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Nacionales - 24-11-2017 / 09:11

Para tapar la crisis, el gobierno de Macri desplazará a la cúpula de la Armada

Para tapar la crisis, el gobierno de Macri desplazará a la cúpula de la Armada
La Armada habló ayer oficialmente por primera vez de “una explosión” en la ruta del San Juan, aproximadamente a tres horas de la última comunicación del submarino con el puerto de Mar del Plata, su lugar de destino. Los familiares de los tripulantes, reunidos en la base naval de Mar del Plata, apostadero habitual del ARA San Juan, fueron informados de esta confirmación poco antes de la conferencia de prensa. No dejaron que se terminara de leer el comunicado. Al dolor y la angustia de estos días se sumaron el enojo y la decepción. Algunos de los presentes contaron que hubo destrozos en la base, insultos hacia la fuerza y el Gobierno y personas descompensadas. “Nos mintieron desde el principio”, resumió una familiar. El equipo de comunicación macrista que conduce Marcos Peña eligió el silencio ante la situación.
El gobierno de Mauricio Macri continúa escondido detrás de un simple vocero de la Armada. Tras anunciar que habían detectado una anomalía compatible con una explosión en la zona del submarino ARA "San Juan", ni el ministro de Defensa, Oscar Aguad, ni ningún otro funcionario macrista salió a hablar.
 
En la Casa Rosada, el equipo de comunicación estaba preocupado con el impacto que la noticia puede tener en el Gobierno, especialmente por los testimonios de los familiares de los marinos y su repercusión en la prensa internacional. No obstante, es improbable que Macri desplace a Aguad, aún en el peor de los escenarios. De ser necesario algún fusible, está el jefe de la Armada, Marcelo Srur.
 
La estrategia continuó idéntica a los últimos días, pese al agravamiento notorio de la situación: el enviado por el Gobierno a poner la cara en las conferencias de prensa fue el vocero de la Armada, Enrique Balbi. Solo. Sin ninguna autoridad política ni siquiera que lo escoltara. Su insistencia en que la Armada "trabaja mancomunadamente" y tiene "colaboración recíproca" con el Ministerio de Defensa no hizo más que aumentar las sospechas de pases de facturas entre unos y otros.
 
Mientras arreciaban los cuestionamientos de los familiares de los marinos, ningún otro funcionario dijo nada. Curiosamente, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, tuiteó sobre el submarino: "Los familiares tienen razón. Los acompaño y acompañaré siempre". ¿Supone esto una crítica a Aguad? No lo aclaró todavía.
 
En el equipo de comunicación que conduce el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había una notoria preocupación por el cruce de dos coordenadas: la expansión a los medios de comunicación internacionales de la crisis del submarino y los testimonios de los familiares, que sienten que fueron engañados y cuestionan cómo se manejó la situación desde el primer momento.
 
Cualquier cambio en la Armada o en el ministerio, el Gobierno lo reserva para después de que se sepa qué pasó con el submarino. No obstante, Macri pretende conservar a Aguad con el objetivo de que avance sobre la participación de las Fuerzas Armadas en el combate del terrorismo y el narcotráfico.
 
Tampoco el Gobierno terminó hasta ahora de esbozar una estrategia clara. Ayer las habituales cuentas de Twitter oficialistas comenzaron a responsabilizar al Gobierno anterior por el arreglo que tuvo el submarino y que culminó en 2014. Esa estrategia no fue sostenida por ningún funcionario y presenta problemas para los macristas.
 
Es que después de su puesta en funciones de nuevo en 2015, el submarino cumplió con viajes durante dos años, incluyendo en mayo de este año un ejercicio militar que incluyó el disparo de torpedos. Recurrir al argumento de la "pesada herencia" en cuentas fantasma y medios afines, podría ser un boomerang. Quizás por eso todavía no hubo una estrategia más definida en esa dirección.
 
La Opinión Popular

 
LA FURIA DE LOS FAMILIARES DE LOS TRIPULANTES CUANDO FUERON INFORMADOS SOBRE LA EXPLOSIÓN
 
"Nunca nos quisieron decir nada"
 
Bronca y dolor. Sólo media hora antes de que el vocero de la Armada, Enrique Balbi, haya asegurado ante la prensa que en la zona donde navegaba el submarino ARA San Juan se había detectado el sonido de una explosión, familiares y amigos de los 44 tripulantes recibieron el parte oficial y estallaron: "Estoy segura que sabían desde antes lo que pasó pero nunca nos quisieron decir nada", dijo la esposa del radarista del navío, Germán Suarez.
 
Sin embargo, el diagnóstico no fue igual para todos los parientes: aquellos que no viajaron a la sede de la Base Naval en Mar del Plata recibieron un llamada telefónica con otra información: "Nos confirmaron que están todos muertos", contó Luis Tagliapietra, padre de Alejandro, teniente de corbeta del submarino.
 
A las 10.45 de la mañana, a Tagliapietra le sonó su celular. Del otro lado de la línea estaba el jefe de la base naval de Mar del Plata. La comunicación duró apenas unos minutos. "El jefe de mi hijo me confirmó que están todos muertos. La explosión fue hace ocho días entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad. No hay ser humano que sobreviva a eso", relató Tagliapietra.
 
El padre del teniente del submarino ARA San Juan cargó contra los altos mandos de la Armada. "Son unos cobardes, no nos quisieron decir nada", comentó. En el parte de Armada, en cambio, nunca se confirmó la muerte de los 44 tripulantes.
 
"Se manipuló muchísimo la información. A Luis lo llamó el capitán Rossi, jefe de la base de Mar del Plata para confirmarle que no estaban con vida. Otros familiares dijeron que ya lo sabían. No se entiende el manejo", contó Brenda Salva, amiga de Alejandro Tagliapietra.
 
"Él (Tagliapietra) estaba super feliz, era un amante del agua. Estaba super feliz porque era su tercer viaje en submarino, pero el primero de larga duración", agregó. Salva cree que el mensaje de la Armada es igual al que dio el presidente, el lunes pasado, cuando visitó la sede de la base naval. "Los mensajes eran de 'saquen su propias conclusiones', desligándose de su responsabilidad".
 
En Mar del Plata, tal como los ocho días anteriores, los familiares y amigos de los tripulantes del submarino aguardaban novedades en la base naval. El miércoles se habían acostado con el ruido detectado ("anomalías hidroacústicas", según las palabras de Balbi) y hoy, cuando amanecieron, esperaban saber cuáles eran las nuevas noticias.  
 
El horario pautado era unos minutos antes de la conferencia de prensa dispuesta para las nueve de la mañana. Pero los minutos pasaban y los familiares seguían sin novedades. Una hora y media después de lo acordado, los altos mandos finalmente se acercaron al salón.
 
"No nos dijeron que están muertos, pero es una suposición lógica. Nos acaban de decir que la explosión fue el miércoles a las 11 de la mañana, que ahí fue la explosión y el incendio, todo lo que fue y que el submarino se hundió a 3000 metros", indicó María Itatí Leguizamón, esposa de Germán Suarez. El parte de la Armada no se completó: los familiares estallaron de bronca y se fueron del lugar.
 
"Los mataron, mataron a mi hijo", gritó el padre de uno de los submarinistas al salir a toda velocidad con su auto de la base naval. Otro de los familiares completó: "Se roban la plata para los jefes. Son unos hijos de mil puta, mataron a mi hermano porque los sacan con alambre a navegar".
 
Las críticas se repetían en la sede ubicada al sur de la ciudad balnearia. "Nos mintieron, nos mintieron", dijo una madre de un tripulante en la puerta del lugar. Al mismo tiempo de la declaración, dos ambulancias se retiraban con las sirenas encendidas.
 
