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                  22:19  |  Martes 12 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
¿Hacia dónde vamos?
Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“Con la reforma previsional impulsada por el Gobierno de Macri, los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo”. Pablo Tonelli, diputado nacional por el PRO.
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Entre Ríos - 13-11-2017 / 23:11
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Entre Ríos, y el interior federal, en el enredo unitario de Macri

Entre Ríos, y el interior federal, en el enredo unitario de Macri
Lo que hizo y hará el gobierno nacional con los gobernadores es de manual: es el laberinto de poner sobre la mesa algunas modificaciones tributarias imposibles de acordar para que, en medio de la confusión, finalmente se aprueben otras, más módicas pero más estructurales. El frustrado impuesto a las bebidas alcohólicas es un ejemplo. El planteo de incluir, en el acuerdo, la absorción de las cajas de jubilaciones no transferidas a 13 jurisdicciones, es otro.
¿Busca Mauricio Macri, con su "reformismo permanente", cambiar la relación entre Nación y Provincias en la Argentina? Para muchos, ese es el objetivo de la reforma tributaria que impulsa el gobierno. Para el peronismo implica convalidar un nuevo modelo, que profundiza las asimetrías entre los dos actores -Nación y Provincias-, en el sistema federal que consagra el derecho constitucional argentino.
 
Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires eran una y tienen, desde los años de la colonia, un criterio diferente y una preponderancia en el desarrollo total de un territorio nacional que se sujeta a sus designios. Una provincia y una ciudad que suman el 57% efectivo del país se han convertido, claramente, en una deformación que es necesario asumir. Somos un país centralista y unitario.
 
Todas las reformas impositivas y las formas de la repartija de los dineros del Estado anunciadas por Macri, se corresponden con esa lógica centralista porteña que no ha cambiado, que por el contrario, se acentuó. "Dios atiende en Buenos Aires". No hay capricho o ignorancia en Macri, responde a la idiosincrasia porteña. Si el eje es Buenos Aires el resto es nada, solo el Interior.
 
Está claro que todo el país subsidia la electricidad, el gas y el costo del boleto de los habitantes de Buenos Aires en una proporción superior a la ayuda que se recibe por estos pagos. Mismo servicio, mismo trabajador, diferente ayuda. Y Macri hace lo que se corresponde con su idiosincrasia. No debe sorprender a nadie. Macri es porteño, centralista y unitario. No traiciona. Sólo profundiza esta situación.
 
La nueva reforma impositiva amenaza con agravar, desde el reparto de los recursos, una enfermedad crónica argentina: la macrocefalia bonaerense. Los dominios de María Eugenia Vidal, ese 9% de la superficie nacional donde vive un 39% de la población y donde se producen un 30% del PBI y un 34% de las exportaciones, encierran una larga historia de fracasos.
 
Dos tercios de su población se apiñan en el Conurbano, que apenas ocupa un 1% de su territorio. Sus bolsones de pobreza son un desafío difícil, porque volcar allí más recursos implica quitárselos a provincias más pobres y puede fomentar nuevas migraciones internas, de las Provincias hacia Buenos Aires.
 
La reforma de Ganancias y del impuesto al cheque que propuso Macri a los gobernadores para saldar la disputa del Fondo del Conurbano equivale a transferirle 20 mil millones de pesos adicionales por lo correspondiente a impuesto a las ganancias y 20 mil por asignación específica del tesoro en el 2018. En tanto que, en el 2019, un piso de 20 mil millones y 45 mil millones respectivamente.
 
Todo para Vidal sin "afectar" al resto de las provincias. ¿Quién pone entonces la diferencia? El Tesoro Nacional. Pocas dudas caben sobre que este proceso, aún en desarrollo, es un elemento fundamental para la posibilidad de un segundo mandato constitucional del tándem conservador Macri-Vidal, para repetir en Nación y Provincia.
 
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La mandataria bonaerense apostó lo que no tenía y está cerca de lograr lo que pretendía sin necesidad de esperar una decisión judicial, que podría ser adversa. Y el resto de los distritos "van a comer anchoas en el desierto". Por lo menos hasta 2019, cuando las provincias peronistas caigan una tras otra, como piezas de dominó, en manos del macrismo.
 
En otro momento de la historia, los gobernadores hubieran puesto el grito en el cielo e imposibilitado lo que Macri quiere hacer con Buenos Aires. Y aquí está el verdadero cambio de época: al tiempo que el Gobierno Central quiere hacer creer que son tiempos de ajustes de gasto público, la gobernadora Vidal ingresará a 2018 con miles de millones más para gastar en el conurbano.
 
Dígase de una vez: sólo con un peronismo tan dividido, devaluado, sin liderazgos internos, y con un sindicalismo tan a ras del piso, se podría imponer el "reformismo permanente" conservador que plantea Macri, con el apoyo del 40% de los votos.
 
 
Las obras para Buenos Aires saldrán del bolsillo de los jubilados
 
Por eso, la discusión del jueves pasado fue tensa y quedó en stand by. Los gobernadores peronistas están atando su suerte a la firma de un nuevo pacto fiscal con el Gobierno Nacional con compromisos para una baja de los impuestos y el gasto público a cambio de evitar otros supuestos males mayores, producto de la extorsión macrista. Desde Cambiemos en el interior del país se ha buscado justificar las decisiones del gobierno central.
 
Varios mandatarios ya han dicho que acompañarán las "reformas" en la actualización de las jubilaciones. De allí saldrán $112.000 millones. El alimento electoral para la gobernadora Vidal. Las nuevas obras en Provincia de Buenos Aires se financiaran con el dinero que no le pagarán a los jubilados. Esto que Macri pretende, agrega tensión a las relaciones en el interior del peronismo, que atraviesa una crisis de alcance indefinido.
 
 
Lo que hizo Macri es de manual
 
Lo que hizo y hará el gobierno nacional con los gobernadores es de manual: es el enredo de poner sobre la mesa algunas modificaciones tributarias imposibles de acordar para que, en medio de la confusión, finalmente se aprueben otras, más módicas pero más estructurales. El frustrado impuesto a las bebidas alcohólicas es un ejemplo. El planteo de incluir, en el acuerdo, la absorción de las cajas de jubilaciones no transferidas a 13 jurisdicciones, es otro.
 
Después, Macri les "devolvió" lo que les quitó de palabra y prometió aplacar los embates judiciales de Vidal para evitar una merma de recursos coparticipables que aún no está resuelta. A cambio de una recomposición de fondos para engrosar las codiciosas arcas de la gobernadora macrista.
 
Para algunos mandatarios provinciales eso fue más que suficiente; unos festejaron con vino, otros brindaron con cerveza. Aceptaron jugar en la mesa reformista que propone el Gobierno nacional; lo que el Presidente quería. Pero Tucumán, por ejemplo, no obtuvo lo suyo el jueves en la Casa Rosada. No hubo nada. ¿Es para sospechar un destrato político hacia una provincia de signo político distinto?
 
Los gobernadores necesitan de la gestión federal para encarar obras. Gustavo Bordet, al igual que la mayoría de los gobernadores, no podrá cortar cintas en obras emblemáticas por un buen período. Los márgenes de excedentes de ingresos han bajado a la mínima expresión. Mientras, Vidal recibirá más dinero contante y sonante.
 
Por eso, la mayor preocupación del jefe del Poder Ejecutivo provincial es sostener los sueldos estatales y abonarlos en tiempo y forma. Sin embargo no puede confiarse en demasía; el macrismo provincial le viene marcando a cancha.
 
 
Una cosa es una adhesión voluntaria y otra una compulsiva con penalidades
 
El próximo jueves volverán a reunirse los gobernadores. "Nuestra preocupación no es que no podamos cumplir esas pautas sino que quedemos condicionados en el futuro, o perdamos recursos de coparticipación. Una cosa es una adhesión voluntaria y otra una compulsiva con penalidades por no cumplir con esos objetivos", señaló el gobernador santafesino Miguel Lifschitz.
 
Si la gestión de Bordet pretende continuar su buena relación con el gobierno de Macri "deberá dar una muestra de querer solucionar el tema y con cierto apuro", indicó una fuente deCambiemos. Las condiciones del gobierno plebiscitado de Macri adelantaron el reloj de las definiciones.
 
Pero, no se puede resignar así nomás la potestad tributaria que tienen las provincias; una cosa es acordar criterios generales y otra cosa, que den una receta y digan cómo se tienen que bajar los impuestos años tras años y cuánto tiene que haber de Sellos y cuánto de Ingresos Brutos. Esto es parte de la competencia indelegable de las provincias en un país federal.
 
En líneas generales, se pueden compartir varios objetivos planteados por el Presidente: el esfuerzo simultáneo para reducir el déficit y para no gastar más de lo que se recauda por vía tributaria, y reducir impactos tributarios sobre sectores productivos, sobre todo los llamados impuestos distorsivos.
 
