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                  03:20  |  Jueves 14 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
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¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Nacionales - 26-11-2017 / 11:11

Hasta las tragedias agrandan la grieta

Hasta las tragedias agrandan la grieta
El macrismo achaca al kirchnerismo asociar todo lo que lleva uniforme a la dictadura.
La tragedia del submarino ARA San Juan, que conmocionó al país y unió a los argentinos en la espera de un milagro, dejó al descubierto diferencias políticas irreconciliables entre el Gobierno de Mauricio Macri y gran parte de la oposición.
 
La desaparición del navío llevó a la gestión de Macri a un momento difícil, después de moverse con holgura durante la primera mitad del mandato en la que la construcción de poder le resultó más sencilla de lo que imaginaba, ayudado por la fragmentación del peronismo.
 
En la Casa Rosada esperaban gestos de solidaridad de la oposición para con las familias de los 44 submarinistas, pero primó el silencio, tal como sucedió en diciembre de 2016 con la muerte de 43 gendarmes en el desbarranco de un colectivo en Salta.
 
Los funcionarios hablan de muestras de humanidad ante la desaparición de 44 personas. La ex ministra de Defensa, Nilda Garré, fue una de las pocas que se expresó desde el kirchnerismo: defendió la reconstrucción del navío, que estuvo a cargo del gobierno anterior en 2014.
 
Cristina Fernández, quien hoy es la mayor expresión opositora a Macri, escogió el silencio. En su entorno sostienen que fue por respeto a las familias y porque quien debía hablar era Macri. Pero en la Rosada lo asocian más a mezquindades ideológicas.
 
El macrismo achaca al kirchnerismo asociar todo lo que lleva uniforme a la represión, la dictadura, los años de plomo, cuando en este caso algunos de los submarinistas desaparecidos tienen apenas 27 años.
 
Frente a la consternación social, el Gobierno pareció pasar de un manejo de crisis a una crisis de manejo comunicacional en la que ni Macri ni los ministros hablaron durante ocho días, dejando al vocero militar Enrique Balbi como único contacto con la opinión pública. 

 
Tensión y cambios
 
La relación del Gobierno con la Armada, al mando de Marcelo Srur, venía muy tensa desde que en octubre el ministro de Defensa, Oscar Aguad, presentó su plan de reestructuración de las Fuerzas Armadas. La salida de Srur sería una cuestión de tiempo.  
 
El disgusto del Gobierno con la actuación de la Armada no es ocultado por ningún vocero oficial, aunque el viernes en público Macri haya puesto paños fríos al sostener que no es momento para "aventurarse a buscar culpables".
 
Pero la decisión está tomada: una vez que pase la crisis, Cambiemos descabezará la cúpula de la Armada, el fusible más previsible en una serie de cambios que podría llegar incluso hasta Defensa, con la eventual salida de Aguad.
 
Los funcionarios no asumen como propias las responsabilidades de la tragedia: ponen el dedo sobre la cadena de mandos de la fuerza militar implicada y apuntan contra las tres décadas de desinversión en el sector.
 
La trágica desaparición del submarino llevó al Gobierno a abocarse a resolver el problema, para el cual recibió ayuda de 16 países entre los que están los Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña, pero sin descuidar la agenda de cambios.
 
La marcha reformista que llegó a su etapa legislativa, tras una ardua negociación política en la que el Gobierno logró persuadir a los gobernadores para conseguir su apoyo, alcanzará su primer hito el jueves, cuando el Senado trate la reforma previsional.
 
Esa disputa, en la que a pesar del cambio impuesto por senadores del PJ el Gobierno se siente victorioso, es netamente económica: el nuevo cálculo para ajustar las jubilaciones y la AUH significará un recorte de 138 mil millones de pesos en 2018.
 
 
Disputa laboral
 
Con el apoyo del bloque peronista que lidera Miguel Pichetto, el avance de los cambios previsionales serán casi un trámite exprés. Lo que que preocupa el Gobierno -aunque sin quitarle el sueño- son los tiempos para los cambios tributarios.
 
Hay sectores económicos que lanzaron un fortísimo lobby para voltear nuevos impuestos internos. En la oposición hay un mar de dudas sobre si la mejora económica que promete Cambiemos terminará de compensar a las provincias.
 
La incidencia de los gobernadores sobre los senadores, en tanto, parece no ser decisiva: si bien ya se comprometieron, no quieren pagar el costo político de medidas antipáticas para la opinión pública como lo es la reforma laboral.
 
El Gobierno quería evitar la presencia de Cristina -que ocupará su banca el 10 de diciembre- en los debates reformistas. La ex mandataria no llegará a discutir las jubilaciones pero sí las reformas tributaria y laboral.
 
En el Ministerio de Trabajo responden que los cambios a la legislación laboral podrían demorarse incluso en Diputados, hasta las sesiones extraordinarias de febrero. La resignación oficialista está dada por las palabras del pichettismo: "No vamos a debatirlo hasta que la CGT dé la cara".
 
Pero la central obrera está más cerca de la fractura que de la unificación discursiva. Con Pablo Moyano y la Corriente Federal que lleva al bancario Sergio Palazzo a la cabeza, una facción crítica de la CGT ya se expresó en contra de la reforma laboral y prometió dar la pelea para que el proyecto no se convierta en ley.
 
