La Opinión Popular
                  12:26  |  Domingo 16 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Cantor que cante a los pobres / Ni muerto se ha de callar / Pues ande vaya a parar el canto / De ese cristiano / No ha de faltar el paisano / Que lo haga resucitar. COPLAS DEL PAYADOR PERSEGUIDO
Recomendar Imprimir
Nacionales - 11-02-2018 / 10:02

Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil

Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil
MATAR POR LA ESPALDA NO ES LA MEJOR MANERA DE COMBATIR LA DELINCUENCIA. La Constitución Nacional (CN) prohíbe la pena de muerte, sin excepciones. Ninguna Constitución es pétrea, siempre es posible modificarla. El itinerario es largo y riguroso. Dos tercios de cada una de las Cámaras del Congreso deben votar la necesidad, luego el pueblo elige constituyentes, luego la Asamblea resuelve. El retroceso sería terrible, Macri no la intenta porque los números no le darían. De prepo, las normas se adecuan, para peor.
El policía Luis Chocobar mató a Juan Pablo Kukoc en un contexto tensionado y violento. Un delito grave, descubierto en flagrancia. Pero violando los deberes de quien lleva un arma para ejercer el monopolio de la violencia legítima. El procesamiento dispuesto por el juez Enrique Velázquez tipifica razonablemente el hecho: abuso en la legítima defensa.
 
El policía puso en riesgo la vida de ciudadanos de a pie, que pudieron ser alcanzados por la parva de disparos que no impactaron en Kukoc. Los abogados de Chocobar piden el sobreseimiento. El policía violó la ley, tiene derecho a un juicio imparcial, no a una absolución exprés decretada por el Ejecutivo.
 
Para muchas personas -entre ellos el presidente de la Nación, Mauricio Macri- Chocobar es un héroe, un policía ejemplar. Para muchas otras -la más notoria de ellas fue la mamá del delincuente abatido- es un asesino. Para unos, Chocobar es un modelo de cómo debe actuar un buen policía. Para otros, un ejemplo del abuso del gatillo fácil.
 
Como no lo alcanzaba y el otro no se detenía, le disparó. El primer tiro hirió al delincuente en las piernas y el segundo, el letal, en la zona inferior de la espalda. ¿Fue gatillo fácil? ¿Podía haber dejado de disparar luego del primer impacto? ¿Por qué razón un policía es más lento que un delincuente? ¿Están bien entrenados los policías?
 
Esta semana se conoció el caso del joven Fabián Enrique, fusilado por la espalda por un agente del Grupo Halcón en Quilmes. La "nueva doctrina" de "seguridad" ya riega de sangre las calles. Por otra parte, el tiroteo del lunes, en el centro porteño, es un dilema dramático para cualquier fuerza de seguridad seria. Si la policía no interviene, los ladrones se fugan. Pero si interviene a los tiros, puede matar a transeúntes, a personas que pasaban por allí.
 
De hecho, en ese operativo hubo cuatro personas inocentes heridas y solo uno de los cuatro ladrones fue capturado. El país estuvo al borde de una tragedia: por azar, alguna de las cuatro personas heridas de bala no murieron. ¿Hay licencia para matar? ¿Hay pena de muerte, hay ley marcial? La Constitución Nacional prohíbe la pena de muerte, sin excepciones. Y jamás podría serlo por decisión de un policía de bajo rango, con evidente sobrepeso y falta de entrenamiento.
 
El macrismo convalida la mano dura extrema, la pena de muerte resuelta en la calle o en rutas o plazas. Comenzó buscando una coartada en la muerte de Santiago Maldonado, intenta reiterarlo frente al homicidio calificado de Rafael Nahuel. La protesta social está en la mira, puesta bajo sospecha. Las represiones en las jornadas de movilización contra la Reforma Jubilatoria valen como precedente.
 
El objetivo principal de este marketing de mano dura es acrecentar el autoritarismo y la exaltación de la violencia institucional. No es alarmismo prever que la "doctrina Bullrich" se implementará en escalada, ante una inminente seguidilla de  movilizaciones, paros y ocupaciones pacíficas de fábricas o instituciones estatales que cierran.
 
La Opinión Popular

 
Caso Chocobar: el eterno encanto de las ideas sencillas
 
El escritor catalán Carlos Ruiz Zafón escribió en 2008 un hermoso libro lamado "El juego del ángel", donde el Diablo, transfigurado en un editor, le pedía a un escritor talentoso y moribundo que creara un libro fundante de una nueva religión.
 
