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Sociedad e Interés General - 25-01-2018 / 19:01
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 26 DE ENERO DE 1972 EL PJ OBTIENE SU PERSONERÍA JURÍDICA

El Partido Justicialista emerge de la proscripción y la ilegalidad

El Partido Justicialista emerge de la proscripción y la ilegalidad
El 26 de enero de 1972, el Partido Justicialista, como expresión electoral del Movimiento Peronista, proscripto desde 1955, vuelve a obtener su personería jurídica. Eran épocas de gobiernos civiles seudo democráticos (Frondizi, Illia) o dictaduras militares (Aramburu, Onganía, Lanusse) y se convivía en la ilegitimidad política como si fuera normal que así sea. Se daba por aceptado que el peronismo no podía participar de la vida política. De esto se beneficiaban todos los políticos gorilas, especialmente los radicales.
El 26 de enero de 1972, el Partido Justicialista, como expresión electoral del Movimiento Peronista, proscripto desde 1955, vuelve a obtener su personería jurídica.
 
Se vivía entre gobiernos civiles seudo democráticos (Frondizi, Illia) o dictaduras militares (Aramburu, Onganía, Lanusse) y se convivía en la ilegitimidad política como si fuera normal que así sea. Se daba por aceptado que el peronismo no podía participar de la vida política. De esto se beneficiaban todos los políticos gorilas, especialmente los radicales.
 
Pero, asediadas por el incremento de la protesta social, el fenómeno insurreccional con las sucesivas "puebladas" que se produjeron desde el Cordobazo en 1969 hasta mediados de 1972, y frente al creciente predominio de la guerrilla, las Fuerzas Armadas se vieron ante la necesidad imperiosa de producir una apertura política destinada al restablecimiento del libre juego democrático.
 
La dictadura militar de la "Revolución Argentina", continuadora del proyecto iniciado durante la llamada "Revolución Libertadora", lanzó un plan político: el Gran Acuerdo Nacional (GAN) que pretendía lograr una transición democrática controlada por el poder militar.
 
Luego de reconocer al PJ en la Capital Federal, la justicia electoral extendió la personería política al justicialismo en todo el país. No obstante, este reconocimiento, no implicaba que el proceso de legalización estuviera terminado.
 
En tal sentido, entre febrero y junio de 1972, se intentaría consolidar la estructura partidaria del PJ; formando las distintas conducciones provinciales y perfilando el camino de las candidaturas. 
 
En Córdoba se constituyó el Partido Justicialista y me tocó integrar la primera Junta Provincial del PJ, presidida por el legendario Ricardo Obregón Cano. El que esto escribe tenía 24 años y representaba a la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP).
  
Escribe: Blas García

El 17 de octubre, Perón, el proletariado nacional y el quiebre del modelo dependiente
Blas Garcia

El Partido Justicialista 
 
EL PJ fue creado en 1945 por Juan Perón y participó en las elecciones de 1946 con el nombre de Partido Laborista. Era un partido pequeño, de origen sindical, y con el aporte de otros sectores como la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, agrupaciones nacionalistas y el apoyo mayoritario de los trabajadores, consiguió llevar a Perón a la Presidencia.
 
El partido adoptó luego el nombre de Partido Peronista y más tarde Justicialista. El nombre provenía del lema del movimiento, que proclamaba la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
 
 
El golpe gorila y antipopular
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón, que significó la interrupción del proceso de liberación e independencia nacional. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora", asumen el mando y Perón marcha a un exilio que duraría 17 años.
 
Los partidos políticos respaldan el golpe. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza". Incluso radicales como Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores, comandos civiles y luego funcionarios de la "Libertadora".
 
 
La represión militar
 
Se inició así un período de 17 años, en que el Partido Justicialista estuvo proscripto, no pudo participar en elecciones, aunque a veces lo hiciera bajo el rótulo de otros partidos, a los que se los denominó "neoperonistas".
 
Ante el rechazo popular, se agudiza la represión, llevándose a la práctica decretos como el 4.161, que desautoriza toda actividad peronista (se prohíbe y se castiga con la cárcel nombrar a Perón y a Eva Perón, tener sus retratos o símbolos, cantar la marcha peronista, etc.); se intenta destruir los sindicatos (se interviene la CGT, se asaltan los locales partidarios y se encarcela a los dirigentes más representativos); también se proscribe electoralmente al peronismo y se secuestran los restos mortales de Eva Perón.
 
