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Internacionales - 03-12-2017 / 20:12
EFEMÉRIDES POPULARES. RESISTENCIA ANTINAZI EN POLONIA

Zofia Kossak-Szczucka y Wanda Filipowicz se integran en la organización Zegota

Zofia Kossak-Szczucka y Wanda Filipowicz se integran en la organización Zegota
Zofia Kossak-Szczucka.
Zofia Kossak-Szczucka fue una escritora polaca e integrante de la resistencia, conocida por sus esfuerzos en ayudar a los judíos durante la guerra. Durante la ocupación de Polonia,Kossak-Szczucka trabajó para la prensa clandestina: desde 1939 hasta 1941 fue la coeditora del periódico secreto Polska zyje (Polonia vive); en este año, participó en la fundación de la organización católica Frente para el Renacimiento de Polonia. También en 1941 editó su ensayo Prawda (La verdad), con el seudónimo de "Weronika" (Verónica).
 
Wanda Krahelska-Filipowicz tampoco era nueva en las actividades clandestinas de la resistencia. En 1906, cuando Polonia fue repartida entre Rusia, Alemania y Austria, participó en un bombardeo contra el Gobernador General de Rusia en Varsovia. Wanda fue la esposa de un ex-embajador en los Estados Unidos; además, era la editora de la revista de arte Arkady.
 
Hacia el verano de 1942, cerca de un millón de judíos polacos habían muerto de hambre, enfermedades o matanzas al azar. La ayuda a los judíos tenía que ser coordinada, organizada a una escala mayor y apoyada de manera innegable. La muerte los esperaba si se quedaban en el gueto. Zegota era una organización secreta en la Polonia ocupada por Alemania desde 1942 hasta 1945. Fue fundada el 04 de diciembre de 1942 como una continuación del anterior comité, el Consejo Provisorio de Ayuda a los Judíos, creado porZofia Kossak y Wanda Krahelska.
 
Durante la guerra, Zegota fue la única organización subterránea dirigida conjuntamente por judíos y no judíos de un amplio rango de movimientos políticos, y la única que, a pesar de los arrestos de algunos de sus miembros, pudo operar por un período considerable y ayudar a los judíos de varias maneras.
 
Kossac-Szczucka fue arrestada en 1943, pero los alemanes no se dieron cuenta de quién se trataba. Primero fue enviada a la infame prisión de Pawiak y luego a Auschwitz. Allí estuvo en el campo de trabajo y no en el campo de exterminio contiguo donde eran enviados los judíos. Finalmente fue liberada gracias a los esfuerzos de los polacos clandestinos y retornó a Varsovia.

 
La Opinión Popular
Guardianes del fuego
 
Por Joyce Jensen
 
Zofia Kossak-Szczucka (1890-1968) fue una escritora polaca e integrante de la resistencia, conocida por sus esfuerzos en ayudar a los judíos durante la guerra. Su abuelo había sido el pintor polaco Juliusz y estaba casada en segundas nupcias aunque conservaba el apellido Szczucka de su primer marido.
 
Kossac-Szczucka estaba asociada a la literatura de Czartak mientras que escribía principalmente para la prensa católica. Su obra más importante de ese período fue "Conflagración", memorias de la Revolución Rusa.
 
Durante la ocupación de Polonia, Kossak-Szczucka trabajó para la prensa clandestina: desde 1939 hasta 1941 fue la coeditora del periódico secreto Polska zyje (Polonia vive); en este año, participó en la fundación de la organización católica Frente para el Renacimiento de Polonia. También en 1941 editó su ensayo Prawda (La verdad), con el seudónimo de "Weronika" (Verónica).
 
A pesar de ser perseguida por la Gestapo, Kossak-Szczucka se expuso a sí misma al ayudar a los judíos. La motivación de Zofía era moral, humanitaria y patriótica. Consideraba las acciones alemanas "como una ofensa contra los hombres y contra Dios", y sus políticas eran una afrenta a los ideales que ella adhería por una Polonia independiente.
 
Wanda Krahelska-Filipowicz (1886-1968) tampoco era nueva en las actividades clandestinas de la resistencia. En 1906, cuando Polonia fue repartida entre Rusia, Alemania y Austria, participó en un bombardeo contra el Gobernador General de Rusia en Varsovia.
 
Wanda fue la esposa de un ex-embajador en los Estados Unidos; además, era la editora de la revista de arte Arkady. Al ser ella una activista socialista conocía a mucha gente en la clandestinidad, incluyendo a miembros de la Delegatura (el cargo de Delegado del Gobierno en el Exilio, y su contraparte militar, la AK). Wanda usó su influencia para persuadir a ambos grupos de la importancia de establecer una organización central y apoyarla con grandes sumas de dinero.
 
Usando el seudónimo de "Alicja", empezó a ocultar judíos en su propia casa. Uno de ellos fue la viuda del historiador Szymon Aszkenazy.
 
Zofia era, en comparación, una nacionalista conservadora. Era una escritora de renombre y antes de la guerra se había opuesto a la mayoría de los grupos judíos por lo que se la consideró antisemita.
 
La idea de unificar los distintos esfuerzos para ayudar a los judíos fue en primer lugar el resultado de la labor de estas dos mujeres, Zofia Kossac-Szczucka y Wanda Krahelska-Filipowicz. Igualmente importante fue la coordinación de la tarea con los judíos clandestinos y el establecimiento de un enlace con los que permanecían dentro de la comunidad.
 
Hacia el verano de 1942, cerca de un millón de judíos polacos habían muerto de hambre, enfermedades o matanzas al azar. La ayuda a los judíos tenía que ser coordinada, organizada a una escala mayor y apoyada de manera innegable. La muerte los esperaba si se quedaban en el gueto.
 
Zegota era una organización secreta en la Polonia ocupada por Alemania desde 1942 hasta 1945. Fue fundada como una continuación del anterior comité, el Consejo Provisorio de Ayuda a los Judíos, creado por Zofia Kossak y Wanda Krahelska.
 
En octubre de 1942, el periódico oficial de la Delegatura publicó lo siguiente: "Nos han pedido que hagamos público que las iniciativas de organizaciones sociales tanto católicas como democráticas han conducido a la conformación de un Comité de Asistencia Civil que proveerá alivio a los judíos que sufren persecución. Hasta que los medios y las oportunidades lo permitan y se consideren las condiciones de vida de un país ocupado, el Comité tratará de confortar a las víctimas de las atrocidades nazis".
 
Esta es la única noticia del nacimiento de Zegota. ¿Quién fue Konrad Zegota? En realidad, no existía tal persona. En el mundo clandestino polaco, había nombres en código para todos y todo. Zegota era el nombre código del Comité Provisorio de Ayuda a los Judíos. De inmediato empezó a trabajar para identificar los problemas principales en cuanto al rescate, diseñar un plan de acción y reclutar a la gente para que los llevara a cabo.
 
Wanda Krahelska estaba bien conectada con los líderes militares y políticos ocultos y Zofia Kossac iba a proveer las casas para las mujeres y niños debido a sus cercanos lazos con los clérigos católicos y con las clases altas. Durante la guerra, Zegota fue la única organización subterránea dirigida conjuntamente por judíos y no judíos de un amplio rango de movimientos políticos, y la única que, a pesar de los arrestos de algunos de sus miembros, pudo operar por un período considerable y ayudar a los judíos de varias maneras.
 
Cuando comenzó la liquidación del Gueto de Varsovia en 1942, Zofia Kossac-Szczucka publicó un volante titulado "Protesta". Allí exhortaba a los polacos, particularmente a aquellos que sentían antipatía por los judíos antes de la guerra, a asistirlos. Después de la guerra, declaró, los polacos y los judíos podían continuar su lucha política e ideológica. Pero ahora, la única cuestión era moral. El mundo, escribió, guarda silencio ante esta atrocidad. "Inglaterra calla, también América, inclusive el judaísmo internacional, tan sensible a la trasgresión contra su pueblo, está en silencio. Como Polonia... Aquellos que están callados frente al asesinato, escribió, se convierten en cómplices del crimen".
 
Kossac-Szczucka fue arrestada en 1943, pero los alemanes no se dieron cuenta de quién se trataba. Primero fue enviada a la infame prisión de Pawiak y luego a Auschwitz. Allí estuvo en el campo de trabajo y no en el campo de exterminio contiguo donde eran enviados los judíos. Finalmente fue liberada gracias a los esfuerzos de los polacos clandestinos y retornó a Varsovia.
 
A fines de 1944, participó en el levantamiento de Varsovia y también sobrevivió. Al concluir la guerra, emigró a Inglaterra antes que vivir bajo el régimen comunista polaco.
 
Fuente: Fundación Internacional Raoul Wallenber

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08-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 17:12
08-12-2017 / 17:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

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