Cristina Fernández. La resurrección de ella como adversaria fue la clave para triunfar en las elecciones legislativas 2017.
 
Pero en 2018 hay algo que cambia ante una situación aparentemente similar: los motivos de esta nueva caída. Aún sin considerar el aumento de las naftas, del gas -que en algunos casos llegan hasta el 300%- o del impuesto inmobiliario en algunas provincias como la de Buenos Aires -que puede llegar al 1.000%- son todos incrementos que se alejan del supuesto gradualismo anunciado.
 
El comienzo de la caída de imagen positiva de Cambiemos ocurrió con el saqueo a jubilados y pensionados -cuando se omitió el ajuste del último trimestre 2017, a días de completarlo-. Si le sumamos el cambio posterior en la política monetaria y los errores cometidos en su presentación pública -que no ayudó a dar certidumbre en lo financiero- resulta que hoy día se duda acerca del valor del dólar a futuro así como a la sociedad le preocupa la inflación futura. En especial, aquellos endeudados que creyeron en la oferta gubernamental de los UVA.
 
Luego ocurrió lo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con un audio acerca de su relación 'coloquial' con su empleada domestica en negro, a quien insultó pero ubicó como asesora en un sindicato intervenido por corrupción. En una Administración que padece serios problemas de popularidad por el mote de 'gobierno de ricos', el audio fue durísimo. Y ocurrió justo cuando se establecía el objetivo de bajar 30% la informalidad laboral con el único objetivo de incrementar la recaudación previsional.
 
La totalidad de los consultores en campañas electorales coinciden en que existe una nítida caída de la imagen del gobierno y del presidente Macri que lo ubica entre 40 y 42 puntos, uno de los promedios más bajo desde que asumió. Algunos la sitúan en diez puntos y otros incluso piensan que la pérdida es mayor.
 
Pero el punto de debate entre los consultores-encuestadores está en si la caída es coyuntural o se trata de un fenómeno que llegó para quedarse. En esa polémica, están los que opinan que la administración Macri aprovechó el triunfo electoral para imponer medidas de ajuste  -suba de tarifas, recorte jubilatorio- y está por verse si puede recuperarse.
 
Otros, en cambio, son más contundentes: piensan que el Gobierno está perdiendo la confianza de sus propios votantes, en especial porque no se ve ninguna recuperación económica o porque ya no se transmite convicción en el rumbo del denominado "cambio". Es un debate abierto y las posiciones están planteadas.
 
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                  15:11  |  Miércoles 15 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
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“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 29-01-2018 / 07:01
LOS GLOBOS AMARILLOS SE DESINFLAN Y NO LOGRAN REMONTAR

Las causas del derrumbe de la imagen de Macri y su gobierno

Las causas del derrumbe de la imagen de Macri y su gobierno
Los globos amarillos se desinflan y no logran remontar. El ajuste previsional, el aumento de tarifas, la inflación y el affaire Triaca traspasaron el blindaje mediático de Clarín, La Nación e Infobae hacia Cambiemos. Ocho consultores analizan si el impacto es coyuntural o continuará. Algunos consultores sostienen que el Gobierno de Mauricio Macri está perdiendo la confianza de sus propios votantes.
No sorprende la caída de imagen pública del gobierno de Mauricio Macri, derrumbe que hoy día ya supera el 14%. No es algo nuevo porque ya en marzo de 2016 se había deteriorado un 20%, que luego recuperó, básicamente provocando un aumento de 'la grieta' con Cristina Fernández. La resurrección de ella como adversaria fue la clave para triunfar en las elecciones legislativas 2017.
 
Pero en 2018 hay algo que cambia ante una situación aparentemente similar: los motivos de esta nueva caída. Aún sin considerar el aumento de las naftas, del gas -que en algunos casos llegan hasta el 300%- o del impuesto inmobiliario en algunas provincias como la de Buenos Aires -que puede llegar al 1.000%- son todos incrementos que se alejan del supuesto gradualismo anunciado.
 
El comienzo de la caída de imagen positiva de Cambiemos ocurrió con el saqueo a jubilados y pensionados -cuando se omitió el ajuste del último trimestre 2017, a días de completarlo-. Si le sumamos el cambio posterior en la política monetaria y los errores cometidos en su presentación pública -que no ayudó a dar certidumbre en lo financiero- resulta que hoy día se duda acerca del valor del dólar a futuro así como a la sociedad le preocupa la inflación futura. En especial, aquellos endeudados que creyeron en la oferta gubernamental de los UVA.
 
