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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 27-01-2018 / 17:01
SE AGUDIZA EL ENFRENTAMIENTO DEL GOBIERNO Y LA BANCARIA: SE ANULÓ LA “CUOTA SOLIDARIA” AL GREMIO

Otro ataque macrista contra la clase trabajadora

Otro ataque macrista contra la clase trabajadora
El polémico Triaca emitió una resolución en la que le quita el aporte que hacían los trabajadores del sector bancario no afiliados a ese sindicato. Tras varios desencuentros con el macrismo, el Ministerio de Trabajo endureció su postura hacia el sindicato conducido por Sergio Palazzo, que dejará de percibir una suma millonaria. En total, unos 45.000 empleados ya no aportarán más la "cuota solidaria". La decisión podría afectar a otros gremios.
El gobierno de los CEOs de Mauricio Macri dio un nuevo paso en su avanzada contra los trabajadores y sus sindicatos. A través de una Resolución publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Trabajo anuló la "cuota solidaria" que la Asociación Bancaria, conducida por Sergio Palazzo, percibía en concepto de aporte de los trabajadores del sector no afiliados a ese gremio.
 
La "cuota solidaria" forma parte del acuerdo que la Asociación Bancaria junto a las patronales alcanzaron durante la negociación paritaria correspondiente al año pasado y que fue además homologado por las actuales autoridades del Ministerio de Trabajo. En ese sentido, en el gremio entienden que la resolución que se publicó en el Boletín Oficial carece de peso legal para desmantelar, aunque sea en un solo ítem, el acuerdo paritario.
 
Sin embargo y más allá de la queja de La Bancaria, el ministerio que conduce Jorge Triaca, quien sigue escondido de vacaciones tras el escándalo desatado luego de que una ex empleada lo denunciara por tenerla "en negro", esgrime en la Resolución 2-E/2018 que el descuento solidario sería una suerte de "afiliación forzada" o "compulsiva".
 
La medida le asesta un golpe a los ingresos de la asociación liderada por Palazzo, quien también es referente de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) y uno de los dirigentes más críticos de las políticas neoliberales de la administración de Cambiemos. Se da además en medio de la paritaria de los bancarios, en la que las cámaras empresarias por ahora ofrecen un escaso 9 por ciento de aumento anual.
 
En el gremio bancario nadie duda de que esta es una resolución que fue impulsada por los bancos privados y acordada con el gobierno de los ricos de Macri porque con ella buscan abrir otro frente de conflicto en el marco de la ya compleja negociación salarial que lleva adelante el sector.
 
Por ahora las asociaciones patronales insisten en ofrecer apenas un nueve por ciento de aumento salarial y el gremio, además de rechazar la oferta, ya prepara medidas de acción directa que serán debatidas y aprobadas en el plenario de secretarios generales previsto para el próximo jueves.
 
Para los dirigentes del sindicato la medida es claramente ilegal y el próximo 1 de febrero definirán, en una reunión del plenario de secretarios generales, la metodología de la protesta frente a lo que consideran un nuevo ataque macrista en el marco de la complicada negociación paritaria que llevan adelante.
 
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 Otro ataque macrista contra la clase trabajadora

Luego de marcados desencuentros con el líder de La Bancaria, Sergio Palazzo, el Gobierno tomó una decisión que confirma el endurecimiento de su estrategia frente al gremio.
 
A través de una resolución del Ministerio de Trabajo, se dio por finalizada la "cuota solidaria", con lo cual, el sindicato liderado por un referente aliado al kirchnerismo, dejará de percibir una suma millonaria.
 
Se trata de un mecanismo por el cual unos 45.000 empleados no afiliados al gremio (sobre un total de 110.000) deben aportar en forma compulsiva el 1% de su salario.
 
A la hora de evaluar el impacto, considerando una remuneración mínima de $25.500, con esta baja del aporte dejarían de ingresar a las arcas del sindicato $1,1 millón al mes. La medida tendrá aplicación a partir del 1° de febrero, con el pago de las remuneraciones de enero.
 
Según explicó el ministerio de Trabajo, "dicha contribución solidaria resulta ser un aporte que, si bien la ley lo considera obligatorio para todos los trabajadores no afiliados, posee como características el ser extraordinario, es decir no permanente, como si lo es lo cuota sindical que mensualmente se retiene a los trabajadores afiliados".
 
Por eso, el texto agrega que "habiéndose vencido el plazo de vigencia de los acuerdos por los cuales se pactaron los aportes solidarios, no corresponde continuar reteniendo dichos aportes a los trabajadores no afiliados a la entidad sindical, todo ello en aras a defender no solo su salario y el carácter alimentario que posee el mismo, sino también los derechos que podrían verse vulnerados por la aplicación en el tiempo de una cláusula que se encuentra actualmente vencida".
 
