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Sociedad e Interés General - 18-12-2017 / 20:12
EFEMÉRIDES POPULARES. SE CUMPLEN 16 AÑOS DE LA CRISIS DEL 2001: CORRALITO, PROTESTAS CON CACEROLAS, SAQUEOS A SUPERMERCADOS Y LEVANTAMIENTO POPULAR

Rebelión popular, represión y caída de Fernando De la Rúa

Rebelión popular, represión y caída de Fernando De la Rúa
Fernando De la Rúa, nunca muy despierto ni rápido de reflejos, no supo cómo enfrentar los problemas económicos y se aisló políticamente. Asediado por las protestas callejeras y con el peronismo y la UCR dando la espalda, sus últimos momentos fueron dramáticos: en esos hechos murieron 39 personas por la represión de las fuerzas policiales. En Entre Ríos, la represión del autoritario gobernador Sergio Montiel dejó como saldo las muertes de Rosa Eloísa Paniagua, una nenita de 13 años; Romina Iturain, una adolescente de 15 años y José Daniel Rodríguez, un militante social de 25 años; a manos de las fuerzas de la represión, comandadas por el radical Montiel, su Ministro de Gobierno Enrique Carbó y el Jefe de Policía Victoriano Ojeda.
La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue una crisis económico-financiera generada por la restricción a la extracción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro denominada "corralito", que empujó a las calles a ciudadanos que padecían en carne propia las consecuencias del neoliberalismo.
 
Tras esas medidas económicas impulsadas por el entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, la reacción popular fue muy negativa, especialmente la de la clase media (teniendo en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 1.000 dólares mensuales era superior a los ingresos de la mayoría de la población), por lo que la crisis económica también desembocó en una crisis política.
 
Y las protestas no tardaron en llegar. Fue así como durante todo diciembre hubo reclamos y también se produjeron saqueos a supermercados. El 19 de diciembre el presidente Fernando de la Rúa decretó el Estado de Sitio, medida que no fue acatada por la población, que siguió ocupando las calles dejando a las claras la pérdida de legitimidad del gobierno.
 
La mayor parte de los participantes que salieron a las calles a protestar, fueron auto convocados y no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. El lema de la rebelión popular fue "¡Que se vayan todos!". La respuesta del gobierno nacional fue la represión.
 
Lamentablemente, en esos hechos murieron 39 personas por la represión de las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años. Y mientras esto sucedía,  De la Rúa renunció a la Presidencia y huyó de la Casa Rosada en un helicóptero. La renuncia del Presidente de la Nación, el 20 de diciembre de 2001, llevaron a una situación de acefalia presidencial. Culminaba así, la experiencia desastrosa de la Alianza y de De la Rúa. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
En nuestra provincia la represión del autoritario gobernador Sergio Montiel dejó como saldo las muertes de Rosa Eloísa Paniagua, una nenita de 13 años; Romina Iturain, una adolescente de 15 años y José Daniel Rodríguez, un militante social de 25 años; a manos de las fuerzas de la represión, comandadas por el radical Montiel, su Ministro de Gobierno Enrique Carbó y el Jefe de Policía Victoriano Ojeda.
 
La Opinión Popular

La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue el conjunto de protestas sociales contra la situación económica argentina de dichos años, que causaron la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001 y llevaron a una situación de acefalía presidencial.
 
La mayor parte de los participantes de dichas protestas fueron autoconvocados, que no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. Su lema popular fue: "que se vayan todos". En los hechos fueron asesinadas 39 personas por las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años.
 
El 19 de diciembre de 2001 hubo importantes saqueos a supermercados y otra clase de tiendas en distintos puntos del conurbano. Esa noche el presidente De La Rua decreto el estado de sitio, y posteriormente en la ciudad de Buenos Aires salieron miles de personas a la calle a protestar contra la política económica del Gobierno que había establecido un límite a la extracción en efectivo del sueldo con el objeto de bancarizar la economía y mantener recursos dentro del sistema financiero (que había padecido una importante corrida en los últimas semanas).
 
Muchas protestas se llevaban a cabo golpeando cacerolas, por lo que se las denominó Cacerolazos, una modalidad de protesta que imperaría durante los próximos meses.
 
Se sucedieron también protestas durante la madrugada del 20 de diciembre, frente a la casa del Ministro de Economía Domingo Cavallo y en la Plaza de Mayo, que fueron reprimidas. A pesar del Estado de Sitio decretado por De la Rúa, las calles de Buenos Aires y de otras ciudades del Interior se llenaron de protestas. En la madrugada renunció el ministro de Economía Domingo Cavallo.
 