En la génesis de todos los acontecimientos políticos populares estaba la lucha por el retorno de Perón a la Patria y al poder. Y con los justicialistas que resisten a la dictadura llenaron las cárceles del país, incluso el rehabilitando penal de Tierra del Fuego, como también cuarteles, comisarías y hasta escuelas y barcos.
 
El 22 de Febrero de 1956 estalla un polvorín militar en el Gran Buenos Aires, cerca de la General Paz, y se suceden diferentes atentados: comienza a hablarse de la Resistencia Peronista, una sorda resistencia inorgánica, asentada en la clase trabajadora, con tres polos de desarrollo: la fábrica, el barrio y los militares peronistas.
 
 
La epopeya de la resistencia
 
A los justicialistas no se les reconocía ningún derecho, y en esa tarea contribuyeron todos los partidos políticos, las corporaciones económicas. La Iglesia, en silencio absoluto.
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema económico, social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El activismo peronista luchaba infructuosamente por el retorno de Perón, realizando sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov", etc.
 
Eran las épocas en que John William Cooke es nombrado Delegado Personal del general Perón para encabezar la resistencia y se levantan los programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) Huerta Grande (1962) y el Programa del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos.
 
 
El peronismo busca alternativas
 
El peronismo proscripto buscó formas alternativas para expresarse. Lo encontró en el movimiento sindical organizado, como la C.G.T. o las 62 Organizaciones. Este movimiento sindical presionó, hostigó, actuó como verdadera oposición política.
 
Además, el justicialismo participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
En 1958 hay elecciones generales con el peronismo proscrito. El general Perón ordena votar a Arturo Frondizi, quien gana. Y en 1960 se realizan elecciones en todo el país para renovar parcialmente la cámara de Diputados. La expresión del peronismo proscrito, el voto en blanco, vuelve a ser mayoría.
 
 
Frondizi y el Conintes
 
Luego vendrá el plan represivo Conintes, ideado por los militares antiperonistas y Frondizi como una maquinaria jurídico-militar encargada de encarcelar a militantes, desarmar organizaciones de base y dejar cesante a trabajadores por su filiación peronista. Durante su ejecución, fueron cerradas muchas unidades básicas y sus dirigentes sufrieron persecución y cárcel por defender los ideales y a sus compañeros.
 
En 1962 se produce la concesión de las elecciones, con participación del peronismo, porque Frondizi, acaso en su ceguera final, creía que sería derrotado. Triunfa el compañero Andrés Framini en la provincia de Buenos Aires y se acaba todo. Las provincias donde triunfó el peronismo son intervenidas y los comicios anulados.
 
Los años 62 y 63 fueron un lapso durante el cual el sindicalismo peronista no sólo mantuvo su poderío, sino que logró acrecentarlo con la recuperación de la C.G.T.
 
Se hacen más nítidas las dos tendencias dentro del movimiento sindical, características de toda la década: el vandorismo negociador por un lado, y un sector más combativo, dispuesto a la confrontación, por el otro.
 
En 1963, por decreto el gobierno de Guido, sucesor de Frondizi, establece que el nombre de Perón o Peronismo, así como cualquier otro símbolo o denominación afín, quedan prohibidos bajo pena de perder todo derecho político quienes lo utilicen con fines electoralistas. (Una reedición recalentada del decreto 4161)
 
En 1965, el Peronismo (a través de la Unión Popular) gana las elecciones provinciales. El Peronismo proscripto gana en 9 provincias y obtiene 44 diputados nacionales. El voto en blanco triunfa en todo el país y el candidato radical Arturo Illia, con apenas el 24 % de los votos asumirá poco después la presidencia.
 
 
El golpe de Onganía
 
En junio de 1966 el presidente Arturo Illia es derrocado. Con la Revolución Argentina asume como presidente el general Juan Carlos Onganía. El golpe militar se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
Mediante la Ley 18,894 Onganía prohíbe toda forma de participación política, consustanciado con la Doctrina de Seguridad Nacional. Se pone fin a la autonomía universitaria y las facultades son intervenidas violentamente en lo que se conoce como Noche de los Bastones Largos.
 
