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Nacionales - 04-01-2018 / 08:01
DESESPERADOS POR CULPAR A CRISTINA DE LAS SUBAS DE MACRI

Macri tramposo: Un impuestazo oculto en el tarifazo

Macri tramposo: Un impuestazo oculto en el tarifazo
El Gobierno de Macri propicia otro tarifazo que va directo a vaciar los bolsillos de las familias trabajadoras argentinas con los anunciados aumentos en los precios de los pasajes de colectivo, tren y subte. ¿Pretenden controlar la inflación vaciando los bolsillos de los consumidores? Un tarifazo que impacta directamente en el poder adquisitivo de los que menos tienen es anunciado como un maravilloso cambio estructural del sistema de transporte. Los tarifazos “en cuotas" provocan una enorme transferencia de ingresos del pueblo trabajador para bancar a los sojeros con su rebaja de retenciones.
A través del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, el gobierno de Mauricio Macri anunció ayer el aumento en las tarifas del transporte público, argumentando la necesidad de una quita progresiva de los subsidios para reducir el déficit fiscal. Sin embargo, hay un dato oculto: con esta suba del pasaje, se incrementará notablemente la recaudación de la AFIP.
 
Dentro del valor de cada pasaje hay un elemento impositivo: todos los servicios de transportes de pasajeros, terrestres, acuáticos, o aéreos, realizados en la Argentina, se encuentran gravados al 10,5%, a excepción de los taxis y remises. Ergo, mayor ganancia para el Estado, a costa del bolsillo de los usuarios. Ahora bien, ¿porqué no quedan exentos de este impuesto que encarece aún más el pasaje y termina impactando de lleno en el bolsillo popular?
 
Por otra parte, fue evidente la desesperación de  Dietrich por culpar a Cristina Fernández por las subas de Macri. El Ministro de Transporte habló acerca de los aumentos en el programa ultra macrista "A Dos Voces", transmitido por el canal oficialista TN. Durante su intervención, dejó claro que, a pesar de las inversiones que vienen haciendo desde el ministerio, las personas siguen "viajando mal", sin embargo, le trasladó esa responsabilidad al Gobierno anterior.
  
El anuncio del gobierno de Macri con los incrementos en el transporte es otro golpe más a los bolsillos de las familias de los trabajadores y a la indomable tasa de inflación. Si bien este aumento se concentra en lo que se denomina Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) -por ende el impacto en el IPC Nacional no será tan elevado- no es para nada despreciable.
 
Las subas de colectivos y trenes regirán en febrero, abril y junio, en tanto que el subte aumentará en abril y junio. Desde que gobierna Macri, viajar en colectivo se encareció 233% y en tren, 212%. Esto suma a una dinámica de precios que viene recalentándose por factores estacionales y la liberalización de los bienes y servicios regulados.
 
Mientras aplica estos aumentos en el transporte, como así también estableció tarifazos en gas y electricidad, el gobierno de Macri pretende poner un techo del 15 % a las paritarias. Es lo que se desprende de la conferencia de prensa de la semana pasada, donde el equipo económico anunció que "recalibraba" las metas de inflación.
 
El 2017 cerró con una inflación cercana al 25 %. Con los tarifazos y la escalada del dólar de los últimos días del año pasado, la inflación se recalentó. Con este panorama, la clase trabajadora deberá enfrentar las paritarias reclamando un salario mínimo igual a la canasta familiar, la recomposición frente a la inflación pasada y la clausula gatillo en las remuneraciones en función de la inflación futura.
 
La Opinión Popular

 
LOS INCREMENTOS EN COLECTIVOS, TRENES Y SUBTES OSCILAN ENTRE 60 Y 69 POR CIENTO Y SE APLICAN EN TRES TRAMOS
 
Los aumentos de tarifas van sobre ruedas
 
Viajar en transporte público dentro del área metropolitana aumentará hasta 68,7 por ciento. El tarifazo en los pasajes se implementará en tres tramos distribuidos entre febrero, abril y junio. Con el nuevo esquema tarifario para los colectivos, el recorrido más corto pasará de 6 a 8 pesos a comienzos del próximo mes, llegará a 9 pesos en abril y escalará hasta 10 pesos en junio. La trepada de 4 pesos equivale a una suba del 66,6 por ciento. Los cambios anunciados tienen como objetivo reducir los subsidios al transporte pero presionan sobre la inflación.
 
En el caso de los ferrocarriles, los ajustes dependerán del ramal. En las líneas Sarmiento, Mitre y San Martín, por ejemplo, el recorrido más corto pasará de 4 a 5,50 pesos en febrero, 6,25 en abril y 6,75 pesos en junio, 68,7 por ciento más. A cargo del anuncio, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, no descartó un nuevo tarifazo durante el segundo semestre de 2018. El funcionario presentó un nuevo sistema de tarifa integrada que ofrecerá descuentos a quienes realicen combinaciones entre colectivos, trenes y también subterráneos para llegar a destino.
 
El beneficio no será generalizado ya que de acuerdo a los datos oficiales a los que accedió este diario, menos del 20 por ciento de los viajes diarios utilizan más de un medio de transporte para alcanzar el destino final. Con el esquema multimodal, dentro de un plazo de dos horas desde el comienzo del recorrido, esos usuarios pagarán el 50 por ciento de la tarifa en el segundo pasaje y el 25 por ciento del precio a partir del tercer tramo. Al momento del transbordo los pasajeros deberán solicitar la tarifa habitual y el sistema SUBE realizará un reintegro automático.
 
Dietrich explicó ayer que, como todavía resta la realización de la audiencia pública a cargo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el pasaje de subte recién subirá en abril. Legará a 11 pesos y a partir de junio alcanzará los 12,5 pesos, para computar una escalada del 66,7 por ciento a mediados de año.
 
"Para compensar la inflación que tuvimos estos casi dos años y para poder seguir haciendo obras vamos a hacer una actualización tarifaria escalonada y gradual pensando en los que más lo necesitan", fue la fórmula elegida por el funcionario al presentar el segundo incremento en las tarifas del transporte desde el recambio presidencial de diciembre de 2015.
 
El anterior ajuste sucedió en abril de 2016 cuando los pasajes subieron entre 86 y 100 por ciento. Con la implementación de toda la suba anunciada ayer, el boleto mínimo de colectivo anotará un alza del 233 por ciento durante el gobierno de Mauricio Macri (de 3 a 10 pesos) mientras que para los viajes intermedios en tren la escalada será equivalente a un 212,5 por ciento (de 2 a 6,75 pesos). A pesar del escalonamiento entre febrero y junio, el nuevo cuadro tarifario impactará sobre las mediciones de precios. El transporte es uno de los capítulos de mayor peso en el IPC.
 
Los aumentos anunciados se suman a los de peajes, combustibles, luz y gas, celulares y prepagas. Ayer también se conocieron las subas para el parquímetro, el acarreo, la Verificación Técnica Vehicular (VTV) y los taxis (ver aparte). Con los nuevos aumentos las tarifas metropolitanas se acercan a los valores vigentes en ciudades como Rosario y Córdoba, donde los colectivos cuestan 11,49 y 15,38 pesos, respectivamente.
 
"Vamos a estar evaluando cómo impacta el sistema de tarifa integrada sobre el sistema de transporte", sostuvo Dietrich, quien dejó abierta la posibilidad de nuevos incrementos en la segunda mitad del año. "Sabemos que el impacto de cada peso es muy importante en el bolsillo de los argentinos", reconoció el funcionario al añadir que la medida redundará en una baja de subsidios a las empresas de transporte del área metropolitana como pretende la Casa Rosada.
 
"Estamos conectando más a los argentinos. El transporte es nuestra prioridad. Acompañamos a los que más lo necesitan. El sistema que estamos implementando nos va a permitir seguir mejorando para tener todos los días un sistema más rápido, más seguro y más confiable. Estamos haciendo cosas que parecían imposibles hasta hace poco y lo estamos haciendo juntos, que es la única forma que sabemos hacer las cosas", lanzó al finalizar el discurso que por su ensayada cadencia parecía una imitación del presidente Macri.
 
La interpretación matutina contó con los encendidos aplausos de directivos de las cámaras empresarias del sector que estuvieron en el microcine del Palacio de Hacienda. A diferencia del aumento realizado en abril de 2016, la dirigencia sindical prefirió no participar. Dietrich, no obstante, se ocupó de precisar que la conducción de la UTA, con Roberto Fernández, formó parte de las deliberaciones. No mencionó a los gremios ferroviarios.
 
"Estamos presentando un cambio estructural del sistema de transporte. Hay 15 millones de viajes todos los días. Muchísimos son viajes largos haciendo combinaciones entre los distintos medios de transporte. Por eso vamos a lanzar el sistema de la Red SUBE. Un sistema de tarifa integrada que va a permitir a quienes viajan más pagar menos, de forma tal que una persona va a pagar 50 por ciento menos en el segundo viaje y 75 por ciento menos a partir del tercer viaje", explicó el funcionario ayer por la mañana.
 
