La Opinión Popular
                  06:20  |  Domingo 19 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 11-02-2018 / 10:02

Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil

Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil
MATAR POR LA ESPALDA NO ES LA MEJOR MANERA DE COMBATIR LA DELINCUENCIA. La Constitución Nacional (CN) prohíbe la pena de muerte, sin excepciones. Ninguna Constitución es pétrea, siempre es posible modificarla. El itinerario es largo y riguroso. Dos tercios de cada una de las Cámaras del Congreso deben votar la necesidad, luego el pueblo elige constituyentes, luego la Asamblea resuelve. El retroceso sería terrible, Macri no la intenta porque los números no le darían. De prepo, las normas se adecuan, para peor.
El policía Luis Chocobar mató a Juan Pablo Kukoc en un contexto tensionado y violento. Un delito grave, descubierto en flagrancia. Pero violando los deberes de quien lleva un arma para ejercer el monopolio de la violencia legítima. El procesamiento dispuesto por el juez Enrique Velázquez tipifica razonablemente el hecho: abuso en la legítima defensa.
 
El policía puso en riesgo la vida de ciudadanos de a pie, que pudieron ser alcanzados por la parva de disparos que no impactaron en Kukoc. Los abogados de Chocobar piden el sobreseimiento. El policía violó la ley, tiene derecho a un juicio imparcial, no a una absolución exprés decretada por el Ejecutivo.
 
Para muchas personas -entre ellos el presidente de la Nación, Mauricio Macri- Chocobar es un héroe, un policía ejemplar. Para muchas otras -la más notoria de ellas fue la mamá del delincuente abatido- es un asesino. Para unos, Chocobar es un modelo de cómo debe actuar un buen policía. Para otros, un ejemplo del abuso del gatillo fácil.
 
Como no lo alcanzaba y el otro no se detenía, le disparó. El primer tiro hirió al delincuente en las piernas y el segundo, el letal, en la zona inferior de la espalda. ¿Fue gatillo fácil? ¿Podía haber dejado de disparar luego del primer impacto? ¿Por qué razón un policía es más lento que un delincuente? ¿Están bien entrenados los policías?
 
Esta semana se conoció el caso del joven Fabián Enrique, fusilado por la espalda por un agente del Grupo Halcón en Quilmes. La "nueva doctrina" de "seguridad" ya riega de sangre las calles. Por otra parte, el tiroteo del lunes, en el centro porteño, es un dilema dramático para cualquier fuerza de seguridad seria. Si la policía no interviene, los ladrones se fugan. Pero si interviene a los tiros, puede matar a transeúntes, a personas que pasaban por allí.
 
De hecho, en ese operativo hubo cuatro personas inocentes heridas y solo uno de los cuatro ladrones fue capturado. El país estuvo al borde de una tragedia: por azar, alguna de las cuatro personas heridas de bala no murieron. ¿Hay licencia para matar? ¿Hay pena de muerte, hay ley marcial? La Constitución Nacional prohíbe la pena de muerte, sin excepciones. Y jamás podría serlo por decisión de un policía de bajo rango, con evidente sobrepeso y falta de entrenamiento.
 
El macrismo convalida la mano dura extrema, la pena de muerte resuelta en la calle o en rutas o plazas. Comenzó buscando una coartada en la muerte de Santiago Maldonado, intenta reiterarlo frente al homicidio calificado de Rafael Nahuel. La protesta social está en la mira, puesta bajo sospecha. Las represiones en las jornadas de movilización contra la Reforma Jubilatoria valen como precedente.
 
El objetivo principal de este marketing de mano dura es acrecentar el autoritarismo y la exaltación de la violencia institucional. No es alarmismo prever que la "doctrina Bullrich" se implementará en escalada, ante una inminente seguidilla de  movilizaciones, paros y ocupaciones pacíficas de fábricas o instituciones estatales que cierran.
 
La Opinión Popular

 
Caso Chocobar: el eterno encanto de las ideas sencillas
 
El escritor catalán Carlos Ruiz Zafón escribió en 2008 un hermoso libro lamado "El juego del ángel", donde el Diablo, transfigurado en un editor, le pedía a un escritor talentoso y moribundo que creara un libro fundante de una nueva religión.
 