 
El Cordobazo
 
A partir del golpe de 1966 la verdadera oposición al régimen gorila irá surgiendo cada vez más de las filas de la juventud.
 
Como consecuencia de la derogación de regímenes laborales por parte del gobierno, los trabajadores de varias provincias inician movilizaciones y huelgas.
 
En Corrientes, en un enfrentamiento entre estudiantes y policías muere el estudiante Juan José Cabral. En Rosario muere el estudiante Alberto Ramón Bello,  se realiza una marcha de protesta por la muerte del obrero metalúrgico Norberto Blanco.
 
El 29 de mayo de 1969 se produce el Cordobazo, un estallido popular contra la dictadura, con enfrentamientos violentos de las fuerzas de seguridad con trabajadores y estudiantes.
 
 
"Luche y vuelve"
 
En 1971, asume el general Alejandro Agustín Lanusse, que encarna el poder real en la última fase de la Revolución Argentina. Será el encargado de preparar la vuelta a una democracia tutelada por el poder militar.
 
En 1972 el Partido Justicialista obtiene su personería y Lanusse anuncia las elecciones nacionales para el 11 de marzo. El 17 de noviembre, luego de diecisiete años de exilio, Juan Perón retorna a la Argentina.
 
El eje del "luche y vuelve" y de la campaña electoral de 1973 fue la militancia de la Juventud Peronista.
 
En 1973 se produce una cómoda victoria peronista en los comicios. Termina el duro período de 17 años de persecuciones y atropellos, con la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima que triunfa por el 49% de los votos (Cámpora al gobierno, Perón al poder, era el lema de la militancia).
 
El FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) fue el instrumento electoral utilizado por el peronismo en esta circunstancia, del que formaron parte otros partidos menores.
 
Escribe: Blas García

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15-10-2018 / 19:10
El 16 de octubre de 1798, en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, nace Martiniano Chilavert. Fue un militar argentino de destacada participación en la guerra del Brasil y en las guerras civiles entre federales y unitarios. En su última etapa de exilio, al enterarse de la batalla de Vuelta de Obligado (en que una flota anglofrancesa ataca el territorio argentino), aunque opositor político decidido a Juan Manuel de Rosas, en abril de 1846 le ofreció sus servicios. En esto, Chilavert compartía las ideas del general José de San Martín.
 
En el conflicto que enfrentó a Rosas con Justo José de Urquiza y el esclavista Imperio del Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas brasileñas hasta agotar la munición. Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar y así terminó la batalla.
 
Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. Allí contestó las insolentes provocaciones del entrerriano y este ordenó su fusilamiento por la espalda (castigo usualmente aplicado a los traidores), pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, el 4 de febrero de 1852, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Su cadáver permaneció insepulto varios días.
 
A los pocos días, Urquiza ordenó el fusilamiento del regimiento completo de Aquino, desde oficiales hasta el último soldado y los colgó de los árboles de Palermo.
 
La Opinión Popular

15-10-2018 / 19:10
Juan Perón había surgido a la vida política dos años antes, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y había dignificado al obrero otorgando derechos vulnerados desde siempre. Unidos en el odio a Perón y defendiendo sus intereses, el frente oligárquico logra aislarlo, despojarlo de todos su cargos forzando su renuncia y recluirlo en la isla de Martín García. Parecía que una vez más en nuestra historia, los que más tenían, los que hacían las  leyes, los que vivían del trabajo ajeno, imponían su voluntad omnipotente.
 
Pero los trabajadores argentinos reaccionan y en la mañana del lunes 16 de octubre de 1945, los dirigentes de la CGT se entrevistan con presidente Edelmiro J. Farrell, al cual le trasmite su preocupación por la situación del coronel Perón, así como que algunos gremios han empezado a salir a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres de la oligarquía y del conservadorismo.
 
Por su parte, la Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que"desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres".
 
A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión".
 
Los partidos de "izquierda" de la oligarquía, más que confundidos, no saben de donde sale esa "chusma" peroniana, como la denominan despectivamente, que nada tiene que ver con el modelo de obrero de sus libros y manuales, pulcro y atildado, con el que están acostumbrados a tratar.
 
A la tarde se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11, "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora".
 
Comienza así, el devenir histórico por el cual los trabajadores argentinos se introducen por primera vez y para siempre en la escena política nacional, para terminar con la semicolonia pastoril y construir una nación moderna e independiente, y lo hacen con un movimiento popular que tiene como eje al proletariado. En nuestro país nada volvería a ser igual.
 
Escribe Blas García

15-10-2018 / 07:10
Encabezando la reacción oligárquica, el general Eduardo Jorge Ávalos y el almirante Héctor Vernengo Lima, de Ejército y Marina respectivamente, pidieron al presidente Edelmiro J. Farrell que destituyese a Juan Perón por su política popular y obrerista. Este fue detenido y llevado a la isla prisión de Martín García.
 
El 15 de octubre de 1945, el capitán Miguel Ángel Mazza, médico y amigo personal de Perón, entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón"lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario". Farrell asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, general Ávalos.
 
El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida.
 
Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el almirante Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera excesiva buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.
 
Por su parte, la embajada yanqui celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista".
 
Pero los imperialistas yanquis se equivocan. Disconformes con la medida, amplios sectores populares comienzan a movilizarse en todo el país para exigir y reclamar la libertad del que comenzaba a ser su Líder. Lo hicieron como clase obrera, utilizando el medio de lucha de los proletarios: la paralización de actividades.
 
El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios tucumanos. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse. Y la cúpula de la Central Obrera, ante los reclamos de los gremios del interior, convoca al Comité Central Confederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen declarar una huelga general en todo el país.
 
Va madurando el histórico 17 de octubre.
 
Escribe Blas García

Las jornadas de Octubre: Hasta el 18 de octubre, relataremos, día por día, los acontecimientos y eventos más importantes acaecidos en octubre de 1945, y que culminarán en el histórico 17.

13-10-2018 / 18:10
13-10-2018 / 17:10
El 14 de octubre de 2001 se realizaron en nuestro país elecciones legislativas para renovar las Cámaras de Senadores y de Diputados de la Nación. Sin embargo, no había entusiasmo en la sociedad. La crisis económica arreciaba y el riesgo país se elevaba por las nubes. Nuevamente al frente de la economía, Domingo Cavallo confirmaba que sus políticas sólo servían para prohijar operaciones de saqueo, y que en su arcón de los milagros no guardaba la fórmula mágica para evitar el inminente default de una deuda externa que por entonces parecía impagable.
 
Las provincias recurrían a la Justicia para obtener el pago de la coparticipación atrasada. Hacía rato que la Alianza se había fracturado y el presidente Fernando De la Rúa en cada participación mediática se afanaba por consumir los últimos residuos de confianza que guardaba una sociedad que había despertado de golpe de la fantasía menemista de la pizza con champagne, el dólar barato y las relaciones carnales con EE.UU.
 
Aunque las elecciones ofrecían la oportunidad de recambiar el funcionariado político, de modificar la composición de del Senado condenado por la opinión pública entre las denuncias de Moyano, la tarjeta Banelco del ministro Flamarique y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez, los grandes medios habían adoptado una estrategia que instigaba al ejercicio del denominado "voto bronca", la abstención o la anulación del voto.
 
El oligopolio Clarín había definido la agenda e impuesto la clave; y la mayoría de los medios le sirvieron como caja de resonancia y competían entre sí para ver quién sugería la leyenda más ingeniosa para introducir en los sobres electorales: "Todos prometen. Nadie cumple. Vote a Nadie"; "Vote a Clemente: a lo mejor no roba porque no tiene manos"; "Vote a las prostitutas: votar a sus hijos no dio resultado". 
 
Ante tanta creatividad, la feta de salame sugerida por Eduardo Feinmann desde la pantalla de América TV se destacaba. ONG, asociaciones, partidos políticos ubicados en los extremos del mapa electoral, a derecha y a izquierda, celebraban el colapso de las instituciones republicanas. Dos meses después, el 19 y 20 de diciembre, ese planteo anti político dejaba paso a la represión y la muerte.
 
La Opinión Popular

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