De Vido y Boudou son ejemplificadoras, ordenan al rebaño. Muestran quién está arriba y lo que pueden hacerle a sus enemigos.
 
El castigo no viene siquiera de la Justicia. Es claro que vino de ellos que no sólo no lo ocultan sino que le dicen a la sociedad que controlan a la justicia: ellos son el poder económico encaramado en el poder político, las corporaciones de medios son parte de su propia esencia, y la justicia es una prolongación de ese cuerpo blindado.
 
La renuncia de Gils Carbó, luego de que su hija fuera amenazada varias veces después que Clarín publicara su número de teléfono fue la culminación de la abierta campaña de presiones desde el Ejecutivo y completó la imagen de una justicia subordinada al poder económico que ahora administra sin intermediaciones al poder político.
 
En su pico de imagen y respaldo, el gobierno marca agenda: reforma previsional, reforma tributaria, control de la justicia, reforma laboral, disciplinamiento de la oposición y hasta tiene capacidad para diseñar los límites aceptables en el debate de la oposición.
 
Cambiemos quema rápidamente su "ahora o nunca" y la oposición todavía es un magma que reacciona en forma pragmática, muy infestada por la influencia del oficialismo y sin poder orientarse hacia una propuesta de poder.
'/> Macri en su pico más alto: Es ahora o nunca / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  22:12  |  Lunes 18 de Junio de 2013  |  Entre Ríos
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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 11-11-2017 / 17:11
PANORAMA POLÍTICO

Macri en su pico más alto: Es ahora o nunca

Macri en su pico más alto: Es ahora o nunca
Es ahora o nunca. Lo dijo Macri. Tras las elecciones la estrella de Cambiemos alcanzó el zenit. Todo lo que se diga tendrá un efecto a su favor, todo lo que impulse será difícil de frenar. Por el contrario, todo lo que haga la oposición será como escupir al cielo. Es una emanación del triunfo electoral que rodea con su aura al vencedor y oscurece a sus opositores.
Es ahora o nunca. Lo dijo Macri. Tras las elecciones la estrella de Cambiemos alcanzó el zenit. Todo lo que se diga tendrá un efecto a su favor, todo lo que impulse será difícil de frenar. Por el contrario, todo lo que haga la oposición será como escupir al cielo.
 
Es una emanación del triunfo electoral que rodea con su aura al vencedor y oscurece a sus opositores. Así lo tomó Cambiemos que rápidamente avanzó en su estrategia de destrucción del kirchnerismo, logró expulsar a Alejandra Gils Carbó de la Procuración y negoció en tiempo récord la reforma judicial con los gobernadores pese a lo cual, la mayoría quedó disconforme.
 
Es una lectura. Cambiemos se movió con velocidad, con reflejos. Encarceló de manera humillante a los ex ministros Julio de Vido y Amado Boudou, sin medias tintas, sin los mínimos requisitos de práctica democrática. Fue una actuación pública de su poder.
 
Los CEO's tienen intimidad con el poder, juegan siempre de su lado, saben administrarlo. Las humillaciones públicas de De Vido y Boudou son ejemplificadoras, ordenan al rebaño. Muestran quién está arriba y lo que pueden hacerle a sus enemigos.
 
El castigo no viene siquiera de la Justicia. Es claro que vino de ellos que no sólo no lo ocultan sino que le dicen a la sociedad que controlan a la justicia: ellos son el poder económico encaramado en el poder político, las corporaciones de medios son parte de su propia esencia, y la justicia es una prolongación de ese cuerpo blindado.
 
La renuncia de Gils Carbó, luego de que su hija fuera amenazada varias veces después que Clarín publicara su número de teléfono fue la culminación de la abierta campaña de presiones desde el Ejecutivo y completó la imagen de una justicia subordinada al poder económico que ahora administra sin intermediaciones al poder político.
 
En su pico de imagen y respaldo, el gobierno marca agenda: reforma previsional, reforma tributaria, control de la justicia, reforma laboral, disciplinamiento de la oposición y hasta tiene capacidad para diseñar los límites aceptables en el debate de la oposición.
 
