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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 07-02-2018 / 10:02
NACIÓN DIO PLAZO HASTA AL 30 DE JUNIO PARA QUE HOMOLOGUEN LOS DATOS

Gobernadores reclaman mayor presupuesto para cubrir déficit de las cajas jubilatorias

Gobernadores reclaman mayor presupuesto para cubrir déficit de las cajas jubilatorias
La ley prevé $ 17.000 millones para cubrir el rojo de los 13 distritos que no trasladaron la caja. El Gobierno impuso hasta al 30 de junio para que homologuen los datos. La intención del gobierno de Macri es llevar a todas las provincias al régimen Anses disminuyendo ampliamente el aporte y el porcentaje de jubilación, aumentando la edad jubilatoria a más de 65 años y únicamente contando con los últimos 10 años como referencia de aporte para el cálculo jubilatorio, pasando del 82% a un 52% de jubilación.
Con la orden del presidente Mauricio Macri, el ministro del Interior Rogelio Frigerio puso en marcha a su equipo para avanzar en la armonización de las 13 cajas jubilatorias provinciales que no están transferidas a la Nación. Un balance económico poco claro y poco transparente, ya que no es de fácil acceso.
 
Para ello, se reunieron ayer con los titulares y representantes de las carteras de Economía, Hacienda y Finanzas de Córdoba, Buenos Aires, Chaco, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego y le volvieron a poner fecha límite para la entrega de datos.
 
"A la provincia que para el 30 de junio no haya entregado los datos necesarios para hacer la simulación del déficit, se le congelarán los anticipos automáticos", explicaron desde el Gobierno nacional. La decisión de poner ese plazo responde a la "necesidad" de contar con un dato que certifique el envío de dinero.
 
El sistema recrea un déficit de cómo quedaría la caja si, en vez de estar con pautas provinciales, estuviera con las de Nación. En función de eso simulan cuál sería el déficit de cada uno de los distritos por afuera de las transferencias automática.
 
El presupuesto 2018 es de $ 17.000 millones, de los cuales $ 12.000 millones son trasferencias automáticas y el resto queda para cubrir los déficit. El problema es que, teniendo en cuenta la inflación y que sólo Córdoba ya piensa en un rojo de más de $ 6000 millones para este año, los números no cierran, por lo menos para los ministros de Hacienda provinciales.
 
"La sensación que tenemos es que no van a alcanzar los fondos y vamos a entrar en una carrera en donde cobrará el que primero llegue", explicó uno de los ministros provinciales que participó del encuentro. "Está bastante claro para todos nosotros las provincias que van a tener que hacer una ampliación presupuestaria porque si no no van a poder cubrir la deuda", agregaron otros ministros.
 
Desde el Gobierno de los CEOs se defienden y aseguran que "sin los números, es imposible saber si nos alcanza o no. Puede ser que alcance o no, pero para eso necesitamos hacer las simulaciones". Mientras tanto, este viernes comenzarán reuniones entre Interior y cada una de estas provincias para trabajar cada caso por separado con la mirada puesta en el 30 de junio.
 
Por otro lado, las provincias se llevaron la promesa de revisar en abril la deuda entre lo que se transfirió automáticamente y el déficit a cubrir desde enero de este año, y de ahí revisarlo trimestralmente. Los últimos dos años esto se hizo en diciembre, por lo que las provincias recién ahí recuperaban la diferencia del pago de las jubilaciones.
 
La Opinión Popular

 
BUSCAN QUE LOS GOBERNADORES CALCULEN SU DÉFICIT TOTAL ANTES DE MITAD DE AÑO Y PAGAR TRIMESTRALMENTE
 
El Gobierno cortará en junio los giros automáticos para cajas jubilatorias provinciales
 
El Gobierno nacional dará tiempo hasta junio para que las provincias envíen la información que permita calcular con exactitud cuál es el déficit de caja previsional que deberá cubrir la administración nacional.
 
Ayer funcionarios del Ministerio del Interior anticiparon a representantes de trece gobernaciones que ese será el último mes en que continuará con el envío de fondos automático. Este año el presupuesto nacional incluye 8.000 millones de pesos para estas transferencias a los gobernadores.
 
En el encuentro de ayer, el primero del año por este motivo, los funcionarios enviado por Rogelio Frigerio, el secretario de Provincias, Alejandro Caldarelli, y el subsecretario de Relaciones con las Provincias, Paulino Caballero acordaron con las trece provincias una agenda para que agenda de trabajo conjunto para que "cada jurisdicción aporte las informaciones requeridas antes del 30 de junio para definir el déficit de sus cajas jubilatorias".
 
El problema radica en que en algunas provincias el "rastreo" de datos hacia atrás cuenta con cierta dificultad por lo que no es posible cumplir con el pliego de requerimientos que Anses busca para hacer el cálculo en cada provincia. Cuatro de las trece gobernaciones en cuestión aún no pudieron mandar ningún dato, otro grupo envió información aunque incompleta y sólo Córdoba pudo completar el trámite.
 
El Presupuesto 2018 estipula unos $8.000 millones para cubrir los giros estándar a provincias
 
Actualmente el modo en que la Nación fue cubriendo el año pasado las cajas jubilatorias fue a través de envíos automáticos "estándar" a cada jurisdicción. La tarea de las gobernaciones, de acuerdo a la ley de Reparación Histórica, era realizar una suerte de "simulacro" para calcular cuánto debería pagar en jubilaciones cada distrito en el caso de que sea cada administración provincial la que se haga cargo de esa erogación.
 
Pero desde mitad del año pasado varias provincias avisaron que los requerimientos de datos eran demasiado exigentes para algunos de sus sistemas. La Anses, por eso, entregó ayer un documento particular para cada provincia con la información que le falta en cada caso.
 
En los próximos días se emitirá un decreto reglamentario que estipulará el último día de junio como límite para rendir esos datos. Si alguna provincia no cumple hasta esa fecha, la Nación cortará el giro de fondos automático.
 
La idea del Gobierno nacional, para las provincias que vayan normalizando su situación, es poner en marcha un esquema de pagos trimestrales. De esa forma, en abril, ya con los datos de los primeros tres meses del año, se enviaría el primer pago del año.
 
"Desde el Gobierno nacional se continuará trabajando con cada jurisdicción y se pautaron reuniones puntuales entre los equipos técnicos nacionales y provinciales para avanzar en la materia", concluyó un comunicado enviado ayer por el Ministerio del Interior.
 
Para este año el presupuesto estipula unos 8.000 millones de pesos sólo para cubrir los envíos automáticos. Una vez que se conozca realmente el déficit que debe cubrir la Nación esa cifra podría modificarse. El año pasado Hacienda destinó 10.851 millones de pesos en concepto de transferencias corrientes a provincias para la seguridad social.
 
Por Mariano Boettner
 
Fuentes: BAE Negocios y El Cronista
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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