Como parte del acuerdo, el Diablo le transmitía sus recomendaciones. Se trataba, en realidad, de una serie de ideas extremadamente sencillas y eficientes que, si se mira con atención, han ordenado la vida de los sectores políticos dominantes de Argentina en estos últimos años.
 
Entre ellas: "Nada aviva más el celo y el dogma como un buen antagonista"; "El mal, la amenaza, siempre está en el otro"; "El primer paso para creer apasionadamente es el miedo"; "Nada nos hace creer más que la certeza de estar amenazados".
 
El estallido del llamado "caso Chocobar" instaló nuevamente la discusión acerca de cómo deben actuar las fuerzas de seguridad, o sea, acerca de cómo el Estado debe cuidar nuestra vida y la de nuestro hijos. Es interesante recorrer los caminos que dominaron ese debate porque allí se ve, como tantas otras veces, el predominio de las ideas sencillas, de esas que son muy útiles para fundar religiones, facciones, bandos, pero quizá sean menos eficientes para comprender una realidad compleja y, por lo tanto, para operar con criterio sobre ella.
 
La mejor síntesis de cómo funciona el mecanismo de las ideas sencillas fue el zócalo que acompañó en el noticiero de Telefé la difusión del video donde se veía que Chocobar disparaba por la espalda al delincuente que intentaba fugarse. "¿Héroe o asesino?", se preguntaba, con esa simpleza que es natural en el lenguaje televisivo pero debería matizarse en el debate político.
 
En efecto, para muchas personas -entre ellos el presidente de la Nación, Mauricio Macri- Chocobar era un héroe, un policía ejemplar. Para muchas otras -la más notoria de ellas fue la mamá del delincuente abatido- era un asesino. "Ese señor no es ningún héroe, es el asesino de mi hijo", dijo. Para unos, Chocobar es un modelo de cómo debe actuar un buen policía. Para otros, un ejemplo del abuso policial, del gatillo fácil.
 
La verdad es siempre más compleja. En principio, Chocobar tuvo una conducta virtuosa: no estaba en funciones y, sin embargo, se metió en una situación donde se jugaba la vida. Acababa de ver cómo un delincuente intentaba asesinar a cuchilladas a una persona y resolvió perseguirlo. No tenía ninguna obligación y, sin embargo, allí fue.
 
Como no lo alcanzaba y el otro no se detenía, le disparó. El primer tiro hirió al delincuente en las piernas y el segundo, el letal, en la zona inferior de la espalda. ¿Fue gatillo fácil? ¿Le disparó a las piernas dos veces y la segunda le pegó más arriba porque el delincuente venía en caída? ¿Podía haber dejado de disparar luego del primer impacto? ¿Por qué razón un policía es más lento que un delincuente? ¿Están bien entrenados los policías argentinos?
 
Los partidarios de las ideas sencillas no se hacen estas preguntas. Para ellos todo se reduce a un enfoque simplísimo: el policía es un héroe, el asesino debe morir; o el policía es un asesino, debe terminar entre rejas.
 
Pocas personas merecen la canonización o la crucifixión. Probablemente, Chocobar no sea una de ellas. Pero esas complejidades aburren a los fanáticos. Héroe o asesino. No hay términos medios.
 
Unos días después de que el presidente recibiera a Chocobar, la ministra Patricia Bullrich proclamó que "la doctrina cambió" y que ahora se vería a "la Policía en acción". La tarde en que dijo eso, efectivamente, la Policía entró en acción.
 
Un grupo de delincuentes entró en una joyería en el microcentro, golpeó a la persona que atendía allí y se llevó un botín millonario. Al salir, se encontró con un policía y comenzó un tiroteo tremendo, en el que intervinieron refuerzos policiales. Hubo, como mínimo medio centenar de disparos de los delincuentes y de la policía.
 
