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Entre Ríos - 09-02-2018 / 18:02

Boleta única, representación popular y el marketing político

Boleta única, representación popular y el marketing político
Alejandro Milocco, secretario General del Partido Comunista en la provincia, afirma que el sistema de Boleta Única supone "una nueva relación entre partidos, candidatos y marketing político, donde lo último va a prevalecer". Plantea la agenda del PC para ser incluida en el debate de la reforma política.
Los debates que se vienen dando en nuestra provincia sobre la forma de elección de representantes nos obliga a plantearnos en primer lugar si esta propuesta llega a cumplir con los requisitos básicos del sistema de sufragio que están enmarcados en los derechos del elector, los cuales indican que tiene que ser universal, secreto y libre, requisitos imprescindibles de nuestro sistema democrático.
 
Desde este lugar la boleta única en papel responde correctamente al cumplimiento de esos derechos, al igual que el actual sistema de votación, que a excepción de algunas situaciones ha permitido cambios de gobiernos entre oficialismos y oposiciones sin que haya mediado fraude de por medio.
 
El macrismo, principal impulsor de la boleta electrónica (que la experiencia en otros países a desautorizado su uso) es uno de los partidos que denigra el sistema anterior, aun cuando fue el mismo que le posibilitó ser hoy gobierno nacional.
 
Por Alejandro Milocco
 
La boleta única de papel es una simplificación del sistema actual, mejora algunas condiciones en cuanto a la certeza de que todas las listas electorales estén expuestas, a que el recuento sea más ágil, a la variación del voto en cuanto las candidaturas a cargos ejecutivos y legislativos, entre otras cuestiones, pero también establece una nueva relación entre partidos, candidatos y marketing político, donde lo último va a prevalecer muy por arriba de las opiniones de los militantes de los partidos políticos y de sus dirigentes, y deja expuesta a las campañas electorales y la participación en la misma a una suerte de reality show más que a decisiones conscientes sobre la economía, la política, la soberanía nacional, el trabajo, la distribución de la riqueza, etc. Esto se debe a que la centralidad va a estar puesta en la figura que aparece en la boleta única de papel, más allá del partido en que participe.
 
Entonces, más que la forma de elección lo que tenemos que decidir es qué se va a priorizar, cuánto de democracia y cuanto de marketing, cuánto de participación y cuánto de show.
 
Pero, ¿qué hay de la representación política y la voluntad del elector?
 
La democracia representativa fue claramente el límite que la burguesía impuso frente a las batallas políticas de los partidos revolucionarios que planteaban la democracia popular y de clase, de representación más directa, y donde la participación de masas era considerada vital para la vida política de nuestro reciente estado nacional.
 
Frente al triunfo de la democracia representativa, lo que queda debatir es (ya que no vamos a pretender que estos partidos se planteen la construcción de otro tipo de Estado), como vamos incorporando una intervención de los movimientos de masas en Argentina, para que la representación política vaya moviéndose de la representatividad a la participación, frente a las limitaciones que imponen los sectores de poder, que siempre han manejado bajo las sombras las riendas del estado, escondidos en la representación política de uno u otro partido.
 
Para nosotros, en términos políticos, la democracia se fortalece cuando se fortalece la participación popular en las decisiones de gobierno, cuando los partidos incorporan reclamos genuinos surgidos de sectores de nuestra sociedad, cuando organismos intermedios, como sindicatos, centros universitarios, clubes, organizaciones barriales, son promotores de políticas públicas.
 
Esto claramente se enfrenta a lo que se ve actualmente, donde corporaciones extranjeras, grandes empresarios locales vinculados al gobierno y el estado, latifundistas, fundaciones ligadas a gobiernos injerencistas, estructuras sociales vinculadas a los procesos de ajuste de la década del 90 u otros vinculados directamente a la dictadura cívico militar, son los consultores y promotores de las decisiones del actual gobierno nacional.
 
Si en Entre Ríos se va a debatir sobre la Reforma Política, nosotros queremos que se debata como fortalecemos y superamos los límites proscriptivos de la democracia actual.
 
Nosotros queremos que haya sanciones a quienes firmaron juramento durante campaña y rompieron la promesa frente a la primera decisión, queremos que los reclamos masivos sobre fumigaciones sean escuchados, tanto como escucharon al puñado de empresarios que manejan el negocio de los agrotóxicos; nosotros queremos que la participación ciudadana logre evitar los abusos desorbitantes de los aumentos de las tarifas públicas; controlar y sancionar en forma eficiente las remarcaciones de precios, que generan que los salarios queden por el piso; queremos que se ponga en discusión la ganancia empresaria frente a los salarios.
 
La reforma política tiene que transverzalizar las estructuras de poder, para incorporar a los vastos sectores sociales que día a día dan vida al entramado social, y que permanentemente son castigados con decisiones que los atañen de manera inconsulta. En el siglo XXI, y más cuando se habla de manera insistente de renovación, no podemos decir que libertad, democracia y representación tienen expresión solamente un día cada dos años.
 
En definitiva, si se va a hablar de reforma política, que sea para habilitar mecanismos de participación popular, para que las decisiones de gobierno estén fortalecidas con la opinión ciudadana y no sometidas a las conveniencias del círculo rojo que manejó el estado en democracia y dictaduras, que confrontó duramente contra el proyecto nacional y popular, y que hoy volvió a dirigir el estado nacional y varios provinciales para aumentar sin disimulos sus tasas de ganancias, para enriquecerse con la deuda externa, para concentrar las tierras, para destruir la industria, para limitar la economía a los concentrados negocios agrícolas.
 
Si la única discusión sobre reforma electoral será sobre el modo de sufragar con boleta única o boleta sábana, dejando de lado las múltiples expresiones populares sobre infinidad de temas que atañen a las decisiones de estado, vamos a perder una buena oportunidad de avanzar hacia una mayor y mejor representatividad popular en el gobierno provincial.
 
Por Alejandro Milocco
 
Fuente: Página Política 
 
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