La Opinión Popular
                  18:34  |  Viernes 17 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 08-02-2018 / 09:02
EL RUMBO ECONÓMICO NEOLIBERAL NO LO FAVORECE

Se complica el panorama para el gobierno antipopular de Macri

Se complica el panorama para el gobierno antipopular de Macri
La percepción que tiene la sociedad de la marcha de la situación económica va de mal en peor y las encuestas posteriores al ajuste poselectoral que empezó por los jubilados lo van reflejando. El desencanto crece a medida que se descargan los tarifazos, las alzas de los combustibles que no sólo pagan los automovilistas, sino que suman sus efectos sobre los precios de la canasta básica a los de la devaluación. DAlessio Irol/Berensztein registra un pico de pesimismo de los argentinos respecto de la economía que supera al de julio de 2016: cedió un punto más la calificación positiva y se mantiene en 54% la negativa. Se nota que el presidente Mauricio Macri comenzó a perder la paciencia y a admitir mala praxis en la gestión económica, pero no se le ocurrió mejor idea que reaccionar contra parte del equipo con un arranque de antinepotismo.
Los últimos aumentos que entraron en vigencia en febrero (combustibles, transporte, medicina privada, electricidad, peajes, etc.) impactaron en los bolsillos de los sectores populares. Si se suma que la subida del tipo de cambio a 20 pesos por dólar preanuncia un traslado a precios de productos de primera necesidad -como suele pasar con cada devaluación, por pequeña que sea-, puede entenderse que ciertas expectativas económicas positivas que despertaba el gobierno de Mauricio Macri vayan decayendo.
 
Las últimas encuestas de opinión tanto sobre la figura de Macri como sobre la gestión del gobierno de los CEOs muestran una merma en los niveles de percepción positiva y un aumento en los de percepción negativa.
 
El contexto polémico que rodeó la aprobación del saqueo a los jubilados con la reforma previsional hizo mella en la imagen del gobierno, tras lo cual el episodio del ministro de Trabajo, el polémico Jorge Triaca, con su ex empleada en negro empeoró más el panorama.
 
Otro elemento que juega en contra es que en Capital y Gran Buenos Aires hubo más cortes de luz este verano que el anterior, algo difícil de aceptar cuando las tarifas ya han aumentado desorbitadamente desde 2015 hasta la fecha y las inversiones importantes para mejorar el servicio todavía no se ven por ninguna parte.
 
La explicación es que el atraso tarifario era tal que, con lo recompuesto, apenas alcanza para ir reemplazando y renovando las instalaciones existentes. A los usuarios, lógicamente, esa respuesta no les resuelve los trastornos sufridos.
 
En tanto, el Gobierno de los Ricos sostiene un enfrentamiento con sectores sindicales que cuestionan su política económica neoliberal y su modelo laboral precarizador. Además, emprende una ofensiva basada en la reivindicación del accionar de las fuerzas de seguridad de "defender la ley y mantener el orden a los tiros" con una rigurosidad que remite a los tiempos de la dictadura militar.
 
Macir parece buscar respaldo social eligiendo como adversarios a gremialistas y a sectores "ultragarantistas". Junto a su estratega Jaime Durán Barba, vislumbran un cierto apoyo, detectado en focus group, al policía Chocobar que mató por la espalda a un pibe chorro.


El Gobierno quiere fortalecer el aparato represivo del Estado. Esto daría lugar a mojarles la oreja a las organizaciones de derechos humanos amagándoles con la pena de muerte y una represión más dura a los delincuentes, en respuesta al esquema garantista. Una apuesta al "gatillo fácil" que, por cierto, implica riesgos importantes.
 
La Opinión Popular

 
Encuestas de verano: alerta amarilla para el Gobierno de Macri
 
Es inhabitual que en meses de vacaciones y en un año no-electoral circulen muchas encuestas, con lo caro que resultan además esos trabajos, pero este verano no ahorra números. Hay coincidencias en algunos puntos. Sin dudas, registran datos preocupantes para el Gobierno en términos de caída de imagen.
 
También anotan que sumergido en su propia crisis, el peronismo no capitaliza ese deterioro oficialista. Lo más novedoso, con todo, es que parece haber una franja disgustada con la gestión nacional pero que no emigra a otras costas políticas o avala incluso a otras figuras del oficialismo.
 
La primera luz de alerta para el Gobierno comenzó a parpadear a fines del año pasado, luego de la costosa aprobación de la ley que modificó la fórmula de cálculo para los ajustes jubilatorios. El dato fue anotado por relevamientos reservados en manos de funcionarios y por otros sondeos.
 
La caída de imagen, estimada en alrededor de 5 puntos, era señalada entonces por al menos media docena de consultores, entre ellos Poliarquía, Ricardo Rouvier, Management & Fit (M&F) y Analía del Franco.
 
