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Sociedad e Interés General - 09-02-2018 / 18:02
EFEMÉRIDES POPULARES. LA LEY SÁENZ PEÑA FUE SANCIONADA EL 10 DE FEBRERO DE 1912

Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones

Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones
El voto universal, secreto y obligatorio para varones cumple hoy 105 años desde su aprobación en las dos cámaras del Congreso el 10 de febrero de 1912, pero su vigencia política real fue esporádica y condicionada. Se aplicó por primera vez en 1916. El voto popular y secreto de Sáenz Peña permitió que accediera al poder en 1916 el candidato por la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen.
El voto universal, secreto y obligatorio para varones cumple hoy 105  años desde su aprobación en las dos cámaras del Congreso el 10 de febrero de 1912, pero su vigencia política real fue esporádica y condicionada. Se aplicó por primera vez en 1916.

La Ley Sáenz Peña o Ley 8.871, es la ley General de Elecciones que estableció el voto secreto y obligatorio a través de la confección de un padrón electoral, pero seguía siendo exclusivo para nativos argentinos y naturalizados masculinos y mayores a 18 años.

Debe su nombre al hecho de haber sido sancionada durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, miembro del ala modernista del gobernante Partido Autonomista Nacional e impulsor de la ley.

Las mujeres debieron esperar hasta la sanción de la Ley 14.032, de junio de 1951, para que se les reconocieran derechos electorales, durante el primer gobierno de Juan Perón, por impulso de su compañera Evita.

Sin embargo, el siglo transcurrido desde la Ley Sáenz Peña se repartió, tristemente para la historia de la Argentina, en sólo 55 años de prácticas democráticas para la elección de las autoridades y 45 años de episodios de fraude electoral contra el yrigoyenismo, proscripción del peronismo y golpes de Estado con gobierno militares, que culminaron en la aberrante última dictadura.

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El sufragio sin condiciones se aplicó por primera vez en 1916 y produjo el primer gobierno del radical Hipólito Yrigoyen. Seis años después, en 1922, otro radical, Marcelo Torcuato de Alvear, tomó la posta, y tras concluirlo seis años después, se la devolvió a Yrigoyen en 1928. Este ciclo de casi 14 años fue el período democrático más extenso del siglo XX, con excepción del que se inició en 1983 y aún continúa en esos días.

En 1930, Yrigoyen fue derrocado por el general José Uriburu en el primer golpe militar de la historia. La participación del radicalismo fue prohibida en 1932, para abrir camino al general Agustín P. Justo y en 1937, un fraude de gran dimensión sobre todo en provincia de Buenos Aires, impidió el triunfo del radical Marcelo T. de Alvear y consagró a una alianza que postulaba a Roberto Ortiz.

En 1943 se produjo un nuevo golpe militar. En 1945, acosados por varios frentes, los generales se ven obligados a convocar a elecciones para distender las presiones. El 24 de febrero de 1946, triunfó Juan Domingo Perón por un margen amplísimo, 'en las elecciones más limpias de la historia', como definió ese mismo mediodía el candidato de la Unión Democrática, José Tamborini, cuando creía que era el favorito.

El sufragio sin condiciones se aplicó por primera vez en 1916 y produjo el primer gobierno del radical Hipólito Yrigoyen. Seis años después, en 1922, otro radical, Marcelo Torcuato de Alvear, tomó la posta, y tras concluirlo seis años después, se la devolvió a Yrigoyen en 1928. Este ciclo de casi 14 años fue el período democrático más extenso del siglo XX, con excepción del que se inició en 1983 y aún continúa en esos días.

En 1930, Yrigoyen fue derrocado por el general José Uriburu en el primer golpe militar de la historia. La participación del radicalismo fue prohibida en 1932, para abrir camino al general Agustín P. Justo y en 1937, un fraude de gran dimensión sobre todo en provincia de Buenos Aires, impidió el triunfo del radical Marcelo T. de Alvear y consagró a una alianza que postulaba a Roberto Ortiz.

En 1943 se produjo un nuevo golpe militar. En 1945, acosados por varios frentes, los generales se ven obligados a convocar a elecciones para distender las presiones. El 24 de febrero de 1946, triunfó Juan Domingo Perón por un margen amplísimo, 'en las elecciones más limpias de la historia', como definió ese mismo mediodía el candidato de la Unión Democrática, José Tamborini, cuando creía que era el favorito.

Perón volvió a triunfar en 1952, esta vez con respaldo también del nuevo voto de las mujeres, pero su gobierno fue derrocado en septiembre de 1955, antes de cumplir los 10 años, por la coalición cívico-militar de la Revolución Libertadora.

Gobiernos de distintos signos políticos coincidieron en mantener la proscripción del peronismo durante los siguientes 17 años, en los que se turnaron varios militares y los civiles Arturo Frondizi (1959-1962), José María Guido (1962-1963) y Arturo Illia (1963-1966) y nuevamente los jefes castrenses, esa vez Juan Carlos Onganía, Roberto Levington y Alejandro Lanusse.

En 1973 vuelven las elecciones sin prohibiciones: el peronista Héctor Cámpora fue elegido presidente el 11 de marzo pero sólo duró 49 días en el gobierno, al que renunció, y en poco tiempo se convocó a una nueva elección, que ganó Juan Domingo Perón el 25 de septiembre del mismo año. El justicialismo se mantuvo en el poder apenas tres años, pero fue nuevamente desalojado del gobierno el 24 de marzo de 1976. Tras una larga y trágica experiencia de poder absoluto durante más de 7 años, los militares debieron abandonar el ejercicio del gobierno.

