comisión Nacional de Valores de los Estados Unidos, a los que accedió PERFIL junto al equipo argentino de Paradise Papers.
 
El funcionario fue, entre agosto de 2009 y julio de 2015, el principal accionista de la sociedad Princess International Group, radicada en Islas Caimán. Tenía más del 75% de las acciones pero Caputo omitió consignar esa información en las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción (OA) al ingresar a la función pública en diciembre de 2015, cuando debía comunicar sus bienes y acciones del período fiscal 2014.
 
También volvió a ocultar la información en 2016, cuando debió informar su patrimonio correspondiente al inicio de 2015. La omisión de este tipo de datos es un delito y puede ser penada con hasta dos años de prisión. Su participación en Princess International Group es clave y vuelve a poner en evidencia cómo los paraísos fiscales facilitan el ocultamiento de bienes, información y dinero.
 
La participación accionaria de Caputo en estas offshores vuelve a exponer un posible "conflicto de intereses", como denominan delicadamente los macristas a los que son delitos o hechos de corrupción.
 
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A través de esta compañía, Caputo era el dueño de entre el 50% y el 74% de otra offshore: Affinis Partners II, también radicada en Caimán y dueña de Noctua, la gerenciadora de fondos de inversión radicada en Delaware y Miami. La estructura societaria de Noctua funciona como las Mamushka: una sociedad dueña de otra sociedad que controla a otra sociedad.
 
Además de ocultar la información al Estado, el funcionario también lo negó ante la consulta periodística del equipo argentino de Paradise Papers, en noviembre pasado, ante la publicación de la investigación dirigida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Caputo fue consultado nuevamente el viernes último, pero volvió a negar lo que Noctua informó en los formularios ante el gobierno de los Estados Unidos.
 
La participación accionaria de Caputo en estas offshores vuelve a exponer un posible conflicto de intereses. Noctua se dedica a administrar fondos de inversión de alto riesgo en Caimán, donde impera el oscurantismo financiero. Hasta seis meses antes de asumir en el gabinete de Mauricio Macri en diciembre de 2015, Caputo tenía un rol central, como accionista y administrador de estas inversiones secretas, que incluyeron bonos de la deuda argentina en default. Luego, en 2016, Caputo estuvo a  cargo de la negociación con los fondos buitre que reclamaban el pago de los bonos de la deuda argentina en default.
 
Además, Caputo es actualmente el representante de la Argentina ante el G20, grupo de países que ahora se proponen reducir los paraísos fiscales y transparentar el sistema financiero internacional, tras los escándalos desatados por Panamá Papers y Paradise Papers.
 
 
Money
 
En julio de 2015, cuando Caputo era accionista, Noctua manejaba inversiones por US$ 251.296.483, según informó la propia gerenciadora a las autoridades estadounidenses. Tenía entre 11 y 25 clientes. Sus principales fondos de inversión eran -y son- Alto Global Fund y Argentina Fund, ambos radicados en Caimán.
 
La mayoría de sus clientes no son estadounidenses pero tampoco se conocen sus identidades y nacionalidades. Noctua los define como "inversores privados de elevado patrimonio" (high net worth individuals). También maneja, en menor cantidad, dinero de "instrumentos de inversión colectiva" (pooled investment vehicules), de "corporaciones y otros negocios" y "fideicomisos" (trusts).
 
Ante la consulta del equipo argentino de Paradise Papers, el funcionario volvió a negar su participación accionaria: "Nunca fui propietario ni accionista de Noctua ni de Princess sino asesor, administrador, fiduciario y/o mánager, por lo que no debía declararlas ni ante la AFIP ni ante la OA, tal como manifesté anteriormente". "Aprovecho para reiterar que desde que en diciembre de 2015 ingresé a la función pública cesé de prestar cualquier servicio profesional a dichas sociedades", agregó.
 
En noviembre, la investigación había revelado que Caputo había sido gerenciador de los fondos de inversión de Noctua en Caimán. Ahora, los documentos obtenidos a través de un pedido de acceso a la información ante la SEC revelan mucho más. El funcionario era también el dueño de la empresa que administraba estas inversiones secretas. Y no lo declaró ante el Estado argentino.
 
Un pedido de acceso a la información ante EE.UU., la clave del hallazgo
 
El funcionario dijo en noviembre que Noctua manejaba dinero de "friends and family" ("amigos y familia") -con lo que sugirió que sus clientes podían ser argentinos- y negó ser dueño de Noctua. "Era solo un administrador" que asesoraba al fondo en las inversiones y derivaba potenciales clientes, dijo. "No tuve ninguna injerencia accionaria hasta donde yo sé. Tampoco es importante porque es una sociedad que no vale nada en sí, es un fondo, y vale en la medida de la cartera que maneja", afirmó.
 
 
Socios
 
Noctua tiene una cara visible desde su formación en 2009: Martín Guyot, un argentino que vive y trabaja en Miami, Florida. Es el responsable de presentar los formularios ante la SEC. Al comprar y vender bonos que cotizan ante la bolsa de los Estados Unidos, la gerenciadora de los fondos en Caimán debe informar qué tipo de fondos de inversión maneja ante la Security and Exchange Commision (SEC), el organismo que controla las inversiones en la bolsa. 
 
Guyot era el socio de Caputo. La dueña de Noctua, Affinis Partners II, tenía entre 2009 y 2015 al menos dos accionistas: Guyot y Princess International Group (la offshore de Caputo). Además, tanto Caputo como Guyot tuvieron a su vez, a título personal y de forma directa, el "5% o menos" de las acciones de Noctua.
 
El esquema accionario cambió en 2016. En el formulario  de la SEC de ese año, Caputo ya no figura integrando las sociedades y el control queda en manos de Guyot, quien figura como accionista de Affinis.
 
Sin acciones en Noctua, Caputo comenzó a desempeñarse como secretario de Finanzas, negoció la deuda con los holdouts y el valor de los bonos defaulteados de la deuda argentina.
 
En los tribunales federales, dos expedientes aún mantienen el bajo perfil pero deberán profundizar la investigación sobre los nexos del funcionario con fondos de inversión en Islas Caimán.
 
(*) El equipo argentino de Paradise Papers fue integrado por Hugo Alconada Mon, Maia Jastreblansky, Iván Ruiz y Ricardo Brom por La Nación; Mariel Fitz Patrick (América), Emilia Delfino (Perfil) y Sandra Crucianelli (para Perfil).
 
Por Emilia Delfino y Sandra Crucianelli
 
Fuente: Perfil
 

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El ministro macrista de Finanzas, Luis Caputo, ocultó que era dueño de offshores en Islas Caimán
20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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