En la mañana del 20 de diciembre quedaban unos pocos manifestantes en Plaza de Mayo, ubicados muy cerca de la Casa Rosada, sede del Gobierno, ya que en ese momento la misma no estaba cercada por vallas. Cerca del mediodía se ordenó que se colocara una valla de contención en la mitad de la Plaza, por lo que la policía montada reprimió duramente a los manifestantes que quedaban entre los que estaban varias mujeres miembro de la organización Madres de Plaza de Mayo.
 
Esta represión, que se transmitió por todos los canales de televisión y radio, e incluso emisoras internacionales, en directo durante todo el día, generó que más grupos políticos y manifestantes ocasionales se acercasen a la Plaza. Con el correr de las horas los incidentes fueron creciendo en intensidad y se produjeron cuatro muertes de manifestantes presumiblemente a manos de la policía, si bien las investigaciones judiciales aún no han finalizado.
 
A las 16 horas, el presidente De la Rúa, mediante un discurso transmitido por Cadena Nacional, anunciaba que no renunciaría a la presidencia e instaba a la oposición y otros sectores a dialogar abiertamente. El pedido fracasó.
 
Alrededor de las 19 horas, el presidente De la Rúa renunció luego de que fracasaran sus intentos políticos de salvar al Gobierno, saliendo de la Casa Rosada a través de un helicóptero. En esa jornada también murieron muchas personas en ciudades del interior del país, totalizando 39 muertos como consecuencia de la represión en los dos días, entre ellos nueve menores de 18 años.
 
Durante los días y meses posteriores siguieron sucediéndose protestas y cacerolazos.
 
El movimiento provocó en primer lugar la renuncia de Fernando de la Rúa. El día 20 se hacía cargo del Poder Ejecutivo el presidente de la Cámara de Senadores, Ramón Puerta, quién convocó a una asamblea legislativa para elegir un nuevo presidente.
 
El día 23 asumía Adolfo Rodríguez Saá. Anunciaba que sería cancelado el pago de la deuda externa, que serían reintegrados los montos sustraídos a la población, la creación de un millón de puestos de trabajo, a través de los denominados planes Trabajar; que el Presupuesto 2002 sería austero y un plan de trabajo integral.
 
El 30 de diciembre renunciaba Rodríguez Saá, alegando falta de apoyo político, lo que desencadenó una nueva ola de inestabilidad. Ante la negativa de Puerta, el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño asumía el Poder Ejecutivo y también convocaba a una Asamblea Legislativa para nombrar un nuevo presidente.
 
El 2 de enero de 2002 asumía Eduardo Duhalde como presidente interino, anunciando que se serían devueltos los montos sustraídos a la población en la misma cantidad en que habían sido depositados, ya sea en pesos o dólares, garantizaba la paz social y el fin de la controvertida Convertibilidad.
 
En su discurso de asunción Duhalde sintetizaba la situación socio-económica de la siguiente forma:
 
"No es momento, creo, de echar culpas. Es momento de decir la verdad. La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas, destruyó a la clase media argentina, quebró a nuestras industrias, pulverizó el trabajo de los argentinos. Hoy, la producción y el comercio están, como ustedes saben, parados; la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha la economía".
 
Fuente: Wikipedia

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18-06-2018 / 21:06
18-06-2018 / 21:06
18-06-2018 / 21:06
El 19 de junio de 2016, a los 99 años de edad, fallece en la ciudad de Buenos Aires Ricardo Obregón Cano, el quincuagésimo tercer gobernador de Córdoba elegido constitucionalmente.
 
El 12 de abril de 1971, después de levantarse la proscripción al peronismo de presentarse a elecciones, impuesta tras el golpe de Estado de 1955 que instauró la dictadura de la Revolución "Libertadora", los partidos políticos inician su etapa de reorganización para las elecciones que restablecerían nuevamente el sistema democrático de gobierno.
 
Elegido por Juan Perón, por sus antecedentes políticos en la provincia y su incondicional lealtad, Obregón Cano fue designado delegado del Consejo Superior Peronista para llevar adelante la tarea de reorganización partidaria en Córdoba; luego de la convocatoria a elecciones del gobierno de facto militar.
 
En virtud del llamado a comicios internos para el 21 de junio de 1972, integrando la Lista encabezada por Obregón Cano (presidente de la Junta promotora provincial del PJ); acompañado como vice por el gremialista Atilio López, máximo dirigente de las 62 Organizaciones. A su alrededor se congregaron distintos dirigentes de la izquierda peronista: Rodolfo Vittar (Juventud Peronista), Blas García (Juventud Revolucionaria Peronista), Norberto Erico Tejada (Peronismo en Lucha) y Fausto Rodríguez (Movimiento Revolucionario Peronista).
 
