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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
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Internacionales - 01-12-2017 / 16:12
EFEMÉRIDES POPULARES

El Senado yanqui detiene las actividades del senador McCarthy, artífice de la caza de brujas

El Senado yanqui detiene las actividades del senador McCarthy, artífice de la caza de brujas
El 02 de diciembre de 1954, el Senado de los Estados Unidos vota una «moción de censura» para detener las actividades del senador republicano Joseph McCarthy (principal artífice de la caza de brujas), «cuya conducta trajo al Senado el deshonor y la infamia». En febrero de 1950 lanzó una acusación pública contra 205 supuestos comunistas infiltrados en el Departamento de Estado. Pese a que no pudo demostrarlo en ninguno de los casos que se trataron en el Comité del Senado para las Relaciones Internacionales, el ambiente propiciado por la Guerra Fría y la Guerra de Corea le hicieron muy popular en los ambientes más conservadores de su país.
El 02 de diciembre de 1954, el Senado de los Estados Unidos vota una «moción de censura» para detener las actividades del senador republicano Joseph McCarthy (principal artífice de la caza de brujas), «cuya conducta trajo al Senado el deshonor y la infamia».
 
Joseph Raymond McCarthy fue un senador republicano yanqui por el estado de Wisconsin desde 1947 a 1957. Durante sus diez años en el senado, McCarthy y su equipo se hicieron famosos por sus investigaciones sobre personas en el gobierno de los Estados Unidos y otros sospechosos de ser agentes soviéticos o simpatizantes del comunismo infiltrados en la administración pública o el ejército.
 
En febrero de 1950 lanzó una acusación pública contra 205 supuestos comunistas infiltrados en el Departamento de Estado. Pese a que no pudo demostrarlo en ninguno de los casos que se trataron en el Comité del Senado para las Relaciones Internacionales, el ambiente propiciado por la Guerra Fría y la Guerra de Corea le hicieron muy popular en los ambientes más conservadores de su país. Esta «caza de brujas» por motivos ideológicos era contraria a la Constitución de Estados Unidos.
 
La Opinión Popular

McCarthy cometió su gran error: atacar al Ejército.  Primero, en la persona del general Marshall.  Ciertamente, Marshall cometió muchos errores en su vida militar, principalmente en China; pero sólo un demente podía acusarle de comunista o de "compañero de viaje". 
 
Generales, Jefes y oficiales del Ejército tuvieron que comparecer ante el tribunal de McCarthy.  Y fue entonces - y sólo entonces - cuando el presidente Eisenhower decidió intervenir y hacer valer su inmenso prestigio de héroe de la guerra y Presidente de la nación contra McCarthy.  Fue el principio del fin.  Su propio partido, el republicano, le abandonó. 
 
Si para encarcelar a Al Capone en los años veinte fue preciso acusarle de no pagar sus impuestos, para desmontar a McCarthy el Senado tuvo que acusarle de corrupción.  Las sospechas pesaban sobre él desde el principio de su carrera, pero nadie se atrevió a revivirlos cuando estaba en la cumbre de su poder: fue preciso el abandono de Eisenhower y del Partido Republicano para que reaparecieran. 
 
El 2 de diciembre de 1954 el Senado votó la censura contra McCarthy por 67 votos contra 22.  Su carrera política había terminado. 
 
Dado a la bebida, el senador McCarthy no calculó sus fuerzas al tratar de investigar a las fuerzas armadas en 1953. Ese mismo año, en calidad de presidente del Subcomité de Investigaciones del Senado, McCarthy continuó con sus denuncias de la actividad e influencia comunista -que llegaron a afectar al presidente Eisenhower- y en abril de 1954 acusó al secretario (ministro) de Defensa de encubrir actividades de espionaje extranjeras.
 
El presidente republicano Dwight D. Eisenhower decidió actuar en su contra. La conciencia de que esta «caza de brujas» ponía en peligro la esencia de la democracia llevó además a los líderes de su propio partido a permitir que prosperara una moción de censura contra él en 1954.
 
Ese mismo año, McCarthy perdió el poco prestigio que le quedaba al ser retransmitida por televisión la audiencia del senado contra oficiales del ejército por su presunta actividad comunista. Su estilo demagógico y brutal quedó al descubierto.
 
Continuó otros dos años en sus tareas de senador, pero sus colegas lo evitaban, y lo sucedido pesó como una losa en su ánimo y en su salud. Sus biógrafos señalan que, tras la reprobación, ya nunca fue el mismo; hospitalizado en el Hospital Naval de Bethesda por problemas de alcoholismo crónico, murió a los 48 años víctima de cirrosis y hepatitis.
 
Fuente: Wikipedia

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08-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 17:12
08-12-2017 / 17:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

07-12-2017 / 20:12
07-12-2017 / 17:12
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