Con un guiño a Moyano y Palazzo, el diputado kirchnerista Héctor Recalde sostuvo que la reforma laboral generará inseguridad jurídica, litigiosidad y más trabajo no registrado. Señaló que la previsional "es una defraudación" a los jubilados porque son los que más "pierden".
 
Macri sigue confiado en que el peronismo dialoguista entenderá las distorsiones estructurales que tiene el país para despegar económicamente y apoyará en el Congreso el avance de las reformas.
 
Por Javier Álvarez - Corresponsalía Buenos Aires
 
Fuente: losandes.com
 

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13-12-2017 / 18:12
13-12-2017 / 11:12
13-12-2017 / 11:12
La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria que les quita 100.000 millones a los jubilados y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción, en una sesión que estaba prevista para el miércoles 20 pero podrían adelantar para este jueves.
 
Cambiemos necesita unos 30 diputados aproximadamente para tener mayoría, aún después del recambio legislativo que les permitió aumentar su cantidad de bancas. Sigue necesitando de los peronistas. Ya el massismo le dio la espalda a la reforma, entonces necesita de los gobernadores, los mismos que permitieron que la reforma se apruebe en el Senado. Pero en Diputados su peso es relativo y obliga a cuentas más finas.
 
En Cambiemos hay confianza de llegar a la mayoría pero si Rogelio Frigerio no logra ablandar a los mandatarios en estos días, a Mario Negri y Nicolás Massot no les será tan sencillo.  Lo que le preocupa a Cambiemos son los gobernadores que callan como Urtubey, Bordet, Uñac y Verna cuyos legisladores no estuvieron en la reunión escandalosa de ayer. Incluso algunos de los diputados que responden a esos cuatro mandatarios provinciales ya habrían avisado que no apoyarán la reforma.
 
Según las cuentas que hicieron en Cambiemos, sólo necesitan 23 aliados para abrir la sesión especial y aprobar la reforma neoliberal y dicen tenerlos, pero algunos de los 'contabilizados' están agarrados con alfileres y además el número es muy justo para arriesgarse en el recinto, aunque no sería la primera vez que el macrismo parlamentario corre riesgos que a veces terminaron mal.
 
La Opinión Popular

13-12-2017 / 10:12
En un plenario de comisiones cargado de tensión, discusiones, trifulcas y discursos encendidos de macristas y opositores, Cambiemos logró en Diputados dictamen favorable a la reforma previsional que el Gobierno de Macri pactó con los gobernadores peronistas y que podará entre 75 mil y 100 mil millones de pesos anuales a jubilados, pensionados, discapacitados, asignaciones familiares, beneficiarios de las asignaciones universales por hijo y embarazo, para tapar agujeros financieros de la administración central y la provincia de Buenos Aires.
 
La oposición terminó por unificar un dictamen de rechazo entre el FpV-PJ, el Frente Renovador y los puntanos de Compromiso Federal a los que se sumarían el Movimiento Evita, el FIT y Libres del Sur a los que el oficialismo excluyó de las comisiones de Presupuesto y Previsión Social.
 
Los diputados del interbloque Argentina Federal, que responden a los gobernadores peronistas, casi no participaron del plenario y se reunieron en la búsqueda infructuosa de unificar posiciones. La mayoría de los diputados del flamante interbloque referenciado en los gobernadores no quiere votar la reforma jubilatoria y Cambiemos los necesita para garantizar su sanción.
 
Los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, serían los únicos oradores en defensa del proyecto oficial. No habría otros, más allá de los diputados que intervinieron. Cambiemos apostó a un trámite súper exprés, aunque no logró esquivar las voces de protesta que había borrado del debate.
 
Triaca comenzó su disertación cuando un numeroso grupo de jubilados y trabajadores de distintos gremios comenzaron a abuchearlo. "Es lo que votó el pueblo argentino unos meses atrás". La respuesta enardeció a la gente que levantó el tono: "atorrante", "ladrón", "traidor", le gritaron. El jefe de los diputados PRO, Nicolás Massot, hizo un discurso provocador contra el kirchnerismo, pero no dedicó una sola palabra a la defensa del proyecto. 
Muy incendiarias sus frases pero no respondió al interrogante: ¿esto es para que los jubilados cobren más o para que cobren menos?

 
Triaca no pudo continuar y un grupo de trabajadores identificado con el Apops (el gremio de la Anses) que reclamaban participación en la discusión se cruzaron con la seguridad de la Cámara. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, en una demostración de buen estado físico, saltó una mesa para interponerse entre los dos grupos y frenar la pelea.
 
En Cambiemos evaluaban anoche si confirmaban que contarían con los votos suficientes, cambiarían la estrategia y convocarían a una sesión este jueves para tratar la reforma previsional. Quieren evitar que la sesión ómnibus del 19 y 20 de diciembre se tope con una masiva marcha que organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y jubilados preparan para esa fecha. En este marco, la perspectiva de un Paro Nacional y una movilización masiva el día que se trate la norma se hace urgente y más que necesaria.
 
La Opinión Popular

12-12-2017 / 16:12
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