Siempre y cuando no existan imprevistos que extiendan el tiempo de inicio del segundo o tercer viaje más allá de las dos horas, el nuevo esquema multimodal permitirá amortiguar el impacto del aumento en los trayectos combinados que en la mayoría de los casos realizan trabajadores con salarios por debajo del promedio.
 
La tarifa total por esos recorridos será incluso menor a la que se paga hoy sin los aumentos, al menos hasta que se implemente la totalidad del incremento en junio. Dietrich ofreció un ejemplo que leyó de una planilla. El personaje elegido por el ministro fue "una persona que viaja de Lanús a la Ciudad de Buenos Aires para una entrevista de trabajo".
 
El viaje en colectivo-tren-colectivo para llegar desde el municipio del sur bonaerense al barrio porteño de San Cristóbal pasará de 14 a 11,38 pesos en febrero y costará 14,13 pesos a partir de junio. El aumento que deberá afrontar el trabajador en los próximos meses si la entrevista laboral es exitosa será de un 1 por ciento en el semestre. El beneficio será percibido por un universo limitado de usuarios ya que apenas un 15 de cada 100 viajes diarios hacen combinaciones para llegar al destino.
 
 
Colectivos
  
Con el cuadro tarifario que entrará en vigencia en febrero, los boletos que hoy cuestan 6, 6,25 y 6,5 pesos llegarán hasta 10, 10,50 y 10,75 pesos en junio, respectivamente. Los viajes más largos, aquellos que se extienden por más de 12 kilómetros y suelen incluir el cruce a la provincia de Buenos Aires, aumentarán de 6,75 y 7 pesos hasta 11,25 y 11,75 pesos. Las subas totales oscilan entre 65 y 68 por ciento. La escalada propuesta por Dietrich tiene tres escalas; arranca a comienzos del mes próximo, retoma en abril y finaliza en junio.
 
Los titulares de la Asignación Universal por Hijo, jubilados, pensionados y trabajadoras domésticas así como los beneficiarios de los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen seguirán accediendo a la tarifa social que les permite pagar el 45 por ciento de las nuevas tarifas, y además tendrán los mismos beneficios del sistema integrado para viajes múltiples.
 
Al alcanzar el primer semestre de 2018, el precio del viaje en colectivo pasará de 2,7 a 4,5 pesos para los recorridos más breves y de 3,15 a 5,28 en los recorridos más extensos. Aunque en 2016 Dietrich había afirmado que la tarifa social alcanzaría a 6 millones de personas, el comunicado oficial del Ministerio de Transporte sostiene que "hoy ya son unas 3,8 millones de personas beneficiarias de la tarifa social, habiendo aumentado en los últimos dos años un 81 por ciento".
 
 
Trenes
  
Entre los ferrocarriles, el pasaje mínimo en las líneas Roca, Belgrano Sur, Belgrano Norte que hoy cuesta 2 pesos pasará a 2,75 pesos en febrero, llegará a 3 pesos en abril y alcanzará los 3,25 pesos en junio. Las subas arrojan una variación de 62,5 por ciento. A lo largo de ese período la tarifa básica en el Urquiza pasará de 2,2 a 3,5 pesos, que equivale a un 59,1 por ciento.
 
Mientras tanto, la tarifa mínima de las líneas Mitre, Sarmiento y San Martín que hoy está en 4 pesos pasará a 5,50 en febrero, tocará 6,25 en abril y terminará en 6,75 para junio. Esa variación es la más elevada ya que acumulará un 68,7 por ciento de incremento.
 
Por Tomás Lukin
 
Fuente: Página12
 

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Macri tramposo: Un impuestazo oculto en el tarifazo
Los medios oficialistas priorizan el “ahorro” del “multimodal” sobre la suba en transporte del 66 %. Página/12, el único que habla de "tarifazo" BAE alerta por el impacto en la cadena de costos. Tibios; Ámbito admite que se trata de un "aumento inevitable" y La Nación se inquieta por que "Macri pone en juego su capital político con medidas antipáticas" Pero con los demás, acompañan el “relato” oficial: el notable aumento en trenes, colectivos y subtes es editado como "escalonado" y se remarca la truchada que "los que viajen más, pagarán menos" La medida se entremezcla con más ajuste, despidos y un paro de ATE.
18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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