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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 04-01-2018 / 09:01
SERÁN REMPLAZADOS POR MACRISTAS EN CARGOS "POLÍTICOS"

Despidos de Macri: más de 3.000 empleados quedaron sin trabajo en apenas un mes y el Gobierno va por más

Despidos de Macri: más de 3.000 empleados quedaron sin trabajo en apenas un mes y el Gobierno va por más
El ámbito político se sensibilizó por una ola macrista de despidos en el Estado. El listado es extenso y va desde Fabricaciones Militares hasta municipios como Morón o Quilmes, pasando por Radio Nacional y Paka Paka. En el Gobierno relativizan la medida pero los sindicatos preparan fuertes protestas. Por supuesto, los despedidos serán luego remplazados por macristas en nombramientos de cargos “políticos” (entre los superiores del organigrama) con la incorporación de secretarias, asistentes, operadores de confianza, asesores, acomodados, “amigas”, familiares de funcionarios, todos con remuneraciones que multiplican varias veces las de los despedidos. ¿Así quiere achicar el déficit el Gobierno de los Ricos?
La decisión del gobierno de Mauricio Macri de avanzar con las cesantías en la mayoría de las dependencias estatales asoma como la primera tormenta política para el macrismo en el arranque del año.
 
La poda, impulsada por ministerios y organismos en apenas poco más de un mes, acumula no menos de 3.000 puestos laborales y, como es de prever, semejante recorte ya originó la primera medida de fuerza de envergadura.
 
Este jueves, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) llevará a cabo un paro nacional, y la protesta también incluye movilizaciones hacia el obelisco y ministerio de Modernización."Hay que poner freno a esta situación, que es producto del autoritarismo de este Gobierno y que se traduce en un hostigamiento permanente y en miles de despidos", afirma Hugo "Cachorro" Godoy, secretario general del gremio.
 
En la vereda de enfrente, el macrismo reconoce los recortes de personal y alega que la magnitud es consecuencia directa de "un Estado que ha sido sobredimensionado por demás durante el kirchnerismo". ¡Siempre la misma excusa!
 
"Se dieron de baja muchos puestos vinculados con acuerdos políticos. Y la mayoría de los contratos que no fueron renovados se debe al exceso de recursos para la operatoria de los ministerios", señala una alta fuente del Gobierno de los CEOs. A la situación anterior se le suman la de convenios temporarios, que si bien existen desde hace varios años, el oficialismo quiere recortar.
 
El crecimiento del número de despidos va en línea con lo anticipado por el propio Macri quien, agrandado tras la victoria electoral de octubre, reparó en el exceso de personal estatal y adelantó que iba a ser uno de los temas a atacar en la segunda etapa de su mandato.
 
Pero, el gobierno de Macri va por más. En los próximos meses se vendría otra oleada con 20 mil nuevos despidos, lo que queda comprometida más de 13% del total de la plantilla del Estado nacional.


Por supuesto, los despedidos serán luego remplazados por macristas en nombramientos de cargos "políticos" (entre los superiores del organigrama) con la incorporación de secretarias, asistentes, operadores de confianza, asesores, acomodados, "amigas", familiares de funcionarios, todos con remuneraciones que multiplican varias veces las de los despedidos.

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Muchos recordaron en estos días cómo el mandatario había señalado a la Biblioteca del Congreso como un caso sintomático de la sobrepoblación injustificada de empleados. "Tiene más empleados que las bibliotecas más grandes que el mundo", señaló el Presidente, quien además detalló: "En los últimos años pasó de menos de 500 a más de 1.700 trabajadores".
 
Además, se había referido a la Legislaturas provinciales: "Han ido aumentando su dotación en más de un 10% cada año, al tiempo que advirtió que "hay legisladores que tienen más de 80 empleados".
 
 
Alta sensibilidad
 
En el arranque de 2018, las cesantías se dan en un contexto híper sensibilizado, a raíz de las discusiones sobre el cambio de fórmula de ajuste previsional y en pleno debate por la futura reforma laboral. De hecho, a juzgar por las reacciones que está generando, esta nueva ola de desvinculaciones se presenta como la primera conflictividad política del año.
 
Los funcionarios no niegan los despidos, pero prefieren recurrir a otra terminología: la "no renovación de contratos". "Con el cambio de Gobierno, se otorgó a cada ministerio la potestad para definir las renovaciones. Antes, esa tarea dependía exclusivamente de la jefatura de Gabinete, lo que alentó las renovaciones automáticas", añade la fuente del ministerio de Modernización.
 
"Ahora, en cambio, cada dependencia decide a partir de su presupuesto y de las tareas asignadas cuánto personal va a requerir para cumplir con sus metas anuales", completa.
 
Desde el macrismo también señalan que, en caso de que alguna de ellas necesite más recursos, estos sólo podrán ser tomados "para proyectos o iniciativas muy puntuales". Es decir, de haber incorporaciones, quedarán atadas a iniciativas previstas, como la concreción del G20 u otras anunciadas como el Plan Belgrano.
 
El modo en que se lleva a cabo la no renovación de contratos depende de cada cartera. Lo decide el área de recursos humanos del ministerio y hay autonomía en esas decisiones.
 
La fuente consultada, que pide reserva de identidad, recuerda que "hace poco estalló la polémica por los ex contratados en Radio Nacional, tema sobre el que decide Hernán Lombardi. Y así en cada caso. Las distintas dependencias aplican el método que creen conveniente", aclaró la fuente.
 
 
La lista
 
La decisión del Gobierno adquiere mayor relevancia cuando se repara en la abultada cifra acumulada en poco más de un mes. Concretamente, los contratos no renovados en el Estado rondan los 3.000, y todo indica que esa cifra se irá engrosando con el correr de las semanas.
 
La ola de despidos irá en aumento. De hecho ya están previstos 1.700 despidos en el Correo Argentino. Se sumarán a las desvinculaciones en Acumar (se ocupa de la limpieza de los ríos Matanza y Riachuelo), Río Tercero, entre tantos otros.
 
En este marco, voceros de los sindicatos advierten que "los gremios reaccionarán ante un Gobierno que está dejando miles de personas sin trabajo para que le cierren los números".
 
"Los despidos y cesantías forman parte de la profundización del ajuste de Macri. Todo se asocia a una tercera reforma del Estado y al pacto firmado con la complicidad de los gobernadores", afirma Godoy, de ATE.
 
"Ni jefatura de Gabinete ni desde el Ministerio de Trabajo respondieron a nuestros reclamos. Entonces, la única opción que tenemos es la medida de fuerza. Esta política económica no acierta en darle soluciones a la gente", completa.
 
Los directivos gremiales creen que el Estado fue en estos últimos años un empleador plagado de situaciones irregulares, lo cual relativiza la visión gubernamental sobre contratos que no se renuevan tras haber llegado a su fin.
 
Para ejemplificar, mencionan tres casos tipo:
 
- Los contratados que trabajan años sin ser formalmente incorporados a planta permanente
- Los incluidos en plantas "transitorias" que permanecen dentro de esa categoría mucho más tiempo del plazo legal
- El abuso del sistema de contratos "tercerizados" mediante convenios con otras entidades
 
En consecuencia, el reclamo de los líderes sindicales se focaliza en que la gran mayoría de los contratados, en realidad, son empleados en relación dependencia "encubierta". "No se trata de convenios no renovados, como dice el Gobierno, sino de miles de despidos sin causa que, para peor, en muchos casos no están sujetos al pago de una indemnización", indica una fuente consultada.
 
 
Planta transitoria y permanente
  
A diferencia de los empleadores privados, que están amparados por la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), el Estado se rige por la Ley de Empleo Público. En la primera ola de despidos del macrismo, muchos de los reclamos incluyeron un adicional por daños y perjuicios (además del resarcimiento por desvinculación sin causa o el pedido de reincorporación).
 
Los empleados públicos "de planta permanente" están a resguardo por el principio de inmovilidad consagrado en el artículo 14 de la Constitución Nacional (siempre que muestren buena conducta y que no haya razones objetivas para el cese de la relación).
 
¿Qué ocurre cuando hay conflictos? No son dirimidos en la Justicia laboral sino ante la Justicia en lo Contencioso Administrativo (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, provincial o nacional) según corresponda.
 
El régimen de contrataciones por tiempo determinado (denominado "de planta transitoria") comprende la prestación de servicios de carácter estacional que no puedan ser cubiertos por el personal de planta permanente.
 
De acuerdo con los convenios colectivos, el total de contratados bajo este régimen no puede superar el 15% respecto de estos últimos. Además, bajo la figura de locación de servicios (Monotributo) no gozan de la estabilidad propia de los asalariados públicos. Carecen de la protección de leyes laborales y de la propia del empleado público.
 
Son contratos a término, generalmente de un año, en los que se especifica que cualquiera de las partes -con 30 días de preaviso- puede rescindir el vínculo sin derecho a indemnización alguna.
 
Durante el kirchnerismo, surgió la polémica por la "triangulación" que el Estado realizaba a través de las universidades con las que firmaba convenios. Esto dio lugar a gran cantidad de problemas, ya que muchos contratos luego se perpetúan y muchos quieren ser incorporados a planta permanente, o al menos transitoria.
 
Puede suceder que el Estado decida rescindir el acuerdo y prescindir de sus servicios sin motivo alguno, amparándose en que el dependiente aceptó esas condiciones al momento de firmarlo. Si bien algunos pudieron pasar a planta transitoria, tuvieron que resignar antigüedad y allí quedaron al no haber vacantes en planta permanente.
 
Frente a ello, se entendió que, o bien estaban protegidos por la Ley de Contrato de Trabajo o por el estatuto del empleado público.
 
En el primero de los casos, se exigía el pago del resarcimiento por despido injustificado, más vacaciones no gozadas, la parte correspondiente al SAC y demás requerimientos propios del derecho laboral.
 
En el segundo, el reclamo venía por el lado de una indemnización por daños y perjuicios (ante la desvinculación sin causa) o la reincorporación como empleados de planta permanente.
 
Hubo muchísimos ejemplos de contratados que excedieron el requisito de transitoriedad o estacionalidad, lo que genera una situación contractual irregular.
 
Hasta el caso D'Atri, en 2013, la Corte Suprema se había expedido a favor de indemnizar a los "contratados" (monotributistas que emitían facturas). A partir de allí, avaló el resarcimiento de planta transitoria.
 
En los precedentes "Ramos", "Martínez" y "Maurette", el máximo tribunal ordenó indemnizarlos con un mes de sueldo por año trabajado. Y, en el último caso mencionado, le sumó una compensación o preaviso.
 
Las cesantías en el Estado se multiplican y dividen las aguas. Cada caso involucra a personas empujadas a buscar nuevos horizontes laborales, mientras los economistas siguen reparando en si está bien o mal el "gradualismo" del Gobierno para ajustar las cuentas públicas.
 
Por Patricio Eleisegui - Sebastián Albornos
 
Fuente: iProfesional
 

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Despidos de Macri: más de 3.000 empleados quedaron sin trabajo en apenas un mes y el Gobierno va por más
A modo de referencia, este es el cuadro de las cesantías en varias dependencias.
18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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