Como parte del acuerdo, el Diablo le transmitía sus recomendaciones. Se trataba, en realidad, de una serie de ideas extremadamente sencillas y eficientes que, si se mira con atención, han ordenado la vida de los sectores políticos dominantes de Argentina en estos últimos años.
 
Entre ellas: "Nada aviva más el celo y el dogma como un buen antagonista"; "El mal, la amenaza, siempre está en el otro"; "El primer paso para creer apasionadamente es el miedo"; "Nada nos hace creer más que la certeza de estar amenazados".
 
El estallido del llamado "caso Chocobar" instaló nuevamente la discusión acerca de cómo deben actuar las fuerzas de seguridad, o sea, acerca de cómo el Estado debe cuidar nuestra vida y la de nuestro hijos. Es interesante recorrer los caminos que dominaron ese debate porque allí se ve, como tantas otras veces, el predominio de las ideas sencillas, de esas que son muy útiles para fundar religiones, facciones, bandos, pero quizá sean menos eficientes para comprender una realidad compleja y, por lo tanto, para operar con criterio sobre ella.
 
La mejor síntesis de cómo funciona el mecanismo de las ideas sencillas fue el zócalo que acompañó en el noticiero de Telefé la difusión del video donde se veía que Chocobar disparaba por la espalda al delincuente que intentaba fugarse. "¿Héroe o asesino?", se preguntaba, con esa simpleza que es natural en el lenguaje televisivo pero debería matizarse en el debate político.
 
En efecto, para muchas personas -entre ellos el presidente de la Nación, Mauricio Macri- Chocobar era un héroe, un policía ejemplar. Para muchas otras -la más notoria de ellas fue la mamá del delincuente abatido- era un asesino. "Ese señor no es ningún héroe, es el asesino de mi hijo", dijo. Para unos, Chocobar es un modelo de cómo debe actuar un buen policía. Para otros, un ejemplo del abuso policial, del gatillo fácil.
 
La verdad es siempre más compleja. En principio, Chocobar tuvo una conducta virtuosa: no estaba en funciones y, sin embargo, se metió en una situación donde se jugaba la vida. Acababa de ver cómo un delincuente intentaba asesinar a cuchilladas a una persona y resolvió perseguirlo. No tenía ninguna obligación y, sin embargo, allí fue.
 
Como no lo alcanzaba y el otro no se detenía, le disparó. El primer tiro hirió al delincuente en las piernas y el segundo, el letal, en la zona inferior de la espalda. ¿Fue gatillo fácil? ¿Le disparó a las piernas dos veces y la segunda le pegó más arriba porque el delincuente venía en caída? ¿Podía haber dejado de disparar luego del primer impacto? ¿Por qué razón un policía es más lento que un delincuente? ¿Están bien entrenados los policías argentinos?
 
Los partidarios de las ideas sencillas no se hacen estas preguntas. Para ellos todo se reduce a un enfoque simplísimo: el policía es un héroe, el asesino debe morir; o el policía es un asesino, debe terminar entre rejas.
 
Pocas personas merecen la canonización o la crucifixión. Probablemente, Chocobar no sea una de ellas. Pero esas complejidades aburren a los fanáticos. Héroe o asesino. No hay términos medios.
 
Unos días después de que el presidente recibiera a Chocobar, la ministra Patricia Bullrich proclamó que "la doctrina cambió" y que ahora se vería a "la Policía en acción". La tarde en que dijo eso, efectivamente, la Policía entró en acción.
 
Un grupo de delincuentes entró en una joyería en el microcentro, golpeó a la persona que atendía allí y se llevó un botín millonario. Al salir, se encontró con un policía y comenzó un tiroteo tremendo, en el que intervinieron refuerzos policiales. Hubo, como mínimo medio centenar de disparos de los delincuentes y de la policía.
 
Cuando todavía se oían los tiros, se disparó una vez más el mundo de las ideas sencillas. "¿Ahora también los progres van a defender a los delincuentes?", preguntaban los defensores de la mano dura en las redes. "Eso es culpa de Bullrich. La Policía no tiene problemas en disparar cuando hay montones de inocentes en la zona del tiroteo", acusaban los otros. El Gobierno, una vez más, defendió el accionar policial: o sea, se paró en uno de los dos polos.
 
El tiroteo del lunes es un dilema dramático para cualquier fuerza de seguridad seria. Si la policía no interviene, los ladrones se fugan. Pero si interviene a los tiros, puede matar a transeúntes, a personas que pasaban por allí. ¿Qué debe hacer? Esa pregunta no se responde con consignas de cancha: "Hay que meter bala a los delincuentes", "Ahora verán a la policías en acción", "Se acabaron los tiempos en que solo había derechos humanos para los delincuentes". "La doctrina cambió".
 
