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Nacionales - 05-11-2017 / 10:11
MIENTRAS LA OPOSICIÓN ATRAVIESA UNA CRISIS

Surgen resistencia al desafío que Macri está lanzado en todos los frentes

Surgen resistencia al desafío que Macri está lanzado en todos los frentes
Las medidas de reformas anunciadas por Macri vienen en varios frentes. Son reformas más regresivas que las del menemismo y la Alianza. Hay iniciativa y sorpresas. La CGT, de nuevo fue primereada por el Gobierno. Su reacción es muy liviana. Hay reproches al Poder Judicial. La lógica de la reforma permanente: hacer concesiones al contado versus un futuro incierto y dudoso.
Si hay algo que ha quedado claro en estas dos semanas posteriores a la victoria electoral del oficialismo, es que el presidente, Mauricio Macri, se decidió a utilizar con firmeza el poder que le renovaron e incrementaron las urnas.
 
Así lo entienden sus funcionarios, lo advirtieron los jueces, se anoticiaron los representantes del capital y el trabajo, lo padece la oposición política y lo sigue con atención una sociedad democráticamente controlante.
 
Queda por descubrir si los caminos elegidos para direccionar ese poder serán los indicados. Ésa, la de la elección de los caminos, es la decisión más compleja que tiene por delante el Gobierno, enfrascado como está en producir transformaciones profundas y en medio de una sucesión de acontecimientos que adquiere cada día un ritmo más vertiginoso.
 
El macrismo arrasó en las urnas y confía en consolidar su proyecto económico de modo similar. El abanico de anuncios, de tan ambicioso, avivó cuestionamientos de sus eventuales aliados: los gobernadores y en cierta medida la CGT. Y habrá resistencia.
 
Un conjunto unánime de ONGs-que son cantera de funcionarios macristas y fungen de aval "ético" al Gobierno- se toparon con un límite. El voto electrónico, le comunicaron al Gobierno (con rara unanimidad y buenos fundamentos) es un disparate y un peligro para la transparencia electoral.
 
La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) les cantó retruco a las críticas presidenciales al Poder Judicial.  Nuestras licencias, anunciaron los togados, son similares a las del Poder Ejecutivo o el Legislativo. Adujeron que se matan trabajando.
 
Y terminaron la regañina con un lamento de socio maltratado: "Es doloroso advertir que no se recuerde que en tiempos recientes fue la fortaleza y decisión de los jueces la que impidió el avasallamiento de la libertad de prensa y el resquebrajamiento institucional, que la población reconoció con muestras multitudinarias de apoyo". Traducido al criollo: defendimos a capa y espada tanto al multimedios Clarín como al actual Gobierno. Y así nos pagan.
 
Una pregunta atraviesa a todos: ¿Será capaz Macri de administrar con solvencia el poder que hoy acumula?
 
La Opinión Popular

 
El plan de reformas que anunció el jefe de Estado el lunes pasado disparó un debate que, como todos los debates, puede ser abordado desde lo práctico o desde lo ideológico. La necesaria búsqueda de acuerdos transitará entre esas dos variantes bajo el imperio del diálogo, una herramienta que estaba casi olvidada entre los distintos sectores.
 
Las propuestas oficiales en materia tributaria, previsional y laboral han puesto en discusión cuestiones sensibles para todos y hasta en el Gobierno se admite que las posturas oficiales que se han conocido son "de máxima", para luego poder hacerlas más flexibles en la búsqueda de consensos.
 
Dentro de esa flexibilidad, hay funcionarios que tienen opiniones diferentes y hasta se han generado discusiones fuertes entre ellos. Desde que el ministro Nicolás Dujovne informó con más detalles lo que pretende su área en materia impositiva, el clima entre Hacienda, Finanzas y el Banco Central, se ha visto enrarecido.
 
 
Las resistencias
 
Tampoco la pasó bien en la semana el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Fue notificado que desde el campo laboral y por fuera de la CGT, los cambios que se pretenden en la legislación serán resistidos con energía.
 
Lo que no pueden decir los triunviros de la central obrera es que desconocían los proyectos. Triaca y hasta el propio Presidente invirtieron largas horas y varias comidas discutiendo con esos dirigentes y acordando que, sin algunas reformas, la creación de empleo en el sector privado se verá limitada.
 
Sucede que estos sindicalistas no pueden admitirlo de manera pública porque piensan que sus representados se sentirían traicionados. Se quedan entonces a mitad de camino, retacean su apoyo pero tampoco resisten.
 
Talleyrand, aquel brillante consejero de Napoleón Bonaparte, decía que "la palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento". Nadie ignora que eso se hace tanto en el oficialismo como en la oposición.
 
Lanzado el debate sobre estas cuestiones de fondo del país, una pregunta atraviesa a todos: ¿Será capaz Macri de administrar con solvencia el poder que hoy acumula? Sabe, de entrada, que las estructuras tradicionales jugarán a su desgaste.
 
El otro foco de la semana, más impactante por su amplia difusión mediática, se posó sobre la Justicia. A la detención del ex ministro de Planificación Julio De Vido, se le sumó la renuncia de la Procuradora Alejandra Gils Carbó, alentada por el Gobierno desde que asumió en diciembre de 2015. Dos símbolos inequívocos de lo que fue el poder kirchnerista y también dos muestras de la descomposición política de ese sector.
 
No hubo para ellos ni la más mínima solidaridad, ni siquiera en agradecimiento a los servicios que prestaron a la causa. De Vido tuvo que decírselo por una carta pública a Cristina Fernández y ella ni se inmutó.
 
 
Sus señorías
 
La interna kirchnerista volvió a estremecerse el viernes, cuando el ex vicepresidente Amado Boudou también fue preso, engrosando lo que es ya una larga lista de nombres involucrados en la corrupción. "Nos estamos pareciendo a Brasil", repetía hace unas horas un legislador peronista que hace mucho tiempo tomó distancia de Cristina. Se refería a la cantidad de ex funcionarios que están durmiendo tras las rejas.
 
Aunque sin tanta significación política por su escasa relevancia como dirigente, el caso de Boudou era uno de los más instalados en la opinión pública. Sintetizaba la sospecha de una necesaria intervención de Néstor Kirchner en la compra de la imprenta Ciccone y a la vez el error de Cristina de nombrarlo como su vicepresidente, pese a la incomodidad del peronismo que por entonces la acompañaba. El atraso de la Justicia en tramitar la causa también se convirtió en motivo de descreimiento.
 
Pero claro, ya se ha dicho que los jueces evalúan el contexto político antes de tomar sus decisiones procesales y los votos del 22 de octubre también expresaron un reclamo de mayor agilidad para juzgar a la corrupción. Fue interesante, el jueves, el amable contrapunto que tuvieron el ministro de Justicia, Germán Garavano, y el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
 
Mientras el primero pidió que el ajuste y las reformas llegaran también a Tribunales, el segundo recordó que el 30 por ciento de los juzgados del país están vacantes. Así, no hay cambio posible.
 
Como se ve, el desafío está lanzado en todos los frentes y encuentra a Macri en su momento de mayor poder. La oposición, en cambio, atraviesa una crisis de representación que disminuye su capacidad negociadora. De esa relación de fuerzas dependen ahora las esperanzas depositadas en las urnas.
 
Por Carlos Sacchetto - Corresponsalía Buenos Aires
 
Fuente: Los Andes 
 

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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
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21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
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