reducción de transferencias federales" este año y por ello también deberán endeudarse más.
 
La Opinión Popular
'/> Provincias apuran impuestazos inmobiliarios para compensar bajas de Ingresos Brutos / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  18:36  |  Domingo 20 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 05-02-2018 / 09:02
ALGUNOS DISTRITOS YA AJUSTAN VALUACIONES FISCALES Y ALÍCUOTAS DE ESOS TRIBUTOS

Provincias apuran impuestazos inmobiliarios para compensar bajas de Ingresos Brutos

Provincias apuran impuestazos inmobiliarios para compensar bajas de Ingresos Brutos
OTRO AGUJERO EN EL BOLSILLO DE LA CLASE MEDIA. Los incrementos en el revalúo de las propiedades implicará que todo el mundo ahora va a ser millonario y entonces va a tener que pagar el impuesto a la riqueza o bienes personales. Los avalúos inmobiliarios que ya están realizando las provincias, con ajustes récord de hasta el 900% en Buenos Aires, generarán un aumento en la presión impositiva sobre la clase media que tendrá que pagar más al fisco a partir de 2019, un año electoral. El Gobierno de Macri elevó el 2 de enero de 950.000 pesos a 1.050.000 pesos (10,5%) el piso no imponible para 2018, que se paga en 2019. Ese piso equivale a unos 52.500 dólares, dinero con el que se puede comprar un departamento de uno o dos ambientes en un barrio modesto.
La reducción obligada por el gobierno de Mauricio Macri de alícuotas de Ingresos Brutos incluida en el Consenso Fiscal que firmaron la Casa Rosada y los gobernadores exige a algunas provincias a ajustar el nivel de tributación que tienen sobre los inmuebles.
 
En el caso bonaerense, el revalúo fiscal se tradujo en un incremento promedio en el impuesto inmobiliario urbano de 56% aunque en otros casos llega al 900% de reajuste.
 
Otras provincias también están implementando aumentos en el impuesto que grava las propiedades, en algunos casos sólo como actualización inflacionaria y otros en magnitudes más grandes e incluso en algunos distritos ya disparó conflictos con organizaciones rurales o con intendentes, que en algunas provincias tienen la potestad de recaudar el impuesto urbano.
 
De acuerdo a información que manejan en la Casa Rosada, cinco provincias ya implementaron cambios en sus valuaciones o alícuotas mientras el resto espera a las sesiones extraordinarias de sus parlamentos locales para avanzar.
 
El pacto fiscal rubricado con casi todos los gobernadores en noviembre del año pasado implica cambios en las estructuras tributarias de las provincias. Por un lado, se dispuso una reducción paulatina en alícuotas de Ingresos Brutos (para algunos rubros desaparecerá el impuesto) mientras que el documento propone ajustar a nivel de mercado las valuaciones fiscales, para que las administraciones provinciales amplíen su base imponible para los tributos a las propiedades.
 
Para eso, el Gobierno buscará que un organismo federal tenga acceso a registro catastrales provinciales para coordinar los recálculos. Esa base imponible será gravada con los nuevos cuadros de tasas del impuesto inmobiliario, que se dividen en: urbano edificado, urbano baldío, rural, suburbano, subrural, rural y secano, dependiendo de cada provincia.
 
Este avalúo de 2018 llevará a que millones de familias que tienen una vivienda única en la que residen y un auto de gama media, tengan que comenzar a pagar Bienes Personales en 2019. Se trata de un impuesto que apuntó a que los ricos tributen por lo que tienen registrado. Pero las decisiones políticas del gobierno de Macri, hará que ahora recaiga sobre personas que antes no lo pagaban y no porque se hayan vuelto millonarios, como los funcionarios de Macri.
 
Por otra parte, ante la caída de transferencias nacionales, los gobernadores se ven obligados a reajustar los tributos provinciales para mantener los ingresos. Según un estudio de la calificadora de riesgo Moody's, las provincias sufrirán una "reducción de transferencias federales" este año y por ello también deberán endeudarse más.
 
La Opinión Popular

 
De acuerdo a información del Ministerio del Interior, hasta el momento 15 provincias aprobaron en sus legislaturas el Consenso Fiscal. Otras 8 esperan las sesiones de febrero y San Luis no firmó el pacto.
 
Según el diagnóstico oficial, "las provincias que sancionaron su norma tributaria posterior al Consenso estarían cumpliendo con la mayoría de los puntos acordados. Aquellas jurisdicciones que dictaron su ley tributaria con anterioridad a la firma y no estarían cumpliendo, esperan las sesiones de sus legislaturas para poder modificar los puntos necesarios", afirma un informe de la cartera que dirige Rogelio Frigerio.
 
Entre los ejemplos de provincias que ya adecuaron sus alícuotas entre un rango de 0 y 2% del valor fiscal nombra a Buenos Aires, la CABA y Jujuy. Aunque otros distritos como Santa Cruz (inmobiliario rural) y Tucumán (urbano y rural) también implementaron cambios a sus tasas inmobiliarias.
 
"Las jurisdicciones que aún no cumplen con el rango de alícuota están trabajando no sólo en eso sino en la actualización de los valores fiscales", concluye el estudio del ministerio.
 
En algunas provincias la readecuación de los valores de terrenos generará tensiones: en Entre Ríos ya comenzaron las reuniones entre funcionarios y representantes gremiales rurales; en La Pampa, intendentes afirman que el revalúo subirá el impuesto hasta 1000% para los productores y en otro grupo de provincias los gobernadores tendrán que negociar con los jefes municipales, que tienen la potestad sobre ese gravamen.
 
 
Buenos Aires y Santa Fe negocian la adhesión de sus intendentes al Consenso Fiscal
 
Los gobiernos bonaerenses y santafecinos mantienen negociaciones con intendentes municipales para lograr su adhesión al pacto fiscal firmado con el Gobierno nacional en noviembre.
 
Los municipios tienen, en el marco de ese acuerdo, una tarea fundamental, ya que el texto del Consenso Fiscal incluye un compromiso para que los gobiernos locales también implementen bajas en las tasas municipales, además de la creación de distintas normas de responsabilidad fiscal como la que ya rige para los gobernadores.
 
Desde que el Congreso bonaerense se adhirió en diciembre al pacto fiscal, ya son más de 50 las intendencias que sumaron su apoyo. La gran mayoría pertenecen al oficialismo, mientras menos de diez forman parte de los partidos opositores. En los últimos días, algunos jefes comunales del PJ manifestaron estar "estudiando" la posibilidad de adherir al consenso.
 
Este jueves, en tanto, tendrá lugar una reunión entre funcionarios del gobierno de Santa Fe con intendentes de todas las fuerzas políticas para negociar la adhesión de cada municipio.
 
Hay un grupo de seis provincias que además tendrán que negociar con sus municipios la readecuación de los impuestos inmobiliarios, ya que en todos los casos sus leyes locales prevén que sean las municipalidades las que cobren ese impuesto para zonas urbanas.
 
Ellas son Corrientes, Chaco, Chubut (que también cobra la rural), Formosa, Salta y Santa Cruz. Tierra del Fuego mantiene un conflicto judicial sobre esta materia.
 
Por Mariano Boettner
 
Fuente: BAE Negocios
 

Agreganos como amigo a Facebook
20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar