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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 12-01-2018 / 08:01
¡QUÉ GRANDE, MACRI!: EN 2017 CUMPLIÓ CON LA META DE INFLACIÓN... DE 2016!

La inflación se aceleró en diciembre, el 2017 cerró en 24,8% y complica las metas para 2018

La inflación se aceleró en diciembre, el 2017 cerró en 24,8% y complica las metas para 2018
ESCLAVO DE SUS PALABRAS. “La inflación es la demostración de la incapacidad de gestión porque significa que uno no puede administrarse con los recursos que tiene”, dijo Mauricio Macri el 31 de enero de 2014, al criticar a la gestión K por no poder frenar las tensiones de precios. A algo más de dos años de asumir, la administración de Macri acumuló una inflación cercana al 70 por ciento. En 2016 fue del 41 por ciento, la más elevada en 25 años, mientras que este año cerró en 25 por ciento, cuando la meta de inflación objetivo era 17 del por ciento.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre a nivel nacional marcó 3,1%, el índice más elevado de todo el año pasado. Con esta suba, 2017 cerró con una inflación de 24,8% en todo el país, según difundió ayer el Indec. El indicador de GBA, que integra el índice, en diciembre trepó 3,4% y, en la variación anual, alcanzó el 25%.
 
Mientras la inflación núcleo fue de 1,7 % y los precios estacionales crecieron 0,3 %, los precios regulados se incrementaron fuertemente registrando una suba de 9,1 % en función de los tarifazos. La aceleración de la suba de precios es muy fuerte si se la compara con los meses anteriores: 1,4 % en noviembre y 1,5 % en octubre.
 
En el acumulado del 2017, la inflación estimada por Indec se ubicó en 24,8 %. La inflación anual también muestra una evolución desigual de los distintos segmentos: la inflación núcleo se incrementó 21,13 %, los precios estacionales 21,46 % y los regulados 38,70%.
 
Más allá que el impacto central es por los tarifazos, la inflación núcleo también se ubicó en un nivel superior en relación a los meses previos. Es probable que la inflación del último mes del año esté registrando el impacto de la mini devaluación que ocurrió desde que empezó a subir el dólar el día 14 de diciembre.
 
Durante 2017, las paritarias cerraron en promedio en 22,1 %. En muchos casos con cláusulas gatillos que deberían activarse con el dato conocido de la inflación anual. Con estas cifras, en 2017 el poder de compra del salario se siguió deteriorando aunque probablemente en menor proporción que en 2016.
 
Es evidente que la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri no implicó un cambio a la baja en la trayectoria inflacionaria aunque sí en materia de poder adquisitivo: los salarios de los trabajadores registrados están unos 4 puntos por debajo de 2015 y 2018 se perfila como un período complicado por el techo de 15 puntos que pretende imponer el Gobierno de los Ricos en las paritarias.
 
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 La inflación se disparó en diciembre, el 2017 cerró en 24,8% y complica las metas para 2018

LA INFLACIÓN NACIONAL DE DICIEMBRE FUE DEL 3,1 POR CIENTO Y EN 2017 ALCANZÓ EL 24,8 POR CIENTO
 
Los precios arden en cualquier estación
 
La inflación a nivel nacional se ubicó en diciembre en 3,1 por ciento, con lo cual el alza anual de precios terminó en el 24,8 por ciento, según el Indec. El incremento de diciembre fue el más alto de 2017 y estuvo motorizado por las subas de los servicios públicos, combustibles y prepagas.
 
El nuevo capítulo del tarifazo hizo que la inflación mensual en el Gran Buenos Aires fuera del 3,4 por ciento, por encima de las demás regiones.
 
La inflación oficial terminó el año 7,8 puntos porcentuales por encima del techo previsto por la meta del Banco Central, del 17 por ciento. De esta forma, en dos años la autoridad monetaria que dirige Federico Sturzennegger acumula un desvío entre su previsión y los hechos de 24 puntos porcentuales. Ese antecedente junto a la seguidilla de aumentos en los primeros meses de 2018 deslegitiman la nueva meta del 15 por ciento.
 
En diciembre, la suba de precios estuvo traccionada por los "precios regulados", que subieron 9,1 por ciento mensual. En tanto, el llamado "IPC núcleo" se aceleró con respecto a los últimos meses hasta un 1,7 por ciento. En el año, los regulados crecieron un 38,7 por ciento, con los servicios públicos a la cabeza.
 
La inflación núcleo en 2017 se ubicó en el 21,1 por ciento, también por encima de la meta oficial del 12-17 por ciento. La suba de precios en 2017 estuvo en línea con las estimaciones más pesimistas respecto de la situación durante el gobierno anterior.
 
Según el IPC-Congreso, el aumento de precios en 2011 fue de 22,8 por ciento; en 2012, de 25,6; en 2013, de 28,4 y en 2015, de 27,5 por ciento. El 2014 fue más parecido al 2016 porque fueron períodos de fuerte devaluación y luego elevada inflación, del 38,5 y 41 por ciento, respectivamente.
 
