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Internacionales - 20-11-2017 / 19:11
EFEMÉRIDES POPULARES

Domingo Sangriento de 1920: Durante un partido de fútbol en Irlanda, soldados británicos matan a tiros a futbolistas y miembros del público

Domingo Sangriento de 1920: Durante un partido de fútbol en Irlanda, soldados británicos matan a tiros a futbolistas y miembros del público
El Domingo Sangriento del 21 de noviembre de 1920, durante un partido de fútbol gaélico en Croke Park (en Dublín, capital de Irlanda) ―en el marco de la Guerra de independencia― soldados de la Corona británica matan a tiros a varios futbolistas y miembros del público presente.
Las fuerzas armadas de la república, el antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA, Irish Republican Army), inició una guerra de guerrillas contra la policía británica (Royal Irish Constabulary, RIC), sus organizaciones auxiliares y el Ejército Británico, quienes tenían la determinación de acabar con el separatismo irlandés.
 
El Gobierno Británico respondió formando a sus propias fuerzas paramilitares, los Black and Tans (sobrenombre surgido por la mezcolanza de uniformes), y la División Auxiliar (en inglés, Auxiliary Division, también conocidos como los Auxiliaries o Auxies).
 
El comportamiento de ambos grupos fue muy polémico por su brutalidad y violencia, no sólo contra los sospechosos de pertenecer al IRA o los prisioneros, sino contra todos los irlandeses en general. La División Auxiliar fue la responsable de la masacre del Domingo Sangriento.
 
El domingo 21 de noviembre de 1920, la GAA (Gaelic Athletic Association) presenta el gran desafío de la temporada de fútbol gaélico, que enfrenta a los equipos de Tipperary y Dublín. El encuentro está anunciado a las 2:45 p.m., en el magnífico estadio de Croke Park, el más grande del país, orgullo de Irlanda y guardián de sus deportes nacionales. Nos son buenos tiempos para la Bella Eirín, enzarzada en una guerra de independencia sangrienta contra Inglaterra, que ya dura demasiados años.
 
Esa misma mañana, los hombres de Michael Collins (cabeza de la Hermandad Republicana Irlandesa) habían asesinado a 18 dirigentes del Servicio de Inteligencia Británico infiltrados en sus filas (conocidos como The Cairo Gang), algunos en presencia de sus familias.
 
Un crimen múltiple que la administración británica no piensa dejar impune. Alguien lanza una moneda al aire: cara, saqueo de Sackville Street (la calle principal de Dublín, hoy O'Connell St.); cruz, masacre en Croke Park. Sale cruz.
 
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Domingo Sangriento
 
El 21 de noviembre de 1920, el ministro irlandés de Finanzas y la cabeza del IRB (Hermandad Republicana Irlandesa), Michael Collins, ordenaron el asesinato de todos los miembros de La Patrulla de El Cairo (The Cairo Gang), dieciocho altos cargos del Servicio de Inteligencia Británica enviados para infiltrarse y subvertir a organizaciones nacionalistas irlandesas.
 
Esa mañana temprano, los integrantes de la patrulla murieron a manos del Escuadrón de Collins - un par de ellos en sus propias casas, y en algunos casos incluso en presencia de sus familias. Dos auxiliares también fueron asesinados mientras el escuadrón les hacía escapar.
 
Esta acción trastocó gravemente la Inteligencia Británica en Irlanda, provocando que el resto de la patrulla y algunos otros espías huyeran al castillo de Dublín, y una gran consternación en la administración británica.
 
Estaba previsto que el equipo de Dublín de fútbol gaélico jugase un partido contra el equipo de Tipperary más tarde, el mismo día, en Croke Park, el estadio de fútbol más grande de la GAA (Gaelic Athletic Association o Asociación Atlética Gaélica).
 
Uno de los auxiliares británicos involucrado en el Domingo Sangriento recordaba que lanzaron una moneda al aire para decidir si irían a hacer la masacre en Croke Park o a saquear la calle Sackville (la calle principal de Dublín, ahora llamada Calle O'Connell).
 
A pesar del malestar general en Dublín por la noticia de los asesinatos, la vida seguía adelante para este pueblo cansado de la guerra. Aproximadamente 10.000 espectadores fueron a Croke Park para ver el partido.
 
Minutos antes de que empezara el encuentro un avión sobrevoló el estadio y se vio cómo una llamarada roja salía de la cabina del piloto. Los auxiliares invadieron el terreno de juego mientras un oficial encima del muro disparó una bala de su revólver.
 
Empezaron a disparar a la gente desde el campo, mientras otro disparaba con una ametralladora desde la entrada. El gentío empezó a correr huyendo de los disparos. Dos jugadores de fútbol, Michel Hogan y Jim Egan, fueron disparados; Hogan murió a causa de las heridas. En total catorce personas murieron y 65 fueron heridas.
 
Entre las bajas se contó a Jeanni Boyle, que había ido al partido con su prometida y se tenía que casar cinco días después; y John Scott, que tenía catorce años, y que quedó tan mutilado que inicialmente se pensó que había sido atacado con una bayoneta. Las víctimas más jóvenes tenían 10 y 11 años.
 
Las acciones de los auxiliares, como muchas de sus acciones y las de Black and Tans, fueron "oficialmente" no autorizadas y fueron percibidas con horror público por las autoridades británicas del castillo de Dublín.
 
En un esfuerzo para cubrir la fuente del comportamiento de las fuerzas de la Corona, fue lanzado un boletín de prensa que afirmaba:
 
Varios hombres vinieron a Dublín el sábado con la excusa de ir a un partido de fútbol entre Tipperary y Dublín. Pero sus intenciones reales eran de tomar parte en una serie de actos crueles que tomaron parte en Dublín esa mañana. Sabiendo el sábado que algunos de esos pistoleros estaban presentes en Croke Park, las fuerzas de la Corona fueron enviadas a invadir el campo. La intención original era que un oficial fuera al centro del terreno y hablando desde un megáfono, invitase a los asesinos a dar un paso al frente. Pero en su acercamiento, una avanzadilla armada dio la alarma. Se dispararon balas para avisar a los hombres requeridos, lo que causó una estampida y escaparon en la confusión.
 
El periódico The Times ridiculizó la versión de los eventos hecha por el castillo de Dublín, como también lo hizo una delegación del Partido Laborista Británico que visitaba Irlanda en ese momento.
 
 
Secuelas
 
El comportamiento de los auxiliares y de los Black and Tans durante la Guerra de la Independencia, la mayoría de las cuales fueron secretamente sancionadas y aprobadas, ayudó a enfrentar al pueblo irlandés contra la Corona británica.
 
El rey y algunos políticos británicos expresaron sin tapujos su horror ante el comportamiento de las fuerzas de la Corona. El asesinato en masa de hombres, mujeres y niños, tanto espectadores como futbolistas, se convirtieron en titulares internacionales, dañando de esta manera la credibilidad británica.
 
Una combinación de la pérdida de la Patrulla de El Cairo, que destruyó la Inteligencia británica en Irlanda, y el desastre en las relaciones públicas resultante del Domingo Sangriento dañó seriamente el mandato británico en Irlanda y se incrementó el apoyo para un gobierno republicano bajo la guía de Éamon de Valera.
 
Los eventos del Domingo Sangriento han sobrevivido en la memoria colectiva. La Asociación Atlética Gaélica nombró a una de sus gradas en Croke Park la Grada de Hogan ('Hogan Stand') en memoria de Michael Hogan, uno de los futbolistas asesinados.
 
James "Skankers" Ryan, que había delatado a Clancy y McKnee, fue ajusticiado de un disparo por el IRA en febrero de 1921.
 
Fuente: Wikipedia

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Domingo Sangriento de 1920: Durante un partido de fútbol en Irlanda, soldados británicos matan a tiros a futbolistas y miembros del público
Michael Collins.
Domingo Sangriento de 1920: Durante un partido de fútbol en Irlanda, soldados británicos matan a tiros a futbolistas y miembros del público
Integrantes del antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA, Irish Republican Army).
08-12-2017 / 20:12
08-12-2017 / 17:12
08-12-2017 / 17:12
La Batalla de Ayacucho fue el último gran enfrentamiento dentro de las campañas terrestres de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826) y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur. La batalla se desarrolló en la Pampa de Quinua o Ayacucho, Perú, el 09 de diciembre de 1824. Alrededor de 80 valientes Granaderos argentinos (los últimos de los 4.000 que cruzaron los Andes con José de San Martín) participaron en la victoria, junto a combatientes colombianos, venezolanos, peruanos y chilenos. 
 
El general venezolano Antonio José de Sucre, a los 29 años, fue el protagonista central de la batalla, al mando de las fuerzas patrióticas, que acometieron directamente a la masa desorganizada de tropas colonialistas que, sin poder formar para la batalla, descendía en hileras de las montañas. Lo acompaña el intrépido general colombiano José María Córdoba, de 25 años, que alzando su sombrero blanco de jipijapa en la punta de su espada, entusiasma a sus hombres lanzándose al combate con el grito: "¡División! ¡De frente! ¡Armas a discreción y paso de vencedores".

La frase lanzada por el general Jacinto Lara al iniciar el combate es menos homérica pero más criolla. Los hombres de Lara eran hijos de los llanos venezolanos y "gente cruda". Su general les dirigió antes de la batalla la siguiente arenga: "¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como  ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y ... ¡a ellos!".
 
Las fuerzas patriotas sumaban 5.780 hombres y los realistas, 9.310 soldados. La victoria americana fue completa. Cayeron prisioneros el virrey José de la Serna con todos sus generales, empezando por José de Canterac y Jerónimo Valdés, con más de 600 oficiales y dos mil hombres de tropa. Más de dos mil muertos (307 patriotas y 1800 realistas) quedaron sobre el campo de Ayacucho donde concluía el poder colonial español en América.

La victoria de los revolucionarios independentistas supuso la desaparición del contingente militar realista español más importante que seguía en pie, sellando la independencia peruana con una capitulación militar que puso fin al Virreinato del Perú. Terminaron así estas guerras de liberación en todo un continente, que había comenzado medio siglo atrás, cuando los yanquis iniciaron las hostilidades contra los ingleses el 19 de abril de 1775.

 
Presencia indestructible de Eva Perón 
Por Blas García

07-12-2017 / 20:12
07-12-2017 / 17:12
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