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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 04-02-2018 / 10:02
EL AJUSTE VIENE CON GATILLO FÁCIL

Patricia Bullrich: el amenazador ascenso de la mano derecha dura de Macri

Patricia Bullrich: el amenazador ascenso de la mano derecha dura de Macri
MANO DURA. El Gobierno de Macri decidió que se sepa que hay un apoyo incondicional a todo criminal de uniforme que cometa cualquier "desliz" en pos de mantener el control social en las barriadas populares y preferentemente sobre la juventud pobre. Sin dudas el prefecto, hasta ahora anónimo, que ejecutó, también por la espalda, a Rafael Nahuel hace poco más de dos meses al ver a Macri, Bullrich y Chocobar juntos se sintió mucho más aliviado. No está solo. Está por verse es si esta decisión de empujar el clima social y la agenda pública cada vez más a la derecha finalmente tendrá éxito. Porque una cosa es que cacareen que en este país no se puede vivir por los robos, por el narco, por las "mafias"; y otra muy distinta es defender con uñas, dientes y abogados a quien fue registrado por cámaras urbanas asesinando por la espalda a una persona desarmada.
La llegada del macrismo al poder político de la Argentina fue acompañada por un nuevo discurso en materia de seguridad que, en principio, sonaba legítimo y equilibrado: las fuerzas de seguridad debían contar con el respaldo de la conducción política del Estado porque de otra manera sería imposible contar con ellas para combatir el delito.
 
Esa perspectiva, lentamente, fue cambiando hacia un punto de vista más extremo, que se expresó por primera vez cuando cayó baleado Rafael Nahuel. Ante la evidencia de que había sido atravesado por una bala de Prefectura, el Ministerio de Seguridad difundió que ese balazo fue por un ataque. Cuando un periodista le pidió pruebas, Patricia Bullrich respondió: "Es la versión de Prefectura. Es una fuerza del Estado. Para nosotros tiene fuerza de verdad".
 
La escalada concluyó esta semana cuando la ministra llevó a Luis Chocobar a la Casa Rosada y ambos fueron recibidos por el presidente. "Me enorgullece que usted sea policía", le dijo Macri. Al día siguiente, se conoció el video donde se lo ve disparando por la espalda a Pablo Kukoc después de correrlo dos cuadras. Con la aparición de videos que muestran, al consagrado "héroe nacional" por el Presidente, fusilando por la espalda a una persona indefensa, a muchos periodistas les cuesta cada vez más reproducir como loros el discurso macrista.
 
Pasaron muchas horas. El Presidente no corrigió el mensaje: tampoco su jefe de Gabinete ni su ministra de Seguridad. ¿Está bien, entonces, que un agente dispare por la espalda? Toda fuerza que llega al poder está integrada por una multiplicidad de sectores, de convicciones heterogéneas. En Cambiemos, hay herederos de la tradición alfonsinista y personas que reivindican aún hoy a la dictadura militar.
 
En esa escena, en la que Macri respalda a Chocobar y vulnera de manera tan evidente la independencia del Poder Judicial se refleja el triunfo de los sectores más extremos, los que creen que los derechos humanos debe ser reemplazado por su violación, o que al garantismo lo debe suceder la falta de garantías. Antes, la policía era sospechosa aunque hiciera lo correcto. Ahora, es inocente aunque dispare por la espalda.
 
Somos un país pendular donde siempre hay público para las ideas extremas. En un Gobierno que ha decretado de hecho el estado de excepción, que mete presos manifestantes populares y manda a su casa al genocida Etchecolatz, la expresión más fuerte de esto es el ascenso de Patricia Bullrich en el firmamento oficial.
 
La orden oficial, no escrita, es que a ningún policía le tiemble el pulso a la hora de apretar el gatillo contra pibes chorros, jóvenes pobres u obreros que reclaman trabajo, salario, vivienda, salud o educación. Para defender a los tiros las políticas de ajuste del Gobierno y que crean tener la impunidad asegurada. Pero, hasta los militares genocidas, que habían sido sostenidos y festejados por los grandes medios, un día terminaron yéndose de la Casa Rosada como ratas por tirante.
 
La Opinión Popular

Patricia Bullrich: el amenazador ascenso de la mano derecha dura de Macri   
EL RELATO QUE INVENTÓ UN HÉROE. Macri dijo que Chocobar defendió al turista, pero no fue cierto. Dijo que disparó para proteger a los vecinos. Pero los puso en riesgo al disparar. Dijo que disparó en defensa propia, pero en ningún momento estuvo amenazado. Lo que es real es que el Presidente mandó un mensaje de violencia a las fuerzas de seguridad y a la sociedad.
 
 

El miércoles por la tarde, el policía de Avellaneda Luis Chocobar se quejó en las redes sociales porque un juez lo había procesado y embargado. Chocobar, como se sabe, estaba de franco el 8 de diciembre cuando fue testigo de cómo dos delincuentes juveniles acuchillaban a un turista para robarle una cámara. Entonces, persiguió a uno y lo mató.
 
La denuncia de Chocobar generó una abrumadora reacción solidaria a su favor, a la que en pocas horas se sumaría el propio presidente Mauricio Macri. Era un héroe: había que salvarlo de los jueces.
 
Una de las personas que agitaron con más eficiencia las redes sociales fue el abogado Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura. Es interesante analizar su reacción porque su inusual franqueza permite percibir los riesgos que acechan en el sendero por el que lentamente se introduce el Gobierno.
 
El miércoles, cuando recién se conoció el caso, Fargosi escribió: "Con este juez Pierreti hay que hacer algo simple, someterlo a juicio político. Basta".
 
Unas horas después, aclaró: "Me acaban de explicar que el juez Gustavo Pierreti NO ES EL JUEZ que está persiguiendo al policía Chocobar. Ese juez lo había liberado. Quien lo hace es el juez Enrique Velázquez, que interviene ahora en la causa".
 
En esas horas, Fargosi reproducía una opinión del periodista de La Nación Mariano Obarrio: "El policía Chocobar debe ser reivindicado, condecorado y ascendido. Pero en la Argentina los jueces protegen a los delincuentes y castigan a los policías". Fargosi no tenía un solo dato de la causa pero repartía castigos, admoniciones, adjetivos y condecoraciones.
 
Con el mismo déficit de información, Macri recibió a Chocobar en la tarde del jueves y lo trató como un héroe. El policía era entrevistado en medios de amplia audiencia. Muchos colegas pedían la cabeza del juez.
 
Unas pocas voces aisladas, de distinto origen ideológico -Gerardo "Tato" Young, Sebastián Lacunza, Pablo Duggan- reclamaban prudencia. No se puede opinar sin conocer los fundamentos del fallo. Tal vez el policía disparó sin necesidad. En principio, el policía tenía un arma de fuego y el delincuente no. ¿No convendría esperar un poco?
 
Eran insultados masivamente. Dejen de defender delincuentes, les reclamaban.
 
El viernes al mediodía comenzó a trascender el auto de procesamiento, que incluía un dato inquietante: la escena había sido filmada y, según lo que escribió el juez, el policía disparaba contra el delincuente mientras este huía. Las imágenes trascendieron unas horas después.
 
Efectivamente, lo que se ve es una persona huyendo, de espaldas, y otra -Chocobar- que dispara desde atrás. En el momento de los disparos, no había riesgo para la vida de nadie, salvo para la del delincuente y, para las personas que transitaban por allí una mañana cualquiera.
 
El fallo del juez podía ser opinable, como todo. Pero, en cualquier caso, era un procesamiento a un policía cuya conducta, en cualquier país civilizado, hubiera sido objetada. Chocobar intervino con valentía, pero no está claro si esa intervención salvó una vida, apagó otra o ambas cosas.
 
Al conocerse el video, el abogado Fargosi, cambió nuevamente de enfoque: "No debemos analizar un tema tan grave, opinando como expertos cuando interpretar esas imágenes no es lineal ni debe descontextualizarse. Prejuzgar e ideologizar es lo opuesto un juicio imparcial y justo".
 
En una democracia, cualquiera tiene derecho a prejuzgar, agitar, adjetivar, pedir condenas a quien se le ocurra, desdecirse de todo y volver a afirmarlo. Lo que transforma la anécdota en algo relevante es que el estilo Fargosi curiosamente se adueñó de algunos de los mejores periodistas del país -opinar sin tener los datos- , y de gran parte de la dirigencia política: notablemente Cristian Ritondo, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y, finalmente, el presidente de la Nación.
 
Dos días antes del encuentro entre Macri y Chocobar, durante su primer discurso ante los miembros del Parlamento norteamericano, el presidente Donald Trump pidió un homenaje a un personaje, hasta ese momento, desconocido.
 
Dijo Trump: "Esta noche está aquí un líder en el esfuerzo de defender a nuestro país: el agente especial de Investigaciones de Seguridad Interior Celestino Martínez, conocido como CJ. CJ ha pasado los últimos 15 años sacando a peligrosos criminales de nuestras calles. Llegó un momento en el que los jefes de la MS-13 ordenaron asesinarlo. Pero él no cedió a las amenazas ni al miedo".
 
Celestino Martínez se puso de pié y el Congreso entero lo ovacionó. Minutos después, el presidente pidió otra ovación a dos parejas que habían perdido hijos a manos de delincuentes de origen latino. "Evelyn, Elizabeth, Freddy y Robert: esta noche, todos en esta cámara rezarán por ustedes".
 
Con esos golpes de efecto, Trump pidió el apoyo a las leyes contra los inmigrantes. Sin ellas, dijo, no se puede combatir el delito, el narcotráfico y el terrorismo.
 
Las estadísticas serias sobre crímenes reflejan que en las principales ciudades de los Estados Unidos los delitos han bajado a su nivel más bajo en los últimos cuarenta años. "En los años noventa, se discutía lo mismo pero, al menos, sobre un fenómeno preocupante: el aumento del crimen. Ahora, el presidente le echa la culpa a los extranjeros de algo que, directamente, no está sucediendo", escribió el premio Nobel Paul Krugman en The New York Times.
 
Muchas veces los presidentes prescinden de los datos molestos. Juegan con las angustias de los ciudadanos. Y se refugian en mensajes lineales para mostrarles que están junto a ellos y que los van a defender sin reparar demasiado en minucias.
 
Populismo es como llaman algunos teóricos a esos recursos.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
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