La cifra, coinciden ahora algunos trabajos, se habría estirado a los 9 puntos. En el medio, gravitaron las subas de tarifas y también, en otra dimensión, el caso del ministro Jorge Triaca y la ex empleada de la quinta familiar, con el capítulo de su contratación en un sindicato intervenido.
 
Dos sondeos difieren por poco en esa apreciación, tomando como referencia inicial la imagen del Gobierno posterior al éxito electoral de octubre, es decir, el pico registrado en medio de la espuma del triunfo en las urnas.
 
Para M&F, la aprobación de la gestión macrista descendió 9,4 puntos, para colocarse en poco más del 40 por ciento. Un sondeo apenas anterior, de Rouvier, anotó un descenso de 9,5 puntos en la imagen positiva de Macri (quedó en 44,6%) y de más de 10 en la valoración del Gobierno (bajó a 42,2%).
 
Los números, duros y sin otras consideraciones constituyen en sí mismo una advertencia para el Gobierno. Es cierto que la comparación es hecha contra el mejor momento de esta gestión y también lo es que la foto es parecida a la de mediados del año pasado, previa a los comicios.
 
Pero las encuestas, además, ofrecen variados elementos o indicios, y quizá el más significativo es que parte del malestar estaría siendo expresado por una franja que al mismo tiempo mantiene respaldo mayor a otros referentes oficialistas, como María Eugenia Vidal y en diferente dimensión, Elisa Carrió.
 
En general, la gobernadora bonaerense ha mantenido niveles más altos que el resto de los políticos, oficialistas y opositores, e incluso por encima del Presidente, con vaivenes, por supuesto. No sale indemne en los momentos de baja, aunque sufre menor erosión de su figura, y suele crecer más que el resto en los lapsos de alza.
 
Es una diferencia que siempre, y así ocurre en estos días, evitan destacar en las cercanías de la gobernadora, tal vez para no generar conflictos de cartel en algunas líneas del poder.
 
De todos modos, resulta claro que no es un dato menor. Vidal mantiene su imagen por encima de los 50 puntos, según algunos relevamientos, y en general muestra una ponderación negativa pura menor a la mayoría de los políticos.
 
Pero la brecha entre sus registros y los del Gobierno indica una cuota de malestar específico con políticas nacionales entre votantes o "simpatizantes" de Cambiemos, según admiten incluso algunos que cuidan con esmero la imagen global del oficialismo.
 
Esa estimación tendría sustento también en otro dato. No aparecen indicadores claros de que la oposición, y en especial el peronismo en sus distintas vertientes, capitalice de manera automática aquel declive de los números del oficialismo. Alcanza, sí, para generar cierto optimismo entre dirigentes que ven un panorama menos árido que el que sugerían los días posteriores a las elecciones pasadas.
 
Esa percepción alcanza además para alimentar el debate interno del peronismo sobre el camino que debería adoptar para recomponerse y acerca de la posición -o los grados de dureza- frente al gobierno de Macri.
 
La idea de unidad es, todavía, una idea en discusión. Ya desde fines del año pasado, fue fácil advertir que lo que empezaba a discutir seriamente el peronismo es el sendero a caminar hacia 2019. La tensión estaba puesta en definir la asimilación a ese proceso de Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, además y aunque aún de manera poco ruidosa, se sumó la tensión que transmite el frente gremial.
 
El PJ ofrecerá en estas horas nuevas postales de ese andar, que no es lineal. Para hoy mismo, está citado un encuentro con cierta presentación académica en una sede educativa vinculada al sindicato de los encargados de edificio, que encabeza Víctor Santa María. La convocatoria incluye a dirigentes y legisladores del kirchnerismo, del sector que responde a Florencio Randazzo y del massismo.
 
También se espera la presencia de representantes orgánicos del PJ bonaerense, que desde que asumió su presidencia el intendente Gustavo Menéndez opera en favor de una corriente de unidad por el momento de perfil impreciso. No es el único.
 
Parte de la amplitud de ese ejercicio se refleja en las invitaciones a un par de gobernadores: el sanjuanino Sergio Uñac, uno de los jefes provinciales más jóvenes, y el formoseño Gildo Insfrán, difícil de asociar al concepto de renovación.
 
La salud de la CGT es también un elemento saliente en el marco de referencia más general. La frágil unidad cegetista ya demostró sus límites y el triunvirato de conducción hoy existe sólo en las formas. Hugo Moyano, en su batalla con el Gobierno, reabrió y agudizó las fisuras.
 
Los contactos del moyanismo con el kirchnerismo duro amplían a su vez el interrogante sobre los límites de la unidad. Las diferencias entre el jefe sindical y la ex presidente parecen tácticamente archivadas: compiten en la confrontación con el Gobierno, también se presentan cada uno a su manera como víctimas de persecución política y judicial.
 
Lo saben quienes prefieren mantener distancia y sienten reverdecer esperanzas frente a la erosión de la imagen del Gobierno. La mayoría de esas mismas encuestas anotan a Fernández de Kirchner y Moyano en los últimos renglones del listado sobre valoración de dirigentes políticos y sociales.
 
Por Eduardo Aulicino
 
Fuente: Infobae
 

Agreganos como amigo a Facebook
17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
La Opinión Popular

16-08-2018 / 09:08
16-08-2018 / 09:08
En una semana negra para la economía neoliberal macrista, el Indec informó que el índice de precios de julio registró una suba promedio de 3,1% y en lo que va del año llega al 19,6%. Mientras que en los últimos 12 meses la suba de precios trepó al 31,2%. La aceleración de la devaluación torna incumplibles las metas que el gobierno de Mauricio Macri asumió ante el FMI, empezando por las de acumulación de reservas y las de inflación.
 
La inflación no da respiro y la asfixia para los bolsillos populares será mayor tras el salto devaluatorio de las últimas jornadas, que encaminan el dólar hacia los $31. Es el reflejo de la falta de credibilidad en el Gobierno de los Ricos, que alimenta la corrida cambiaria y la depreciación del peso.
 
Así, a solo dos meses de haber negociado con el FMI, se acerca al 32% que el Fondo le puso como límite a la alianza Cambiemos para que los desembolsos de dólares trimestrales sean automáticos y no requieran de una intervención más feroz de su Junta Directiva. De hecho, los especialistas recomendaban ayer renegociar el acuerdo, y defender el valor del peso para evitar un estallido económico y social.
 
Mientras, lo preocupante es que el alza promedio de la inflación estuvo traccionada por el fuerte incremento en rubros sensibles como el transporte (5,2%), que ayer volvió a subir, con incrementos superiores a los anunciados y que continuarán, al menos, hasta octubre. En la misma línea, la canasta de alimentos y bebidas trepó un 4%.
 
También, en lo que va del año, el rubro transporte lidera las subas con un 28,4%, seguido por educación con un 22,3% y alimentos y bebidas con un 22%. La tendencia alcista es explicada por el incesante tarifazo en trenes y colectivos, la cuota de los colegios privados y el impacto que generó la devaluación del peso en las góndolas que, frente a la debilidad del peso argentino, se mueven a ritmo dólar.
 
Siempre según los números del Indec, en los últimos doce meses las mayores subas se registran en los rubros "vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles" (47%), transporte (40,9%), alimentos y bebidas (31%) y educación (30,8%). Este mes, en tanto, la inflación se recalentará por las subas constantes en las naftas, las prepagas, electricidad y transporte.
 
Sin embargo, meta de inflación cumplible o incumplible no es la cuestión, sino que el poder adquisitivo de los salarios continúa en descenso. Menor consumo y salarios anémicos mientras los precios siguen sin frenos, hace cada día más complicado llegar a fin de mes. Las paritarias a la baja de este año agravaron esta situación.
 
El menor poder adquisitivo se expresó en la baja del consumo. La inflación no da tregua y las nuevas exigencias del FMI empeorarán las condiciones de vida de los sectores populares. La crisis la tienen que pagar los ricos y no el pueblo trabajador.
 
La Opinión Popular

15-08-2018 / 10:08
En las provincias causó sorpresa y, en algunos casos, molestia la decisión unilateral del gobierno de Mauricio Macri de eliminar el Fondo Federal Solidario (Fofeso) a partir de este año y no del próximo, como habían acordado en las últimas reuniones.
 
Además, el anuncio de la modificación en las retenciones que hizo ayer el Gobierno volvió a encender alarmas y advertencias sobre los efectos de insistir en el rumbo de primarización de la economía. La harina y el aceite de soja, complicados por el freno a la reducción de retenciones, son dos de los tres productos del agro con mejor desempeño en las exportaciones.
 
El año pasado, la venta al exterior de harina de soja se ubicó en primer lugar con un monto de u$s9.300 millones, en tanto que el aceite se colocó tercero (detrás del maíz) con un total de u$s3.725 millones.
 
Los sectores de la industria afectados por esta medida descreen además del número que estima el Gobierno de u$s400 millones de ingresos extra este año y creen que se ubicará más cerca de los u$s200 millones. El maletar entre los sectores productivos no es nuevo, pero es cada vez más poderoso.
 
La consultora Synopsis midió que dos de las tres principales preocupaciones de la sociedad son el desempleo y la inflación. Como siempre, "es la economía, estúpido".
 
"The economy, stupid", fue una frase muy utilizada en la política yanqui durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se popularizó y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los aspectos que se consideran esenciales.
 
La Opinión Popular
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar