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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 30-01-2018 / 08:01
NO HABRÁ AUMENTOS PARA LOS MILLONARIOS CEOS DEL GOBIERNO QUE GANEN MÁS DE $150.000

Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios

Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios
MÁS INTERESADO EN PARECER QUE EN SER. En medio de su caída en las encuestas por los ajustes, Macri intenta recuperar imagen con anuncios marketineros: no habrá aumentos para los 324 funcionarios que ganan más de $150.000, bajan unos mil cargos políticos que ellos mismos crearon y tendrán que irse los familiares directos ñoquis nombrados por los ministros. El ahorro económico de la medida es irrisorio en relación al saqueo de los jubilados.
Ayer, Mauricio Macri anunció tres medidas, que resumió de la siguiente manera: "vamos a reducir uno de cada cuatro cargos políticos del Poder Ejecutivo Nacional; este año los funcionarios no tendrán un aumento de sueldos, y a partir de ahora los familiares de los ministros no van a poder ser parte del gobierno".
 
En medio de su caída en las encuestas por los ajustes, Macri intenta recuperar imagen con anuncios marketineros: no habrá aumentos para los 324 acaudalados funcionarios que ganan más de $150.000, bajan unos mil cargos políticos que ellos mismos crearon y tendrán que irse los familiares directos ñoquis nombrados por los ministros.
 
Macri se jugó a recuperar la iniciativa luego de la caída sostenida de su imagen como consecuencia del recorte a los jubilados y del escándalo Triaca. El presidente anunció el postergado recorte de cargos políticos, que llegaría a un 25%. Se trata de un porcentaje similar al que Macri aumentó esos cargos cuando llegó al gobierno.


También informó que este año los funcionarios no recibirán aumentos: una medida light que se aplicará solo para quienes cobran de 150 mil pesos para arriba, muy lejos de los planes de empleo que dará de baja el Poder Ejecutivo en los próximos días.
 
El anuncio se da en medio de una segunda oleada de despidos de trabajadores estatales y cuando el Gobierno busca conseguir un techo para las paritarias del 15%. Además se esperan para los próximos días los tarifazos en el transporte, la luz y otros servicios.
 
El aspecto que tiene más relevancia, desde el punto de vista económico, es el congelamiento de los salarios de los funcionarios millonarios. Y no porque la masa salarial de esos jerarcas sea tan grande como para que pueda mover la aguja fiscal, sino porque implica una señal respecto de la estrategia oficial. El mensaje político enviado por el Presidente es el de "predicar con el ejemplo" en el tema de la austeridad y tuvo por objetivo el sector privado que se encuentra en plena negociación de paritarias.
 
El congelamiento de los sueldos de los funcionarios jerárquicos da una señal política sobre la crucial negociación que acaba de empezar. Lo que Macri dice entrelíneas es: se viene la "era del hielo" para los salarios del sector público. Como parte de su lucha anti-inflacionaria, está determinado a aplicar "mano dura" en el plano salarial. Y, en particular, eligió a los ingresos de los empleados públicos como variable de ajuste.
 
El anuncio intenta ser una señal para las próximas paritarias de los docentes y estatales, donde el Gobierno quiere imponer un techo del 15%, sin cláusula gatillo. Una cifra que implicaría una nueva pérdida del salario real del 8% para millones de trabajadores. Así, el anuncio de Macri está lleno de cinismo: un pequeño "recorte" en una administración que el mismo gobierno de los CEOs ha inflado, mientras viene realizando un ajuste profundo a los sectores populares.
 
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Chas chas a los CEOs
 
El oficialismo acordó con la oposición que el blanqueo legal de capitales no se extendería a las familias de los funcionarios. El presidente Mauricio Macri retractó su palabra por decreto: su familia recibió el beneficio del que hizo intenso (ab)uso.
 
El Gobierno prometió que no habría leyes de reforma jubilatoria y laboral sino retoques homeopáticos. Mintió también, ya lo sabemos.
 
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, juró que la planta de la empresa estatal Fanazul no sería tocada. Sucedió durante la primavera electoral. La fábrica se cerró al comienzo del verano de macrismo explícito.
 
Esos datos, los más frescos entre muchos, fuerzan a tomar con pinzas los anuncios realizados por Macri. Ni las cifras ni las promesas pueden tomarse al pie de la letra. La minirreforma del Estado "por arriba" deberá juzgarse por sus frutos, no por el discurso.
 
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La medida trata de revertir las malas nuevas que le prodigan a la Casa Rosada las encuestas y hasta editoriales de los medios aliados. Venían clamando por cambios y por la defenestración del ministro de Trabajo, Jorge Triaca.
 
Las plegarias amigas fueron atendidas, parcialmente. De momento, las declaraciones periodísticas del Presidente indican que Triaca zafa. Nuevos sondeos dirán si esa decisión es definitiva o apenas un resuello.
 
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El macrismo acrecentó el aparato estatal añadiéndole una parva de ministerios, secretarías, subsecretarías. Y una caterva de funcionarios "sueltos" con remuneraciones equivalentes a las más altas de la función pública. Sería prematuro y seguramente equivocado suponer que la decisión restituya el status anterior. Por ahí, recae sobre otras reparticiones o personajes. Habrá que ver.
 
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El congelamiento de salarios para los puestos más importantes tendrá buena recepción de la tropa periodístico-cultural propia y tal vez en amplios sectores de opinión pública. Es más que dudoso que afecte los intereses tangibles y los ingresos reales de la elite oficial.
 
No viven de su sueldo ni acrecientan sensiblemente su patrimonio con él. Otras dos son las claves del enriquecimiento de la CEOcracia.
 
La primera es el sesgo de las políticas públicas, favorable a sectores concentrados de la economía, aquellos a los que pertenece la flor y nata del funcionariado M.
 
La segunda es el llamado conflicto de intereses, el modo de nombrar los beneficios que tantos funcionarios arriman para el propio molino: el Correo, las patronales agropecuarias, la Shell, el sector financiero, numerosos etcéteras.
 
Triaca sumó a esas naves insignia un minikiosco personal, de bajo costo aunque coherente con el rumbo general.
 
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La exclusión de parientes de ministros que ocupan cargos tiene un barniz ejemplarizador. Generalizarlo en exceso puede ser injusto con personas que tienen capacidad y competencia para ejercerlos. De cualquier modo, mejorará en el corto plazo la reputación oficial, pero no es la clave de la movida.
 
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Mil quinientos millones de pesos ahorrados, un millar de cargos suprimidos aparentan ser mucho. De nuevo: será menester contarlos y desbrozar por dónde pasa la tijera.
 
En cualquier caso, si se mira al conjunto, el ajuste VIP será irrisorio respecto del total de cantidad de personas prescindidas y  del "ahorro" presupuestario. Constituye, apenas y nada menos, una señal para justificar las cesantías que ya se están produciendo en los gobiernos nacional y bonaerense, sus empresas y reparticiones.
 
En el INTI, en Río Turbio, en Fanazul, en el Hospital Posadas, en muchos programas educativos o de  salud, en los medios públicos (la lista es incompleta) miles de personas son despedidas. Sin discursos edificantes del Presidente, sin palmaditas en el hombro. A menudo sin notificaciones legales, con una "coreo" que incluye la presencia amenazante de fuerzas de seguridad.
 
Sisar por arriba es, como cuadra al programa de Cambiemos, una coartada para podar o talar por abajo, dejando en la calle a miles de argentinos, gente común.
 
Pertenecer a la clase dominante conlleva privilegios. Revistar en la clase trabajadora es muy otra cosa.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: Página12
 

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Con la imagen en caída, Macri anunció poda de cargos y que los familiares de ministros no podrán ser funcionarios
El sacrificio de las hermanitas Triaca. Mariana y Lorena, las dos hermanas de Jorge Triaca que dejaron sus cargos.
23-10-2018 / 13:10
Lejos de bajar un cambio tras la presentación del pedido de juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, siguió disparando "fuego amigo". Reiteró sus críticas a Mauricio Macri, le pegó al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y la trató de imbécil a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
 
La principal aliada de Cambiemos, Carrió, agregó una grave denuncia: que hay "sectores de Prefectura y Gendarmería que engañan" a la ministra de Seguridad, Bullrich. "Le ponen droga para que ella la encuentre, pero -dijo Carrió- continúa el negocio" que mata a los pibes en las zonas vulnerables del país, engendra violencia y delincuencia.
 
"Están haciendo el negocio, pero le entregan una parte porque dicen que están luchando", insistió la diputada, y se indignó con su experiencia personal: "Yo estuve en el Norte, con varias recorridas, y en ningún momento me paró un control. Ni uno solo me paró". Lisa y llanamente, la diputada apunta contra la imbecilidad de una ministra a la que le "plantan" pruebas.
 
A su vez, Carrió pone en el centro de la acusación a la fuerza predilecta por este Gobierno como Gendarmería Nacional, defendida contra viento y marea por Bullrich para la represión, quien había asegurado que no iba a "tirar a ningún gendarme por la ventana" y remató: "Necesitamos a esta fuerza para todo lo que tenemos que hacer".
 
"No voy a comentar sobre eso", dijo, contundente, la ministra de Seguridad, Bullrich, cuando fue consultada acerca de las declaraciones de Carrió. Resulta llamativo que la ministra no se haya defendido. ¿En Cambiemos le tienen miedo a Carrió?
 
Entonces, no es ya una interna política e irrelevante la que abre Carrió, sino que echa sal en las heridas irreparables que deja el tema narco. Lo grave es que no haga la denuncia penal.
 
Pero también, que ningún juez o fiscal actúe de oficio para atacar un mal que hace estragos en las barriadas más vulnerables del país, que se esparce entre los más chicos y se convierte en caldo de cultivo para la muerte de los que más queremos.
 
Entonces, si hasta la principal espada republicana que dice tener Cambiemos pone en entredicho el Estado de Derecho y su farsa, ¿qué posibilidades de Justicia tiene el hombre de a pie, el que no tiene dinero para comprar su impunidad y, acaso ingenuamente, confía en la igualdad constitucional de todos ante la ley?
 
La Opinión Popular

23-10-2018 / 10:10
El presidente Mauricio Macri cuenta con los principales medios a su favor: sintonice la radio que quiera en el dial, el canal de su preferencia en su tv u hojee el diario que desee. Le costará encontrar -probablemente no encuentre- lo que titula, cuenta, muchas veces revela, este medio.
 
Asistimos hoy a la uniformidad de la palabra, a la repetición cansadora del discurso macrista, a la cadena nacional extraoficial, sin matices ni críticas, por medios que la millonaria pauta oficial silencia. Quienes, en medio del desierto informativo, osan contar lo que la mayoría no cuenta son perseguidos y asfixiados.
 
Entonces, ciego como lo es ante cada problema de la Argentina actual, el presidente Macri, con total desparpajo y sin vergüenza dijo ayer que "nunca antes hubo tanta libertad de prensa como ahora". Y que "debemos entender que el país es un coro de voces y que distintas personas cantan distintas canciones".
 
Pero hoy, en la mayoría de los micrófonos y páginas suenan las mismas canciones: las que canta el Presidente, sobre la base de letras alejadas de la gente y su situación. Una realidad desafinada, que muy pocos compran, pero en la que se gastan millones y millones del Estado.
 
Desde que Cambiemos asumió, su política de prensa y comunicacional consiste en un permanente vaciamiento del sistema de medios públicos. Así lo evidencia la lucha de los trabajadores y trabajadoras de la agencia estatal de noticias Télam, que enfrentan los despidos y el vaciamiento a cargo de Hernán Lombardi.
 
En septiembre, trabajadores de la TV Pública denunciaron amenazas y amedrentamiento por parte de un funcionario de la gestión del canal. La acción sindical se había realizado contra el congelamiento salarial y el vaciamiento en la TV Pública. Hermosa calidad institucional la de Macri y Lombardi.
 