"La imposición del pago de un aporte o contribución de solidaridad sindical a los trabajadores no afiliados exige para su validez que el aporte tenga un objeto determinado y no vaya a recursos de manera indefinida, que tenga un monto razonable, que no se equipare con el importe que abonan los afiliados en concepto de "cuota sindical" y que tenga una limitación en el tiempo", amplía el Ministerio.
 
Para luego agregar que "la falta de una limitación temporal, constituiría una configuración temporal lesiva que, de una manera ostensible, implicaría una carga destinada a lograr una compulsiva afiliación".
 
Claro que, más allá de estos argumentos, hay un escenario de fuertes desencuentros entre el Gobierno y La Bancaria. De hecho, la medida se tomó en un contexto en el que el gremio está reforzando la pelea por las paritarias, frente a un Gobierno que se esfuerza por imponer el tope del 15% y sin la posibilidad de fijar "cláusulas gatillo".
 
Cabe destacar que Palazzo rechazó de plano la oferta de una suba salarial del 9% con ajuste por inflación que propusieron las cámaras del sector y reiteró su pedido de un 15% pero además, manteniendo la cláusula gatillo, que sí formó parte del acuerdo firmado el año pasado.
 
El gremio convocó a un plenario el jueves próximo y, según trascendió, estudia avanzar con medidas de fuerza ante la falta de avance en el tema salarial. "Si siguen en esa posición de darnos solo un 9% de aumento les haremos una medida de fuerza", afirmaron desde el sindicato.
 
"Lo único que hay es un pedido de una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo el próximo 30 de enero pero los bancos no modificaron su propuesta de 9% de aumento anual para 2018 y no nos ofrecieron tampoco respuestas sobre los numerosos puntos propuestos para la paritaria. Además, están promoviendo de forma decidida acciones para dañar a los trabajadores de la actividad", dispararon desde el gremio.
 
Como "frutilla de postre", hubo otro gesto que molestó al Gobierno: Palazzo participó de un asado con dos referentes gremiales enfrentados con el macrismo, como Luis Barrionuevo y Hugo Moyano, en el que se difundió un duro documento contra de la política oficial.
 
A través del mismo, los dirigentes gremiales mostraron su preocupación por "un gobierno de CEO, directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales" que "beneficiaron de manera ostensible a sus propios intereses".
 
Además, indicaron que eligieron al peronismo como enemigo para "la construcción de un relato desde un lugar confortable", razón por la cual atacaron a exfuncionarios y sindicalistas con investigaciones por corrupción.
 
"El dialogo pasó a ser un monólogo, mesas a las que sentados todos, nadie se iba con obligaciones (salvo, por supuesto, los trabajadores)", indica el comunicado.
 
También señala que la gestión de Mauricio Macri sólo perjudicó el poder adquisitivo, blanqueó las deudas de los evasores, redujo sueldos y jubilaciones y endeudó al país de manera inaudita.
 
Por lo tanto, la central obrera repudió los cambios en materia laboral y previsional, exigió paritarias libres y sin tope, mostró su acompañamiento a las organizaciones que están en contra de las medidas y llamó a crear un comité de expertos para discutir el modelo de país.
 
 
Un nuevo Moyano
  
Sin el camionero al frente de los reclamos, ahora el líder bancario pasó a encabezar la oposición gremial a los cambios en materia laboral, previsional, tributaria y fiscal.
 
Su corriente tuvo un papel protagónico en la manifestación en el Congreso, en la que además de agrupaciones de izquierda y movimientos sociales participaron sectores de la CGT.
 
Palazzo encabeza la Corriente Federal de Trabajadores, bajo la cual se agrupan medio centenar de sindicatos vinculados al kirchnerismo y que, desde allí, presionan para catapultarlo como el futuro titular de la CGT.
 
La misma ambición que el camionero, hoy secretario gremial de la central obrera, con la diferencia que ahora Palazzo pasó a capitalizar el rol de sindicalista "duro".
 
Palazzo, además, viene de reforzar su alianza sindical con el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTEBA), Roberto Baradel.
 
A ambos los une la pelea por las subas salariales: Baradel acaba de rechazar enfáticamente que la paritaria del sector pueda cerrarse con un aumento salarial del 15%, por entender que ese número es "irrisorio" y representa "un ensañamiento con los trabajadores"
 
La gobernadora María Eugenia Vidal fue testigo de su capacidad de daño. En una acción inédita, el año pasado el bancario paralizó el BaPro por tres días para rechazar la ley sancionada por la legislatura bonaerense que eleva la edad jubilatoria de los empleados de 57 a 65 años.
 
La protesta fue de tal magnitud que, por primera vez en años, contó con la adhesión de la plana gerencial de la entidad. Incluso, hubo que abastecer de urgencia cajeros en algunos municipios.
 
Ahora, el conflicto amenaza con escalar. Es que, por primera vez, el bancario tiene varios frentes abiertos: además de las dificultades para cerrar la paritaria y el fin de la "cuota solidaria", también enfrenta la avanzada de Vidal en el BaPro, el banco con mayor cantidad de afiliados en la actividad.
 
Fuente: iProfesional
 

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20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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