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Nacionales - 05-12-2017 / 09:12
POR GANANCIAS, AUMENTA EN 2018 PRESIÓN IMPOSITIVA SOBRE LOS ASALARIADOS

Con Macri, se profundiza la tendencia que las empresas paguen menos impuestos y los trabajadores más

Con Macri, se profundiza la tendencia que las empresas paguen menos impuestos y los trabajadores más
En la última década las personas pagaron más Impuesto a las Ganancias que las empresas en todo el país, como consecuencia de una actualización tardía del mínimo no imponible para las personas y un régimen de deducciones más amigable para las sociedades.
 
De acuerdo a las estadísticas oficiales, en lo que va del año el aporte de las personas humanas a la recaudación de Ganancias es del 54%, contra el 46% de las sociedades. Según los especialistas, la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Mauricio Macri podría incrementar esta tendencia, ya que elimina exenciones para personas físicas y alivia la carga para las empresas.
 
Las estadísticas de la Secretaría de Hacienda muestran que desde 2007 las personas físicas pasaron a tributar mayor cantidad de Impuesto a las Ganancias que las empresas.
 
Desde la recuperación económica tras la crisis de 2001 hasta ese año, el mayor peso de la carga tributaria de Ganancias fue dirigido a las sociedades. No obstante, por efecto de la inflación y la no actualización de las alícuotas de imposición hizo que cada vez más cantidad de empleados tributen el impuesto.
 
Las empresas además, tienen un régimen que les permite descontar más gastos que a las personas a la hora de calcular su monto de tributación.
 
Según Martín Caranta, del estudio Lisicki&Litvin, "no me parece tan sorpresivo el resultado. Han habido subas en los costos para las empresas y las personas físicas tienen un régimen de imposición en el que hay un montón de gastos que no se pueden desgravar. Muchas empresas han perdido mercado o se ha retraído su demanda mientras que las personas físicas han tenido en su mayoría aumentos de sueldos, que si bien algunos no fueron iguales a la inflación, las personas tienen una limitación muy fuerte a la deducción de gastos. En una empresa los costos de mantenimiento son deducibles", explicó.
 
Para el director del estudio Sasovsky y Asociados, Iván Sasovsky, "esa situación en la que las personas pagan más que las empresas se da porque las empresas siguen encontrando mecanismos para evitar el pago de impuestos y las personas físicas no tienen forma de evitarlo, dado que en su gran mayoría, empleados, pagan su impuesto de forma anticipada vía retenciones", comentó.
 
La proporción de carga tributaria sobre las personas respecto a las empresas tuvo un pico durante 2014, cuando por efecto inflacionario los empleados aportaron el 63% de la recaudación de ese impuesto ($165.157 millones, contra los $94.352 millones de personas jurídicas). Desde ese momento, la proporción comenzó a mejorar a favor de los contribuyentes hasta la proporción 54%-46% del primer semestre de este año.
 
"La estadística dejaría ver que tendríamos un sistema tributario europeo, donde las sociedades tienen una tasa de imposición menor que las empresas. Ahora no veo que esto sea tan así en nuestro país porque tenemos pérdidas de ingresos de las empresas en los últimos años y una recaudación que no mide objetivamente la capacidad contributiva de las personas. Hay una mayor tributación pero no mejoró la capacidad contributiva de las personas", explicó Caranta.
 
La reforma tributaria presentada por el Gobierno nacional al Congreso, que alivia la carga de Ganancias sobre las empresas y elimina la exención de las rentas financieras a personas físicas podría respaldar esta proporción de carga tributaria.
 
"Parecería que la reforma tributaria tiende a gravar más a las personas físicas. Por dos motivos: alivia la imposición sobre empresas cuando no distribuyen dividendos y segundo porque hay ciertas ganancias financieras sobre las que las personas físicas ahora tributarán", afirmó el socio del estudio Litvin, mientras que según Sasovsky "debería aumentar la recaudación de las sociedades y de las personas físicas porque se eliminan exenciones. Ahora si se profundiza el control de la evasión, las empresas deberían aportar más por Ganancias que las personas físicas".
 
Por Mariano Boettner
 
Fuente: BAE Negocios
 
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27-05-2018 / 18:05
27-05-2018 / 09:05
Como la crisis cambiaria que cambió el rumbo del gobierno de Mauricio Macri arreció en medio de la disputa política por el ajuste tarifario, los primeros límites visibles del nuevo escenario político se hicieron evidentes en el Parlamento y la liga de gobernadores justicialistas.
 
Esa frontera sigue indefinida. Se terminará de conocer cuando se conozcan los términos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Recién entonces los gobernadores del PJ sabrán el tamaño definitivo del ajuste requerido y harán valer su poder de presión en el Congreso.
 
Mientras, hay aprestos preventivos en los que Macri ha preferido evitar la confrontación. Accedió a negociar la transferencia de Aysa, Edenor y Edesur a los presupuestos de las jurisdicciones que se benefician con sus servicios. Una deuda antigua de la Nación con la equidad federal que ordena la Constitución.
 
Del lado de los gobernadores primó también la cautela. El proyecto aprobado en Diputados para detonar el ajuste tarifario entró en el ritmo más pausado del Senado y el gobierno se ilusionó con encontrar una salida que evite el veto anunciado por el Presidente.
 
Pero no por ser los primeros y más evidentes, los límites a Macri en el Congreso y las administraciones provinciales son los únicos y de mayor complejidad.
 