Cuando todavía se oían los tiros, se disparó una vez más el mundo de las ideas sencillas. "¿Ahora también los progres van a defender a los delincuentes?", preguntaban los defensores de la mano dura en las redes. "Eso es culpa de Bullrich. La Policía no tiene problemas en disparar cuando hay montones de inocentes en la zona del tiroteo", acusaban los otros. El Gobierno, una vez más, defendió el accionar policial: o sea, se paró en uno de los dos polos.
 
El tiroteo del lunes es un dilema dramático para cualquier fuerza de seguridad seria. Si la policía no interviene, los ladrones se fugan. Pero si interviene a los tiros, puede matar a transeúntes, a personas que pasaban por allí. ¿Qué debe hacer? Esa pregunta no se responde con consignas de cancha: "Hay que meter bala a los delincuentes", "Ahora verán a la policías en acción", "Se acabaron los tiempos en que solo había derechos humanos para los delincuentes". "La doctrina cambió".
 
Solo grupos marginales desean que los ladrones se escapen con el botín. Pero una intervención desacertada puede provocar lo peor de ambos mundos. De hecho, en ese operativo hubo cuatro personas heridas y solo uno de los cuatro ladrones fue capturado. ¿Eso es un éxito o un fracaso?
 
La mayoría de las decisiones en la conducción de un país no se desprenden de consignas generales, ni de ideas sencillas. Muchas veces son respuestas a dilemas cuya resolución requiere de profesionalismo, rigor y mucha sofisticación. Salir a los tiros puede satisfacer a un grupo de exaltados, pero también generar problemas mucho más serios de los que se pretende resolver.
 
El lunes, el país estuvo al borde de una tragedia: por el mero influjo del azar, las cuatro personas heridas de bala no murieron. Estaríamos hoy, ante otra Argentina.


 Macri y Bullrich bancan a muerte el gatillo fácil 

Escena del tiroteo en pleno Centro el lunes.
 
Durante, los ochos años que gobernó, Cristina Fernandez de Kirchner intentó ordenar todo el debate según opciones derivadas de ideas sencillas, como Democracia o Corporaciones, Kirchnerismo o Clarín, Patria o Buitres.
 
Hubo muchas variantes del "ellos o nosotros" que alineaban a su militancia y servían para que la disidencia fuera vista como una traición, como un gesto de complicidad con el enemigo. Muchos dirigentes, cuando se les preguntaba qué era lo que le entusiasmaba del kirchnerismo, lo resumía en dos palabras: los enemigos.
 
El gobierno de Mauricio Macri disfruta los beneficios de esa misma lógica, pero aplicándola en un sentido inverso. La opción, ahora, sería Democracia o Kirchnerismo, donde la democracia sería el Presidente y los suyos.
 
Muchas veces, ante diversos desafíos, los disidentes son calificados como kirchneristas, para desacreditar sus ideas. Un ejemplo de eso ocurrió apenas seis meses después de la asunción. Marcelo Tinelli se había atrevido a incluir una pieza de sátira sobre el humor presidencial.
 
Desde las redes se impulsó el hashtag #tinellimercenariok. Macri lo respaldó: "Él decidió satirizarme y recibió 150.000 tuits de crítica. Es increíble que se ofenda. Tinelli me satiriza de mala manera ante tres millones de personas en televisión y se ofende porque lo critican 30.000 tuiteros".
 
Alrededor del asunto Chocobar, el Gobierno ha vuelto a reflotar una cascadas de ideas sencillas. "Vamos a decidir que la Policía no use armas, a ver cómo nos va", dijo Patricia Bullrich. O sea, las opciones son dos: la policía que dispara por la espalda o la que no usa armas. El mundo se parte en mitades: los garantistas que solo defienden los derechos humanos de los delincuentes y los justicieros que defienden a las personas honestas.
 
A esa simplicidad, Bullrich la elevó al nivel de "doctrina", o de "nueva doctrina". Las doctrinas, mucho menos las que se resumen en seis palabras, generalmente son desbordadas por los desafíos de la realidad. Pero, al mismo tiempo, generan fieles, creyentes, fanáticos, cruzados.
 
Por eso, en estas semanas, la agresividad en las redes sociales contra cualquier disidente se disparó: Marcos Novaro y Gustavo Noriega, dos figuras públicas que han manifestado su cercanía con el Gobierno, pueden contar las amenazas e insultos que sufrieron por sugerir que los disparos por la espalda no son la mejor manera de combatir la delincuencia.
 
Jaime Durán Barba ha sostenido que la gente quiere que a los delincuentes se los reprima brutalmente. ¿Será así? El Gobierno ha triunfado en las dos últimas elecciones por una distancia muy pequeña. Si se refugia en opciones binarias, en ideas extremas, si deja -o estimula- que los suyos ataquen con furia a quien manifiesta ideas alternativas, aun a los cercanos, ¿será que gana votos o que los pierde?
 
En cualquier caso, si alguien busca un remedio contra el fanatismo o un recurso para exacerbarlo, debería releer esa novela de Ruiz Zafón: "Cuando nos sentimos víctimas, todas nuestras acciones quedan legitimadas, por cuestionables que sean. Nuestros oponentes o, simplemente, nuestros vecinos dejan de estar a nuestro nivel, y se convierten en enemigos. Dejamos de ser agresores para convertirnos en defensores. Basta convencer al santurrón de que está libre de todo pecado para que empiece a tirar piedras con entusiasmo".
 
Doctrinas, como se ve, hay para todos los gustos. Pero algunas sobreviven a los cambios de Gobierno.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
La Opinión Popular

16-08-2018 / 09:08
16-08-2018 / 09:08
En una semana negra para la economía neoliberal macrista, el Indec informó que el índice de precios de julio registró una suba promedio de 3,1% y en lo que va del año llega al 19,6%. Mientras que en los últimos 12 meses la suba de precios trepó al 31,2%. La aceleración de la devaluación torna incumplibles las metas que el gobierno de Mauricio Macri asumió ante el FMI, empezando por las de acumulación de reservas y las de inflación.
 
La inflación no da respiro y la asfixia para los bolsillos populares será mayor tras el salto devaluatorio de las últimas jornadas, que encaminan el dólar hacia los $31. Es el reflejo de la falta de credibilidad en el Gobierno de los Ricos, que alimenta la corrida cambiaria y la depreciación del peso.
 
Así, a solo dos meses de haber negociado con el FMI, se acerca al 32% que el Fondo le puso como límite a la alianza Cambiemos para que los desembolsos de dólares trimestrales sean automáticos y no requieran de una intervención más feroz de su Junta Directiva. De hecho, los especialistas recomendaban ayer renegociar el acuerdo, y defender el valor del peso para evitar un estallido económico y social.
 
Mientras, lo preocupante es que el alza promedio de la inflación estuvo traccionada por el fuerte incremento en rubros sensibles como el transporte (5,2%), que ayer volvió a subir, con incrementos superiores a los anunciados y que continuarán, al menos, hasta octubre. En la misma línea, la canasta de alimentos y bebidas trepó un 4%.
 
También, en lo que va del año, el rubro transporte lidera las subas con un 28,4%, seguido por educación con un 22,3% y alimentos y bebidas con un 22%. La tendencia alcista es explicada por el incesante tarifazo en trenes y colectivos, la cuota de los colegios privados y el impacto que generó la devaluación del peso en las góndolas que, frente a la debilidad del peso argentino, se mueven a ritmo dólar.
 
Siempre según los números del Indec, en los últimos doce meses las mayores subas se registran en los rubros "vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles" (47%), transporte (40,9%), alimentos y bebidas (31%) y educación (30,8%). Este mes, en tanto, la inflación se recalentará por las subas constantes en las naftas, las prepagas, electricidad y transporte.
 
Sin embargo, meta de inflación cumplible o incumplible no es la cuestión, sino que el poder adquisitivo de los salarios continúa en descenso. Menor consumo y salarios anémicos mientras los precios siguen sin frenos, hace cada día más complicado llegar a fin de mes. Las paritarias a la baja de este año agravaron esta situación.
 
El menor poder adquisitivo se expresó en la baja del consumo. La inflación no da tregua y las nuevas exigencias del FMI empeorarán las condiciones de vida de los sectores populares. La crisis la tienen que pagar los ricos y no el pueblo trabajador.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar