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Nacionales - 12-11-2017 / 10:11

La extendida percepción de que Macri gobierna para los ricos

La extendida percepción de que Macri gobierna para los ricos
“Esta es la primera encuesta que hacemos después de las elecciones –resalta Bacman–. Entonces lo que vemos es que Cambiemos logró un buen resultado electoral sobre la base de un contenido presuntamente ético, dedicado a luchar contra la corrupción (algo que un importante porcentual de argentinos venía pidiendo), potenciado por un segmento de la sociedad que se caracteriza por un fuerte rechazo al modelo del kirchnerismo. En la vereda de enfrente, los opositores no encontraron una opción única y contundente para enfrentar al oficialismo. Incluso, un peronismo dividido, terminó otorgando ventajas comparativas que fueron sustanciales para que Cambiemos se alce con el triunfo”.
Pasadas las elecciones, el ciudadano común volvió a la vida "normal" con una enorme preocupación por la situación económica y una gran mayoría -siete de cada diez - manifestando que no se llega a fin de mes y el gobierno de Mauricio Macri beneficia a los más ricos.
 
En ese marco, estallaron las propuestas de reforma jubilatoria, impositiva y laboral. Y lo más llamativo es que pese al buen resultado electoral de la alianza Cambiemos la gente reafirma su desconfianza y su rechazo.
 
Seis de cada diez dicen que la reforma impositiva no los beneficiará y la casi totalidad -nueve de cada diez personas- dicen que los que más impuestos pagan son la clase media y los sectores de menos recursos. Una enorme mayoría también opina que la reforma laboral y la reforma impositiva mejorarán las ganancias de las empresas, frente a una nítida minoría que cree que crearán trabajo.
 
Para colmo, está extendido el diagnóstico de que el nuevo cálculo de los aumentos para los jubilados será perjudicial para la llamada clase pasiva. Seis de cada diez personas afirman que los jubilados están hoy peor que hace dos años.
 
Las conclusiones surgen de  una amplia encuesta nacional, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1500 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. La encuesta fue telefónica y se terminó de procesar el viernes.
 
"Tras las elecciones llegaron las noticias económicas menos esperadas por la gente -señala Bacman-: aumento de tarifas, la inflación que no desciende, la economía que no arranca en forma definitiva y el anuncio de reformas. Todo esto no hace más que despertar un marcado nivel de preocupación. Para colmo de males, la esperanza de mejoras económicas se diluye día a día. La gente no percibe prosperidad alguna que pueda influir en su vida cotidiana. Y dicha percepción es lo que importa".
 
"Por consiguiente, no debe extrañar a nadie que la economía reaparezca en el centro de la escena y vuelva a convertirse, por lejos, en la principal preocupación de los argentinos, incluso con una notable tendencia al crecimiento. Percepción de ingresos que no alcanzan para llegar a fin de mes y la tan temida inflación, son los factores que más pesan en esta preocupación".
 
Este es el cuadro de situación que explica que, pese al buen resultado electoral, los encuestados vuelven con la dura mirada sobre la administración Macri: que beneficia a los más ricos y que la economía es evaluada mal o muy mal.

 
UNA ABRUMADORA MAYORÍA RECHAZA LAS REFORMAS LABORALES, JUBILATORIAS E IMPOSITIVAS
 
Preocupados y desconfiados
 
Los comicios no diluyeron la mirada de fondo de la mayoría de los argentinos respecto de que la administración de Mauricio Macri gobierna para los empresarios y los sectores de mayores recursos. Eso es lo que crea la enorme desconfianza respecto de las reformas propuestas en los últimos días.
 
 
Es una flexibilización laboral
 
"Los desasosiegos que surgen como producto de la economía -explica Bacman- vuelven a hacerse presentes. Dos indicadores son más que elocuentes: para siete de cada 10 argentinos cada día hay más gente que le cuesta llegar a fin de mes y la opinión de que este es un gobierno que se preocupa más por la clase alta sigue presente en el imaginario de casi seis de cada diez argentinos. Un valor que se repite de manera constante desde que Cambiemos asumió la presidencia".
 
 
Trabajo
  
Por supuesto que los rechazos respecto de la reforma laboral son categóricos. "No debe esperarse cambio alguno en las expectativas de la sociedad con respecto a esta reforma -insiste el titular del CEOP-. Los únicos que se terminarán beneficiando son las grandes empresas se convierte en el principal concepto internalizado. Vuelve a hacerse presente el hilo conductor que relaciona a la totalidad de los datos obtenidos: para cinco de cada diez, las que en definitiva se favorecerán con la reforma son las grandes empresas, que además podrán incrementar de manera notable sus ganancias. Eso opina el 63,6 por ciento. Tan solo uno en diez contesta que los beneficiados pueden ser los trabajadores en relación de dependencia y apenas un 26,8 expresa su esperanza de que la reforma aumente la oferta laboral".
 
 
¿Más impuesto o más ganancia?
 
Está instalada la idea de que se busca imponer una flexibilización laboral, el banco de horas que le da enorme poder a la empresa y liquida las horas extras, así como un supuesto fondo para la propia indemnización de despido del trabajador. Para Bacman, "todo eso enciende alarmas fuertísimas, en tanto y en cuanto es la memoria colectiva la que se pone en alerta. Lo menos esperado, lo que remite a uno de los efectos indeseados de la convertibilidad de los noventa, vuelve a impactar en el imaginario colectivo. En síntesis, los argentinos se perciben lejos de estas reformas. No creen que los beneficie ni les vaya a cambiar un ápice su vida cotidiana".
 
El resumen es categórico: el 64 por ciento dice que la reforma laboral lo beneficiará poco y nada a corto y a mediano plazo. Apenas el 26 por ciento piensa que le puede resultar beneficioso. 
 
 
Impuestos
  
Respecto de la reforma impositiva, la base de las opiniones sigue siendo la misma. "En realidad el combo es complejo -señala Bacman-: más de la mitad de los entrevistados (54,7 por ciento) muestra su convencimiento que esta posible reforma impositiva sólo servirá para aumentar las ganancias de las grandes empresas. Razonamiento más que lógico, si se tiene en cuenta que la mayoría sigue pensando que esta gestión favorece a los sectores sociales más acomodados".
 
Desde ya que la amplísima mayoría de los encuestados piensan que el peso de los impuestos recae en la clase media y los sectores de menores recursos. Se parte de una situación concreta en que la mayoría dice que no llega a fin de mes y en ese cuadro entran las tarifas e impuestos que juegan un enorme papel en la economía familiar.
 
 
¿Cree que usted se beneficia?
 
En el trasfondo también está la percepción de que hay privilegiados: enormes negocios financieros en los que se pagaron y se pagan impuestos mínimos y además gigantescos escándalos con los millones que fueron apareciendo en paraísos fiscales como en los Panamá Papers y ahora en los Paradise Papers, producto -como mínimo- de evasión impositiva. La frutilla del postre son las rebajas en las retenciones y las increíbles cifras que aparecieron en el blanqueo, también fruto de la evasión. "Los sectores más bajos de la pirámide social, sienten que con relación a lo impositivo, son los que siguen poniéndole el cuerpo a las balas", concluye Bacman.
 
 
Tensión
  
"Desde el punto de vista ideológico -redondea el titular del CEOP-, esta reforma, si se aprueba así como ha trascendido, no hará más que seguir tensando la cuerda que divide a los argentinos. La actual gestión se enfrenta a una situación que con el correr de los meses se le puede venir en contra. Es cierto que cuenta con el apoyo incondicional de los argentinos que pertenecen al segmento de los oficialistas. Pero es cierto también, que si la situación que hoy se detecta se mantiene o profundiza, corre el riesgo que en el camino se queden muchos independientes que ya están frunciendo el ceño y lo fruncirán todavía más si ven que, en la economía, los beneficiados son siempre los mismos".
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página12
 

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La extendida percepción de que Macri gobierna para los ricos
La extendida percepción de que Macri gobierna para los ricos
21-01-2018 / 21:01
21-01-2018 / 19:01
21-01-2018 / 11:01
A Marcos Peña, el jefe de Gabinete, le endilgan culpabilidades varias, entre ellas la indiferencia u hostilidad papal. Sea por episodios ocurridos cuando Macri era intendente y Bergoglio era Bergoglio, como la ley igualitaria, o por otros de esta fase presidencial.
 
Sin embargo, el accidentado pasado porteño no ha sido decisivo: cuando fue elegido papa, Francisco recibió a Macri con más simpatía que a Cristina, se alegró de fotografiarse con la hija menor, Antonia. Luego se invirtieron los roles, la dama superó al ingeniero, pontífice con corazón sensible ante una viuda plañidera.
 
Desde entonces llovieron las imputaciones sobre Peña y el enojo del Vaticano, hasta contradictorias: unos le atribuyen pertenencia al Opus Dei (dominante fracción religiosa opuesta y en guerra con la Compañía de Jesús a la que pertenece Francisco) y, otros, una inclinación ateísta imperdonable para la Iglesia, que prefiere a quienes depositan su fe en cualquier Dios antes que a los pacíficos descarriados no creyentes en el más allá.
 
Para Macri es un misterio inexplicable esa apatía demostrada por el Papa, y a sus amigos les confesó que no le pudo sacar siquiera una sonrisa en su última entrevista. Ni haciendo un número vivo.
 
Estas relaciones importan por la ruptura manifiesta entre lo que el Papa considera liberalismo, plata y patronal, representado por Macri, según él (también por el electo Sebastián Piñera, al que apenas saludó fría y protocolarmente en Chile), y una doctrina social cristiana contraria al mercado, de fuerte contenido estatista, más dedicada a socorrer pobres caritativamente.
 
Por lo tanto, con Peña o sin Peña enfrente, difícil que la distancia se acorte entre el Gobierno y el Vaticano.

21-01-2018 / 10:01
La moda periodística de este verano es preguntarse por qué no viene el papa Francisco a la Argentina. El género admite ricas y variadas posibilidades.
 
Clarín trabaja una vertiente surrealista: trata de inducir la interpretación de que la iglesia católica argentina repudia a quienes usan a Francisco para una política conflictiva contra el gobierno de Macri, lo que claramente contradice el texto del documento episcopal al respecto.
 
Morales Solá en La Nación incorpora un matiz: les aconseja a los macristas que no le adjudiquen al Papa enemistad con Macri e incorpora una lectura histórica que permite inferir una excelente relación entre ambos, convenientemente sazonada por la demostración del encono que, en cambio, separaría al pontífice de Cristina.
 
La lectura del mensaje Evangelium Gaudium y de la encíclica Laudato sii permite adentrarse en la esencia del mensaje que el Papa ha colocado en el centro de su misión pastoral como jefe de la iglesia, y pensar la cuestión de su no visita al país a partir de ahí.
 
¿Cuál es el hilo común de todo ese sistema de señales que emite el Papa? Sin duda se trata de la construcción de un jalón de la doctrina social de la iglesia orientado al mundo de nuestros días. Esa doctrina, nacida con la encíclica Rerum Novarum, promulgada por León XIII en 1891, tuvo en sus orígenes el propósito de intervención en la cuestión de las relaciones entre el trabajo y el capital.
 
Tanto en sus vertientes más conservadoras, como en las más progresistas, el catolicismo puso la cuestión de la explotación del trabajo en el centro de su preocupación, estuviera ésta guiada por el temor a la rebelión obrera o por la solidaridad con los que sufren la injusticia de esa explotación. Sus interlocutores son los pobres, los perseguidos, los discriminados.
 
Los comunicadores críticos del Papa -los que dicen lo que los poderosos de la Argentina piensan pero no quieren decir- han armado su propio relato o, mejor dicho, han elaborado un modo de incluir al Papa en el relato general de la historia reciente del país.
 
Francisco es peronista. En consecuencia no está conforme con que Macri gobierne el país. Su rechazo a visitarnos sería así una forma de molestar al presidente, de demostrarle su antipatía, de intervenir políticamente en su contra.
 
¿Es efectivamente política la conducta del Papa? Claro que sí: colocarse en este momento del mundo como un crítico de la globalización neoliberal, afirmar que el capitalismo es la cultura del descarte, que "esta economía mata", que el derrame de las riquezas desde la cúpula híper concentrada del capital hacia las clases populares es una visión farsesca y que tal cosa no ha ocurrido nunca ni puede ocurrir...todas esas son definiciones claramente políticas.
 
Pero reducir a Francisco al lugar de un operador político argentino sería pura ignorancia si no fuera, como es, ocultamiento y manipulación. 

20-01-2018 / 17:01
Los referentes legislativos de Cambiemos retornaron de sus vacaciones esta semana y volvieron a las playas con una certeza: será difícil dar grandes batallas en el Congreso este año, tras la traumática sanción de la reforma previsional.
 
"Sólo tendremos leyes con debates abiertos y participativos", fue la consigna que los diputados Emilio Monzó y Mario Negri y los senadores Luis Naidenoff y Federico Pinedo le comunicaron a sus pocos pares que atendían el martes. Venían de escucharla en la Casa Rosada, en la primera reunión de gabinete ampliada del año. La próxima será en un mes, ya en el retiro espiritual de Chapadmalal.
 
Entretanto, Mauricio Macri echó leña al fuego con nuevos DNUs que enfurecieron al peronismo dialoguista, mote asignado a los bloques referenciados en los gobernadores que le ayudaron estos años a tener leyes, aunque no tanto como él hubiera querido.
 
Desde sus casas o sus remansos vacacionales, los peronistas no K cruzaron llamadas que derivaron en un comunicado del Bloque Justicialista en contra del megadecreto de reforma del Estado. Ya hablan de una mini cumbre informal en Salta, donde trabaja full time Pablo Kosiner, jefe del BJ, artífice de los avatares de la reforma previsional en Diputados.
 
Macri quiere que los legisladores no sean protagonistas y sólo debatan leyes con amplios consensos y sin riesgos. Y está dispuesto a resolver los temas cruciales por decreto. En Cambiemos admiten que Mauri no se acostumbró a la negociación permanente y prefiere ignorarlos todo lo posible.

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