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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 31-01-2018 / 08:01
HUMOS DE COLORES... QUE NO TAPAN LA CRISIS DEL GOBIERNO

Para la alianza Cambiemos, todo el año es carnaval

Para la alianza Cambiemos, todo el año es carnaval
El gobierno de Mauricio Macri sigue prometiendo soluciones en un futuro venturoso aunque siempre lejano y al que se continúa anunciando como el “segundo semestre” que se posterga indefinidamente, la “luz al final del túnel” que nunca alcanza a divisarse o “los brotes verdes” que se marchitan antes de dar flores y frutos. Mientras tanto, que sigan los humos de colores... como anticipo del carnaval que, ese sí, ya llega. ¿O será que para Cambiemos todo el año es carnaval?
El doble discurso -que expresa también la doble moral- del gobierno de Cambiemos no tiene fin. Mientras libera de toda responsabilidad al ministro Jorge Triaca por el atropello cometido contra una trabajadora y por el abuso en ejercicio de funciones propias de su condición de funcionario público, el gobierno de Mauricio Macri despliega cortinas de humo con proclamas de presunta austeridad que solo pueden convencer a los incondicionales.
 
El anuncio acerca del recorte de los cargos políticos y la salida de los familiares de los ministros de los puestos en el Estado, no son sino una jugada más dentro del marketing político con el cual el Gobierno tiende a crear constantes juegos de artificio que oculten las dificultades evidentes que enfrenta: inflación, despidos, caída del salario real, balanza comercial deficitaria, problemas con las cuentas públicas... para mencionar tan solo algunos de los rubros a los que el "mejor equipo de los últimos cincuenta (y dos) años" no puede responder de manera satisfactoria.
 
Tan absurda ha sido también la medida de congelamiento de haberes de funcionarios, presentada como una medida de "austeridad" para dar el ejemplo. Así, los funcionarios macristas, en la previa de las paritarias y después del saqueo a los jubilados en diciembre, quieren hacer creer que el esfuerzo lo compartimos todos. Solo que en el caso de los ministros, por ejemplo, congelan sueldos de $ 200.000. ¡Qué sacrificio!
 
"El mejor equipo de..." parece haberse ido a la B tras el escándalo de Triaca en un sindicato que fue intervenido específicamente para ser saneado. Ahora, Macri intenta tapar el penetrante olor a nepotismo y corrupción que merodea en la Casa Rosada con un decreto, pero hay serias dudas sobre la ejecución y el alcance.
 
El Presidente es uno de los más destacados fabricantes de humo de colores distractivo. Salvo que en su defensa se pueda decir que está desinformado, lo cual, claro está, no aportaría a su idoneidad como conductor de la gestión de gobierno. En tanto, el asesor Jaime Durán Barba ordenó al gabinete dar por cerrada la polémica sobre Triaca como si también pudiera controlar lo que el ciudadano de a pie, la oposición y el periodismo puede o no opinar.
 
Pero partiendo de la base de que el Presidente cuenta con información suficiente resulta irrisorio e inaceptable que Macri sostenga sin siquiera pestañear que, palabras más o menos, el país va por un rumbo casi maravilloso, con una bonanza económica que ni los economistas propios pueden demostrar y que se refleja, según dice, en una "lluvia de inversiones" que nadie ve. Tampoco los más obsecuentes mentores y defensores del macrismo.
 
La Opinión Popular

 
Opinión
 
El carnaval de Cambiemos
 
Los estrategas de la comunicación política han venido estudiando y, en algunos casos, recomendando a los gobernantes lo que se ha denominado como "campaña permanente". El concepto podría traducirse en continuar, durante el ejercicio del gobierno, en la misma tónica y utilizando similares recursos a los que se usan en la campaña electoral: básicamente promesas y ataques a los presuntos o reales adversarios.
 
Esto es lo que pone en práctica el gobierno de la Alianza Cambiemos. Por un lado la referencia constante a un futuro venturoso cada día más lejano e inalcanzable para la mayoría. El "segundo semestre" que se posterga indefinidamente, la "luz al final del túnel" que nunca alcanza a divisarse o "los brotes verdes" que se marchitan antes de dar flores y frutos.
 
Pero con el mismo criterio el gobierno necesita, imperiosamente, construir enemigos a los que atacar y a los que responsabilizar de "los palos en la rueda".
 
Al comienzo todo fue culpa de la "pesada herencia". Después que "se robaron todo" y para eso se usó (y se usa) impúdicamente el Poder Judicial para generar procesos de dudoso sustento jurídico pero cinematográficamente construidos con la colaboración de los medios de comunicación adictos al oficialismo.
 
Estamos en la etapa de que tales argumentos comienzan a desgastarse. Sin renunciar todavía al recurso anterior, para mantener su estrategia de marketing político el gobierno necesita renovar permanentemente el stock de enemigos a la vista.
 
Hoy le toca al sindicalismo y a sus dirigentes. Para ello cree contar con la anuencia de parte de la opinión pública que tiene una imagen desacreditada de la dirigencia obrera. Los más "combativos" porque nunca dejaron de ser blanco de ataques, campañas de desprestigio y amenazas.
 
Pero otra parte de los mismos sindicalistas que hoy son señalados por presuntas o reales fallas éticas, fueron hasta hace poco aliados necesarios para el oficialismo gobernante. Y los funcionarios y dirigentes de Cambiemos no tuvieron entonces ni pudor ni restricciones en hacer acuerdos, construir alianzas y sacarse fotos con estas mismas personas.
 
No es búsqueda de transparencia y apego a la ética lo que se pretende. Están por delante las paritarias y la puja salarial es una batalla fundamental para los economistas oficiales que sostienen conceptualmente que el "costo laboral" es muy alto, mientras esconden el verdadero motivo de su accionar: favorecer al capital y a los empresarios a costa de los asalariados.
 
La estigmatización de los dirigentes sindicales tiene en esta etapa múltiples objetivos. Debilitar a los gremios para minar su capacidad de resguardar salarios, equiparar con "corrupción" todo accionar sindical y limar el liderazgo y el prestigio a la dirigencia obrera para, lo que no es menor, continuar con la campaña permanente de construir enemigos imprescindibles para la estrategia de marketing político del oficialismo.
 
Sin "enemigos" a los que enfrentar y a quienes endilgarle las culpas -acción sostenida en titulares de diarios, zócalos televisivos y procedimientos espectaculares montados con fines propagandísticos- es más probable que los ojos de la ciudadanía se dirijan hacia los problemas reales.
 
Estos para los que el gobierno sigue prometiendo soluciones en un futuro venturoso aunque siempre lejano y al que se continúa anunciando como "luz al final del túnel". Mientras tanto, que sigan los humos de colores... como anticipo del carnaval que, ese sí, ya llega. ¿O será que para Cambiemos todo el año es carnaval?
 
Por Washington Uranga
 
Fuente: Página12
 

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21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
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