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Sociedad e Interés General - 29-01-2018 / 06:01
EFEMÉRIDES POPULARES

Vuelve a ser puesto en vigencia, por el gobierno de Frondizi, el plan represivo antiperonista

Vuelve a ser puesto en vigencia, por el gobierno de Frondizi, el plan represivo antiperonista
El gobierno de Frondizi puso en marcha el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) dando lugar a una ola de allanamientos y arrestos en todo el país. El objetivo era terminar con la conflictividad obrera que obstaculizaba sus planes de gobierno y para concretarlo acudió a las Fuerzas Armadas. Con el plan Conintes, el gobierno permitía la aplicación de las penas previstas por el Código de Justicia Militar, entre ellas, el juicio sumario.
En marzo de 1960, el gobierno de Arturo Frondizi, jaqueado por paros y movilizaciones de obreros peronistas y estudiantes, sanciona el Plan Conintes que suspende los derechos constitucionales de huelga, y llena las cárceles de militantes gremiales y políticos opuestos a la entrega del país a los monopolios extranjeros que comienza a perpetrarse. El Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) fue un plan represivo que permitía al presidente restringir la vigencia de los derechos y garantías constitucionales y habilitando la militarización de la sociedad, que se mantuvo vigente hasta agosto de 1961.
 
Pero, el 29 de enero de 1962, el presidente Frondizi y los tres secretarios militares firman un acta comprometiéndose a la proscripción de Juan Perón: «El retorno de Perón es imposible». Vuelven a habilitar el decreto 4161, que ilegaliza el peronismo (que en las últimas elecciones libres, en 1954, había ganado por el 62 % de los votos). Y vuelve a quedar prohibido pronunciar el nombre de Perón (que mencionan elípticamente como «el tirano prófugo»).
 
Comenzaba otra etapa en la vida política argentina con decenas de dirigentes sindicales encarcelados y con movilizaciones de trabajadores que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder; y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase obrera durante el gobierno justicialista.


 Reivindicando a Néstor Kirchner

Por Blas García
Represión anpiperonista y Plan CONINTES
 
El Pacto Perón- Frondizi fue un acuerdo que hizo que Frondizi ganara las elecciones las de 1958. Por ello, inicialmente el gobierno de Frondizi derogó varios instrumentos de represión contra el peronismo y el movimiento obrero.
 
En esa línea, el 26 de junio de 1958, el Congreso Nacional derogó el decreto ley 4161/56 sancionado por la dictadura para prohibir al peronismo, y sancionó una ley de amnistía que dejó en libertad a los miles de peronistas y sindicalistas encarcelados por la Revolución Libertadora. También derogó la Ley de Residencia n.º 4144, dictada en 1902, que el sindicalismo argentino venía denunciando desde su misma sanción.
 
Sin embargo, su política económica y educativa antipopular generaron gran resistencia entre los sindicatos y el movimiento estudiantil, como las grandes huelgas de los trabajadores petroleros, ferroviarios, de la carne, bancarios y metalúrgicos, y las grandes movilizaciones obrero-estudiantiles, organizadas por la FUA contra las universidades privadas conocidas por uno de sus eslóganes, «Laica o libre».
 
En 1958, a poco de asumir como presidente de la Nación, Arturo Frondizi dictó el decreto secreto 9880/1958, del 14 de noviembre, que permitía al presidente declarar el «estado conintes» (conmoción interna del estado), restringiendo la vigencia de los derechos y garantías constitucionales y habilitando la militarización de la sociedad y la declaración del estado de sitio.
 
El Plan Conintes de Frondizi permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales como La Plata, y autorizaba a las fuerzas armadas a realizar allanamientos y detenciones (en las cuales se interrogaban a sindicalistas y peronistas) sin cumplir las normas constitucionales. Además, durante el «estado conintes» se declararon ilegales las huelgas y manifestaciones.
 
Hubo 1566 atentados realizados durante el gobierno de Frondizi -de donde resultaron asesinadas 17 personas entre civiles y militares- lo que determinó que en la reunión entre el presidente y los comandantes de las tres armas del 14 de marzo se dispusiera poner en ejecución el plan Conintes.
 
En un principio los militares requerían otras medidas, como la ley marcial, la cual conllevaba la posibilidad de aplicar la pena de muerte. El teniente general Carlos Severo Toranzo Montero le había dicho al presidente: «(...) y con expresa constancia de fusilar a todo aquel que sea descubierto in fraganti. La ley marcial, de esta manera, va a limitar el terrorismo».
 
Para evitar esto, Frondizi dio ejecución por segunda vez el Plan CONINTES. Así fue que el 14 de marzo de 1960, con el fin de reprimir las huelgas y protestas estudiantiles, el presidente Frondizi aplicó otra vez el Plan CONINTES y declaró a todo el país en «estado de conmoción interior del Estado».
 
Bajo el estado conintes, el Gobierno de Frondizi detuvo a cientos de opositores, sindicalistas y activistas estudiantiles; a estos presos se los llamó «presos Conintes». También intervino a los sindicatos.
 
Para concentrar a los detenidos, Frondizi habilitó las prisiones militares de Magdalena y Punta del Indio, y reabrió la cárcel de Tierra del Fuego, instalada en la Isla de los Estados, que Perón había clausurado en 1947. Algunos de los presos famosos de ese momento fueron el comunista Rubens Íscaro, los peronistas Andrés Framini y José Ignacio Rucci, y el folclorista paraguayo José Asunción Flores.
 