Luego ocurrió lo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con un audio acerca de su relación 'coloquial' con su empleada domestica en negro, a quien insultó pero ubicó como asesora en un sindicato intervenido por corrupción. En una Administración que padece serios problemas de popularidad por el mote de 'gobierno de ricos', el audio fue durísimo. Y ocurrió justo cuando se establecía el objetivo de bajar 30% la informalidad laboral con el único objetivo de incrementar la recaudación previsional.
 
La totalidad de los consultores en campañas electorales coinciden en que existe una nítida caída de la imagen del gobierno y del presidente Macri que lo ubica entre 40 y 42 puntos, uno de los promedios más bajo desde que asumió. Algunos la sitúan en diez puntos y otros incluso piensan que la pérdida es mayor.
 
Pero el punto de debate entre los consultores-encuestadores está en si la caída es coyuntural o se trata de un fenómeno que llegó para quedarse. En esa polémica, están los que opinan que la administración Macri aprovechó el triunfo electoral para imponer medidas de ajuste  -suba de tarifas, recorte jubilatorio- y está por verse si puede recuperarse.
 
Otros, en cambio, son más contundentes: piensan que el Gobierno está perdiendo la confianza de sus propios votantes, en especial porque no se ve ninguna recuperación económica o porque ya no se transmite convicción en el rumbo del denominado "cambio". Es un debate abierto y las posiciones están planteadas.
 
La Opinión Popular

 
Página12 dialogó con ocho de los consultores más conocidos del país
 
Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP),  sostiene que "la decisión de aprovechar las consecuencias del triunfo electoral para instalar un nuevo ajuste le produce un alto costo al gobierno. Por consiguiente, no debe extrañar a nadie que la imagen positiva del presidente tienda a la baja, con una pérdida de nueve puntos en estos meses y 15 puntos menos que a principios de 2016".
 
"A  esta altura de los acontecimientos no puede decirse que es una simple cuestión coyuntural. Las inversiones no llegan, la economía no arranca, la Argentina se endeuda cada día más, lo que se gana no alcanza para llegar a fin de mes, la temida inflación está con fuerte tendencia al crecimiento y además hay una sensación de que la marcha de economía tiene un rumbo impredecible".
 
 
Enrique Zuleta Puceiro, al frente de Opinión Pública Servicios y Mercados (OPSM), cree que el punto clave no está en los resultados concretos de la economía sino en que se perdió la confianza en el sentido del cambio.
 
"La caída en la opinión pública del gobierno y el Presidente es mayor de lo que la mayor parte de las encuestas hasta ahora publicadas indican. Entre los factores para tener en cuenta, el principal es tal vez la súbita dificultad del gobierno para seguir proyectando una imagen de seguridad en la dirección de sus políticas. Esto es algo decisivo que determina la suerte de todo gobierno".
 
"Mientras que se es capaz de proyectar un sentido claro de la orientación -desde donde se viene y hacia donde se va-, la sociedad acompaña, al costo que sea, y aun sin datos que avalen su confianza. A la inversa, cuando ese sentido de la dirección se pierde, la sociedad retrocede, se protege y deja de acompañar al gobierno".
 
"El gobierno hasta ahora la tuvo, a pesar de la ingenuidad y pobreza de sus estrategias comunicacionales. La perdió a lo largo de una rápida sucesión de errores. Creo que una clave fue imponer reformas mal estudiadas y articuladas, que al menor traspié en la negociación eran rápidamente consensuadas."
 
 
Analía Del Franco, de Del Franco Consultores, considera que el final es abierto y que la mirada hay que ponerla en el mes de marzo. "Efectivamente en estos dos últimos meses su nivel de aprobación descendió desde los niveles que tenía con el alto impacto favorable causado por el resultado de la ola amarilla. Hoy se encuentra en la posición con la que arrancó las elecciones en 2017".
 
"La mirada pesimista es no haber podido retener ese plus logrado en octubre 2017. La mirada optimista es que aprovechó este plus para tomar decisiones no populares como el ajuste previsional. La prueba de fuego es marzo, para este y cualquier otro gobierno".
 
"La llegada de las obligaciones de compra, el comienzo de las clases y una mirada del año en perspectiva justo en un momento crítico. El gobierno de Cambiemos ya pasó por esta situación en marzo del 2017 y se recuperó. Claro que pasó un año y revalidar ahora la confianza no es igual."
 
 
Facundo Nejamkis también deja abierto el diagnóstico. El consultor de Opina Argentina sostiene que  "la agenda de reformas que el gobierno ha propuesto para el año 2018 es muy difícil de asociar con un mejoramiento concreto e inmediato de las condiciones de vida".
 
"La conflictividad alrededor de cuestiones tales como la reforma laboral o la reforma jubilatoria, sumadas a un estado actual de la economía que tampoco la opinión pública visualiza de forma positiva, tiene como efecto el descenso de la imagen del gobierno y del presidente. Es probable que esta agenda se haya decidido en virtud que estamos frente a un año no electoral. Veremos si el gobierno está dispuesto a pagar los costos y si luego tiene estrategias de recuperación".
 
 
Ignacio Ramírez, director del pos- grado de Opinión Pública de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), analiza que ya había una especie de caída tácita incluso en tiempos del triunfo electoral de Cambiemos.
 
"La caída de la imagen del gobierno es posterior a las elecciones. Aquí sugiero revisar y corregir una falsa y apresurada conclusión según la cual las diferentes crisis y errores cometidos por el Gobierno 'le salían gratis'. La opinión pública no reacciona automáticamente, nunca modifica inmediatamente sus opiniones, pero eso no significa que los asuntos públicos resbalen y se evaporen, sin dejar marcas".
 
"Por citar un ejemplo, imágenes como la ausencia insensible del Presidente frente a la crisis del ARA-San Juan (una reacción inédita en términos de comunicación política) se almacenan en la opinión pública y van incubando dudas, malestares".
 
"Y luego la reforma previsional fue la iniciativa que terminó de cristalizar un enojo que la opinión pública venía balbuceando en voz baja y que el Gobierno no alcanzó, o no supo, escuchar a tiempo. También pesa el fin de la pesada herencia como marco narrativo efectivo para desviar las atribuciones de responsabilidades y postergar en la gente la espera de resultados."
 
 
Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados, hace una clara distinción entre lo coyuntural y lo estructural. Y concluye que Cambiemos está empezando a tener problemas de fondo.
 
"Hay dos niveles que casi siempre se presentan en la conformación de la opinión pública: una línea más coyuntural, que es una línea punteada, más sensible y más cambiante; y otra más profunda de mayor consistencia y duración".
 
"El gobierno a partir de diciembre tuvo una caída provocada por aspectos de corto y mediano plazo. En primer lugar, la ley previsional fue sentida como una exacción a los jubilados y pensionados. Esto fue el factor principal del cambio de tendencia a lo que se agregó el ajuste de tarifas y luego lo del ministro Triaca".
 
"En lo profundo, hay otra cuestión relacionada en parte con lo anterior, pero de mayor envergadura. Es el comienzo de un desencantamiento en el universo de votantes de Cambiemos respecto a los resultados de la economía. Parte de la sociedad esperaba una rápida recuperación que pueda ser vivida y sentida por  los ciudadanos; pero eso no ocurre y la esperanza empieza a ser desplazada por la desilusión."   
 
 
Artemio López, de Equis, sostiene que la caída no es para nada coyuntural. "No es un pérdida coyuntural en tanto las medidas socioeconómicas que provocan la caída en la popularidad no lo son. Agregaría que el descenso de la aceptación impacta sobre Macri y se expande a sus principales referentes, en especial la gobernadora Vidal, cuyas medidas de ajuste sobre los ingresos familiares (vía aumento de servicios y tarifas) son muy profundas y en muchos casos imposibles de afrontar para amplios segmentos de hogares de clase media baja y baja."
 
 
Fernando Zack considera que hay una política del oficialismo de aplicar medicina amarga después del triunfo electoral, pero percibe que puede utilizar lo acumulado este año para imponerse en los comicios presidenciales del año próximo.
 
"2018 no es año electoral y, por lo tanto, Cambiemos lo va a aprovechar para implementar una serie de medidas impopulares que le permitan reducir el déficit fiscal y las necesidades de endeudamiento. Es de esperar que durante este año los niveles de apoyo al Gobierno nacional se deterioren aunque eso no implique necesariamente el fortalecimiento de algún dirigente o coalición opositora. El objetivo de Cambiemos es iniciar 2019 con la economía creciendo y la billetera del Tesoro más abultada para poder financiar las buenas noticias necesarias para ganar una elección presidencial."
 
Como se ve, el diagnóstico está discutido. La mayoría de los consultores creen que la administración Macri puede recuperarse pero que las cosas ya no serán como antes. Todos coinciden en que gran parte de las respuestas están en la economía, pero -al menos por ahora- desde la economía las respuestas no son buenas.
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página12
 

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15-08-2018 / 10:08
En las provincias causó sorpresa y, en algunos casos, molestia la decisión unilateral del gobierno de Mauricio Macri de eliminar el Fondo Federal Solidario (Fofeso) a partir de este año y no del próximo, como habían acordado en las últimas reuniones.
 
Además, el anuncio de la modificación en las retenciones que hizo ayer el Gobierno volvió a encender alarmas y advertencias sobre los efectos de insistir en el rumbo de primarización de la economía. La harina y el aceite de soja, complicados por el freno a la reducción de retenciones, son dos de los tres productos del agro con mejor desempeño en las exportaciones.
 
El año pasado, la venta al exterior de harina de soja se ubicó en primer lugar con un monto de u$s9.300 millones, en tanto que el aceite se colocó tercero (detrás del maíz) con un total de u$s3.725 millones.
 
Los sectores de la industria afectados por esta medida descreen además del número que estima el Gobierno de u$s400 millones de ingresos extra este año y creen que se ubicará más cerca de los u$s200 millones. El maletar entre los sectores productivos no es nuevo, pero es cada vez más poderoso.
 
La consultora Synopsis midió que dos de las tres principales preocupaciones de la sociedad son el desempleo y la inflación. Como siempre, "es la economía, estúpido".
 
"The economy, stupid", fue una frase muy utilizada en la política yanqui durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se popularizó y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los aspectos que se consideran esenciales.
 
La Opinión Popular
15-08-2018 / 09:08
Las declaraciones de Carlos Wagner, ex titular de la Cámara Argentina de la Construcción, abrieron una nueva etapa dentro de la causa de los cuadernos. Mal que le pese al Gobierno de Mauricio Macri, y seguramente a dos de sus laderos judiciales el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, se destapó lo que es un secreto a voces: el enorme negociado que hay alrededor de la obra pública y del que se benefician por igual funcionarios corruptos y empresarios.
 
Wagner dejo en orsai al resto de los "colaboradores imputados", conocidos como arrepentidos, al declarar que efectivamente existieron coimas. Y detalló que, desde el 2004 existía un mecanismo por el cual se "arreglaba" qué empresa se quedaba con cada licitación y que su vez, la empresa, una vez obtenida la licitación, debía "retornarle" a los funcionarios entre un 10 y 20% del total de la obra.
 
Y agregó que de este modus operandi formaron parte las siguientes empresas: "Perales Aguiar, Vial Agro, Biancalani, Losi, Fontana Micastro, Marcalba, Iecsa, Chediack, Equimac, Coarco, Cartellone y Vialco, entre otras".
 
En 2004, Iecsa era propiedad de Franco Macri y sus hijos (o sea también de Mauricio) y formaba parte del holding familiar. Fue recién en el 2007 que Franco decide "vender" dicha empresa, por un valor irrisorio a Ángelo Calcaterra, su sobrino y testaferro, quien a su vez la vende en el 2017 a Marcelo Mindlin, un amigo del presidente Macri, luego de quedar implicado por el Caso Odebrecht.
 
"¡Para, para, para! ¿Vos me estás diciendo que Franco y nuestro actual presidente Mauricio Macri, junto a los ex funcionarios K, formaron parte de un mecanismo delictivo para enriquecerse?", podría preguntar Alejandro Fantino en las medianoches de América. "Por supuesto que sí", sería la respuesta. Sin embargo, el juez "de la servilleta"  Bonadio y el fiscal Stornelli, muy cercano a Macri, no parecen haber reparado en este detalle.
 
Este mecanismo tiene un nombre: la "patria contratista" y no es un invento K. Aunque el Gobierno de Macri, con la ayuda de los grandes medios de comunicación y el Poder Judicial quieran transmitir esa idea.
 
Franco Macri y Aldo Roggio son los creadores de la "patria contratista". En 1976 se empezó a utilizar el concepto para definir a un grupo de poderosas empresas proveedoras del Estado que crearon un sistema para hacer negociados a gran escala con la obra pública, convirtiéndose en un sector prebendario del Estado. Macri y Roggio fueron altamente beneficiados por la dictadura militar que además de adjudicarles obras por todos lados, en 1982, les estatizó su deuda.
 
Ayer, el senador nacional Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur) denunció penalmente a Ángelo Calcaterra -primo del presidente Mauricio Macri-, Carlos Wagner y Aldo Roggio, entre otros empresarios, por los delitos de evasión fiscal y lavado de activos.
 
La Opinión Popular

14-08-2018 / 19:08
La oposición al Gobierno neoliberal de Mauricio Macri cuestionó la decisión oficial de eliminar el Fondo Federal Solidario (FFS) y advirtió que será un "duro golpe" para las provincias y municipios.
 
El senador nacional Alfredo Luenzo, del partido Chubut Somos Todos, expresó su repudio a las medidas del Poder Ejecutivo que eliminan el FFS, suspenden la baja de retenciones a los derivados de la soja y reducen los reintegros a la exportación.
 
"Esto va a agravar aún más la crítica situación por la que atraviesa la provincia del Chubut", dijo el senador nacional después de que el ministerio de Hacienda anunciara las tres medidas económicas.
 
La diputada provincial bonaerense por Unidad Ciudadana María Laura Ramírez opinó que la eliminación del FFS es una medida más de "ajuste contra el pueblo", afectando la infraestructura sanitaria, educativa, de vivienda y vial.
 
Hernán Ralinqueo, intendente peronista de la ciudad bonaerense de 25 de Mayo, cuestionó que el Gobierno nacional de Cambiemos "le quite" a su localidad "más de 6 millones de pesos anuales" que llegaban por el fondo sojero. "Es una de las medidas del FMI instrumentada por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Estas son las recetas del nuevo FMI que buscan desfinanciar a los estados municipales", afirmó el jefe comunal.
 
El Bloque de diputados nacionales FPV-PJ expresó su "rotundo rechazo" a las tres medidas anunciadas por Hacienda.  "Ante este nuevo ajuste por más de 65.000 millones de pesos, el Gobierno de Cambiemos profundiza la inestabilidad económica y social del país. Empezó por los bolsillos de los argentinos y sigue por los presupuestos de las provincias y municipios", expresó el bloque en un comunicado.
 
Y agregó: "Macri está dispuesto a hacerle pagar las tristes consecuencias de su modelo neoliberal y centralista al pueblo trabajador argentino, dejando de lado el fin redistributivo y federal del Fondo Federal Solidario".
 
La Opinión Popular

14-08-2018 / 09:08
La política económica del Gobierno neoliberal de Maurico Macri volvió a exhibir ayer su fracaso, a naufragar en medio de la tormenta. El dólar cerró en un precio récord de $30,72, agravando la espiral inflacionaria y llevando más presión a los precios que se pagan en las góndolas.
 
Culparán en el gobierno de los CEOs al tsunami financiero global. Pero, ¿por qué si el resto del mundo estornuda el país pesca una pulmonía? Si la crisis turca y la guerra comercial de Donald Trump repercuten en el país es por la debilidad de la moneda, cada vez más devaluada, con menos poder de compra; por el enorme déficit fiscal y comercial;  por efecto de una economía que no exporta valor agregado y en cambio importa a granel.
 
Esto empuja a la desaparición de las industrias nacionales, asfixiadas como todos por tarifazos, aumentos en sus insumos a precio dólar, presiones impositivas; por un modelo de país que privilegia la especulación antes que la producción, que permite la entrada y salida descontroladas de capitales golondrinas.
 
En esa incertidumbre, sin garantías de nada ni seguridad jurídica, de repente se abrió la caja de Pandora que significaron los "cuadernos de las coimas". Un escándalo que sumó leña al fuego y que espantó más a los inversores que, despavoridos, huyen a refugiarse en el dólar.
 
Por eso ayer, ni los anuncios desesperados que realizó el "equipazo" económico del Presidente alcanzaron para calmar al mercado: no fue suficiente con la suba de la tasa de interés del 40 al 45% (que redundará en mayor recesión y más asfixia financiera para el sector productivo); ni con la suspensión de la subasta diaria de divisas ni con el nuevo cronograma de cancelación de Lebacs para intentar reducir la millonaria deuda del Banco Central.
 
Estas medidas (a pedir del FMI), que el mercado no "compró", resultan más dañinas que paliativas: además de la desbocada devaluación, las acciones argentinas continuaron desplomándose hasta un 11% en la bolsa de Nueva York; y el riesgo país (que a medida que sube encarece el financiamiento internacional, la deuda de todos, y espanta inversores) trepó a los 748 puntos, su mayor nivel en casi cuatro años.
 
Y una mayor devaluación quita más poder adquisitivo, congela el consumo, se frena la cadena de pagos, profundiza la recesión e incide negativamente sobre la inflación: suben los precios de los combustibles, y con ellos, el transporte, los alimentos y cualquier producto importado de los que se exhiben en las góndolas.
 
La posibilidad de un default, incluso con un acuerdo vigente con el FMI, ya no es considerada descabellada. Asistimos a un modelo de país que ya sufrimos en 2001: el de un Estado a merced de los ricos, una nación que se empobrece y se vuelve colonia. Una película vieja con la que ya sufrimos, que no queremos seguir viendo.  
 
La Opinión Popular

13-08-2018 / 16:08
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