El Fondo Monetario no es sólo el horizonte de un acuerdo para garantizar la estabilidad del programa económico. Es también el eje de un relato que había caído en desgracia con la decadencia del kirchnerismo y que ahora busca una oportunidad para resucitar.
 
En ese relato convergen la ex presidenta Cristina Fernández y la izquierda tradicional, que ahora revive la idea de un empate hegemónico entre el gobierno, que se había agigantado tras las elecciones de octubre, y la oposición frontal, que había remitido tras el fracaso de su última operación política de envergadura, el caso Maldonado.
 
La marcha hacia el Obelisco porteño, acicateada por esa alianza del kirchnerismo y la izquierda que desde la salida de Cristina viene siendo una constante en las calles, ha sido la primera exhibición pública de ese reposicionamiento político. Que corre por izquierda al peronismo parlamentario, mientras lo asiste como factor de presión social.

27-05-2018 / 09:05
Volvió el FMI, volvió la calle y volvieron los gobernadores. Esas cosas siempre ocurren al mismo tiempo. Caras de la misma crisis. ¿Cuándo tuvieron poder "los gobernadores"? A fines de los 90 y durante el crítico gobierno de la Alianza. Cuando se hablaba de La liga de los gobernadores.
 
De allí quedó esa estela de poder detrás del poder en los años de Néstor Kirchner que no fue tal, como no fue tal en los años de esplendor de Menem, porque los presidentes peronistas tienen un temor principal: el poder de otro peronista.
 
Y ahora que el primer ajuste del Fondo llegó a la política (la reducción de la discusión económica a una discusión fiscal) los gobernadores del PJ retoman su peso a pedido de un gobierno que perdió volumen. Los quieren socios del ajuste. Una Moncloa con manos de tijera.
 
El gobierno de Cambiemos se sobregiró en la batalla que creyeron pendiente: matar al peronismo. Si cada presidencia diseñó sus batallas, sus rivales, inspirado en una trascendencia histórica.
 
Si Alfonsín fue contra los militares y el autoritarismo, si Menem contra la inflación y el Estado de bienestar, si Kirchner y Cristina contra el neoliberalismo y Clarín, Cambiemos sintió desde el principio que su mandato histórico era poder gobernar contra el peronismo.
 
Como si fuera el último capítulo de la transición democrática. Ahora ocurre que lo necesita. Al menos una versión de él: la de los que gobiernan, pagan salarios y quieren "hacer obras".
 
¿Qué ocurre? No anda. Entre la política cómoda para la gente y el ajuste cómodo para el liberalismo se abrió una zanja en la que cayeron irremediablemente.

26-05-2018 / 18:05
26-05-2018 / 09:05
Mauricio Macri no juró por la Patria cuando asumió y no  es adepto a las fiestas patrias, se lo ve incómodo, en los festejos oficiales se toman severas medidas de seguridad, no hay participación ciudadana y el presidente evita mostrarse "patriótico". En el bicentenario de la declaración de Independencia, el único invitado relevante fue el Rey de España, a quien le pidió disculpas por el Congreso de Tucumán que habría actuado con "angustia" cuando declaró la Independencia.
 
Este gobierno abandonó la noción de Patria o Nación. Son palabras que casi no pronuncia. Ese repliegue hace más notoria la necesidad popular de recuperarlas como identidad comunitaria. Y no es solamente una recuperación simbólica, sino que se produce desde una profunda actitud política.
 
Para el millón y medio de personas que se congregaron ayer en el Obelisco hay una continuidad lógica entre la fecha patria y el rechazo a la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente, mientras tanto, encabezaba una fiesta cerrada para funcionarios millonarios y un puñado reducido de vecinos en la quinta de Olivos.
 
Pero ayer se prendieron cuatro luces rojas para Macri. La impresionante multitud que asistió a al acto a pesar de que la convocatoria fue absolutamente tapada y distorsionada por los grandes medios macristas, un acto con muy poco despliegue de aparato y con gran cantidad de personas que asistieron sin estar integradas en columnas o agrupaciones, tiene que hacer pensar a la Casa Rosada. No puede gobernar atropellando a esa multitud que representa a una gran parte de la sociedad. Las encuestas indican que solamente un 35% respalda las medidas del gobierno.
 
Segunda advertencia: el FMI le subrayó que está obligado a buscar formas de resolver el déficit sin depender tanto del endeudamiento y el gobierno se resiste a volver a las retenciones al campo. Tercera luz roja: las grandes patronales rurales salieron con los tapones de punta ante el rumor y se quejaron por la situación económica: no lo van a apoyar solamente por lealtad. Y la cuarta fue la homilía en la Catedral.
 
El cardenal Mario Poli le habló a Macri de "Zaqueo", un recaudador de impuestos que aparece en la Biblia. El de Zaqueo "era un oficio despreciable porque la mayor parte del dinero que recaudaban iba a parar a las arcas romanas no sin retener una buena parte de los impuestos, de modo que se enriquecían notablemente", le explicó a la tropa de funcionarios en el templo. "Eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado. Estas y otras actitudes les valieron el desprecio popular y eran considerados grandes pecadores", enfatizó. 
 
El macrismo ha gobernado despreciando esta realidad y tratando de esconderla con la complicidad de los medios corporativos, como Clarín, La Nación e Infobae, y de los periodistas oficialistas que insisten en ridiculizar a los sectores populares y difamar a sus dirigentes. La 9 de Julio, la avenida más ancha del mundo, le respondió al presidente. Llenarla requiere una multitud como la de ayer a la tarde.
 
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