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Por Natalio R. Botana. Historiador y politólogo
“En cada barrio se repiten las preocupaciones que relatan los vecinos en relación con el empleo. O falta trabajo, o es precario, o tienen temor a perderlo. En todos los casos, la plata no alcanza”. Margarita Stolbizer
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Nacionales - 05-11-2017 / 10:11
MIENTRAS LA OPOSICIÓN ATRAVIESA UNA CRISIS

Surgen resistencia al desafío que Macri está lanzado en todos los frentes

Surgen resistencia al desafío que Macri está lanzado en todos los frentes
Las medidas de reformas anunciadas por Macri vienen en varios frentes. Son reformas más regresivas que las del menemismo y la Alianza. Hay iniciativa y sorpresas. La CGT, de nuevo fue primereada por el Gobierno. Su reacción es muy liviana. Hay reproches al Poder Judicial. La lógica de la reforma permanente: hacer concesiones al contado versus un futuro incierto y dudoso.
Si hay algo que ha quedado claro en estas dos semanas posteriores a la victoria electoral del oficialismo, es que el presidente, Mauricio Macri, se decidió a utilizar con firmeza el poder que le renovaron e incrementaron las urnas.
 
Así lo entienden sus funcionarios, lo advirtieron los jueces, se anoticiaron los representantes del capital y el trabajo, lo padece la oposición política y lo sigue con atención una sociedad democráticamente controlante.
 
Queda por descubrir si los caminos elegidos para direccionar ese poder serán los indicados. Ésa, la de la elección de los caminos, es la decisión más compleja que tiene por delante el Gobierno, enfrascado como está en producir transformaciones profundas y en medio de una sucesión de acontecimientos que adquiere cada día un ritmo más vertiginoso.
 
El macrismo arrasó en las urnas y confía en consolidar su proyecto económico de modo similar. El abanico de anuncios, de tan ambicioso, avivó cuestionamientos de sus eventuales aliados: los gobernadores y en cierta medida la CGT. Y habrá resistencia.
 
Un conjunto unánime de ONGs-que son cantera de funcionarios macristas y fungen de aval "ético" al Gobierno- se toparon con un límite. El voto electrónico, le comunicaron al Gobierno (con rara unanimidad y buenos fundamentos) es un disparate y un peligro para la transparencia electoral.
 
La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) les cantó retruco a las críticas presidenciales al Poder Judicial.  Nuestras licencias, anunciaron los togados, son similares a las del Poder Ejecutivo o el Legislativo. Adujeron que se matan trabajando.
 
Y terminaron la regañina con un lamento de socio maltratado: "Es doloroso advertir que no se recuerde que en tiempos recientes fue la fortaleza y decisión de los jueces la que impidió el avasallamiento de la libertad de prensa y el resquebrajamiento institucional, que la población reconoció con muestras multitudinarias de apoyo". Traducido al criollo: defendimos a capa y espada tanto al multimedios Clarín como al actual Gobierno. Y así nos pagan.
 
Una pregunta atraviesa a todos: ¿Será capaz Macri de administrar con solvencia el poder que hoy acumula?
 
La Opinión Popular

 
El plan de reformas que anunció el jefe de Estado el lunes pasado disparó un debate que, como todos los debates, puede ser abordado desde lo práctico o desde lo ideológico. La necesaria búsqueda de acuerdos transitará entre esas dos variantes bajo el imperio del diálogo, una herramienta que estaba casi olvidada entre los distintos sectores.
 
Las propuestas oficiales en materia tributaria, previsional y laboral han puesto en discusión cuestiones sensibles para todos y hasta en el Gobierno se admite que las posturas oficiales que se han conocido son "de máxima", para luego poder hacerlas más flexibles en la búsqueda de consensos.
 
Dentro de esa flexibilidad, hay funcionarios que tienen opiniones diferentes y hasta se han generado discusiones fuertes entre ellos. Desde que el ministro Nicolás Dujovne informó con más detalles lo que pretende su área en materia impositiva, el clima entre Hacienda, Finanzas y el Banco Central, se ha visto enrarecido.
 
 
Las resistencias
 
Tampoco la pasó bien en la semana el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Fue notificado que desde el campo laboral y por fuera de la CGT, los cambios que se pretenden en la legislación serán resistidos con energía.
 
Lo que no pueden decir los triunviros de la central obrera es que desconocían los proyectos. Triaca y hasta el propio Presidente invirtieron largas horas y varias comidas discutiendo con esos dirigentes y acordando que, sin algunas reformas, la creación de empleo en el sector privado se verá limitada.
 
Sucede que estos sindicalistas no pueden admitirlo de manera pública porque piensan que sus representados se sentirían traicionados. Se quedan entonces a mitad de camino, retacean su apoyo pero tampoco resisten.
 
Talleyrand, aquel brillante consejero de Napoleón Bonaparte, decía que "la palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento". Nadie ignora que eso se hace tanto en el oficialismo como en la oposición.
 
Lanzado el debate sobre estas cuestiones de fondo del país, una pregunta atraviesa a todos: ¿Será capaz Macri de administrar con solvencia el poder que hoy acumula? Sabe, de entrada, que las estructuras tradicionales jugarán a su desgaste.
 