Pero, deberían hacerse de manera gradual, en la medida en que la economía crezca en serio y no con "brotes verdes"; que el gobierno de Macri compense a las provincias con recursos adicionales; y en la medida también que se tenga la certeza de que esa disminución vaya realmente a inversiones productivas y no termine en los bolsillos de los empresarios especuladores como ha ocurrido en otros momentos de la Argentina.
 
 
La caída de Cristina
 
En la provincia comienza a haber signos políticos de vida. Se manifestó cierto pulso en el peronismo, desplomado después del proceso electoral. Sólo, por ahora, mínimas señales de existencia. El único latido persistente partió del gobernador, que consideró que la ex presidente Cristina Fernández "forma parte del pasado", en una cena con inversores que encabezó el Presidente, durante el viaje a Nueva York que tuvo lugar esta semana.
 
Bordet está reestructurando su gobierno, una transición desde el gabinete que fuera consensuado con el titiritero Urribarri al gabinete propio, para relanzar su gestión. Los nuevos ministros y funcionarios por ahora están callados, sólo Rosario Romero sale a los medios con un rol firme y empoderada como vocera de la administración.
 
El resto de los funcionarios se guarece en el mutismo, encadenados al armado de sus áreas, divisan los límites ya conocidos que el gobernador impone o sugiere cuando alimenta contrapuntos internos. ¿Persistirán en su sigilo? Seguramente no, a la brevedad deberán salir al ruedo en lo que promete ser un 2018 de gestión y armado político intenso, mucho más aún si el gobernador decide adelantar las elecciones.
 
Algo es evidente, es el fin de una era. Del sueño de "Cristina eterna" y el "vamos por todo" al "sálvese quien pueda". El nivel de descomposición del cristinismo impacta y prueba que el poder nunca es para siempre. CFK será senadora ahora y en el futuro. Pero su deseo de aspirar a un retorno al poder murió el 22 del mes pasado.
 
La cruda y evidente verdad es que Cristina es la militante del macrismo más grande y efectiva que existe. Si hay alguien que no quiere callar a Cristina es el gobierno de Macri, si hay alguien que desearía que al menos por ahora Cristina no vaya presa es el gobierno de Macri.
 
Nunca encontrarán una rival tan favorable para seguir ganando eternamente elecciones. Porque cada vez que el gobierno mete la pata, habla Cristina y le salva el error. Y cada vez que el gobierno hace algo bien, los critica Cristina y le duplica la aceptación popular de la medida. Muchos peronistas no la quieren ver más, saben que mientras ella esté, el PJ estará encerrado en su cepo, sin posibilidad de crecimiento alguno.
 
 
El desplome de Urribarri
 
Ni que hablar de Urribarri, acosado por las denuncias de corrupción, con su imagen política en caída libre, viviendo en Buenos Aires, aislado, porque no puede transitar sin sobresaltos por las calles de Paraná. Con su vínculo fuerte con el gobierno de Bordet, su hijo Mauro, fuera del Gabinete provincial, al igual que un puñado de funcionarios de primera y segunda línea.
 
 
 Hoy más que nunca, Urribarri necesita demostrar su lealtad a Bordet para no quedar aislado del gobierno y desnudar públicamente su debilidad ante el Poder Judicial; que lo que gobernador actual pueda encontrar de "útil" en lo que una figura desgastada puede aportarle. Urribarri pasó de pretender exhibirse como el titiritero de Bordet al principio de la gestión, a ser un obsecuente "militante" de la causa del mandatario provincial, luego de las elecciones de octubre.
 
¿Y la militancia K? ¿Y el proyecto de Néstor Kirchner? Eso sigue vigente. No hay dudas. Una porción importantes de peronistas y no peronistas se siguen entusiasmados de aquello que se planteaba. En muchos casos, convencidos de las ideas y espantados por haber parido, con su sectarismo y autoritarismo, la llegada de Macri.
 
Este último punto es un gran desafío para Bordet. Como reconstruir un peronismo sin Cristina pero que se quede con los votos del cristinismo. Muy complejo, pero lo cierto es que al peronismo no le sobra un solo voto en la provincia, y un escenario con la construcción de Unidad Ciudadana en la provincia, por fuera de una eventual interna del PJ, aunque se lleve un 5% de los votos, le complicaría el panorama electoral al peronismo. Más que nunca en la unidad está la fortaleza del PJ.
 
 
Movimientos en Cambiemos
 
En su primer plenario provincial tras las elecciones legislativas, la Alternativa Radical Entrerriana, de Fabián Rogel y  Pedro Galimberti, sostuvo que el triunfo electoral del 22 de octubre en Entre Ríos "fue de todos". Lo que es lo mismo que decir que nadie está en condiciones de capitalizarlo personalmente. Creen que "están dadas las condiciones objetivas para que el peronismo en el 2019 deje de ser gobierno". Con ese norte, el año que viene lanzarán un candidato propio.
 
Entre las razones del resultado electoral, mencionaron "la nueva oportunidad que la gente quiso darle al gobierno nacional, la acción realizada por todos los intendentes de Cambiemos, cierto hartazgo de la ciudadanía con el peronismo, y por qué no decirlo, el apoyo que recibieron muchas localidades a través de obras que fueron gestionadas a través del Ministro Rogelio Frigerio". Para el futuro, confían en que la mayoría de los dineros nacionales vayan a parar a municipios y localidades rurales manejadas por referentes de Cambiemos.
 
Pero una duda recorre la política provincial. La UCR parece caminar hacia una muerte anunciada, al menos en su futuro como expresión política de la hoy oposición provincial. Sabe que tiene el poder territorial de la provincia pero es un secreto a voces que Macri no bendecirá a ningún radical para la candidatura a gobernador.
 
Si hay un candidato a gobernador antiperonista en Entre Ríos, será del PRO. Será Alfredo De Angeli, el flamante ministro Luis Etchevehere o el mismísimo Rogelio Frigerio. Resta definir nombre, pero existe un consenso implícito que ningún radical será candidato a gobernador por la alianza Cambiemos.
 
Qué hará la UCR, Sergio Varisco o  Atilio Benedetti, es lo que resta saber. Hasta el momento, el PRO disciplinó, con la caja y la lapicera, el armado interno de Cambiemos, conteniendo con cargos menores a los dirigentes de la UCR. Pero también es cierto es que cada vez son más los espacios que gana el PRO en desmedro de la UCR.
 
 
Repensar hacia delante
 
Bordet cree que el capítulo electoral ya ha sido cerrado, al menos hasta 2019, y que es necesario sumarse a los acuerdos básicos planteado por el jefe del Estado nacional. Si bien el gobernador se presenta como conciliador, hay quienes sostienen que se trata de una conducta por conveniencia y hasta de supervivencia política en medio de la diáspora justicialista.
 
Al gobernador le encantaría formar parte de la mesa chica de la reestructuración futura del PJ, un operativo que ya está en marcha. Sin embargo, Macri le seguirá marcando los tiempos. Con un escaso margen de maniobra en los recursos, el gobernador no tiene demasiadas vías de escape para actuar con autonomía política, en este momento.
 
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PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

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12-12-2017 / 18:12
En las diagnosis y proyecciones políticas lo que se pone en juego es la comprensión de la realidad. Se trata, ni más ni menos, de un intento de construir, desde conjuntos fragmentarios de informaciones dispersas, sistemas coherentes y articulados de conceptos, capaces de interpretar y dar adecuada cuenta de las situaciones pasadas y presentes, así como de prever los itinerarios posibles del devenir político-social.
 
¿Cuál es la base de análisis? El gobierno de Mauricio Macri ganó los comicios usufructuando la división del peronismo y la polarización contra Cristina Fernández -que fue derrotada en la elección de la decisiva provincia de Buenos Aires-, pero no llegó a la mayoría en ninguna de las dos cámaras.
 
Tras la compulsa electoral, el macrismo impulsó en la Justicia las causas de corrupción contra el cristinismo y desató una fuerte persecución política contra dirigentes opositores. Así, el macrismo usa el método de "garrote o billetera" para controlar, medianamente, a los movimientos sociales, al sindicalismo y a buena parte del PJ. Además negocia un puñado de reformas neoliberales profundas en el ámbito previsional, fiscal y laboral con los Gobernadores y la CGT.
 
La Argentina tiene hoy lo que no tuvo durante todo el siglo XX: un partido de derecha que recoge los intereses de las elites económicas, sociales y culturales, un Gobierno para los más ricos. Una realidad difícil de tragar.
 
En Entre Ríos, el peronismo se encuentra en un laberinto, tiene que un doble rol que es contradictorio: asegurar la gobernabilidad en su distrito y encarnar la oposición. No puede tirar nafta al fuego y tiene que ayudar a resolver el liderazgo electoral nacional del PJ en dos años. Con este panorama, la disyuntiva política provincial es: ¿qué destino tiene el peronismo aceptado por Cambiemos? ¿Bordet debe volverse opositor, sumarse al coro oficialista o quedarse recluido en su provincia?
 
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