Recién el 2 de agosto de 1961, Frondizi dio por terminado el estado conintes. Pero, el 29 de enero de 1962, el presidente Arturo Frondizi y los tres secretarios militares firman un acta comprometiéndose a la proscripción de Juan Domingo Perón: «El retorno de Perón es imposible». Vuelven a habilitar el decreto 4161, que ilegaliza el peronismo (que en las últimas elecciones libres, en 1954, había ganado por el 62 % de los votos). Vuelve a quedar prohibido pronunciar el nombre de Perón (que la dictadura menciona elípticamente como «el tirano prófugo»).
 
Estas normas fueron impugnadas en varios casos y llevó a que la Corte Suprema de Justicia nombrada en 1958 por el presidente constitucional Frondizi con acuerdo del Senado de la Nación, se pronunciara a favor de la validez constitucional de las leyes 13.234 y 14.785, y de los decretos 2628/60 y 2639/60.
 
En esos fallos la Corte sostuvo que era "notoria la existencia del estado de subversión y violencia generalizada" y convalidó "las tareas de investigación, para el arresto, la intervención de los Consejos de Guerra Especiales, el allanamiento de domicilios y la adopción de los procedimientos sumarios del Código de Justicia Militar", aclarando que como el decreto 6495/61 derogó los decretos 9680/58 y 2628/60, no subsistían las condenas militares impugnadas legalmente.
 
Un fallo ha considerado al Plan Conintes como un antecedente inmediato de la doctrina de seguridad nacional.
 
Fuente: Wikipedia

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15-10-2018 / 19:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2018 / 19:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

15-10-2018 / 07:10
Encabezando la reacción oligárquica, el general Eduardo Jorge Ávalos y el almirante Héctor Vernengo Lima, de Ejército y Marina respectivamente, pidieron al presidente Edelmiro J. Farrell que destituyese a Juan Perón por su política popular y obrerista. Este fue detenido y llevado a la isla prisión de Martín García.
 
El 15 de octubre de 1945, el capitán Miguel Ángel Mazza, médico y amigo personal de Perón, entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón"lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario". Farrell asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, general Ávalos.
 
El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida.
 
Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el almirante Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera excesiva buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.
 
Por su parte, la embajada yanqui celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista".
 
Pero los imperialistas yanquis se equivocan. Disconformes con la medida, amplios sectores populares comienzan a movilizarse en todo el país para exigir y reclamar la libertad del que comenzaba a ser su Líder. Lo hicieron como clase obrera, utilizando el medio de lucha de los proletarios: la paralización de actividades.
 
El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios tucumanos. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse. Y la cúpula de la Central Obrera, ante los reclamos de los gremios del interior, convoca al Comité Central Confederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen declarar una huelga general en todo el país.
 
Va madurando el histórico 17 de octubre.
 
Escribe Blas García

Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.

13-10-2018 / 18:10
13-10-2018 / 17:10
El 14 de octubre de 2001 se realizaron en nuestro país elecciones legislativas para renovar las Cámaras de Senadores y de Diputados de la Nación. Sin embargo, no había entusiasmo en la sociedad. La crisis económica arreciaba y el riesgo país se elevaba por las nubes. Nuevamente al frente de la economía, Domingo Cavallo confirmaba que sus políticas sólo servían para prohijar operaciones de saqueo, y que en su arcón de los milagros no guardaba la fórmula mágica para evitar el inminente default de una deuda externa que por entonces parecía impagable.
 
Las provincias recurrían a la Justicia para obtener el pago de la coparticipación atrasada. Hacía rato que la Alianza se había fracturado y el presidente Fernando De la Rúa en cada participación mediática se afanaba por consumir los últimos residuos de confianza que guardaba una sociedad que había despertado de golpe de la fantasía menemista de la pizza con champagne, el dólar barato y las relaciones carnales con EE.UU.
 
Aunque las elecciones ofrecían la oportunidad de recambiar el funcionariado político, de modificar la composición de del Senado condenado por la opinión pública entre las denuncias de Moyano, la tarjeta Banelco del ministro Flamarique y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez, los grandes medios habían adoptado una estrategia que instigaba al ejercicio del denominado "voto bronca", la abstención o la anulación del voto.
 
El oligopolio Clarín había definido la agenda e impuesto la clave; y la mayoría de los medios le sirvieron como caja de resonancia y competían entre sí para ver quién sugería la leyenda más ingeniosa para introducir en los sobres electorales: "Todos prometen. Nadie cumple. Vote a Nadie"; "Vote a Clemente: a lo mejor no roba porque no tiene manos"; "Vote a las prostitutas: votar a sus hijos no dio resultado". 
 
Ante tanta creatividad, la feta de salame sugerida por Eduardo Feinmann desde la pantalla de América TV se destacaba. ONG, asociaciones, partidos políticos ubicados en los extremos del mapa electoral, a derecha y a izquierda, celebraban el colapso de las instituciones republicanas. Dos meses después, el 19 y 20 de diciembre, ese planteo anti político dejaba paso a la represión y la muerte.
 
La Opinión Popular

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