Es decir que la política económica del macrismo no implicó un cambio a la baja en la trayectoria inflacionaria aunque sí en materia de poder adquisitivo: los salarios de los registrados están unos 4 puntos por debajo de 2015 y 2018 se perfila como un período complicado por el techo de 15 puntos que pretende imponer el Gobierno en las paritarias.
 
 
Rubro por rubro
 
A nivel nacional, la inflación del 3,1 por ciento en diciembre estuvo impulsada por el avance del 17,8 por ciento en vivienda, agua, electricidad y gas. La quita de subsidios a los servicios públicos recobró vigor luego de las elecciones parlamentarias. En el caso del área en donde prestan servicio Edenor y Edesur, el 90 por ciento de las boletas de electricidad subieron un 39 por ciento y el 10 por ciento restante, hasta un 47 por ciento. Además, en febrero habrá un nuevos incremento de un 18 por ciento para el 90 por ciento de los usuarios y de hasta un 28 por ciento para el 10 por ciento restante. Con casi 40 grados de térmica, ayer a la tarde había 120 mil usuarios sin luz en el área metropolitana. En el gas, una parte de los aumentos de julio-agosto (período en el que se concentra la mayor demanda de gas) fueron pospuestos a pedido del Gobierno con fines electorales y tuvieron impacto de bolsillo en diciembre. En tanto, comenzaron a regir las nuevas boletas del gas con subas del 45 por ciento y picos del 58 por ciento vinculadas a la última suba.
 
A lo largo del año, el rubro de vivienda y servicios públicos subió a nivel nacional un 55,6 por ciento. Explicó 5,72 puntos porcentuales de la inflación del 25 por ciento que se registró en GBA. En la región Noroeste, la inflación en este rubro llegó al 63,7 y en Cuyo, al 65,1. En el otro extremo, prendas de vestir y calzado, presionados por los vaivenes del consumo y la apertura importadora, subió 16,6 por ciento en el año.
 
Un capítulo con fuerte peso en la inflación es alimentos y bebidas, la base de canasta de consumo masivo. La suba de diciembre fue del 0,7 por ciento a nivel nacional y en doce meses alcanzó el 20,4 por ciento. La especial relevancia del rubro radica en que tiene una ponderación del 23,4 por ciento en la canasta del IPC del Indec en GBA. A nivel producto, en diciembre se destacó la suba del 2,6 por ciento en el asado y del 3,8 en el pollo. El yogur firme aumentó 2,7; el tomate entero en conserva, 2,6; el azúcar, 4,3; la sal fina, un 2,2 y la cerveza en botella lo hizo en un 2,7 por ciento. Con la suba de costos en diciembre y enero, entre ellos el dólar y los combustibles, las grandes marcas de consumo masivo anticiparon a los supermercados que enviarán en estas semanas nuevas listas de precios.
 
Transporte subió un 3,2 por ciento en diciembre y acumuló en el año un avance del 20,6 por ciento. El mayor incremento se dio en la Patagonia (27,1 por ciento) y Cuyo, con el 25 por ciento en 2017. El transporte explicó 2 de los 25 puntos de inflación en GBA (equivale a un 8 por ciento) y 3,6 puntos de los 23,5 por ciento de la Patagonia (15,4 por ciento). El Gobierno desreguló el mercado de combustibles, que quedó totalmente integrado a los vaivenes de la cotización internacional y a la evolución del dólar. Para los próximos días se espera un nuevo aumento del orden del 7 al 10 por ciento, señaló el gremio de empleados de las estaciones de servicio.
 
El rubro salud subió 2,4 por ciento en diciembre a nivel nacional y acumuló en doce meses un alza del 27,8 por ciento. En este punto tiene relevancia la cuota de las prepagas, que aumentó, con autorización del Gobierno, un 31,3 por ciento en el año y en febrero subirá un 4 por ciento más. Así, desde la asunción de Mauricio Macri el incremento acumulado de las prepagas llegará el mes que viene al 96 por ciento.
 
Comunicación subió 1,7 en diciembre a nivel nacional y 2,3 en GBA. En doce meses, el alza en el país alcanza el 34,1 por ciento. Los precios más fuertes en esta categoría corresponden a los equipos celulares y la telefonía móvil. Las telefónicas aplicaron el año pasado dos aumentos que rondaron el 12 por ciento cada uno, con una suba del 34 por ciento en el servicio de datos. Entre enero y febrero las compañías tienen prevista otra suba del 12 por ciento. Educación subió 31,5 en el año por el incremento de las cuotas de los colegios privados; recreación y cultura, un 22,8; y restaurantes y hoteles, un 22,1 por ciento.
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuente: Pagina12
 

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La inflación se aceleró en diciembre, el 2017 cerró en 24,8% y complica las metas para 2018
20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
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