"A veces algunos dicen que el Gobierno no debería tolerar que se diga cualquier cosa en los medios, pero esa Argentina se terminó. En la Argentina de hoy cada persona puede decir libremente lo que quiere y piensa". Denuncias sobre persecución a periodistas desmienten totalmente esta afirmación del presidente.
 
"No hay más un Gobierno que genera medios adictos que manipulan información a su favor y mucho menos presionando a periodistas", enfatizó Macri. No se sabe de qué país habla Macri, pero Cambiemos ha hecho todo lo contrario a lo que sostuvo.
 
Lo que ayer dijo el Presidente fue, aunque mentiroso, música para los oídos de empresarios de medios adictos como Clarín y La Nación. Y por más que ahora se relamen, quizá hasta recordaron aquella famosa frase de Perón, resultado de su propia experiencia: "Con todos los medios en contra gané; con los medios a favor, perdí".
 
La Opinión Popular

22-10-2018 / 11:10
22-10-2018 / 10:10
Como el anterior, el nuevo Presupuesto de Mauricio Macri tiene mucho de realismo mágico, con más fantasía que realidad. Un Presupuesto que va camino a convertirse en papel muerto, como la meta inicial del 10% de inflación prevista para este año. Un texto que no contempla un modelo de país basado en el desarrollo y el crecimiento para cambiar el rumbo económico.
 
Hasta las estadísticas oficiales confirman un presente crítico y un futuro de sombras, con mayor recesión, fortísima caída de la actividad, congelamiento del consumo, extinción del mercado interno, tarifazos, inflación galopante del 40% en un año, con la proyección del 50% para fin de año, devaluación y tasas de interés que son las más altas del mundo, pymes obligadas a bajar sus persianas, a bajar salarios o a despedir masivamente.
 
Quienes conservan el trabajo sobreviven como pueden, dando brazadas para no hundirse en el fango de la pobreza; quienes lo perdieron, se resignan a integrar ese cuarto de la población que vive en la marginalidad, caídos del sistema, con la angustia de saberse derrotados, sin esperanzas ni futuro.
 
Es la oposición la que debe dar el debate en tanto representante de un pueblo agredido por las viejas políticas neoliberales. Más cuando el Presidente se empecina con su miopía en un Presupuesto 2019 que es igual o peor de ilusorio que el anterior, aquel que prometía una inflación de 10% y que hoy se encamina hacia el 50%.
 
Ahora, la meta que el FMI impone en esta ley de leyes es el déficit cero. Y el Gobierno debe cumplirla a como dé lugar, para no caer en el default al que nos fueron acercando sus propias decisiones: la bicicleta financiera, la deuda perpetua, la fuga del país de más US$108.352 millones favoreciendo a socios y amigos, los mismos que en la crisis seguirán teniendo su oportunidad con las tasas de interés del 79% y los saltos devaluatorios.
 
Con el nuevo presupuesto, médicos que salvan vidas en hospitales que declinan, sin insumos ni condiciones básicas de higiene ni salarios dignos, contarán con menos recursos para medicamentos, para programas como el de la lucha contra el sida, control de enfermedades endémicas, investigaciones y capacitación profesional.
 
La poda pasará también por la Educación, lo que hoy se refleja en maestros mal pagos que pelean para ganarle a la pobreza; alumnos que egresan sin la mínima comprensión de textos; y escuelas inseguras que son una bomba de tiempo: las muertes de Moreno debieran justificar la indispensable inversión.
 
Hay que construir una alternativa opositora que incluya a todo el peronismo y que sea capaz de enfrentar los problemas generados por Cambiemos. Queremos tener un país independiente, una Patria que alimente como corresponde a todos, que exporte al mundo, que no invite al exilio a los suyos, sino que dé la dignidad de un trabajo bien pago, salud, estudio, una vejez reposada. Un país que sea noticia por su industria, su ciencia, su prosperidad, y no por su pobreza, inseguridad, corrupción.
 
La Opinión Popular

21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

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