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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 12-11-2017 / 08:11

Lo que Macri negocia debajo de la mesa

Lo que Macri negocia debajo de la mesa
ÚLTIMA REUNIÓN DE MACRI CON GOBERNADORES. Al primer paso concreto lo dieron el jueves, cuando los gobernadores escucharon los detalles de una propuesta que apunta a solucionar algunos problemas históricos de la relación Nación-Provincias. Entre ellos, el reclamo de Buenos Aires por el llamado Fondo del Conurbano, que llegó a la Corte Suprema de Justicia y amenazaba con provocar mayores desequilibrios en el financiamiento de todos los distritos.
Con presiones y resistencias, acuerdos de conveniencia y no pocos enojos, las reformas tributaria, previsional y laboral que propuso Mauricio Macri en su discurso del 30 de octubre, le van dando forma a un gran debate nacional que involucra a funcionarios, gobernadores, legisladores, empresarios, sindicalistas, jueces y dirigentes sociales.
 
Las mayores resistencias a lo propuesto por el Presidente vendrán sin dudas del sector sindical. Hasta los dirigentes gremiales menos radicalizados, han dicho que están a favor de hacer una reforma para blanquear a los trabajadores en negro, pero que no admitirán que se toque la Ley de Contrato de Trabajo, una histórica conquista del sindicalismo peronista.
 
Los empresarios aceptan ese blanqueo que implica más aportes patronales, pero exigen que se modifique el cálculo de las indemnizaciones y otras cuestiones que establece aquella ley.
 
Parece un callejón sin salida, pero en el Gobierno creen que desde las posiciones de máxima se puede llegar a un acercamiento, mientras se flexibilizan por sectores otros aspectos de las relaciones laborales que consideran necesarios para facilitar la inversión y el crecimiento económico.
 
Son tantas las vertientes ideológicas y políticas que tiene hoy el sindicalismo argentino, que siempre habrá una representación de trabajadores dispuesta a movilizarse y resistir en las calles el plan del macrismo.

 
A los habitantes de la Casa Rosada les gusta decir que "cambiar pasado por futuro" no será una tarea sencilla, pero se sienten respaldados por el apoyo electoral que recibieron en las recientes legislativas.
 
Al primer paso concreto lo dieron el jueves, cuando los gobernadores escucharon los detalles de una propuesta que apunta a solucionar algunos problemas históricos de la relación Nación-Provincias. Entre ellos, el reclamo de Buenos Aires por el llamado Fondo del Conurbano, que llegó a la Corte Suprema de Justicia y amenazaba con provocar mayores desequilibrios en el financiamiento de todos los distritos.
 
No escapa a cualquier observador que el Gobierno hizo uso de muñeca política para enfrentar el tema de las provincias. Comenzó anunciando la creación de impuestos internos -al vino, a las bebidas azucaradas, al champán, etcétera- para notificar a los gobernadores que estaba decidido a todo si no recibía el apoyo esperado y los votos necesarios para todas las reformas.
 
Esa presión incluyó, como detalle, una advertencia no pública a la interna mendocina de Cambiemos. El gobernador Alfredo Cornejo tomó debida nota del meta-mensaje y la producción de vino no tendrá el gravamen.
 
Otra oportuna operación de contenido político fue la formación de la comitiva que viajó a Nueva York con el Presidente. Los gobernadores peronistas Juan Schiaretti de Córdoba; Gustavo Bordet de Entre Ríos; Sergio Uñac de San Juan y el socialista Miguel Lifschit de Santa Fe, senadores y diputados oficialistas, y de una parte de la oposición como el PJ no kirchnerista y el Frente Renovador.
 
 
¿Quién paga?
 
Macri tuvo tiempo para explicarles a todos ellos el sentido y las características de las reformas que busca y, en general, hubo coincidencias que el Gobierno considera fundamentales para cuando deban definirse en el Congreso.
 
El tema de la coparticipación federal ya vino casi cocinado de ese viaje y, según fuentes confiables, terminó de abrocharse el jueves muy temprano -antes de la reunión plenaria- en el Ministerio del Interior con un par de gobernadores y el jefe de la bancada peronista del Senado, Miguel Pichetto.
 
Todos los sectores, tanto políticos como económicos, admiten que el sistema previsional, tal como está, es una bomba de tiempo que tarde o temprano estallará. Macri propone una modificación de la fórmula con la que se reajustan cada 6 meses las jubilaciones, para hacerla trimestral y solamente con la inflación.
 
La cuestión es muy sensible porque afectará a los jubilados, pero la proporción de trabajadores activos que aportan y los pasivos que cobran hace imposible financiar el sistema.
 
En el corto plazo al Gobierno le interesa obtener del cambio de fórmula los recursos para -entre otras cosas- no seguir endeudándose en el exterior.
 
El argumento político que hace pensar al peronismo no K, es que si esa fuerza se reorganiza y aspira a disputar el poder en 2019 o 2023, es mejor tener ya resuelta la situación previsional. "Nos conviene que al costo político de modificar las jubilaciones lo pague ahora Macri y no después nosotros", reflexiona en privado un gobernador peronista.
 
Pero claro, una cosa es admitir la realidad del sistema, y otra propiciar que los legisladores partidarios se avengan a votar a favor de la reforma en el Congreso. De todos modos, el Gobierno avanza sobre ese punto y no parece tener a mano otras alternativas menos costosas para todos.
 
 
Los compañeros
 
"Nuestro límite es la posibilidad de la ruptura de la paz social" afirma un funcionario que, no obstante, confía en que el diálogo y la negociación jugarán un papel importante en la definición de los cambios laborales.
 
Además de una nueva normativa en esa materia, lo que propone el Gobierno es el cambio de una cultura que tiene un particular arraigo en el gremialismo argentino.
 
Es evidente que en estos tiempos muchas de las que se consideraron conquistas para los trabajadores pasaron a desfavorecerlos por las modernas características que tiene la producción.
 
Habrá una larga discusión al respecto con un gobierno que interpreta el triunfo electoral como un mandato de la voluntad de la sociedad de buscar otros caminos.
 
El debate está abierto y más temprano que tarde veremos si estamos ante una oportunidad o un nuevo intento frustrado.
 
Por Carlos Sacchetto - Corresponsalía Buenos Aires
 
Fuente: losandes.com
 

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18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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