Solo grupos marginales desean que los ladrones se escapen con el botín. Pero una intervención desacertada puede provocar lo peor de ambos mundos. De hecho, en ese operativo hubo cuatro personas heridas y solo uno de los cuatro ladrones fue capturado. ¿Eso es un éxito o un fracaso?
 
La mayoría de las decisiones en la conducción de un país no se desprenden de consignas generales, ni de ideas sencillas. Muchas veces son respuestas a dilemas cuya resolución requiere de profesionalismo, rigor y mucha sofisticación. Salir a los tiros puede satisfacer a un grupo de exaltados, pero también generar problemas mucho más serios de los que se pretende resolver.
 
El lunes, el país estuvo al borde de una tragedia: por el mero influjo del azar, las cuatro personas heridas de bala no murieron. Estaríamos hoy, ante otra Argentina.


 Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil 

Escena del tiroteo en pleno Centro el lunes.
 
Durante, los ochos años que gobernó, Cristina Fernandez de Kirchner intentó ordenar todo el debate según opciones derivadas de ideas sencillas, como Democracia o Corporaciones, Kirchnerismo o Clarín, Patria o Buitres.
 
Hubo muchas variantes del "ellos o nosotros" que alineaban a su militancia y servían para que la disidencia fuera vista como una traición, como un gesto de complicidad con el enemigo. Muchos dirigentes, cuando se les preguntaba qué era lo que le entusiasmaba del kirchnerismo, lo resumía en dos palabras: los enemigos.
 
El gobierno de Mauricio Macri disfruta los beneficios de esa misma lógica, pero aplicándola en un sentido inverso. La opción, ahora, sería Democracia o Kirchnerismo, donde la democracia sería el Presidente y los suyos.
 
Muchas veces, ante diversos desafíos, los disidentes son calificados como kirchneristas, para desacreditar sus ideas. Un ejemplo de eso ocurrió apenas seis meses después de la asunción. Marcelo Tinelli se había atrevido a incluir una pieza de sátira sobre el humor presidencial.
 
Desde las redes se impulsó el hashtag #tinellimercenariok. Macri lo respaldó: "Él decidió satirizarme y recibió 150.000 tuits de crítica. Es increíble que se ofenda. Tinelli me satiriza de mala manera ante tres millones de personas en televisión y se ofende porque lo critican 30.000 tuiteros".
 
Alrededor del asunto Chocobar, el Gobierno ha vuelto a reflotar una cascadas de ideas sencillas. "Vamos a decidir que la Policía no use armas, a ver cómo nos va", dijo Patricia Bullrich. O sea, las opciones son dos: la policía que dispara por la espalda o la que no usa armas. El mundo se parte en mitades: los garantistas que solo defienden los derechos humanos de los delincuentes y los justicieros que defienden a las personas honestas.
 
A esa simplicidad, Bullrich la elevó al nivel de "doctrina", o de "nueva doctrina". Las doctrinas, mucho menos las que se resumen en seis palabras, generalmente son desbordadas por los desafíos de la realidad. Pero, al mismo tiempo, generan fieles, creyentes, fanáticos, cruzados.
 
Por eso, en estas semanas, la agresividad en las redes sociales contra cualquier disidente se disparó: Marcos Novaro y Gustavo Noriega, dos figuras públicas que han manifestado su cercanía con el Gobierno, pueden contar las amenazas e insultos que sufrieron por sugerir que los disparos por la espalda no son la mejor manera de combatir la delincuencia.
 
Jaime Durán Barba ha sostenido que la gente quiere que a los delincuentes se los reprima brutalmente. ¿Será así? El Gobierno ha triunfado en las dos últimas elecciones por una distancia muy pequeña. Si se refugia en opciones binarias, en ideas extremas, si deja -o estimula- que los suyos ataquen con furia a quien manifiesta ideas alternativas, aun a los cercanos, ¿será que gana votos o que los pierde?
 
En cualquier caso, si alguien busca un remedio contra el fanatismo o un recurso para exacerbarlo, debería releer esa novela de Ruiz Zafón: "Cuando nos sentimos víctimas, todas nuestras acciones quedan legitimadas, por cuestionables que sean. Nuestros oponentes o, simplemente, nuestros vecinos dejan de estar a nuestro nivel, y se convierten en enemigos. Dejamos de ser agresores para convertirnos en defensores. Basta convencer al santurrón de que está libre de todo pecado para que empiece a tirar piedras con entusiasmo".
 