Fernando Villareal, de 38 años, era el jefe de operaciones del navío. Su hermana Natalia destaca su pasión por la navegación, que lo llevó a estudiar en la Escuela Naval de Río Santiago. Luego de la información dada por las autoridades de la Marina, Natalia "perdió" las esperanzas. "Mi mamá está indignada, dolida, siente que le mintieron desde el primer día", completó la hermana del marinero.
 
Luego del parte, y ya cuando varios de los familiares se retiraron de la sede, la esposa de Germán Suarez volvió a hablar. La bronca no se había ido. "Los funcionarios son unos desgraciados y perversos. Jugaron con todos nosotros, nos querían preparar pero la Armada sabía de la explosión y no nos dijeron", dijo Leguizamón y agregó: "Se burlaron de nosotros, a la explosión la escondieron".
 
Fuente: Página12
 

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27-05-2018 / 18:05
27-05-2018 / 09:05
Como la crisis cambiaria que cambió el rumbo del gobierno de Mauricio Macri arreció en medio de la disputa política por el ajuste tarifario, los primeros límites visibles del nuevo escenario político se hicieron evidentes en el Parlamento y la liga de gobernadores justicialistas.
 
Esa frontera sigue indefinida. Se terminará de conocer cuando se conozcan los términos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Recién entonces los gobernadores del PJ sabrán el tamaño definitivo del ajuste requerido y harán valer su poder de presión en el Congreso.
 
Mientras, hay aprestos preventivos en los que Macri ha preferido evitar la confrontación. Accedió a negociar la transferencia de Aysa, Edenor y Edesur a los presupuestos de las jurisdicciones que se benefician con sus servicios. Una deuda antigua de la Nación con la equidad federal que ordena la Constitución.
 
Del lado de los gobernadores primó también la cautela. El proyecto aprobado en Diputados para detonar el ajuste tarifario entró en el ritmo más pausado del Senado y el gobierno se ilusionó con encontrar una salida que evite el veto anunciado por el Presidente.
 
Pero no por ser los primeros y más evidentes, los límites a Macri en el Congreso y las administraciones provinciales son los únicos y de mayor complejidad.
 
El Fondo Monetario no es sólo el horizonte de un acuerdo para garantizar la estabilidad del programa económico. Es también el eje de un relato que había caído en desgracia con la decadencia del kirchnerismo y que ahora busca una oportunidad para resucitar.
 
En ese relato convergen la ex presidenta Cristina Fernández y la izquierda tradicional, que ahora revive la idea de un empate hegemónico entre el gobierno, que se había agigantado tras las elecciones de octubre, y la oposición frontal, que había remitido tras el fracaso de su última operación política de envergadura, el caso Maldonado.
 
La marcha hacia el Obelisco porteño, acicateada por esa alianza del kirchnerismo y la izquierda que desde la salida de Cristina viene siendo una constante en las calles, ha sido la primera exhibición pública de ese reposicionamiento político. Que corre por izquierda al peronismo parlamentario, mientras lo asiste como factor de presión social.

27-05-2018 / 09:05
Volvió el FMI, volvió la calle y volvieron los gobernadores. Esas cosas siempre ocurren al mismo tiempo. Caras de la misma crisis. ¿Cuándo tuvieron poder "los gobernadores"? A fines de los 90 y durante el crítico gobierno de la Alianza. Cuando se hablaba de La liga de los gobernadores.
 
De allí quedó esa estela de poder detrás del poder en los años de Néstor Kirchner que no fue tal, como no fue tal en los años de esplendor de Menem, porque los presidentes peronistas tienen un temor principal: el poder de otro peronista.
 
Y ahora que el primer ajuste del Fondo llegó a la política (la reducción de la discusión económica a una discusión fiscal) los gobernadores del PJ retoman su peso a pedido de un gobierno que perdió volumen. Los quieren socios del ajuste. Una Moncloa con manos de tijera.
 
El gobierno de Cambiemos se sobregiró en la batalla que creyeron pendiente: matar al peronismo. Si cada presidencia diseñó sus batallas, sus rivales, inspirado en una trascendencia histórica.
 
Si Alfonsín fue contra los militares y el autoritarismo, si Menem contra la inflación y el Estado de bienestar, si Kirchner y Cristina contra el neoliberalismo y Clarín, Cambiemos sintió desde el principio que su mandato histórico era poder gobernar contra el peronismo.
 
Como si fuera el último capítulo de la transición democrática. Ahora ocurre que lo necesita. Al menos una versión de él: la de los que gobiernan, pagan salarios y quieren "hacer obras".
 
¿Qué ocurre? No anda. Entre la política cómoda para la gente y el ajuste cómodo para el liberalismo se abrió una zanja en la que cayeron irremediablemente.

26-05-2018 / 18:05
26-05-2018 / 09:05
Mauricio Macri no juró por la Patria cuando asumió y no  es adepto a las fiestas patrias, se lo ve incómodo, en los festejos oficiales se toman severas medidas de seguridad, no hay participación ciudadana y el presidente evita mostrarse "patriótico". En el bicentenario de la declaración de Independencia, el único invitado relevante fue el Rey de España, a quien le pidió disculpas por el Congreso de Tucumán que habría actuado con "angustia" cuando declaró la Independencia.
 
Este gobierno abandonó la noción de Patria o Nación. Son palabras que casi no pronuncia. Ese repliegue hace más notoria la necesidad popular de recuperarlas como identidad comunitaria. Y no es solamente una recuperación simbólica, sino que se produce desde una profunda actitud política.
 
Para el millón y medio de personas que se congregaron ayer en el Obelisco hay una continuidad lógica entre la fecha patria y el rechazo a la dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente, mientras tanto, encabezaba una fiesta cerrada para funcionarios millonarios y un puñado reducido de vecinos en la quinta de Olivos.
 
Pero ayer se prendieron cuatro luces rojas para Macri. La impresionante multitud que asistió a al acto a pesar de que la convocatoria fue absolutamente tapada y distorsionada por los grandes medios macristas, un acto con muy poco despliegue de aparato y con gran cantidad de personas que asistieron sin estar integradas en columnas o agrupaciones, tiene que hacer pensar a la Casa Rosada. No puede gobernar atropellando a esa multitud que representa a una gran parte de la sociedad. Las encuestas indican que solamente un 35% respalda las medidas del gobierno.
 
Segunda advertencia: el FMI le subrayó que está obligado a buscar formas de resolver el déficit sin depender tanto del endeudamiento y el gobierno se resiste a volver a las retenciones al campo. Tercera luz roja: las grandes patronales rurales salieron con los tapones de punta ante el rumor y se quejaron por la situación económica: no lo van a apoyar solamente por lealtad. Y la cuarta fue la homilía en la Catedral.
 
El cardenal Mario Poli le habló a Macri de "Zaqueo", un recaudador de impuestos que aparece en la Biblia. El de Zaqueo "era un oficio despreciable porque la mayor parte del dinero que recaudaban iba a parar a las arcas romanas no sin retener una buena parte de los impuestos, de modo que se enriquecían notablemente", le explicó a la tropa de funcionarios en el templo. "Eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado. Estas y otras actitudes les valieron el desprecio popular y eran considerados grandes pecadores", enfatizó. 
 
El macrismo ha gobernado despreciando esta realidad y tratando de esconderla con la complicidad de los medios corporativos, como Clarín, La Nación e Infobae, y de los periodistas oficialistas que insisten en ridiculizar a los sectores populares y difamar a sus dirigentes. La 9 de Julio, la avenida más ancha del mundo, le respondió al presidente. Llenarla requiere una multitud como la de ayer a la tarde.
 
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