Cambiemos quema rápidamente su "ahora o nunca" y la oposición todavía es un magma que reacciona en forma pragmática, muy infestada por la influencia del oficialismo y sin poder orientarse hacia una propuesta de poder.

 
Son ventanas que ellos abren a un escenario que quieren mostrar. Las humillaciones aparecen como revanchas contra De Vido, que era el ministro con el que tenían que negociar obras públicas millonarias, y contra Boudou, que era el ministro que les sacó de las manos el multimillonario negocio de las AFJP.
 
Hubo también una condena ridícula que inhabilitó a Guillermo Moreno a ocupar cargos públicos. Con Moreno los CEO's tenían que negociar los precios. No son causas por hechos de corrupción. Son revanchas contra ministros que tuvieron el tupé de afectar sus negocios.
 
Sentencia de los Ceo's: "Esto es lo que les pasa a los ministros que no nos dan las obras que nosotros queremos", "esto es lo que les pasa a los ministros que nos sacan negocios", "esto es lo que les pasa a los funcionarios que quisieron impedir que pongamos los precios que a nosotros nos convengan".
 
Son tres funcionarios con los que las empresas debían negociar. Si alguno de ellos cometió actos de corrupción no quedará demostrado en este contexto atravesado por la fenomenal presión del poder económico sobre los jueces, algunos amenazados físicamente como la hija de Gils Carbó y otros judicialmente, como Ariel Lijo y Daniel Rafecas.
 
Son ventanas que se abren desde el poder para que la sociedad visualice controles y trasfondos e intuya que son situaciones extendidas a legisladores, dirigentes políticos y sindicalistas, para que las naturalice y se resigne, baje los brazos y se deje arrastrar por la marea hegemónica.
 
La prensa oficialista describe este proceso al revés: dice que Mauricio Macri pidió a la Magistratura que acelere los juicios contra los jueces que tienen a su cargo causas por supuesta corrupción K.
 
La amenaza a los jueces figura en las dos versiones, sólo que en esta última se la justifica. Y la actitud de los jueces amenazados constituye a su vez una amenaza para los adversarios de este gobierno, para los opositores que no cambien su voto, para los medios que cuestionen.
 
El martes, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, informó que por lo menos dos ministros de Macri, el de Energía, Juan José Aranguren y el de Finanzas, Luis Caputo, coordinaban empresas offshore, el primero pertenecientes a petroleras, y el segundo a fondos de inversión.
 
Las revelaciones de los Paradise Papers, que se sumaron a las de los Panama Papers, produjeron una fuerte conmoción en el planeta y la Unión Europea anunció que tomará medidas severas contra los paraísos fiscales que mantienen estas prácticas que encubren maniobras millonarias de evasión.
 
Pero el gobierno está en el pico de su ola triunfadora y los Paradise Papers que en todo el mundo provocan olas de indignación, en Argentina no movieron el amperímetro. La oposición denunció por corrupción a los dos ministros y pidió que sean retirados de sus funciones. Cualquiera de las dos imputaciones que se les hacen son mucho más graves que las causas de De Vido y  Boudou.
 
Mientras dos de sus ministros eran denunciados en todo el mundo, ese mismo día, Macri recibió la Gold Insigne de la Americas Society and Council of the Americas por "sus extraordinarios logros y liderazgo transformador en la Argentina y en todo el Hemisferio". El único presidente argentino que había recibido esa distinción hasta ahora era Carlos Menem.
 
En sus reuniones con los empresarios norteamericanos no consiguió un solo acuerdo de negocios, pero, en un acto de agresión contra el pueblo venezolano, Macri pidió que Estados Unidos aplique un bloqueo completo a Venezuela. Estados Unidos es el principal comprador del petróleo venezolano y no puede dejar de hacerlo porque produciría un descalabro internacional.
 
Con jueces desprestigiados y ministros denunciados, el miércoles se hizo el acto en el Congreso para llamar la atención sobre el "rápido deterioro del Estado de Derecho". El juez Raúl Zaffaroni sintetizó el cuadro de situación y alertó sobre la autonomía del Ministerio Público.
 
