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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 27-12-2017 / 10:12
AUMENTARON LAS IMPORTACIONES EL 30% Y CAYERON LAS EXPORTACIONES EL 5%

Macri está generando el mayor déficit comercial de la historia

Macri está generando el mayor déficit comercial de la historia
La política neoliberal del gobierno de Mauricio Macri está forjando un déficit comercial que trepó al record de 1541 millones de dólares en noviembre, que fue el más alto del año y el resultado acumulado en once meses marca el mayor desequilibrio de la historia. La apertura importadora y la retención de la cosecha explican esa preocupante evolución. La apertura neoliberal macrista indiscriminada hizo que subieran 30% las importaciones, que destruyeron trabajo nacional, y cayeron un 5% la exportaciones, a pesar de todas las medidas a favor del campo. Ya suma 7656 millones de dólares en lo que va del año y el pozo negro de las divisas se cubre solo con deuda.
La política neoliberal del gobierno de Mauricio Macri está forjando un déficit comercial que trepó al record de 1541 millones de dólares en noviembre, que fue el más alto del año y el resultado acumulado en once meses marca el mayor desequilibrio de la historia. La apertura importadora y la retención de la cosecha explican esa evolución.
 
La apertura neoliberal macrista indiscriminada hizo que subieran 30% las importaciones, que destruyeron trabajo nacional, y cayeron un 5% la exportaciones, a pesar de todas las medidas a favor del campo. Ya suma 7656 millones de dólares en lo que va del año y el pozo negro de las divisas se cubre solo con deuda.
 
El déficit comercial marcó en noviembre un record de 1541 millones de dólares, frente al superávit de 124 millones del mismo mes del año pasado. "El mayor déficit comercial del año y de la historia", definió la consultora Abeceb. El deterioro se produjo por una caída de las exportaciones del 4,9 por ciento frente a un avance de las importaciones del 30,2 por ciento.
 
En once meses, el rojo comercial llega a los 7656 millones de dólares, informó ayer el Indec, que se cubre con endeudamiento externo e ingreso de capitales en búsqueda de la rentabilidad que generan las tasas de interés.
 
El dato contrasta con el déficit de 1866 millones de dólares que el Gobierno había previsto en la Ley de Presupuesto Nacional que rigió este año. De todas maneras, con los precios internacionales vigentes en 2016 el rojo hubiera sido de 4777 millones de dólares.
 
Una de los ejes discursivos de Cambiemos es la apertura de la economía para "volver al mundo". Esa integración se concibe en un triple sentido: comercial, en materia de inversiones y financiera. Por ahora, sólo funcionó la emisión de deuda y el ingreso de capitales para la bicicleta financiera.
 
En el terreno comercial, el déficit de 1878 millones de 2015 mejoró a un superávit de 1935 millones en 2016 (gracias a la crisis interna que deprimió importaciones) y este año se produjo un derrape hasta el rojo de 7656 millones en once meses.
 
En materia de inversión extranjera, los 1338 millones netos que ingresaron en 2015 subieron a 2499 millones el año pasado y en once meses de 2017 están en 2089 millones. En tanto, la emisión de deuda por parte del Tesoro en dos años es 70 mil millones de dólares.
 
Las importaciones vuelan y las exportaciones están estancadas. Las causas del enorme déficit comercial se deben a la flexibilización comercial y el atraso del tipo de cambio. El dólar barato hace que crezcan las importaciones en todos los rubros. Esta situación no es sostenible. Argentina no ha logrado nunca sostener este nivel de déficit externo sin que se desencadene una crisis.
 
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En noviembre, las exportaciones bajaron 4,9 por ciento afectadas por las manufacturas de origen agropecuario (-16,8) y productos primarios (-1,0), mientras que subió la venta de manufacturas de origen industrial (4,4) y combustibles (20,6). A nivel de productos, se destaca la caída en las ventas de harina y pellets de soja (-164 millones), aceite de soja (-137), azúcar de caña en bruto (-27 millones) y cebada cervecera (-24).
 
"Se consolida un escenario de casi estancamiento de las exportaciones en lo que va del año", advierte Abeceb. Varios factores inciden en ese resultado. En primer lugar, un fuerte incentivo de parte de los grandes pooles de siembra y de las cerealeras a retener la cosecha a la espera de mayor rentabilidad -en el contexto de atraso cambiario- y alentados por el esquema de baja progresiva de las retenciones a la soja durante 2018.
 
El informe del Indec muestra en once meses una baja del 7,6 por ciento en las ventas externas de harina y pellets de soja, del 1,6 por ciento en los cereales y del 18,7 por ciento en porotos de soja, los principales productos de exportación. "El calendario de ventas viene demorado por varios factores".
 
"A raíz de las inundaciones se retrasaron las ventas y eso se combinó con ofertas de financiamiento muy interesantes, tanto en pesos como en dólares. Esto implica que en vez de vender tu soja o maíz o trigo para pagar gastos corrientes, se afronta el día a día con financiamiento a corto plazo".
 
"El productor retiene su grano no tanto porque tenga la expectativa de una suba del dólar sino porque está desde mediados de año a la espera de que mejoren los precios internacionales", explicó a este diario Federico Bert, director de Investigación y Desarrollo de CREA.
 
Las exportaciones industriales avanzaron 4,4 por ciento en noviembre, aunque medidas en cantidades mostraron un retroceso del 1,3 por ciento. En el mes jugó en contra la baja de las ventas de autos y de productos químicos.
 
En once meses hay una suba de las exportaciones industriales del 11,7 por ciento por colocaciones de autos y utilitarios. El total de ventas al exterior, en conclusión, es de apenas 1,2 por ciento en lo que va del año.
 
Las importaciones subieron un 30,2 por ciento en noviembre frente al mismo período del año pasado y acumulan en once meses un alza del 19,9 por ciento. Los siete usos contemplados -bienes de capital, bienes intermedios, combustibles y lubricantes, piezas para bienes de capital, bienes de consumo y autos- registraron incrementos significativos en el mes. Se destacó el incremento de las compras de partes de motores, generadores y grupos electrógenos, autos, partes de celulares y gasoil.
 
En cuanto a las importaciones de bienes de finales el economista del CEPA Juan Lucero indica que "hay mucha importación de bienes industriales, lo cual coincide con la destrucción de empleo industrial. Es el ejemplo de los textiles, en donde sube la importación de ropa y baja el ingreso de insumos. En autos, suben los importaciones de terminados y el ingreso de autopartes está estable".
 
Abeceb agrega que "mientras que las importaciones volvieron a los niveles record de 2011, las exportaciones siguen 30 por ciento por debajo de los valores de dicho año".
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuente: Página12
 

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Macri está generando el mayor déficit comercial de la historia
El Dólar Macri produce el mayor déficit comercial en la historia argentina. Según un informe difundido por la consultora económica Abeceb, las importaciones siguieron creciendo en noviembre en el país, tanto por cantidades como por precio, a un ritmo acelerado, pero muy por encima de las exportaciones, "golpeadas por las escasas ventas del complejo sojero". En este sentido, mientras que las importaciones volvieron a los niveles record de 2011, las exportaciones siguen 30% por debajo de los valores de dicho año, por debajo incluso del valor exportado en 2009, en el contexto de la crisis internacional.
18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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