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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 30-01-2018 / 08:01
NO HABRÁ AUMENTOS PARA LOS MILLONARIOS CEOS DEL GOBIERNO QUE GANEN MÁS DE $150.000

Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios

Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios
MÁS INTERESADO EN PARECER QUE EN SER. En medio de su caída en las encuestas por los ajustes, Macri intenta recuperar imagen con anuncios marketineros: no habrá aumentos para los 324 funcionarios que ganan más de $150.000, bajan unos mil cargos políticos que ellos mismos crearon y tendrán que irse los familiares directos ñoquis nombrados por los ministros. El ahorro económico de la medida es irrisorio en relación al saqueo de los jubilados.
Ayer, Mauricio Macri anunció tres medidas, que resumió de la siguiente manera: "vamos a reducir uno de cada cuatro cargos políticos del Poder Ejecutivo Nacional; este año los funcionarios no tendrán un aumento de sueldos, y a partir de ahora los familiares de los ministros no van a poder ser parte del gobierno".
 
En medio de su caída en las encuestas por los ajustes, Macri intenta recuperar imagen con anuncios marketineros: no habrá aumentos para los 324 acaudalados funcionarios que ganan más de $150.000, bajan unos mil cargos políticos que ellos mismos crearon y tendrán que irse los familiares directos ñoquis nombrados por los ministros.
 
Macri se jugó a recuperar la iniciativa luego de la caída sostenida de su imagen como consecuencia del recorte a los jubilados y del escándalo Triaca. El presidente anunció el postergado recorte de cargos políticos, que llegaría a un 25%. Se trata de un porcentaje similar al que Macri aumentó esos cargos cuando llegó al gobierno.


También informó que este año los funcionarios no recibirán aumentos: una medida light que se aplicará solo para quienes cobran de 150 mil pesos para arriba, muy lejos de los planes de empleo que dará de baja el Poder Ejecutivo en los próximos días.
 
El anuncio se da en medio de una segunda oleada de despidos de trabajadores estatales y cuando el Gobierno busca conseguir un techo para las paritarias del 15%. Además se esperan para los próximos días los tarifazos en el transporte, la luz y otros servicios.
 
El aspecto que tiene más relevancia, desde el punto de vista económico, es el congelamiento de los salarios de los funcionarios millonarios. Y no porque la masa salarial de esos jerarcas sea tan grande como para que pueda mover la aguja fiscal, sino porque implica una señal respecto de la estrategia oficial. El mensaje político enviado por el Presidente es el de "predicar con el ejemplo" en el tema de la austeridad y tuvo por objetivo el sector privado que se encuentra en plena negociación de paritarias.
 
El congelamiento de los sueldos de los funcionarios jerárquicos da una señal política sobre la crucial negociación que acaba de empezar. Lo que Macri dice entrelíneas es: se viene la "era del hielo" para los salarios del sector público. Como parte de su lucha anti-inflacionaria, está determinado a aplicar "mano dura" en el plano salarial. Y, en particular, eligió a los ingresos de los empleados públicos como variable de ajuste.
 
El anuncio intenta ser una señal para las próximas paritarias de los docentes y estatales, donde el Gobierno quiere imponer un techo del 15%, sin cláusula gatillo. Una cifra que implicaría una nueva pérdida del salario real del 8% para millones de trabajadores. Así, el anuncio de Macri está lleno de cinismo: un pequeño "recorte" en una administración que el mismo gobierno de los CEOs ha inflado, mientras viene realizando un ajuste profundo a los sectores populares.
 
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Chas chas a los CEOs
 
El oficialismo acordó con la oposición que el blanqueo legal de capitales no se extendería a las familias de los funcionarios. El presidente Mauricio Macri retractó su palabra por decreto: su familia recibió el beneficio del que hizo intenso (ab)uso.
 
El Gobierno prometió que no habría leyes de reforma jubilatoria y laboral sino retoques homeopáticos. Mintió también, ya lo sabemos.
 
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, juró que la planta de la empresa estatal Fanazul no sería tocada. Sucedió durante la primavera electoral. La fábrica se cerró al comienzo del verano de macrismo explícito.
 
Esos datos, los más frescos entre muchos, fuerzan a tomar con pinzas los anuncios realizados por Macri. Ni las cifras ni las promesas pueden tomarse al pie de la letra. La minirreforma del Estado "por arriba" deberá juzgarse por sus frutos, no por el discurso.
 
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La medida trata de revertir las malas nuevas que le prodigan a la Casa Rosada las encuestas y hasta editoriales de los medios aliados. Venían clamando por cambios y por la defenestración del ministro de Trabajo, Jorge Triaca.
 
Las plegarias amigas fueron atendidas, parcialmente. De momento, las declaraciones periodísticas del Presidente indican que Triaca zafa. Nuevos sondeos dirán si esa decisión es definitiva o apenas un resuello.
 
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El macrismo acrecentó el aparato estatal añadiéndole una parva de ministerios, secretarías, subsecretarías. Y una caterva de funcionarios "sueltos" con remuneraciones equivalentes a las más altas de la función pública. Sería prematuro y seguramente equivocado suponer que la decisión restituya el status anterior. Por ahí, recae sobre otras reparticiones o personajes. Habrá que ver.
 
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El congelamiento de salarios para los puestos más importantes tendrá buena recepción de la tropa periodístico-cultural propia y tal vez en amplios sectores de opinión pública. Es más que dudoso que afecte los intereses tangibles y los ingresos reales de la elite oficial.
 
No viven de su sueldo ni acrecientan sensiblemente su patrimonio con él. Otras dos son las claves del enriquecimiento de la CEOcracia.
 
La primera es el sesgo de las políticas públicas, favorable a sectores concentrados de la economía, aquellos a los que pertenece la flor y nata del funcionariado M.
 
La segunda es el llamado conflicto de intereses, el modo de nombrar los beneficios que tantos funcionarios arriman para el propio molino: el Correo, las patronales agropecuarias, la Shell, el sector financiero, numerosos etcéteras.
 
Triaca sumó a esas naves insignia un minikiosco personal, de bajo costo aunque coherente con el rumbo general.
 
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La exclusión de parientes de ministros que ocupan cargos tiene un barniz ejemplarizador. Generalizarlo en exceso puede ser injusto con personas que tienen capacidad y competencia para ejercerlos. De cualquier modo, mejorará en el corto plazo la reputación oficial, pero no es la clave de la movida.
 
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Mil quinientos millones de pesos ahorrados, un millar de cargos suprimidos aparentan ser mucho. De nuevo: será menester contarlos y desbrozar por dónde pasa la tijera.
 
En cualquier caso, si se mira al conjunto, el ajuste VIP será irrisorio respecto del total de cantidad de personas prescindidas y  del "ahorro" presupuestario. Constituye, apenas y nada menos, una señal para justificar las cesantías que ya se están produciendo en los gobiernos nacional y bonaerense, sus empresas y reparticiones.
 
En el INTI, en Río Turbio, en Fanazul, en el Hospital Posadas, en muchos programas educativos o de  salud, en los medios públicos (la lista es incompleta) miles de personas son despedidas. Sin discursos edificantes del Presidente, sin palmaditas en el hombro. A menudo sin notificaciones legales, con una "coreo" que incluye la presencia amenazante de fuerzas de seguridad.
 
Sisar por arriba es, como cuadra al programa de Cambiemos, una coartada para podar o talar por abajo, dejando en la calle a miles de argentinos, gente común.
 
Pertenecer a la clase dominante conlleva privilegios. Revistar en la clase trabajadora es muy otra cosa.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: Página12
 

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Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios
El sacrificio de las hermanitas Triaca. Mariana y Lorena, las dos hermanas de Jorge Triaca que dejaron sus cargos.
21-05-2018 / 10:05
21-05-2018 / 09:05
Pese a haberlo negado hasta el cansancio, el presidente Mauricio Macri resolvió hacer un cambio en su gabinete. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, será el encargado de coordinar el gabinete económico con sus nueve ministros.
 
Si bien esto no lo convierte formalmente en un ministro de Economía, como quieren algunos aliados de Cambiemos, claramente le da un rol de mayor relevancia al funcionario y una misión esencial: ajustar el gasto público como pide el FMI. La decisión implica que dejan ese rol los coordinadores de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
En medio de la crisis financiera y mientras avanzan las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Macri decidió darle así más poder a Dujovne. Se trata del funcionario que más predica el ajuste pero que, por ejemplo, dilapida fondos públicos en agasajar a figuras internacionales como la directora del FMI, Christine Lagarde.
 
Desde hoy, la coordinación del área económica dejará de estar a cargo de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, integrantes del círculo chico del Presidente, y recaerá en Dujovne, quien tendrá bajo su ala los ministerios de Finanzas, Transporte, Trabajo, Interior, Producción, Agroindustria, Energía, Turismo y Modernización.
 
Es un paso más en las infructuosas salidas que el Gobierno ha ensayado para escaparle a la crisis cambiaria. Ahora, Dujovne será quien deba ponerle la rúbrica final al presupuesto de cada uno de los ministerios que revistará, siempre con la lupa puesta en la reducción del déficit fiscal que el FMI reclama y el Gobierno prometió acelerar.
 
Según explicaron los medios adictos al Gobierno, como Clarín y La Nación, los cuatro desafíos serían la reducción drástica del déficit fiscal, no bajar demasiado el índice de crecimiento, lograr algún tipo de limitación a la inflación y "controlar" la ejecución del presupuesto. Todos elementos íntimamente relacionados entre sí.
 
"Marcos (Peña), Mario (Quintana) y Gustavo (Lopetegui) son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", dijo alguna vez Macri, cuando  el dólar ni siquiera llegaba a los $20 y todavía no se habían tocado las puertas del Fondo. Dujovne fue y las golpeó. Dujovne, el superpoderoso. "Los ojos y la inteligencia" de Macri, de aquí en más. Hasta que otra nueva crisis estalle.
 
La idea de un "superministro" en la estratégica área económica inevitablemente hace recordar a los "superpoderes" que obtuvo en marzo de 2001 el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Hoy no están dadas las condiciones para que Macri apele al Congreso para lograr el mayor fortalecimiento político de Dujovne.
 
Pero lo cierto es que Dujovne convertido en "superministro", en el marco de una crisis económica, política y de credibilidad que tiene al gobierno de Cambiemos en el centro de la escena, es un elemento más que contribuye a recrear un contexto con tufo a delarruismo de 2001.
 
La Opinión Popular

20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
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