Doctrinas, como se ve, hay para todos los gustos. Pero algunas sobreviven a los cambios de Gobierno.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
16-12-2018 / 10:12
Hace exactamente un año, Guillermo Calvo visitó la Argentina. El economista argentino radicado en Washington insistió junto a su colega Carmen Reinhardt (experta en historias de crisis económicas) que era inevitable que el Gobierno de Macri recurriera al FMI, ante la necesidad de contar con un prestamista de última instancia. En ese momento, nadie le prestó atención.
 
Ahora Calvo visitó de vuelta el país invitado a participar de la CIEF (Conferencia Internacional de Economía y Finanzas) y realizó nuevas advertencias. Se concentró sobre todo en el duro programa monetario que implementó el Banco Central: "La verdad es que hoy ya ningún país utiliza el control de agregados monetarios para combatir la inflación, entre otros motivos porque los factores de creación de dinero son múltiples".
 
Y enseguida puntualizó que "la única certeza que tenemos es que este tipo de políticas lo único que logrará es alargar la recesión".
 
En los últimos días se multiplicaron las críticas al esquema monetario que el Gobierno negoció con el FMI para estabilizar las variables financieras. Resumiendo, se trata de controlar de manera estricta la expansión de dinero por parte del Central, junto con la definición de una zona de no intervención en la que la entidad no puede comprar ni vender dólares.
 
El programa que se puso en marcha a principios de octubre consiguió el objetivo inicial: estabilizar el dólar, aunque pagando el precio de una elevada tasa de interés. Pero tras la nueva devaluación de agosto, que había llevado a la divisa de $ 28 a más de $ 40, era imprescindible controlar el tipo de cambio cueste lo que cueste para evitar una espiralización de la inflación (en septiembre tocó un pico de 6,5%).
 
Desde la UIA también enfatizaron el efecto que esta política está generando en el aparato productivo. Esta semana fue especialmente duro el titular de la entidad fabril, Miguel Acevedo. "En el año ya perdimos 40.000 puestos de trabajo. Esta política de altas tasas y control monetario ya la tuvimos y dio muy malos resultados". Pero además advirtió que "es cierto que el dólar está más estable, pero la corrida no terminó. Sólo lo controlan con tasas muy altas".
 
El nivel de reactivación que hay por delante es un dato vital para las chances electorales de Macri. Una cosa es llegar a octubre del año que viene con la economía en franca recuperación luego de la crisis de 2018. Y otra muy distinta es hacerlo con un rebote tibio, que será casi imperceptible para los bolsillos.
 
Por ahora todo hace pensar en un "cabeza a cabeza" con Cristina. Y esas dudas sobre qué modelo gobernará la Argentina serán un factor preponderante a lo largo de 2019.

16-12-2018 / 09:12
El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UDS-UCA) cuantifica algo consabido. La pobreza aumenta llegando a récords desoladores. Cualquier medición es discutible o falible: no hay por qué tomar como dogma la de UCA.
 
Saludable que la data llegue a la tapa de los diarios oficialistas: el exagerado prestigio de las universidades privadas a veces sirve para algo. Una gran virtud de los informes del ODS es la continuidad en el tiempo: las variaciones son más certeras que las cifras "desnudas". 
 
La trepada de la pobreza se incubó en el huevo de la serpiente: el programa económico devastador. Rompió el cascarón hace tres años, ahora repta en un medio ambiente propicio.
 
Despidos, suba del desempleo, redistribución regresiva del ingreso, baja del consumo, desindustrialización, cierre de empresas... No hay un guarismo aislado sino un conjunto.
 
El recorte del enfoque, fijado en la pobreza y la indigencia por ingresos, esclarece más si se amplía la mirada. 
 
Desde diciembre de 2015 creció la proporción de pobres pero no toda la sociedad se empobreció. Prosperan sectores productivos, financieros, una clase social... privilegiados y en continuo ascenso.
 
"Lo peor" no cesa ni se estaciona. Ni se condensa en la foto de los indicadores de un año, un semestre o un trimestre. Los deterioros en materia de salud y educación reflejarán la crisis de modo más lento.
 
Crecerán, a ritmos diversos, la violencia familiar y callejera, la anomia, la usura "hormiga" en los barrios tanto como la financiera de bancos y tarjetas de crédito. Cien etcéteras.
 
El mainstream político y mediático apela a la expresión "inseguridad" atándola al delito común, la violencia urbana. Estudios laborales afinados se valen de ella para describir las vivencias de los trabajadores cuando se desmantelan sus derechos y certezas.

15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar