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“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Sociedad e Interés General - 30-11-2017 / 19:11
EFEMÉRIDES POPULARES. EL ÚLTIMO INTENTO DE DOMINGO CAVALLO PARA SOSTENER LA CONVERTIBILIDAD

El Corralito: La medida urgente y transitoria por 90 días que demolió el gobierno de la Alianza

El Corralito: La medida urgente y transitoria por 90 días que demolió el gobierno de la Alianza
El 01 de diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo anunciaba una medida que imponía una restricción para el retiro de efectivo de los bancos. Se trataba de lo que pasaría a la posteridad con el tristemente célebre nombre de "Corralito". Así respondió a la crisis desatada por la fuga de depósitos. Dijo que esta medida duraría 90 días. Hoy se cumplen 16 años de esa decisión que marcó el principio del fin del gobierno del presidente radical Fernando de la Rúa.
Como suele suceder en la Argentina, el anuncio vino disfrazado. Se trató de un congelamiento total de los depósitos, pero Cavallo señaló que se iba a la "bancarización".
 
El 01 de diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo anunciaba una medida que imponía una restricción para el retiro de efectivo de los bancos. Se trataba de lo que pasaría a la posteridad con el tristemente célebre nombre de "Corralito".
 
El Gobierno recortó el uso libre de los depósitos bancarios, incluso en el caso de los sueldos. En medio de una corrida bancaria, Cavallo dispuso limitar el retiro de dinero de los bancos. Tenía otras alternativas de menor daño. Eligió la peor.
 
Así respondió a la crisis desatada por la fuga de depósitos. Dijo que esta medida duraría 90 días. Hoy se cumplen 16 años de esa decisión que marcó el principio del fin del gobierno del presidente radical Fernando de la Rúa.
 
De la redacción de La Opinión Popular

«Se trata de una medida de urgencia y transitoria, que consiste en la limitación de retiro de dinero en efectivo. En 90 días terminará». Domingo Cavallo, encendido y con tono firme, se dirigía una vez más al país desde el microcine del Ministerio de Economía para anunciar un paquete de medidas.
 
El creador de la convertibilidad lanzaba su plan final para sostener el uno a uno, un programa en el que él mismo ya no creía. No estuvo sólo en la defensa. El 1 de diciembre de 2001, desde un programa periodístico, Fernando de la Rúa con su ya clásico tono lento y cansino (parodiado hasta el hartazgo esos días) confiaba en que «la medida fue comprendida y bien recibida, ya que la gente entendió que era necesaria». Veinte días después, con el «corralito» en plena vigencia, el radical abandonaba la casa de Gobierno en helicóptero.
 
La medida fue implementada a través del Decreto 1.570/01, y la validez se extendía hasta la finalización de la fase internacional del canje de deuda pública, estimada en tres meses. Esta operación nunca se completó, pero el denominado «corralito» provocó la ira de los argentinos, que con manifestaciones populares provocaron la renuncia del presidente.
 
El «corralito» se basaba en nuevas reglas de funcionamiento del sistema financiero:
 
No se podían retirar más de 250 pesos o dólares en efectivo por semana de cuentas bancarias por parte del titular.
La restricción sería levantada en 90 días.
Las extracciones podían hacerse en pesos o dólares.
Se mantenía el tipo de cambio 1 a 1.
No había restricciones a los movimientos entre cuentas.
Se podían comprar bienes (automóviles, inmuebles, computadoras, etc.) a través de transferencias bancarias.
Se prohíben las transferencias al exterior.
 
En algunas oficinas se diseñaron varios mecanismos para saltar el «corralito», en el caso de cuentas importantes. Así, se organizaron compras masivas de acciones de empresas argentinas cotizantes en Wall Street, títulos públicos con demanda de los propios tenedores fuera del país, transferencias de acciones de empresas que no coticen de manera abierta con compradores fraguados, etcétera.
 
Para el resto del público, empezó a surgir una red de «amparos» judiciales, con singular amplitud de acción en provincias (Chaco, La Rioja y Formosa). El mecanismo era simple. Se abría una cuenta en esas provincias, se transferían los dólares o los pesos, se recurría a un estudio de abogados «especializados» y ciertos jueces de esas provincias agilizaban el retiro obligatorio. Esta acción vía amparos continuó firme aún cuando
 
De la Rúa ya no habitaba Olivos y había sido reemplazado por Eduardo Duhalde. La solución oficial no fue encontrada desde la Justicia, sino con otras maniobras. El entonces titular de la AFIP, Alberto Abad, comenzó a citar a los beneficiarios de los fallos judiciales de los amparos para verificar si el dinero que se retiraba estaba declarado en Bienes Personales y Ganancias. Santo remedio.
 
La aplicación de la medida tuvo momentos mediáticamente casi bizarros. Cavallo fue a defender su creación al programa de Susana Giménez. Convencido de las bondades del «corralito», contestaba preguntas de los televidentes de la diva.
 
En un momento, surgió el cuestionamiento de una seguidora que no había podido utilizar la tarjeta de débito para una compra menor que 10 pesos (piso para operaciones que no sean al contado). La conductora preguntó por qué no era obligatorio para compras menores. Cavallo ensayó una serie de explicaciones sin mayor rigor hasta que reconoció que «no sé por qué no es obligatorio».
 
Hace sólo 10 días, Cavallo fue nuevamente consultado por una cadena de TV brasileña sobre si estaba arrepentido por haber decidido el «corralito». «Faltó inteligencia y sagacidad política», reconoció, pero aseguró que no estaba arrepentido.
 
 
La historia continuó. 
 
El 9 de enero de 2002, el entonces ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, anunció la ampliación para la autorización de los retiros de efectivo a 1.500 pesos en el caso de las cuentas sueldo y a 1.200 para el resto de las cajas de ahorro. En un escueto discurso, el exfuncionario dijo que el nuevo límite involucraba al 96% de los trabajadores». Antes, Duhalde había decidido la salida de la convertibilidad y ubicado en 1,4 peso el valor del dólar.
 
Oficialmente, el «corralito» terminó con Roberto Lavagna, el segundo ministro de Duhalde, que anunció el 2 de diciembre de 2002 la finalización de las restricciones y la liberalización de los depósitos retenidos por alrededor de 21.000 millones de pesos, exdólares. La medida fue acompañada por controles cambiarios, por los cuales no se permitió a ninguna persona o empresa adquirir más de 100.000 dólares.
 
El 28 de diciembre de 2006, la Corte Suprema avaló la pesificación y reprogramación de los depósitos, ordenando para un caso la devolución de los fondos a razón de 1,4 peso por dólar depositado más la inflación minorista que hubo en el período y una tasa de interés anual del 4%. La cuenta dio 3,08 pesos por dólar, más o menos la cotización oficial en ese momento. 
 
Por: Carlos Burgueño
 
Fuente: ambito.com

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16-08-2018 / 18:08
Oscar Alfredo Gálvez nació en Caballito el 17 de agosto de 1913. Fue Campeón en Turismo de Carretera y en Pista (en 1947 y 1948); y en TC en 1953, 1954 y 1961. Adhirió fervorosamente al peronismo.
 
Escribió parte de la historia del automovilismo argentino, junto con su hermano Juan, y el menor Roberto, aunque éste último sólo asomó a este deporte. Hijos de una familia porteña, en que el padre era mecánico, desde chicos sintieron su pasión por los fierros, lo que hizo que Oscar se sintiera "mecánico", y dejara la escuela primaria, después de intentar tres veces cursar el 4º grado.
 
Los hermanos Gálvez fabricaban sus propios autos, rígidos, duros, cuadrados, pesados, prepararon el auto para que Oscar corriera en 1937 las Mil Millas Argentinas, y Juan logró acompañarlo, modificando su documento, pues era todavía menor de edad, y el anecdotario señala que perdieron el segundo puesto por perder tiempo en cambiar la correa que ataba el capot (que se cortaba por ser un cinturón común de pantalones).
 
En 1939 participaron en el Gran Premio Getulio Vargas, en que los Gálvez rompieron el diferencial, lo ataron con alambre y continuaron, pero sobre el final volcaron, se reacomodaron y llegaron segundos, atrás de Juan Manuel Fangio.
 
En 1940 tuvieron un tremendo vuelco al caer a un precipicio, y decidieron comenzar a usar casco. Oscar -lo que son las épocas- consiguió uno de paracaidista y Juan otro de los que usan en los tanques de guerra.  Esos eran los tiempos con anécdotas pintorescas de los pioneros de esta actividad.
 
La Opinión Popular

16-08-2018 / 18:08
16-08-2018 / 18:08
16-08-2018 / 18:08
El 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer (Francia), moría José Francisco de San Martín, un revolucionario americano, que fue un convencido impulsor de la liberación de la Patria Grande. Sus campañas militares fueron un aporte importante a la insurrección contra la colonización hispánica y decisivas para conseguir la Independencia Americana.

En 1816, año en que se concretó nuestra Independencia Nacional, San Martín era el patriota más esclarecido, desde el punto de vista político tanto como del militar, en el Río de la Plata, y conducía los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América. 
 
En su proyecto para declarar la Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, una nueva dependencia para la Argentina. Esto no se lo perdonaron nunca los unitarios porteños y el Libertador se tiene que ir de nuestra Patria en 1824, perseguido por Rivadavia, y amenazado de muerte.

Desde su Cuartel General de Mendoza, el 4 de septiembre de 1816, nos dejaba una enseñanza siempre vigente: "La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los criminales. La Patria no es abrigadora de crímenes". 

Hoy como ayer, la alternativa histórica es entre independencia económica o subdesarrollo y miseria, lo que implica optar entre un país dependiente o luchar por una nación justa, libre y soberana. Por eso, nuestra historia es la conjunción de triunfos y derrotas, de avances y de retrocesos en el camino hacia la liberación nacional. Y por eso, nuestra tradición política es hija de la lucha por la emancipación nacional, que se origina en las más antiguas raíces de la Patria.
 
José de San Martín, el ejemplo más claro a seguir, nos señaló: "Seamos Libres, lo demás no importa nada. Juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas, como hombres de coraje". 

Escribe: Blas García

13-08-2018 / 20:08
El Juicio a las Juntas fue el proceso judicial realizado por la justicia civil (por oposición a la justicia militar) en la Argentina en 1985 por orden del presidente Raúl Ricardo Alfonsíncontra las tres primeras juntas militares de la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) debido a las graves y masivas violaciones de derechos humanos cometidas en ese período.
 
En diciembre de 1983, cinco días después de asumir como presidente, Alfonsín sancionó el decreto 158 por el cual ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.
 
El juicio tuvo una gran trascendencia internacional y sobre todo para la región, en donde en los países limítrofes como Chile, Uruguay o Brasil, que sufrieron crímenes similares, llevar a los represores ante la justicia fue imposible y nunca condenaron a sus criminales. Jorge Rafael Videla Emilio Eduardo Massera fueron condenados a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua con la accesoria de destitución. Los demás acusados fueron destituidos de sus cargos.
 
Este juicio, muy importante en la historia mundial, tuvo un alto impacto, tanto político como psicológico, y una trascendencia que puso al presidente Raúl Alfonsín a la vanguardia de su época en derechos humanos.
 
El 14 de agosto de 1998, bajo el Gobierno de Carlos Saúl Menem, los jueces de las más altas instancias deciden "dar carpetazo" (clausurar) a las investigaciones sobre los desaparecidos durante la dictadura. Volverán a abrirse recién durante el Gobierno de Néstor Kirchner.
 
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