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El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 13-01-2018 / 08:01
PANORAMA POLÍTICO

El macrismo y el pus del fascismo

El macrismo y el pus del fascismo
Las expresiones de Eduardo Feinmann, Fernando Iglesias y Federico Andahazi (arriba) fueron más conocidas. Pero son personas que trabajan para provocar, es su capacidad, con eso obtienen la repercusión que buscan y que no logran como periodista, legislador, ni escritor. Son expresiones que denigran al que las emite. El que dice en un twitt que “mata villeros terroristas”, es el policía de la Federal, Dante Barisone (abajo) que, ese mismo día, arrolló alevosamente con su moto a un cartonero que yacía en el suelo.
"Pedazo de h de p!!! Deberías morirte como un perro. Traidor a la Patria!! Si no te gusta que te atiendan los médicos argentinos, reventá, es lo menos que merecés. Lakra inmunda!!". Otro: "Esas cara de moishes que están en la foto, dan asco!!!!!!!!!! cuánta razón tienen cuando les llaman raza inferior...". Otro cuelga en su FB el himno de las SS hitlerianas y su colega, cuando un amigo le pregunta a qué se dedica, responde: "mato terroristas villeros".
 
Las dos primeras circularon por facebook y fueron leídas en los comentarios de la nota que publicó Clarín esta semana sobre la prohibición a Héctor Timerman cuando debía viajar a Estados Unidos para continuar su tratamiento contra el cáncer.
 
El de las SS es un posteo de Martín Luna, el policía de la Ciudad que arrojó gas pimienta a un jubilado que caminaba solo en las cercanías de la marcha del 18 de diciembre. Y el que dice en un twitt que "mata villeros terroristas", efectivamente es el policía de la Federal, Dante Barisone que, ese mismo día, arrolló alevosamente con su moto a un cartonero que yacía en el suelo.
 
Son más que locos sueltos. Son más que expresiones aisladas. Son el síntoma, la fiebre, el pus de un proceso de infección que afecta a todo el cuerpo social. Es más que la disputa entre dos fuerzas políticas, entre el macrismo y el kirchnerismo, es más que parte de una campaña.
 
Los textos permitidos por el diario de mayor circulación en su portal, los escritos compartidos públicamente por dos integrantes de las fuerzas de seguridad que fueron sorprendidos en agresiones cobardes, desbordados por el odio, inflamados por un sentimiento de poder e impunidad sobre el débil, esos escritos y esos textos están hablando de procesos subterráneos que buscan hacer raíz y convertirse en pilar de un nuevo porvenir.
 
Las expresiones de Eduardo Feinmann, Fernando Iglesias y Federico Andahazi fueron más conocidas. Pero son personas que trabajan para provocar, es su capacidad, con eso obtienen la repercusión que buscan y que no logran como periodista, legislador, ni escritor. Son expresiones que denigran al que las emite.
 
Igual de denigrantes pero aún más inquietantes son las que se reprodujeron en las redes, a las que el diario más influyente del país les da entidad cuando las admite, y las expresiones públicas, abiertamente intolerantes y racistas, de agentes policiales. Se pueden publicar, se pueden difundir, lo que da cuenta de una razón que ya es aceptada como parte sana de un sentido común que busca ordenar a la sociedad.
 
Resulta por lo menos sobrecogedor, sin un átomo de exageración ni la más mínima intención de profecías apocalípticas, pero esas expresiones que se han naturalizado y hasta estimulado, que se aceptan con tanta parsimonia, han llevado a la humanidad a la cima de sus peores tragedias. Es la esencia del pensamiento racista y autoritario, es un policía de la ciudad que difunde el himno de las SS.

 
Muchos lo minimizarán hasta que sean arrastrados por el mismo odio convertido en sentido común y se convertirán en odiados u odiadores, en agresores o víctimas, en el jubilado que camina solo y en el policía acorazado que pasa por allí, se baja de su moto y le rocía la cara con gas pimienta, porque sí, porque le da la gana y porque puede.
 
Este gobierno introdujo la novedad de espiar el facebook de los trabajadores estatales para investigar sus posiciones políticas, detectar a los disidentes y despedirlos si fuera necesario. Hay un servicio de inteligencia que se dedica a espiar en las redes. Fue una novedad cuando lo empezó a aplicar el gobierno de Cambiemos. Ya no.
 
Hubo muchos casos de abusos en la represión del 18 de diciembre. Pero estos dos fueron filmados. El que gasea al jubilado y el que ve a un cartonero tirado en el suelo y le pasa por encima con la moto. Este último escribió que se dedica a "matar villeros terroristas" y lo hace, usando el uniforme y la moto que le provee la sociedad. Y el gobierno que vigila las redes lo permite y es probable que hasta los ascienda.     
 
Los dos que fueron sorprendidos cometiendo abusos, también coincidían cuando escribían sus pensamientos. Detrás de los abusos hay una ideología, el gas y la moto representan para ellos un concepto claro. Para que exista esa coincidencia tiene que haber una enseñanza común, un común denominador que les inspira esas convicciones. Si los dos que fueron sorprendidos expresan los mismos pensamientos, es lógico que muchos otros de sus camaradas tengan mensajes de este tono. Deja de ser coincidencia.
 
Nadie nace escuchando himnos nazis o deseando matar villeros y se mete a la policía para hacerlo. Es lógico pensar que eso está siendo inculcado en los integrantes de las fuerzas de seguridad. En vez de un ideario democrático, de servicio ciudadano, se les baja un discurso de supremacía, autoritario, y de impunidad, donde el disidente es presentado como un ignorante que no merece expresarse o como un traidor a la patria que merece ser exterminado.
 
Y al final, ese muchacho encuentra puntos en común con las SS o el otro deduce que su deber es matar villeros. Son miembros de las fuerzas de seguridad. Y al final, en vez de defender a la patria, terminan defendiendo a los ricos que gobiernan, y atacando a los jubilados y a un cartonero que vive en la calle, la persona más vulnerable y abusada. Se convierten en matones.
 
A medida que las raíces se afirman, las consecuencias de ese sentido común se extienden. Las reacciones por lo de Timerman tienen esa connotación. Hay una carga antisemita en la reacción que, paradójicamente, es alimentada por los directivos de la misma colectividad que acusan al ex canciller de traición.
 
No es que no están de acuerdo o que rechazan el memorándum. Sin intermedios pasan a la palabra traición. Muchos de ellos coincidieron con esta andanada en parte antisemita que justifica la condena a muerte del ex canciller.
 
Usan la palabra "traición", pero son los mismos que defienden a Rubén Beraja y los funcionarios menemistas que desviaron la investigación del atentado a la AMIA. Para los familiares de las víctimas del atentado, los verdaderos traidores son los que obstruyeron la investigación. No es casual que sean ellos -o parte de ese grupo- los que acusan a Timerman y a los demás ex funcionarios kirchneristas.
 
Pero sólo una parte de las reacciones lo hizo con esa carga antisemita. Sería exagerado afirmar lo contrario. La esencia de esas reacciones, tan preocupantes como el antisemitismo, es la insensibilidad y el odio, el desprecio por la vida. Personas que escriben deseándole la muerte a otra.
 
Los familiares de los desaparecidos y torturados, de los secuestrados, violados y asesinados, de los nietos apropiados durante la dictadura, nunca tuvieron siquiera una expresión parecida. Y ellos tendrían, por lo menos, un motivo considerable para hacerlo.
 
Nunca se escucharon esas expresiones que ahora explotaron como una pústula madura que fue creciendo bajo la piel. Son paradojas entrecruzadas en un país que ya fue desangrado porque esa pústula de odio justifica y representa el horror de la dictadura que a su vez es lo que siempre han rechazado los familiares de las víctimas.
 
Porque mientras a Timerman enfermo de cáncer se le impedía viajar a Estados Unidos a recibir el tratamiento para su padecimiento, Miguel Etchecolatz salía de la cárcel, beneficiado por la prisión domiciliaria, para alojarse en un chalet en Mar del Plata. Durante la dictadura, Etchecolatz fue el que torturó a Jacobo Timerman, padre del ex canciller.
 
Son paradojas aparentes, porque, con mínimas excepciones, el odio aparece siempre del mismo lado. El tiempo teje el tapiz de la historia. Es la memoria donde aparecen paisajes similares. Es un fenómeno amenazante, una repetición de desgracias.
 
Nunca es un fenómeno de la naturaleza ni de la condición humana. Esos paisajes anticipativos que están en la memoria demuestran que hay responsables de carne y hueso y que las acciones y las ideas de esos protagonistas también se repiten en función de sus intereses.
 
La única forma de evitar esa reedición de tragedias está en la misma sociedad que sufrirá las consecuencias. Una sociedad que hasta ahora evidencia que ha incorporado o se ha enriquecido de manera muy despareja con el período democrático más largo de su historia.
 
Es difícil saber si le alcanzará. Y en cualquier país, la única esperanza de no regresar al pasado autoritario está en sus reservas democráticas. Ninguna fuerza política, ningún gobierno, tiene derecho a inculcar el odio y la violencia para confrontar con sus adversarios o disidentes.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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19-08-2018 / 12:08
19-08-2018 / 10:08
Meses antes de la elección del año pasado, luego de recibir uno de los tantos insultos de Elisa Carrió, el influyente Jaime Duran Barba, se sinceró ante un pequeño grupo de empresarios.
 
"Esto no es solo una cuestión personal. Entre Lilita y yo hay una diferencia de fondo. Ella cree que Mauricio fue votado para emprender una especie de cruzada purificadora. Yo, en cambio, pienso que fue votado para gobernar el país. Se sabe lo que ocurre con los gobernantes cuando se transforman en cruzados. Dilma quiso hacer algo así en Brasil cuando aprobó la ley del arrepentido. ¿Dónde está Dilma ahora? Y Brasil, ¿está mejor o peor?".
 
La preocupación que expresaba Durán Barba se extiende en estos días entre banqueros, empresarios y políticos que durante años formaron parte de un sistema que se lubricaba con montañas de dinero ilegal.
 
-Estos tipos están locos. ¿Cómo van a detener a empresarios? ¿No entienden que el capitalismo y la política funcionan en base a la corrupción? Esto es como detener en seco a toda una maquinaria. No solo frena, sino que el impacto es grandísimo. Es suicida lo que están haciendo- se sinceraba en estos días un ex ministro de Cristina.
 
Esos diagnósticos expresan un sentimiento común a todos los procesos de transición. Cuando un sistema cruje, eso genera angustias entre las personas que estaban acostumbradas a sus coordenadas, incluidos sus rasgos más cuestionados o agobiantes. El pasado desaparece, el presente se hace incierto y el futuro solo se puede percibir como un peligro.
 
Macri atraviesa su peor momento como presidente, agobiado por la situación económica y por las denuncias de corrupción, que también llegan a su familia. Cristina está en el peor momento de su carrera, con serios riesgos, por primera vez, de ir presa. Los empresarios se presentan con frecuencia diaria ante el juez Bonadío para confesar delitos e intentar, así, no ir presos. En el medio, la inflación se dispara. ¿Alguien quedará en pie?

18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
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