La Opinión Popular
                  22:27  |  Domingo 27 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Se viene una recesión atroz. El Gobierno no puede hablar solo de ajuste, tiene que diseñar la creación de riqueza y crecimiento. No hay derecho para decirle a la gente que no va a poder hacer nada, que no se va a poder bañar en invierno”. Jorge Asís
Recomendar Imprimir
Nacionales - 24-11-2017 / 09:11
REFORMA PREVISIONAL MACRISTA

El nivel de vida de los jubilados como variable de ajuste

El nivel de vida de los jubilados como variable de ajuste
Ese "ahorro" en el pago a los jubilados tal vez alcance a lograr un tipo de sustentabilidad: la de los números de la Anses. Sólo tal vez. Lo que es seguro es que otra sustentabilidad se va a ver deteriorada: el nivel de vida de los jubilados.
Lo que realmente subyace en el argumento de la mayoría de los que señalan que la situación actual de las jubilaciones es insostenible, es la lógica según la cual un sistema previsional debe tener un equilibrio en el tiempo entre los ingresos por aportes personales y contribuciones patronales, y lo que se paga por jubilaciones y pensiones.
 
Aunque esa fuera la única manera de concebir la sustentabilidad, tampoco estaría exenta de política. Sencillo: ese equilibrio se puede alcanzar con infinitas combinaciones de niveles de aportes, contribuciones y de valores y escalas de jubilaciones y pensiones. La selección de una de esas alternativas, es tarea de la política.
 
Mucho más condimento político aún, si se acepta que el sistema previsional no necesariamente tiene que estar acotado a los aportes, contribuciones, jubilaciones y pensiones. No hay ninguna razón, que no sea política, para descartar otro tipo de recursos.
 
De hecho, lo que sucede desde siempre es que el sistema no se financia sólo con aportes y contribuciones. Cerca de un 40% de los gastos anuales de la Anses se cubren con fondos derivados de lo que la AFIP recauda por Ganancias, IVA, Combustibles y Cigarrillos. Eso es consecuencia de decisiones políticas adoptadas en su momento.
 
También fueron políticas las decisiones tomadas o impulsadas por el kirchnerismo de incorporar al sistema millones de personas que no estaban en condiciones de jubilarse, y de cargarle a la Anses el presupuesto de la Asignación Universal por Hijo y de los planes Progresar y Conectar Igualdad, que en conjunto representan una nada despreciable décima parte de todas las prestaciones de ese organismo.
 
Podrían haber cubierto esos programas con más impuesto a los grandes patrimonios, y así dotado a esas políticas de mayor progresividad. Pero no lo hicieron. Decisiones políticas. Asimismo, ¿qué fue, si no política, la iniciativa del actual gobierno de promover la ley de Reparación Histórica para cientos de miles de jubilados?
 
Por todo eso, hablar de sustentabilidad en el aire tiene muy poco sentido. Tan poco sentido como sería sostener que la educación pública es deficitaria o no es sustentable porque sólo supone gastos. Nuevamente, aunque sea extremadamente obvio, vale recordar que la educación pública gratuita es consecuencia de la política.
 
Hay palabras que tienen un aire de superioridad. Sutileza, matriz, paradoja, teatro, encrucijada, estridencia, por ejemplo. Por supuesto que es una apreciación subjetiva, pero seguramente cada uno de los que trabajan con la palabra tiene una lista a la que recurrir para reforzar discursos, redacciones o simples charlas. Se las usa para embellecer, para presumir, y también para adornar al argumento con una pincelada de autoridad.
 
En la lista de muchos políticos, economistas y analistas figura la palabra sustentabilidad. La emplean como un comodín que llena vacíos. Que los releva de mayor explicación. Afirman que algo es sustentable, o que no lo es, con la seguridad de una sentencia categórica. Que no requiere justificación. Es indiscutible. La palabra sustentabilidad tiene ese don de superioridad y autoridad que la torna atractiva y funcional.
 
Como actualmente lo demuestra el palabrerío alrededor de la reforma del sistema previsional que impulsa la Casa Rosada. En el discurso de relanzamiento de su gobierno en el CCK tras la victoria electoral, Mauricio Macri dijo: "Tenemos que empezar una discusión adulta y honesta sobre nuestro sistema de jubilaciones. Sabemos que nuestro sistema previsional no es sustentable". Tras el acuerdo con los gobernadores de la semana pasada, Marcos Peña declaró que "el objetivo de los cambios es darle sustentabilidad al sistema previsional".
 
¿A qué sustentabilidad se refieren? ¿Qué es lo que entienden por sustentabilidad? ¿Hay acaso un criterio único para definir la sustentabilidad de un sistema previsional?
 
Ingenuos y desinformados quienes crean que la sustentabilidad se evalúa o se define aplicando alguna técnica o teoría. Como suele suceder con estas cosas, la sustentabilidad de un sistema previsional se determina políticamente. Es una obviedad, pero una obviedad que no está concientizada. Si los jubilados ganan a, b o z, no será como resultado de una fórmula aséptica.
 
Lo inexplicable y paradójico (para usar una de las palabras de la lista), es que quienes dicen estar preocupados por la insustentabilidad del sistema previsional están promoviendo una reforma que conlleva un serio riesgo de desfinanciar a la Anses.
 
Como parte del acuerdo con los gobernadores, que deja como principal ganadora a la bonaerense María Eugenia Vidal, el proyecto de reforma establece que el sistema previsional dejará de percibir algo más de $100.000 millones anuales provenientes de la recaudación de Ganancias, lo que no alcanzaría a ser compensado con la derivación de todo lo que recauda el impuesto al cheque.
 
A esa pérdida se agrega el efecto de la rebaja de contribuciones patronales, que será creciente a medida que la parte del salario que quedará exenta del pago vaya aumentando hasta llegar en el año 2022 a 12.000 pesos (ajustados por inflación).
 
Además hay que tener en cuenta que las cuentas de la Anses van a sufrir otro recorte de ingresos dispuesto por la Corte Suprema; y que la Reparación Histórica generó egresos extras a lo largo de los años sin fondos adicionales que lo cubran de manera sostenida, salvo, por única vez, el impuesto al blanqueo de capitales. No fue ésta una medida sustentable financieramente. Y eso fue una decisión política.
 
El desbalance generado por los cambios que vienen de arrastre y por los que el Gobierno está impulsando ahora, sería en parte neutralizado por el cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria, que de entrada le rebanaría entre 6 y 8 puntos (dependiendo de cómo quede la nueva fórmula de indexación) al aumento en los haberes del año próximo. De esa manera se rebajaría lo que los jubilados y pensionados hubiesen cobrado no sólo en 2018, sino hasta el fin de sus días.
 
Ese "ahorro" en el pago a los jubilados tal vez alcance a lograr un tipo de sustentabilidad: la de los números de la Anses. Sólo tal vez. Lo que es seguro es que otra sustentabilidad se va a ver deteriorada: el nivel de vida de los jubilados.
 
Por Marcelo Zlotogwiazda
 
Fuente: Infobae
 
Agreganos como amigo a Facebook
27-05-2018 / 18:05
27-05-2018 / 09:05
Como la crisis cambiaria que cambió el rumbo del gobierno de Mauricio Macri arreció en medio de la disputa política por el ajuste tarifario, los primeros límites visibles del nuevo escenario político se hicieron evidentes en el Parlamento y la liga de gobernadores justicialistas.
 
Esa frontera sigue indefinida. Se terminará de conocer cuando se conozcan los términos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Recién entonces los gobernadores del PJ sabrán el tamaño definitivo del ajuste requerido y harán valer su poder de presión en el Congreso.
 
Mientras, hay aprestos preventivos en los que Macri ha preferido evitar la confrontación. Accedió a negociar la transferencia de Aysa, Edenor y Edesur a los presupuestos de las jurisdicciones que se benefician con sus servicios. Una deuda antigua de la Nación con la equidad federal que ordena la Constitución.
 
Del lado de los gobernadores primó también la cautela. El proyecto aprobado en Diputados para detonar el ajuste tarifario entró en el ritmo más pausado del Senado y el gobierno se ilusionó con encontrar una salida que evite el veto anunciado por el Presidente.
 
Pero no por ser los primeros y más evidentes, los límites a Macri en el Congreso y las administraciones provinciales son los únicos y de mayor complejidad.
 
El Fondo Monetario no es sólo el horizonte de un acuerdo para garantizar la estabilidad del programa económico. Es también el eje de un relato que había caído en desgracia con la decadencia del kirchnerismo y que ahora busca una oportunidad para resucitar.
 
En ese relato convergen la ex presidenta Cristina Fernández y la izquierda tradicional, que ahora revive la idea de un empate hegemónico entre el gobierno, que se había agigantado tras las elecciones de octubre, y la oposición frontal, que había remitido tras el fracaso de su última operación política de envergadura, el caso Maldonado.
 
La marcha hacia el Obelisco porteño, acicateada por esa alianza del kirchnerismo y la izquierda que desde la salida de Cristina viene siendo una constante en las calles, ha sido la primera exhibición pública de ese reposicionamiento político. Que corre por izquierda al peronismo parlamentario, mientras lo asiste como factor de presión social.

27-05-2018 / 09:05
Volvió el FMI, volvió la calle y volvieron los gobernadores. Esas cosas siempre ocurren al mismo tiempo. Caras de la misma crisis. ¿Cuándo tuvieron poder "los gobernadores"? A fines de los 90 y durante el crítico gobierno de la Alianza. Cuando se hablaba de La liga de los gobernadores.
 
De allí quedó esa estela de poder detrás del poder en los años de Néstor Kirchner que no fue tal, como no fue tal en los años de esplendor de Menem, porque los presidentes peronistas tienen un temor principal: el poder de otro peronista.
 
Y ahora que el primer ajuste del Fondo llegó a la política (la reducción de la discusión económica a una discusión fiscal) los gobernadores del PJ retoman su peso a pedido de un gobierno que perdió volumen. Los quieren socios del ajuste. Una Moncloa con manos de tijera.
 
El gobierno de Cambiemos se sobregiró en la batalla que creyeron pendiente: matar al peronismo. Si cada presidencia diseñó sus batallas, sus rivales, inspirado en una trascendencia histórica.
 
Si Alfonsín fue contra los militares y el autoritarismo, si Menem contra la inflación y el Estado de bienestar, si Kirchner y Cristina contra el neoliberalismo y Clarín, Cambiemos sintió desde el principio que su mandato histórico era poder gobernar contra el peronismo.
 
Como si fuera el último capítulo de la transición democrática. Ahora ocurre que lo necesita. Al menos una versión de él: la de los que gobiernan, pagan salarios y quieren "hacer obras".
 
¿Qué ocurre? No anda. Entre la política cómoda para la gente y el ajuste cómodo para el liberalismo se abrió una zanja en la que cayeron irremediablemente.

26-05-2018 / 18:05
26-05-2018 / 09:05
Mauricio Macri no juró por la Patria cuando asumió y no  es adepto a las fiestas patrias, se lo ve incómodo, en los festejos oficiales se toman severas medidas de seguridad, no hay participación ciudadana y el presidente evita mostrarse "patriótico". En el bicentenario de la declaración de Independencia, el único invitado relevante fue el Rey de España, a quien le pidió disculpas por el Congreso de Tucumán que habría actuado con "angustia" cuando declaró la Independencia.
 
Este gobierno abandonó la noción de Patria o Nación. Son palabras que casi no pronuncia. Ese repliegue hace más notoria la necesidad popular de recuperarlas como identidad comunitaria. Y no es solamente una recuperación simbólica, sino que se produce desde una profunda actitud política.
 
Para el millón y medio de personas que se congregaron ayer en el Obelisco hay una continuidad lógica entre la fecha patria y el rechazo a la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente, mientras tanto, encabezaba una fiesta cerrada para funcionarios millonarios y un puñado reducido de vecinos en la quinta de Olivos.
 
Pero ayer se prendieron cuatro luces rojas para Macri. La impresionante multitud que asistió a al acto a pesar de que la convocatoria fue absolutamente tapada y distorsionada por los grandes medios macristas, un acto con muy poco despliegue de aparato y con gran cantidad de personas que asistieron sin estar integradas en columnas o agrupaciones, tiene que hacer pensar a la Casa Rosada. No puede gobernar atropellando a esa multitud que representa a una gran parte de la sociedad. Las encuestas indican que solamente un 35% respalda las medidas del gobierno.
 
Segunda advertencia: el FMI le subrayó que está obligado a buscar formas de resolver el déficit sin depender tanto del endeudamiento y el gobierno se resiste a volver a las retenciones al campo. Tercera luz roja: las grandes patronales rurales salieron con los tapones de punta ante el rumor y se quejaron por la situación económica: no lo van a apoyar solamente por lealtad. Y la cuarta fue la homilía en la Catedral.
 
El cardenal Mario Poli le habló a Macri de "Zaqueo", un recaudador de impuestos que aparece en la Biblia. El de Zaqueo "era un oficio despreciable porque la mayor parte del dinero que recaudaban iba a parar a las arcas romanas no sin retener una buena parte de los impuestos, de modo que se enriquecían notablemente", le explicó a la tropa de funcionarios en el templo. "Eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado. Estas y otras actitudes les valieron el desprecio popular y eran considerados grandes pecadores", enfatizó. 
 
El macrismo ha gobernado despreciando esta realidad y tratando de esconderla con la complicidad de los medios corporativos, como Clarín, La Nación e Infobae, y de los periodistas oficialistas que insisten en ridiculizar a los sectores populares y difamar a sus dirigentes. La 9 de Julio, la avenida más ancha del mundo, le respondió al presidente. Llenarla requiere una multitud como la de ayer a la tarde.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar