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Sociedad e Interés General - 17-11-2017 / 10:11
EFEMÉRIDES POPULARES: EL 17 DE NOVIEMBRE ES EL DÍA DEL MILITANTE

La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción

La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
EL 17 DE NOVIEMBRE DE 1972, JUAN PERÓN REGRESA A LA ARGENTINA. Los gobiernos gorilas, militares y civiles, no consiguieron "desperonizar" al Pueblo. No lograron ni por la fuerza (que incluyó fusilamientos, cárcel y persecuciones), ni a través de una democracia fraudulenta, garantizar un mínimo de estabilidad política en los 17 años de ausencia de Perón exiliado. Las caravanas de manifestantes -munidos de bombos, carteles y banderas- llegaron a enfrentarse con las tropas militares que impidieron su marcha en la autopista Ricchieri.

El 17 de noviembre de 1972, Juan Perón volvió al país tras 17 años de exilio y proscripción, como consecuencia de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, por masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad de los monopolios imperialistas, del "partido militar" y de sus aliados políticos.
 
En el país, Perón preparó el frente civil que forzaría la salida democrática, para lo cual llegó a fundirse en el famoso abrazo con un antiguo enemigo, el jefe radical Ricardo Balbín. Y, articulando la lucha popular con una acumulación de poder social, pudo disponer el camino del regreso al poder del que había sido desalojado por las armas en septiembre de 1955.
 
La Gesta del Retorno del Caudillo, el sueño de tantos peronistas que desde el cincuenta y cinco, no se rindieron, fueron años de lucha popular, de una larga y sacrificada resistencia en que la militancia peronista entregó todo, tras una consigna que se transformó en grito:¡Perón vuelve!
 
Por eso, el 17 de noviembre es el Día del Militante, una fecha para brindar un reconocimiento especial a todos los compañeros peronistas que combatieron, en fábricas, barrios y universidades, con sincero entusiasmo, tenacidad y sacrificio, animados por un auténtico ideal nacional, popular y revolucionario.
 
Escribe: Blas García

Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Blas García

El peronismo irrumpió en la política en 1945 como el partido transformador de la Argentina moderna, expresando el trabajo, la producción y la justicia social, la representación social de los humildes, de los que sufren y los desamparados. Para luchar por una Patria grande y un pueblo feliz.
 
El peronismo guió una alianza social entre los trabajadores, el empresariado nacional y sectores populares de la baja clase media. La conducción de Perón permitió mantener esa alianza sobre la base del desarrollo de un programa tendiente al capitalismo nacional y de resistencia frente al imperialismo.
 
Desde el derrocamiento de Perón en 1955 a través de un golpe militar que contó con apoyo civil, especialmente de miembros de la Iglesia, de la Unión Cívica Radical, de la partidocracia de "izquierda" como los Partidos Socialista y Comunista, conducidos por la oligarquía terrateniente, pero también de los sectores más concentrados de la economía, la nueva alianza dominante intentó "desperonizar" el país.
 
Los sectores de clase media de las grandes ciudades, los estudiantes universitarios y los intelectuales, fueron la base social del antiperonismo. Los gobiernos gorilas, militares y civiles, no consiguieron "desperonizar" al Pueblo. No lograron ni por la fuerza (que incluyó fusilamientos, cárcel y persecuciones), ni a través de una democracia fraudulenta, garantizar un mínimo de estabilidad política en los 17 años de ausencia de Perón exiliado.
 
 
La resistencia peronista
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov"...
 
Además, participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
 
La conducción de Perón
 
La habilidad conductora de nuestro Líder, consistió en incluir dentro de su Movimiento a todos los que criticaban al sistema político-social. Perón combina todas las formas de lucha, las aprovecha a todas, porque no confunde táctica con estrategia, objetivos inmediatos con objetivos fundamentales.
 
El régimen gorila retiene el poder, pero la presencia del peronismo que lo hostiga, lo combate y lo acecha, le impide hacerlo funcionar plácidamente. Huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época.
 
El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural. El sindicato era el campamento donde se refugiaba el ejército en repliegue. Allí se guardaban los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba la última cinta llegada de Madrid. El sindicato era, además, el templo de los militantes: lo presidía el retrato del líder y de Evita.
 
 
Luche y Vuelve
 
La proscripción de Perón galvanizó la Resistencia e instaló una realidad que, con otras formas, se pone de manifiesto incluso en nuestros días: no se puede gobernar la Argentina sin la participación del peronismo.
 
Latinoamérica estaba entonces dominada por dictaduras militares. Detrás de una fachada modernizante, la misión estratégica de las fuerzas armadas en el continente era clara: guardias pretorianas entrenadas para combatir la efervescencia popular.
 
Después del Cordobazo (1969) que limó el poder del primer jefe del régimen militar, Juan Carlos Onganía, las nuevas generaciones de la clase media ya habían roto con la oligarquía y reclamaban el retorno de Perón para implantar el "socialismo nacional".
 
Fueron los años de la masividad de la Juventud Peronista y del "Luche y Vuelve". Estos sectores habían generado en el país el clima de resistencia y jaqueo al régimen militar que posibilitó la vuelta del General.
 

Las consignas del combate
 
Pese a las provocaciones verbales del propio jefe de la dictadura militar, Alejandro Agustín Lanusse, y pese a normas electorales armadas en su contra, Juan Domingo Perón dio el gran golpe estratégico.
 
Lanusse no contaba con la vitalidad del pueblo peronista, cuando lanzó un desafío temerario: "Que Perón venga, si le da el cuero". En las paredes escritos con cal, se habían renovado los mensajes: "Perón vuelve cuando se le cantan las pelotas", se leía.
 
Era la respuesta peronista al ultimátum del gobierno de Lanusse para que quien quisiera ser candidato el 11 de marzo del año siguiente, debía estar en el país el 25 de agosto.
 
El 17 de noviembre de 1972 Perón volvió al país tras casi 18 años de exilio y proscripción, como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles.
 
El gobierno de facto despliega gran cantidad de efectivos militares en torno al aeropuerto a pesar de lo cual se le hace imposible contener a los miles de militantes que consiguen cruzar el río Matanza bajo una fuerte lluvia.
 
Quince horas después de la partida, el DC-8 aterriza en suelo argentino y Perón es trasladado al hotel de Ezeiza en donde lo detienen hasta la madrugada del sábado 18, en la que por fin queda libre y se dirige a la casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López.
 
En el país, Perón terminó el armado del frente civil que forzaría la salida democrática, para lo cual llegó a fundirse en el famoso abrazo con un antiguo enemigo, el jefe radical Ricardo Balbín.
 
Y, montado en esa acumulación de poder social, pudo preparar el camino del regreso al poder del que había sido desalojado por las armas en 1955.
 
Lanusse hizo un último intento y volvió a proscribir a Perón que se quedó pocos meses en el país. Pero su suerte estaba echada y la consigna "Cámpora al gobierno, Perón al poder", se materializó en las urnas.
 
Fueron 17 años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: Perón vuelve. Por eso, el 17 de noviembre es el Día del Militante.
 
Escribe: Blas García

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La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
Juan Perón, el 17 de noviembre de 1972 en Ezeiza, acompañado por José Rucci, Secretario General de la CGT y Juan Manuel Abal Medina, Secretario General del PJ.
La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
Militantes peronistas marchan al Aeropuerto Internacional Ezeiza para recibir a Perón, quien volvió al país tras casi 18 años de exilio y proscripción, como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles.
21-02-2018 / 12:02
21-02-2018 / 12:02
19-02-2018 / 22:02
El 20 de febrero de 1932, el general Agustín Pedro Justo asume como presidente de Argentina para el periodo 1932 - 1938. Su época se denominó "Década Infame", un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria.
 
Fue elegido presidente en 8 de noviembre de 1931, apoyado por la dictadura militar gobernante y los sectores políticos que integrarían poco después la Concordancia, alianza conservadora formada por el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente. Sobre las elecciones que lo consagraron presidente pesó la acusación de fraude electoral y la proscripción del radicalismo.
 
Expresión de la restauración conservadora, de la vieja argentina oligárquica, semicolonial y dependiente, su labor fue empañada por constantes acusaciones de corrupción y de haber entregado la economía nacional a los capitales extranjeros, en particular los británicos. Tuvo, durante su gobierno, la persistente oposición de los sectores yrigoyenistas de la Unión Cívica Radical.
 
El gobierno de Justo, fiel representante de los sectores ganaderos oligárquicos exportadores, envió a su vicepresidente, Julio Argentino Pascual Roca, para suscribir el Pacto Roca-Runciman. Con ese vergonzoso acuerdo, Inglaterra sólo se comprometía a seguir comprando carnes argentinas siempre y cuando su precio fuera menor al de los demás proveedores. En cambio, la Argentina aceptó concesiones lindantes con la deshonra: liberó los impuestos que pesaban sobre los productos ingleses y se comprometió a no permitir la instalación de frigoríficos argentinos. Además de la concesión de todos los medios de transporte público de la ciudad de Buenos Aires.
 
Por Blas García

19-02-2018 / 22:02
19-02-2018 / 22:02
Estallada la guerra con el Imperio esclavista del Brasil, el general Carlos María de Alvear fue designado jefe del Ejército Republicano. Este se hizo cargo de sus fuerzas en septiembre de 1826; las mismas alcanzaban a 7.000 hombres. Las acciones bélicas se iniciaron al comenzar el año, y hubo varios hechos exitosos para las armas patrias: toma de Bagé, victorias de Bacacay y Ombú.
 
La batalla de Ituzaingó o batalla del Paso de Rosario se desarrolló en lo que actualmente es el centro-oeste del estado de Río Grande del Sur (en la época del combate el área estaba litigada entre Argentina y Brasil).
 
Fue un enfrentamiento ocurrido el 20 de febrero de 1827 entre las tropas aliadas de los insurrectos orientales y el Ejército Argentino, por una parte, y las tropas del imperio del Brasil por otra, enfrentados por el control de la Banda Oriental en manos brasileñas desde 1820.
 
Fue una victoria táctica de los aliados, y dio nacimiento a la Convención Preliminar de Paz que se firma en 1828, reconociendo como Estado libre, independiente y soberano al Uruguay, poniendo fin al ciclo militar de la primera época de la historia uruguaya.
 
La historiografía brasileña llama a este combate batalla de Passo do Rosário ya que ocurrió en las cercanías del vado del Rosario, a pocos kilómetros al este de la ciudad hoy brasileña de Rosário do Sul entonces en las Misiones Orientales.
 
Lo ganado por las armas en el campo de batalla, seria cedido por el presidente unitario Bernardino Rivadavia en el campo diplomático; dando instrucciones para que se firme "la paz a cualquier precio".

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