Pese a la artera campaña del peronismo ortodoxo, la Lista Unidad se impuso con el 60 % de los votos. Inmediatamente, se constituyó el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación), bajo el lema «de la resistencia al poder». En las elecciones generales del 11 de marzo de 1973, los candidatos de la coalición peronista obtuvieron el 44,2 % y una diferencia de 12.820 votos sobre el candidato de la Unión Cívica Radical Víctor Martínez, que cosechó el 43,1 %. Y en la segunda vuelta electoral el 15 de abril de 1973, se impuso el Frejuli con el 53,84 % y una diferencia de 86.566 votos.
 
Obregón Cano y Atilio López prestaron juramento el 25 de mayo de 1973. En su mensaje de asunción, el gobernador pidió una tregua política y social. Colocó a la UCR, principal partido opositor, en el lugar del adversario legítimo para «actuar como control y fiscalización» del Gobierno. El día de la toma de posesión hubo un acto en plaza San Martín y esa misma noche fueron liberados los presos políticos en la provincia.
 
Durante su mandato se aprobaron leyes de amnistía política y reparación histórica para beneficiar a aquellas personas que, por causas políticas o gremiales, fueron separadas de sus cargos públicos provinciales o municipales del personal policial.
 
El 27 de febrero de 1974, Obregón Cano ordenó la remoción del jefe de la Policía de Córdoba, el teniente coronel Antonio Domingo Navarro. Al enterarse del relevo, el jerarca policial acuarteló a unos siete mil efectivos a sus órdenes en la ciudad, aduciendo una «infiltración marxista» en el Gobierno.
 
Junto a los mandatarios, los sediciosos detuvieron además a unas 70 personas. Entre ellos estaban Antonio Lombardich (ministro de Bienestar Social) y Elio Alfredo Bonetto (ministro de Gobierno), los diputados Luis Bruno  y  Blas GarcíaJulio Aliciardi (presidente del Banco de Córdoba), Juan Carlos Bruera (fiscal de Estado), y Horacio Obregón Cano (hijo y secretario personal del gobernador).
 
El sábado 2 de marzo al mediodía, el presidente Juan Perón anunció su decisión de intervenir la provincia. Además de Obregón Cano, también fueron desplazados entonces los gobernadores: Oscar Bidegain (Buenos Aires), Miguel Ragone (Salta), Jorge Cepernic (Santa Cruz) y Alberto Martínez Baca (Mendoza).
 
La destitución por la fuerza del gobernador  Obregón Cano, abrió un período de inusitada violencia política en Córdoba que continuó hasta el retorno de la democracia. Por su parte, Atilio López fue brutálmente asesinado por la Triple A, el 16 de septiembre de 1974.
 
La Opinión Popular

18-06-2018 / 21:06
El 19 de junio de 1768 nace en el pueblo de Sauce, cerca de Montevideo, José Gervasio Artigas, el más grande caudillo de ambas márgenes del Río de la Plata, el revolucionario montonero que organizó las Fuerzas Libertadoras en la Banda Oriental y la "Liga de los pueblos libres" contra el centralismo unitario porteño que subordinaba el naciente país a la política de Buenos Aires.
 
Artigas debe ser considerado como el Primer Gran Caudillo Argentino porque fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata y el fundador del federalismo en nuestra Patria. Es también el generador de todo aquello que llamamos espíritu argentino, independencia absoluta, republicanismo y gobiernos populares.

Luchó contra los realistas en la Batalla de las Piedras y contra la invasión portuguesa en las Batalla de Carumbé, Arapey, Queguay Chico y Santa María. Su lucha por la independencia contra el avance portugués en el Río de la Plata es paralela a la llevada a cabo por José de San Martín contra los españoles.

Nacionalista, popular, republicano, democrático y federal, su férrea defensa de la autonomía de las provincias hizo que fuera perseguido por el centralismo unitario porteño y en 1820 se vio obligado a pedir hospitalidad en Paraguay, donde falleció muchos años después.

Con José Gervasio Artigas reivindicamos una línea histórica que se inicia en el federalismo, continua con el irigoyenismo y culmina en el peronismo, que integra a los mejores hombres e ideas del viejo movimiento en el nuevo y que trasmite las tradiciones nacionalistas, populares y democráticas, originadas en las antiguas raíces de la Patria.
 
Escribe: Blas García

16-06-2018 / 19:06
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