El otro foco de la semana, más impactante por su amplia difusión mediática, se posó sobre la Justicia. A la detención del ex ministro de Planificación Julio De Vido, se le sumó la renuncia de la Procuradora Alejandra Gils Carbó, alentada por el Gobierno desde que asumió en diciembre de 2015. Dos símbolos inequívocos de lo que fue el poder kirchnerista y también dos muestras de la descomposición política de ese sector.
 
No hubo para ellos ni la más mínima solidaridad, ni siquiera en agradecimiento a los servicios que prestaron a la causa. De Vido tuvo que decírselo por una carta pública a Cristina Fernández y ella ni se inmutó.
 
 
Sus señorías
 
La interna kirchnerista volvió a estremecerse el viernes, cuando el ex vicepresidente Amado Boudou también fue preso, engrosando lo que es ya una larga lista de nombres involucrados en la corrupción. "Nos estamos pareciendo a Brasil", repetía hace unas horas un legislador peronista que hace mucho tiempo tomó distancia de Cristina. Se refería a la cantidad de ex funcionarios que están durmiendo tras las rejas.
 
Aunque sin tanta significación política por su escasa relevancia como dirigente, el caso de Boudou era uno de los más instalados en la opinión pública. Sintetizaba la sospecha de una necesaria intervención de Néstor Kirchner en la compra de la imprenta Ciccone y a la vez el error de Cristina de nombrarlo como su vicepresidente, pese a la incomodidad del peronismo que por entonces la acompañaba. El atraso de la Justicia en tramitar la causa también se convirtió en motivo de descreimiento.
 
Pero claro, ya se ha dicho que los jueces evalúan el contexto político antes de tomar sus decisiones procesales y los votos del 22 de octubre también expresaron un reclamo de mayor agilidad para juzgar a la corrupción. Fue interesante, el jueves, el amable contrapunto que tuvieron el ministro de Justicia, Germán Garavano, y el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
 
Mientras el primero pidió que el ajuste y las reformas llegaran también a Tribunales, el segundo recordó que el 30 por ciento de los juzgados del país están vacantes. Así, no hay cambio posible.
 
Como se ve, el desafío está lanzado en todos los frentes y encuentra a Macri en su momento de mayor poder. La oposición, en cambio, atraviesa una crisis de representación que disminuye su capacidad negociadora. De esa relación de fuerzas dependen ahora las esperanzas depositadas en las urnas.
 
Por Carlos Sacchetto - Corresponsalía Buenos Aires
 
Fuente: Los Andes 
 

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El gobierno de Mauricio Macri se tropieza con obstáculos en el camino para aprobar a toda velocidad el paquete de reformas antiobreras que envió al Senado, a pedido del FMI. El titular de la comisión de Trabajo, el pampeano Daniel Lovera, les avisó a varios senadores que no avalará un "tratamiento exprés" de la reforma laboral, por lo que quedó descartado que el macrismo logre sacar dictamen de comisión el martes próximo luego de una sola audiencia.
 
Por su parte, el senador peronista Miguel Ángel Pichetto condicionó el tratamiento del proyecto de reforma a favor de los empresarios hasta que la CGT no explicite su aval en la comisión de Asuntos Laborales. Pichetto, que mantuvo varias reuniones secretas tanto con funcionarios macristas como con los sindicalistas, no está hoy en condiciones de garantizar el apoyo gremial en la reunión del martes, cuando la cúpula de la central obrera exponga ante los legisladores.
 
Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, dos de los tres integrantes del triunvirato de mando de la CGT, están en Roma y no definieron aún la postura que adoptarán en el Congreso. Carlos Acuña, el tercer cacique sindical, lo resolverá el lunes de manera corporativa tras un debate de mesa chica que ya anticipa diferencias. Uno de los tres jefes, sin embargo, dio una pista sobre el rol que adoptarán: "No vamos a salir con la bandera a defender esto".
 
Esta sentencia mina de incertidumbre el curso del proyecto laboral macrista proempresario. El pronóstico es reservado en al menos tres frentes. Siembra dudas sobre el eventual respaldo que Pichetto y el peronismo no-K le puedan dar ahora a la iniciativa. Sin el PJ, a Cambiemos se le complicaría el camino en el recinto, pero también en la comisión laboral, que preside Lovera, que es, además, referente gremial de los empleados de comercio de General Pico.
 
La otra complicación serían los plazos que la Casa Rosada se había impuesto para consagrar la ley. El deseo oficial es que se concrete antes del recambio de legisladores; es decir, antes de la llegada de Cristina al recinto. No hay certezas aún de que pueda darse en esos tiempos. El tercer coletazo de esta inesperada rebelión del triunvirato sería que podría hacer caer el acuerdo político sellado con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. El funcionario accedió a dar marcha atrás con los artículos que modificaban el corazón de la ley de Contrato de Trabajo y consensuar un proyecto menos jodido a cambio del aval de los gremios. Pero, Triaca quiere que den la cara en el Congreso.
 
En Roma, el docente Horacio Ghilini les planteó a Daer y Schmid su rechazo y el de la Corriente Federal, el bastión rebelde de la CGT. En Buenos Aires, lo espera un sector interno dispuesto a patear la unidad de la central obrera tras el acuerdo con el Gobierno. Lidera esa cruzada Pablo Moyano, el virtual número tres de la CGT, impulsor de la movilización para rechazar el proyecto macrista. El pacto también es resistido por Pablo Micheli y José Rigane, de la CTA Autónoma, y por Ricardo Peidró y Hugo Godoy, miembros de la otra CTA.
 
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