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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 01-02-2018 / 10:02
TARIFAS DE FEBRERO SUBEN MÁS QUE LA TEMPERATURA

Otro golpe macrista al bolsillo del pueblo: rigen nuevos aumentos de luz, transporte y prepagas

Otro golpe macrista al bolsillo del pueblo: rigen nuevos aumentos de luz, transporte y prepagas
Desde hoy suben los pasajes de colectivos y trenes, las prepagas y los peajes. Una batería de aumentos para agujerear el bolsillo popular. Así, las perspectivas de inflación para febrero se ubican entre 2,5 y 3 por ciento a partir de las fuertes subas de tarifas y servicios. Junto con el incremento en transporte entra en funcionamiento la Red Sube para dos o más viajes.
A partir de hoy comienzan a regir los primeros aumentos del año en los boletos de colectivos y trenes. El boleto más caro de colectivo pasará a costar 9,50 pesos y el de tren, 8 pesos. Junto a las nuevas tarifas entrará en vigencia el boleto multimodal, denominado Red Sube, que permitirá que quienes realicen combinaciones de transporte obtengan descuentos después del primer viaje.
 
En febrero también aumentarán casi un 30 por ciento las tarifas de luz y las prepagas volverán a subir sus cuotas en un 4 por ciento. Además, en abril habrá otro incremento del gas, un fuerte aumento en el pasaje de subte y seguirá el ajuste en colectivos y trenes.
 
Este mes también aumentarán las tarifas de luz, con subas de entre el 18 y 28 por ciento según el nivel de consumo. Este nuevo aumento se suma al acumulado desde diciembre de 2015, que osciló entre un 800 y 1200 por ciento.
 
"Estamos pagando la luz más cara, con el agravante de no tener servicio. Hubo un incremento del 66 por ciento en cortes de energía. El Gobierno fracasó desde el punto de vista de los habitantes y del consumidor. Las beneficiadas fueron las empresas, que obtuvieron ganancias por 7400 millones de dólares sin poner un solo peso", advirtió Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de Defensa de Derechos de Usuarios y Consumidores (Adduc).
 
Por su parte, las empresas de medicina prepaga aplicarán un aumento del 4 por ciento en los valores de sus cuotas. El ajuste se montará sobre el alza de 31,3 desplegadas en 2017, suba que llega al 96 por ciento desde que Mauricio Macri asumió la presidencia.
 
La catarata de aumentos tendrá impacto no sólo en los bolsillos sino también en los índices de inflación, lo cual complica de entrada el cumplimiento de la meta de inflación anual que puso del Banco Central, del 15 por ciento. Según las estimaciones de las consultoras, el avance de los precios podría ubicarse entre 2,5 y 3,0 por ciento en febrero, empujado por el transporte.
 
La Opinión Popular

 
Tarifas de febrero suben más que la temperatura
 
Este mes es el punto de partida de aumentos escalonados en los servicios como transporte, luz, prepagas y peajes.
 
La quita de subsidios a los servicios públicos se plasmará con fuerza en los incrementos de las tarifas de febrero. Todo sube y lo único que baja son los descuentos que, por ejemplo, tenían los peajes del área metropolitana para el pago electrónico. Este mes irrumpe en el presupuesto de los trabajadores con subas en colectivos, trenes, luz, peajes y medicina prepaga.
 
En el caso de la reducción de subsidios, el objetivo del gobierno nacional se observa claramente con los energéticos. Los del gas y la electricidad representaban el 3,3% del PBI en 2015 y ese porcentaje se redujo al 1,2% o 1,3% el año pasado, esperando llegar a un 0,3% a fines de 2019.
 
En esa línea, la luz llegará este mes con aumento (luego de un caluroso enero que trae aparejado el uso intenso de los aires acondicionados) que se suma al de diciembre último y por lo que acumula 48% en menos de tres meses. Algo similar ocurre con la subvención del Estado al transporte público, su disminución estuvo frenada durante el año electoral, pero en 2018 se reducirá con fuerza.
 
Tal es así que los colectivos subirán un 70% de forma escalonada durante el primer semestre del año y lo mismo ocurrirá con los trenes. Al igual que los trenes, el incremento del boleto depende de los kilómetros recorridos. Alguna mejora tendrán aquellos que combinen transportes (colectivo - subte - tren) con la entrada en vigencia del boleto multimodal.
 
El boleto mínimo de colectivo aumentará un 30% y pasará a costar $8. En tanto, en los ramales del Mitre, Sarmiento y San Martín, el boleto mínimo costará $5,50. Por su parte, los ramales Roca, Belgrano Norte y el Belgrano Sur subirán el mínimo a $2,75, mientras que el Urquiza saldrá $3.
 
El sistema multimodal consiste en descuentos de 50% en el segundo viaje y 75% en el tercero. El descuento se aplicará de forma automática y sin hacer ningún trámite con la tarjeta SUBE en el momento del viaje, en los trayectos que se realicen en un plazo de 2 horas y hasta 5 combinaciones de transporte.
 
En el segundo mes del año, son inminentes los ajustes de la educación privada. Colegios y universidades ya recalcularon sus cuotas. La telefonía móvil, paralelamente, dividió subas promedio de 12% entre enero y febrero.
 
Habrá que esperar los números del Indec, para analizar el impacto de la suba del dólar que ayer volvió a rozar los $20 en alimentos y bebidas, otra variable que impacta con fuerza sobre el bolsillo.
 
Fuente: Crónica 
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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