Afirmó que "los corruptores primero corrompen y luego usan a los corrompidos para alardear de impolutos". "Los corruptores activos -agregó- quieren manejar a los fiscales para garantizar su impunidad y seguir adelante con su campaña de antipolítica y sus negocios poco claros en refugios fiscales".
 
Zaffaroni subrayó que "se desprestigia y estigmatiza al sindicalismo, se lo amenaza de todas las formas imaginables para desbaratar a la fuerza de trabajo". Y enumeró a los destinatarios del miedo: científicos, universidades, artistas y periodistas que "pretenden apartarse del discurso único de los medios monopólicos y más aún cuando destapan manejos no claros de funcionarios y parientes".
 
Gils Carbó dijo que renunció para evitar que se reformara la ley del Ministerio Público. A pesar de su renuncia, el miércoles el oficialismo mandó esa ley al Congreso en la que limita la independencia de los fiscales y la procuración. Y fue su primer traspié: tuvo que hacerle varios cambios y no pudo lograr dictamen de comisión. Se seguirá discutiendo la semana próxima.
 
La reforma laboral también fue rechazada por la CTA y por la conducción de la CGT. Pero el oficialismo consiguió expulsar a Gils Carbó con presiones y amenazas y pondrá alguien de su confianza en ese lugar. No necesita cambiar la ley del Ministerio Público porque con levantar el teléfono tendrá el control de los fiscales. La discusión será un distractivo.
 
La CGT rechazó la reforma laboral, pero dejó abierta las puertas para una negociación. El gobierno sabía que sería rechazada la reforma que planteó y todavía no mostró las cartas de cuáles serán los cambios en la legislación laboral que realmente está buscando. Pero está claro que necesita reventar las negociaciones paritarias. El modelo de país de Cambiemos no soporta ese mecanismo. Si la negociación va por ese camino, cualquier negociación será mala para los trabajadores.
 
Tanto necesita reventar las paritarias que una de las principales calificadoras de riesgo del mundo, Standard & Poor's advirtió que por su alto ritmo de endeudamiento la economía argentina se encuentra entre las cinco más vulnerables a los cambios en las condiciones financieras internacionales. Si la Reserva Federal aumentara medio punto la tasa de interés, la deuda que ha tomado el gobierno macrista podría hacer reventar la economía. La calificadora está pidiendo ajuste a fondo.
 
En su pico de imagen y respaldo, el gobierno marca agenda: reforma previsional, reforma tributaria, control de la justicia, reforma laboral, disciplinamiento de la oposición y hasta tiene capacidad para diseñar los límites aceptables en el debate de la oposición.
 
En el sistema Cambiemos cualquier debate en la oposición es "cool", siempre que tome distancia explícita del kirchnerismo y de Cristina Kirchner. El peso simbólico de su victoria electoral está enfocado también sobre ese flanco que trata de delimitar no sólo lo que está bien discutir en la fuerza oficialista, sino también en el campo de la oposición y los marcos de esa discusión.
 
Y en algunos casos, forzando la cada vez más estrecha avenida del medio, consigue que intelectuales y fuerzas políticas asuman como propias de un acto opositor a valores que son instalados por el gobierno.
 
En contrapartida, en el Congreso, los espacios legislativos van conformando un frente de oposición a cada uno de esos temas de la agenda oficial, entre kirchneristas, gobernadores, sindicalistas, evitistas, la izquierda y hasta algunos legisladores del massismo y del centrismo progre.
 
Cambiemos quema rápidamente su "ahora o nunca" y la oposición todavía es un magma que reacciona en forma pragmática, muy infestada por la influencia del oficialismo y sin poder orientarse hacia una propuesta de poder.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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18-06-2018 / 11:06
En algún momento tenía que empezar a pasar. Las devaluaciones no son gratuitas, sobre todo en la Argentina. El contagio a los precios suele ser rápido. Y es lo que ya ocurre.
 
Antes de que empezara el fin de semana, las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.
 
Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.
 
Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.
 
El propio Federico Sturzenegger lo había contemplado, cuando en una de sus últimas apariciones públicas como jefe del Banco Central, manifestó que la inflación de mayo sería "bastante menor" a la de abril. Pero que esperaba un rebrote para junio.
 
En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de "apenas" 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.
 
La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de los grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.
 
En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.
 
Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
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