El 10 de diciembre de 1983, con la asunción de Raúl Alfonsín, se abrió el mayor período de democracia que la Argentina experimentó nunca. Hasta 1983, la Argentina que reconocía el voto universal, secreto y obligatorio de los varones sólo tuvo un primer ciclo de tres elecciones libres de presidentes, todos radicales (1916-1939), y duraron en conjunto 14 años; Juan Domingo Perón accedió al gobierno en 1946 y se mantuvo mediante dos comicios, pero no alcanzó a completar los doce años de mandato y debió exilarse en septiembre de 1955. El peronismo volvió y ganó dos elecciones libres en 1973, pero entre ambos apenas sumaron tres años de gobierno, antes de caer derrocado en marzo de 1976.

En los 70 años de vigencia del voto universal, secreto y obligatorio de los varones -de 1912 a 1983-, sólo hubo elecciones libres en siete oportunidades y consagraron a gobiernos que en conjunto apenas sumaron 27 años de ejercicio del poder.

En 1983, recuperado el respeto a la voluntad popular, se sucedieron siete gobiernos, de signos variados y matices sorprendentes, que juntos conformaron el ciclo más largo de democracia de la historia, con 28 años de continuidad ininterrumpida. Una cifra que supera incluso a la suma de los bolsones de democracia que hubo en los primeros 70 años.

En el período de un siglo de vigencia del voto universal, hubo elecciones libres por primer vez en 1916, y 14 años de gobiernos radicales (1916-1930). Le siguieron 15 años de comicios condicionales y fraudes y golpe militar (1930-1945).Después diez años de gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), al que siguieron 18 años de proscripción (1955-1973). Luego tres años de gobiernos peronistas, elegidos en libertad (1973-1976), al que siguieron 8 años de presencia militar (1976-1983). El actual periodo de 28 años ininterrumpidos parece comparativamente con el anterior, el verdadero ciclo democrático, que algunos quisieron inaugurar en 1916, pero encontró muchas dificultades.

Fuente: El Litoral

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15-10-2018 / 19:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2018 / 19:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

15-10-2018 / 07:10
Encabezando la reacción oligárquica, el general Eduardo Jorge Ávalos y el almirante Héctor Vernengo Lima, de Ejército y Marina respectivamente, pidieron al presidente Edelmiro J. Farrell que destituyese a Juan Perón por su política popular y obrerista. Este fue detenido y llevado a la isla prisión de Martín García.
 
El 15 de octubre de 1945, el capitán Miguel Ángel Mazza, médico y amigo personal de Perón, entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón"lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario". Farrell asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, general Ávalos.
 
El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida.
 
Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el almirante Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera excesiva buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.
 
Por su parte, la embajada yanqui celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista".
 
Pero los imperialistas yanquis se equivocan. Disconformes con la medida, amplios sectores populares comienzan a movilizarse en todo el país para exigir y reclamar la libertad del que comenzaba a ser su Líder. Lo hicieron como clase obrera, utilizando el medio de lucha de los proletarios: la paralización de actividades.
 
El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios tucumanos. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse. Y la cúpula de la Central Obrera, ante los reclamos de los gremios del interior, convoca al Comité Central Confederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen declarar una huelga general en todo el país.
 
Va madurando el histórico 17 de octubre.
 
Escribe Blas García

Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.

13-10-2018 / 18:10
13-10-2018 / 17:10
El 14 de octubre de 2001 se realizaron en nuestro país elecciones legislativas para renovar las Cámaras de Senadores y de Diputados de la Nación. Sin embargo, no había entusiasmo en la sociedad. La crisis económica arreciaba y el riesgo país se elevaba por las nubes. Nuevamente al frente de la economía, Domingo Cavallo confirmaba que sus políticas sólo servían para prohijar operaciones de saqueo, y que en su arcón de los milagros no guardaba la fórmula mágica para evitar el inminente default de una deuda externa que por entonces parecía impagable.
 
Las provincias recurrían a la Justicia para obtener el pago de la coparticipación atrasada. Hacía rato que la Alianza se había fracturado y el presidente Fernando De la Rúa en cada participación mediática se afanaba por consumir los últimos residuos de confianza que guardaba una sociedad que había despertado de golpe de la fantasía menemista de la pizza con champagne, el dólar barato y las relaciones carnales con EE.UU.
 
Aunque las elecciones ofrecían la oportunidad de recambiar el funcionariado político, de modificar la composición de del Senado condenado por la opinión pública entre las denuncias de Moyano, la tarjeta Banelco del ministro Flamarique y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez, los grandes medios habían adoptado una estrategia que instigaba al ejercicio del denominado "voto bronca", la abstención o la anulación del voto.
 
El oligopolio Clarín había definido la agenda e impuesto la clave; y la mayoría de los medios le sirvieron como caja de resonancia y competían entre sí para ver quién sugería la leyenda más ingeniosa para introducir en los sobres electorales: "Todos prometen. Nadie cumple. Vote a Nadie"; "Vote a Clemente: a lo mejor no roba porque no tiene manos"; "Vote a las prostitutas: votar a sus hijos no dio resultado". 
 
Ante tanta creatividad, la feta de salame sugerida por Eduardo Feinmann desde la pantalla de América TV se destacaba. ONG, asociaciones, partidos políticos ubicados en los extremos del mapa electoral, a derecha y a izquierda, celebraban el colapso de las instituciones republicanas. Dos meses después, el 19 y 20 de diciembre, ese planteo anti político dejaba paso a la represión y la muerte.
 
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